Sicilia y Arpaio: Un encuentro en idiomas diferentes
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Sicilia y Arpaio:
Un encuentro en idiomas diferentes

Hubo al menos dos momentos muy tensos en la reunión.
Por Redacción Animal Político.
17 de agosto, 2012
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Fue un día intenso en la caravana.

En la reunión de 58 minutos, Javier Sicilia y Joe Arpaio, sheriff de Maricopa, nunca encontraron un lenguaje común.

Ni siquiera cuando hablaron de tomarse una cerveza para platicar de la religión católica que comparten o de Cuernavaca “beautiful, beautiful city”, dijo Arpaio, mientras Sicilia intentaba aclararle que ese paraíso de la eterna primavera, fue donde le arrebataron la vida de su hijo y lo dejaron sin nada “yo ya no tengo nada que perder”,  le dijo.

Los desencuentros se presentaron en todo momento.

“Ustedes me conocen bien y yo no sé quiénes son ustedes”, dijo Arpaio, después de explicar que él ha sumado 20 años de alguacil y de reconocer que es controvertido por “el problema de la migración ilegal, muchas gentes tienen sus propias opiniones, entonces es un problema económico, es un problema político, es un problema del ejercicio de la ley, es un problema mundial que tendrá que enfrentarse desde la Casa Blanca hasta en el Congreso, para resolver un problema que hemos tenido desde hace muchos, muchos años”.

Sicilia habló de la muerte de Juan Francisco su hijo, de las víctimas de la violencia que lo acompañan en la caravana y de los migrantes que reciben un trato inhumano en las prisiones del sheriff Arpaio.

Hubo al menos dos momentos muy tensos en la reunión.

Cuando el alguacil cuestionó la participación de la intérprete que insistía en pedir que hablara uno solo a la vez para poder hacer la traducción del inglés al español y del español al inglés y es que ella pertenece a un grupo que considera la interpretación como un derecho a estar comunicados sin que el idioma sea un obstáculo. Pero en la reunión, parecían dos mundos diferentes intentando –o no- entenderse al menos.

Previo a la reunión, los familiares de las víctimas de la violencia se manifestaron en silencio frente a las instalaciones de la prisión de Tent City, donde los migrantes son humillados y maltratados e incluso son obligados a permanecer en campamentos al aire libre a pesar de la temperatura que este miércoles rebasó los 40 centígrados.

Aquí puedes leer el comunicado  emitido por  la “Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad” al propósito de su visita simbólica a cárcel de Arizona.

Un grupo de internos caminaron a la vista de los “caravaneros”, que permanecieron bajo el sol hasta que empezaron a presentarle los primeros malestares en algunas de las mujeres que denuncian la desaparición de sus hijos.

Para esos momentos los policías del sheriff Arpaio se acercaban a las víctimas para preguntar las causas de la protesta y escuchaban con atención sus testimonios.

Concluyó la protesta y Sicilia se trasladó a la oficina del alguacil.

El poeta le reclamó el maltrato a los migrantes.

En un momento, Arpaio observó a Carlos González, dirigente de una agrupación de apoyo a los migrantes en el desierto de Arizona, que portaba una camiseta roja con la leyenda de “Arresten a Arpaio, no a los migrantes”.

Interrumpió a Sicilia cuando decía que la guerra contra las drogas es una guerra perdida. –

“Qué es eso de arresten a Arpaio… a usted le gusta que este hombre llegue a mi oficina diciendo que  me va a arrestar, eso no es muy amable.

-No, tampoco es muy amable… usted tampoco es muy amable con nuestra gente en las cárceles, sheriff Arpaio, los tiene como perros.

-Yo no manejo las cárceles, yo no manejo las cárceles

-Arpaio, Arpaio, usted lo sabe, es su política y yo vine a discutir esa política.

Después del incidente, Carlos, quien estaba sentado justo enfrente del sheriff, tuvo que permanecer en la puerta de una oficina contigua.

-“Yo quisiera hablarle a su corazón, dígame dónde dice que hay que humillar al ser humano, dónde dice que hay que odiar al enemigo, esa camiseta es la respuesta a su agresión a los nuestros, no me gusta, pero yo no la inventé”.

“A mí no me gusta mezclar la política con la religión”, respondió.

Sin embargo, Arpaio que por momentos parecía sarcástico, otras, enérgico, escuchó sin inmutarse y sin comprometerse la petición de Sicilia:

“No vamos a cambiar su posición lamentablemente, ante los migrantes, pero podría tener condiciones mucho más humanas, más decentes, más dignas, sería un gesto de buena voluntad de su parte que nos llevaríamos con mucho cariño. Yo sé que hay mucho que discutir, pero el estado de humillación, la forma en que los visten, la forma en que viven en las carpas, no es justo”.

Arpaio criticó que Sicilia viniera a quejarse a Estados Unidos de lo que ocurre en México y que hable de las condiciones de las prisiones y de que se vista de rosa a los presos, cuando, dijo, en México ni siquiera les dan ropa.

-”Yo era como tú en México, estabas criticando la situación de las cárceles de México…

– “No me preocupan sus cárceles, me preocupa mi gente, me preocupa su crueldad”.

– “A mí me preocupa la gente de Estados Unidos porque yo viví allá, yo sé cómo tratan a la gente”.

Otro tema que los enfrentó fue la legalización de las drogas, que impulsa Sicilia y las organizaciones que lo acompañan en Estados Unidos, mientras que Arpaio defendió la iniciativa del presidente Nixon.

Y así, durante una hora, Sicilia y Arpaio hablaron y hablaron en idiomas diferentes.

Aquí puedes ver los primeros tres videos del encuentro:

 

Haz click para ver el resto de los videos.

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El estudiante de medicina que se encontró el cadáver de su amigo en una clase de anatomía

La periodista y novelista nigeriana Adaobi Tricia Nwaubani escribe en este reporte especial para la BBC sobre la inquietante realidad detrás de algunos de los cuerpos "no reclamados" enviados a las escuelas de medicina del país.
4 de agosto, 2021
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La periodista y novelista nigeriana Adaobi Tricia Nwaubani escribe en este reporte especial para la BBC sobre la inquietante realidad detrás de algunos de los cuerpos “no reclamados” enviados a las escuelas de medicina de su país.

El estudiante de medicina Enya Egbe salió corriendo de su clase de anatomía llorando después de ver el cadáver con el que debía trabajar ese día.

No fue la reacción aprensiva de un joven ingenuo.

El estudiante de 26 años aún recuerda vívidamente la tarde de aquel jueves hace siete años en la Universidad de Calabar, en Nigeria, cuando estaba con sus compañeros de estudios alrededor de tres mesas de disección, con un cadáver en cada una.

Minutos después, gritó y corrió.

El cuerpo que su grupo estaba a punto de diseccionar era el de Divine, su amigo durante más de siete años.

“Solíamos ir a bailar juntos”, me dijo. “Había dos agujeros de bala en el lado derecho de su pecho”.

Oyifo Ana fue uno de los muchos estudiantes que salieron corriendo detrás de Egbe y lo encontraron llorando afuera.

“La mayoría de los cadáveres que usamos en la escuela tenían balas. Me sentí muy mal cuando me di cuenta de que algunas de las personas pueden no ser verdaderos criminales”, dice Ana.

Explicó que una mañana temprano había visto una camioneta de la policía cargada con cuerpos ensangrentados en su escuela de medicina, que tenía un depósito de cadáveres adjunto.

Egbe envió un mensaje a la familia de Divine, que resultó que había estado yendo a diferentes comisarías de policía en busca de su pariente después de que el joven y tres amigos fueran arrestados por agentes de seguridad cuando regresaban de una noche de fiesta.

La familia finalmente logró recuperar su cuerpo.

El impactante descubrimiento de Egbe puso de relieve tanto la falta de cadáveres disponibles en Nigeria para los estudiantes de medicina como lo que les puede pasar a las víctimas de la violencia policial.

Trauma

Entre los siglos XVI y XIX, por diferentes leyes en Reino Unido, se entregaban los cuerpos de los criminales ejecutados a las escuelas de medicina, un castigo que también promovió la causa de la ciencia.

En Nigeria, una ley actual entrega “cuerpos no reclamados” en depósitos de cadáveres del gobierno a las escuelas de medicina.

El estado también puede apropiarse de los cuerpos de los criminales ejecutados, aunque la última ejecución tuvo lugar en 2007.

Enya Egbe

Enya Egbe
Enya Egbe quedó impactado al descubrir en su clase el cadáver de su amigo

Más del 90% de los cadáveres utilizados en las escuelas de medicina de Nigeria son “criminales asesinados por disparos”, según una investigación de 2011 publicada en la revista médica Clinical Anatomy.

En realidad, esto significa que eran sospechosos matados a tiros por las fuerzas de seguridad.

Sus edades estimadas se encuentran entre los 20 y los 40 años, el 95% son hombres y tres de cada cuatro pertenecen a la clase socioeconómica más baja. No hay donaciones de cuerpos.

“Nada ha cambiado diez años después”, dice Emeka Anyanwu, profesor de anatomía en la Universidad de Nigeria y coautor del estudio.

‘Servicio de ambulancia’

El año pasado, el gobierno de Nigeria estableció paneles de investigación judiciales en diferentes estados para investigar las denuncias de brutalidad policial.

Esto fue en respuesta a las protestas provocadas por el video viral de otro joven presuntamente que murió por disparos del Escuadrón Especial Antirrobo (Sars) de la policía en el estado sureño de Delta.

Muchos de los que testificaron ante los paneles han hablado de familiares arrestados por agentes de seguridad y que desaparecieron.

En la mayoría de los casos, la policía se ha defendido diciendo que los desaparecidos eran ladrones armados que murieron en un tiroteo.

Sin embargo, el portavoz de la policía Frank Mba me dijo que no tenía conocimiento de ningún caso en el que la policía hubiera enviado cadáveres a laboratorios de anatomía o depósitos.

Nigeria

Getty Images
Las fuerzas de seguridad de Nigeria son acusadas de frecuentes abusos.

En un testimonio escrito presentado al panel judicial en el estado de Enugu, el comerciante Cheta Nnamani, de 36 años, dijo que había ayudado a los agentes de seguridad a deshacerse de los cuerpos de las personas a las que habían torturado o ejecutado durante los cuatro meses que estuvo bajo la custodia de Sars en 2009.

Dijo que una noche le pidieron que cargara tres cadáveres en una camioneta, una tarea conocida en el lenguaje de la detención como ‘servicio de ambulancia’.

Luego condujo al cercano Hospital Universitario de la Universidad de Nigeria (UNTH), donde Nnamani descargó los cuerpos. Fueron llevados por un asistente de la morgue.

Nnamani me dijo que luego lo amenazaron con la misma suerte.

En el depósito

En la ciudad sudoriental de Owerri, el depósito de cadáveres del Hospital Aladinma, de propiedad privada, dejó de aceptar cadáveres de presuntos delincuentes porque la policía rara vez proporcionaba identificación o notificaba a los familiares de los fallecidos.

Esto solía dejar al depósito de cadáveres atascado con los costos de mantenimiento de los cuerpos no reclamados hasta que cada pocos años el gobierno finalmente concedía permiso para entierros masivos.

“A veces, la policía intenta obligarnos a aceptar cadáveres, pero insistimos en que los lleven a un hospital del gobierno”, dice Ugonna Amamasi, administradora del depósito de cadáveres.

“Los depósitos de cadáveres privados no están autorizados a donar cuerpos a las escuelas de medicina, pero los depósitos de cadáveres del gobierno sí pueden”, agregó.

Familiares olvidados

Un abogado de alto nivel, Fred Onuobia, asegura que los familiares tienen derecho a recoger los cuerpos de los criminales ejecutados legalmente.

“Si nadie se presenta después de cierto tiempo, los cuerpos se envían a hospitales universitarios”, dice el defensor.

Pero la situación es peor con las ejecuciones extrajudiciales, ya que los familiares nunca se enteran de las muertes o no pueden localizar los cuerpos, afirma.

carro policia

AFP

Después de todo, fue solo por casualidad que la familia del amigo de Egbe, Divine, pudo darle un entierro adecuado.

La asociación de anatomistas de Nigeria ahora está presionando por un cambio en la ley que garantice que las morgues obtengan registros históricos completos de los cuerpos donados a las escuelas, y también el consentimiento de la familia.

También establecerá formas de alentar a las personas a donar sus cuerpos a la ciencia médica.

“Habrá mucha educación y mucha promoción para que la gente pueda ver que si donan su cuerpo, será por el bien de la sociedad”, cuenta el director de la asociación, Olugbenga Ayannuga.

En cuanto a Egbe, estaba tan traumatizado al ver el cuerpo de su amigo que abandonó sus estudios durante semanas.

Dice que imaginaba a Divine de pie junto a la puerta cada vez que intentaba entrar a la sala de anatomía.


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