Por qué México es una potencia en clavados
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Por qué México es una potencia
en clavados

La complexión física y la adopción del modelo chino de entrenamiento son los factores principales.
6 de agosto, 2012
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Pocas cosas llaman tanto la atención de los turistas como los intrépidos saltos de altura en los acantilados de La Quebrada, en la ciudad mexicana de Acapulco.

Los nativos se arrojan al vacío desde 35 metros, desafiando las rocas y el oleaje del Océano Pacífico, en uno de los mayores espectáculos del país.

Aunque ahora el espectáculo lo están dando otros saltadores.

La mexicana Laura Sánchez ganó este domingo la medalla de bronce en clavados desde trampolín de tres metros, sumando esa presea a la plata obtenida el martes pasado por sus compatriotas Paola Espinosa y Alejandra Orozco en clavados sincronizados desde la plataforma de 10 metros.

Los hombres no se quedan atrás. Germán Sánchez e Iván García inauguraron el medallero mexicano tras su segundo puesto desde la misma plataforma.

Con estas medallas, los clavados ya son la competencia que más laureles ha dado a México en los Juegos Olímpicos (12 medallas, una de oro), sólo superada por el boxeo (12 medallas, dos de oro).

El país tiene una larga historia de triunfos en esta disciplina. Ya en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 los clavados fueron el gran nicho de medallas de oro para el país, que venció en las ocho finales.

Y en Pekín 2008, Paola Espinosa y Tatiana Ortiz se llevaron el bronce.

La ventaja de ser “menudito”

¿Pero por qué México se ha convertido en una potencia de saltos?

Según Alberto Acosto Palma, vicepresidente de clavados de la Federación Mexicana de Natación, el físico de los mexicanos juega a su favor.

“La complexión del mexicano no es muy baja pero tampoco es muy alta, de tal manera que lo hace muy menudito y se adapta a esta disciplina al momento de hacer muchas ejecuciones”, le dice a BBC Mundo.

“El que hace más vueltas y más giros acrobáticos será el que tenga mayores posibilidades de obtener resultados positivos, de tal manera que la complexión del mexicano le permite tener este ritmo de movimientos”, añade.

El modelo chino

Pero no sólo se trata del físico.

En los Juegos de 1948, también en Londres, Joaquín Capilla se convirtió en el primer mexicano en ganar una medalla (de bronce) en los saltos.

Desde entonces, México ha obtenido otras preseas en competencias internacionales, pero nunca al ritmo de esta nueva generación de atletas dominada por jóvenes deportistas como Paola Espinosa, Yahel Castillo, Iván García o Rommel Pacheco.

Son atletas criados bajo nuevos programas deportivos de alto rendimiento que se iniciaron a muy corta edad, semejantes a los aplicados en China, una potencia en clavados.

“Anteriormente, los clavadistas mexicanos sin ser muy veteranos tampoco eran muy jóvenes y China nos dio la muestra que teníamos que empezar a entrenar con niños, los cuales empiezan a obtener resultados desde muy corta edad”, explica Acosto.

“La edad promedio de nuestros clavadistas en el pasado era de 25 años de edad en adelante. Ahora ya contamos con Alejandra Orozco, de 15 años; Carolina Mendoza que todavía no compite en la plataforma de 10 metros, que también tiene 15 años… Paola Espinosa, que es la más veterana, justo acaba de cumplir 26 años”.

Intercambio de maestros

El modelo chino también se ha incorporado a través de los entrenadores.

La maestra de Paola Espinosa es la china Ma Jin, quien llegó a México a través de un convenio con el Gobierno Federal y el Ministerio del Deporte chino para intercambiar entrenadores.

Hace 9 años, 39 entrenadores chinos comenzaron a dirigir a niños y jóvenes mexicanos que hoy destacan en el podio.

Los clavadistas que ahora compiten en Londres, con sus acrobacias y perfección técnica, contrastan con los saltadores de Acapulco, que arriesgan su vida pero aún no cuentan con certificación oficial de la Federación Internacional de Natación.

En cualquier caso, parece que hay algo que les une: “El mexicano siempre ha sido muy aventado para vencer obstáculos, la mentalidad de querer aventurarse le da en muchas ocasiones resultados positivos”, dice Acosto.

“El mexicano ve una piscina y no sabe ni nadar, pero igualmente ya se quiere aventar. Eso ayuda mucho a vencer el miedo”. Y a ganar medallas.

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Las ‘Soñadoras afganas’, el equipo adolescente de robótica que recibió asilo en México

Las llaman las "Afghan Dreamers" y eran vistas como una de las promesas de la ciencia y la tecnología en Afganistán. Esta es su apasionante historia llena de desafíos.
26 de agosto, 2021
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Las llaman las “Afghan Dreamers” (las soñadoras afganas) y eran vistas como una de las promesas de la ciencia y la tecnología en su país.

Son un grupo de unas 20 adolescentes de entre 13 y 18 años que formaron el primer equipo femenino de robótica de Afganistán, una nación donde el desarrollo de la ciencia nunca fue una aspiración generalizada (y mucho menos hecha por mujeres).

Si lo lograron fue porque muchas de ellas nacieron -y todas crecieron y estudiaron- en un país que, de alguna forma, ya no existe.

El pasado 15 de julio, los talibanes -que gobernaron Afganistán con mano férrea y restringieron los derechos de las mujeres en la década de 1990- regresaron al poder, luego de que el gobierno huyera y el Ejército no ofreciera prácticamente resistencia a los militantes islámicos.

Desde entonces, miles de personas como las “soñadoras afganas” han tomado la difícil decisión de abandonar su país y buscar refugio por temor a represiones o ajustes de cuentas de los talibanes.

No todos han logrado escapar y las imágenes del caos en el aeropuerto de Kabul se repiten día tras día.

Sin embargo, después de cruzar por seis países y tras numerosos trámites consulares y burocráticos, las cinco adolescentes que formaron el equipo de robótica en sus inicios (Fatemah Qaderyan, Lida Azizi, Kawsar Roshan, Maryam Roshan y Saghar Salehi) recibieron este martes asilo temporal en México.

“Un mundo con igualdad de género”

Ellas fueron las primeras de un numeroso grupo de refugiados afganos que llegará a México y a otros países de América Latina en los próximos días mientras continúan los vuelos de evacuación y se resuelve su paradero final.

“Recibimos a las primeras solicitantes de estatus humanitario en México provenientes de Afganistán, ellas forman parte del equipo de robótica de ese país y defienden un sueño: un mundo con igualdad de género. Bienvenidas”, tuiteó el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

Según informó el gobierno, las jóvenes recibieron un visado por razones humanitarias con el cual podrán permanecer en el país por 180 días, con posibilidad de extensión.

Asimismo, indicó que recibirán alojamiento y alimentación gratis gracias al apoyo de varias organizaciones.

Grupos de derechos humanos agradecieron la iniciativa pero criticaron cómo la bienvenida a las jóvenes afganas contrasta con el trato que reciben otros migrantes en la frontera sur de México, que en ocasiones son retornados a sus países y muchos denuncian ser víctimas de abusos, malos tratos y violencia.

Esta madrugada, México recibió a otro grupo de 124 personas procedentes de Afganistán compuesto por periodistas y sus familiares.

Quiénes son las jóvenes

El grupo de “soñadoras afganas” fue creado hace cuatro años por Roya Mahboob, una emprendedora tecnológica que dirige el Digital Citizen Fund, un grupo que imparte clases para niñas en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y robótica.

El proyecto, que tuvo como centro la provincia de Harat, en el oeste de Afganistán, tenía como objetivo promover la ciencia y empoderar a las menores afganas en una nación donde el rol de las mujeres estuvo limitado al hogar durante los años del poder talibán.

Poco después de la creación del grupo, en 2017, las adolescentes comenzaron a recibir atención internacional cuando ganaron el Premio Especial en el Campeonato Internacional de Robótica celebrado en Washington DC.

Refugiados afganos en México

Getty Images
México recibió este miércoles a otro grupo de refugiados afganos, en su mayoría periodistas y sus familiares.

Su premio sorprendió no solo por tratarse de adolescentes que llegaban de un país donde las mujeres y niñas carecían de derechos elementales hasta hacía poco, sino también porque tuvieron que sortear numerosas odiseas para llegar a EE.UU.

Tras ser aceptadas para la competencia -la primera vez que alguien de Afganistán lo conseguía- recorrieron más de 800 kilómetros por carretera desde sus hogares en Harat hasta la embajada estadounidense en Kabul.

Al llegar allí, sin embargo, les negaron la visa. Lo intentaron otra vez y le fue denegada de nuevo.

Solo una intervención especial del entonces presidente Donald Trump permitió el viaje, aunque la visa no fue el final de sus peripecias.

Poco antes de del vuelo, el gobierno afgano les confiscó los materiales de robótica con los que pensaban presentarse a la competencia.

No obstante, lograron finalmente llegar hasta Washington donde captaron la atención de la prensa estadounidense tras todos los obstáculos vividos en su viaje.

En época de coronavirus

Después de esto, las adolescentes ganaron también renombre en Afganistán.

Cuando comenzó la pandemia el año pasado, fueron convocadas junto a un grupo de médicos, ingenieros y académicos para intentar buscar soluciones a un desafío.

Harat, la provincia donde vivían, estaba sufriendo los embates del covid-19 por una creciente escasez de respiradores artificiales.

Las jóvenes propusieron entonces un proyecto para tratar de ayudar a su comunidad: construir unos respiradores utilizando un diseño de ingenieros del MIT de EE.UU. y piezas de repuesto de autos Toyota Corolla.

Tras contactar a los expertos estadounidenses para usar el prototipo se pusieron manos a la obra. Muchas trabajaban en ayunas por encontrarse entonces en el mes de Ramadán, en el que los creyentes islámicos no comen hasta la puesta del Sol.

Las cuarentenas las obligaban además a trabajar de manera individual. Algunas incluso se reunían solo enel momento de ensamblar las piezas en la que trabajaba cada una (varias se enfermaron de covid en esos meses).

La huida

Con el paso del tiempo y al hacerse reconocidas internacionalmente, al grupo se le fueron sumando otras miembros nacidas casi todas después de 2001, cuando el Talibán perdió el poder tras la invasión de EE.UU.

Con el regreso del grupo islámico hace 10 días, muchas temieron ser víctimas de represalias. Tras varios intentos fallidos, lograron volar inicialmente a Qatar, donde las primeras cinco integrantes del grupo supieron que México les había aprobado el asilo.

“No solo salvaron nuestra vida sino también nuestros sueños, que buscamos se hagan realidad (…)”, dijo una de las jóvenes en una conferencia de prensa este martes tras llegar al aeropuerto de Ciudad de México.

Jóvenes afganas en México

AFP
Las jóvenes agradecieron a México por recibirlas.

La joven explicó que, dado que los talibanes retomaron el poder la situación ya no estaba “a nuestro favor”.

“En este régimen, las niñas nos vemos con dificultades (…) por eso agradecemos estar aquí”, dijo.

También indicó que, bajo la interpretación de la ley islámica que hace el grupo, sería muy difícil para ellas seguir dedicándose a la ciencia.

“Nuestra historia no terminará triste por los talibanes”, aseguró la joven.

Según reportes de medios de EE.UU. algunas ya han recibido ofertas de becas para estudiar en algunas universidades estadounidenses.


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