Pussy Riots, las punks que desafían a la iglesia rusa y a Putin
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Pussy Riots, las punks que desafían a la iglesia rusa y a Putin

Las tres integrantes de la banda se enfrentan a un máximo de 7 años de condena por interpretar una canción contra Putin dentro de la catedral de Moscú.
7 de agosto, 2012
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Están acusadas de pedirle a la Virgen María que libere a Rusia de Putin mientras interpretaban una canción punk dentro de la catedral de Moscú. Se llaman Pussy Riot y suelen lucir pasamontañas de colores brillantes.

Ahora las tres integrantes del grupo de música están en la cárcel a la espera de un juicio que es calificado por algunos sectores como político.

Su controvertido juicio comenzó este lunes. Después de haber pasado los últimos cinco meses en la cárcel, las tres integrantes del grupo se enfrentan a un máximo de siete años de condena.

El caso ha dividido a Rusia entre los que piensan que las mujeres han sido tratadas con demasiada dureza y los que sienten que su acción fue grosera y ofendió la fe ortodoxa.

En la iglesia de San Nicolás, en un barrio histórico de Moscú, un sacerdote ortodoxo esparce incienso sobre las imágenes religiosas para iniciar la misa.

Mientras cae la lluvia, la escena tiene un atractivo casi hipnótico. Muchos de los asistentes se ven felices de participar en el debate sobre el caso del grupo de punk femenino detenido por cantar y bailar cerca del altar de la catedral Cristo El Salvador.

“Fue una blasfemia”

“Tienen que ir a la cárcel. Fue una blasfemia”, le dijo a la BBC un enojado joven de la congregación de San Nicolás.

Un hombre que estaba cerca agregó: “Uno no insulta a sus padres y tampoco se defeca dentro de la iglesia”.

El indignado feligrés se refería al sórdido lenguaje utilizado por las Pussy (término vulgar para decir vagina en inglés) en la canción y al hecho de que bailaran tan cerca del altar.

No obstante, un joven con uniforme militar tenía una opinión diferente.

“Nuestro Señor dijo: no juzguéis para que no seáis juzgados. No creo que debieran estar en la cárcel”, subrayó el uniformado.

La opinión oficial de la Iglesia Ortodoxa Rusa es mucho más dura.

“Para los cristianos ortodoxos sus lugares, objetos y nombres sagrados son las cosas más preciosas del mundo”, señaló la institución.

“Ustedes saben muy bien cómo de polémicos y explosivos han sido los actos donde se ha quemado el Corán. Estoy profundamante preocupado por el futuro de cualquier sociedad en la que las divisiones extremas son ignoradas”, detalló a la BBC un portavoz del arzobispo Vsevolod Chaplin.

¿Juicio político?

En cambio, para algunos sectores el caso de las Pussy Riot tiene connotaciones políticas.

La banda se presentó en la catedral como protesta por el apoyo abierto del patriarca Kirill a Putin en las recientes elecciones presidenciales que dieron el triunfo al mandatario ruso.

La Iglesia Ortodoxa Rusa siempre ha caminado por una cuerda floja sobre temas morales a través de su larga historia. La institución fue criticada por su apoyo a sucesivos dirigentes desde los Zares hasta Stalin y, ahora, a Vladimir Putin.

Piotr Verzilov, miembro del grupo de arte radical Voina, es el marido de Nadia Tolokonnikova, una de las tres integrantes del grupo Pussy Riot que están entre rejas.

Verzilov asegura que durante todo el proceso contra la banda, la iglesia, la policía, los fiscales y los tribunales han sido fuertemente influenciados por el Kremlin.

“Básicamente los que están llevando este caso son Putin en persona y sus íntimos colaboradores”, comentó el artista a la BBC.

“Putin lleva 12 años controlando Rusia y este caso lo que demuestra es que está empezando a perder los límites. Él no entiende lo que puede y lo que no puede hacer”, agregó Verzilov.

Durante las audiencias judiciales, el juez ha rechazado las peticiones de las tres mujeres para que sean puestas en libertad bajo fianza.

Dos de ellas tienen niños pequeños. Gera, la hija de Nadia, tiene sólo cuatro años de edad.

Mariposas rotas

El tratamiento que se le ha dado a las integrantes del grupo ha causado mucha inquietud entre los rusos que, evocando una frase de 1967 de los Rolling Stones, ven a las mujeres como “mariposas destrozadas al paso de una rueda”.

Entre los intelectuales que firmaron una carta pidiendo su liberación hubo algunas sorpresas.

Sergei Shargunov, por ejemplo, es un novelista con estrechos vínculos con la iglesia.

“Estaré muy triste si me entero de que la iglesia le pidió a alguien que las detuviera y las enviara a prisión. Hay un montón de gente dentro de la iglesia que opina que la cárcel no es el lugar para estas chicas”, comentó el intelectual.

El destino las Pussy Riot ha atraído la atención internacional. Estrellas como Sting, Red Hot Chilli Peppers y Franz Ferdinand han apoyado su causa durante sus visitas a Moscú este verano.

Pero todas estas demostraciones de apoyo no les ayudarán en este proceso. Los partidarios de las tres mujeres encarceladas creen que la presión del Kremlin será mucho más influyente y determinante.

Aquí está la presentación de las Pussy Riot en la catedral de Moscú:

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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