Solalinde no está solo: La historia de los "curas rojos"
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Solalinde no está solo: La historia de los "curas rojos"

La lucha de algunos sacerdotes a favor de los desfavorecidos siempre genera controversia. Esta es la historia de los “curas rojos”
Por Juan Diego Quesada
16 de agosto, 2012
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Los padres Alejandro Solalinde y Pedro Pantoja no están solos. Su lucha por los inmigrantes tiene réplica en otras partes del mundo a través de sacerdotes que se enfrentan a sus mismos problemas. Incómodos para el poder, en ocasiones resultan un estorbo para la propia autoridad eclesiástica. Uno de estos tipos es el español Enrique Castro, el cura rojo.

Castro dirige desde hace más de 30 años San Carlos Borromeo, una parroquia del barrio madrileño de Entrevías. Su iglesia no tiene vidrieras ni altar, tampoco sagrario donde guardar las reliquias y mucho menos confesionario. En la fachada a menudo se dibujan graffitis. El último era el de un elefante rodeado de pájaros que parecían sacados de un cuadro de Dalí.

 La labor de Castro se centra en ayudar a prostitutas, drogadictos o inmigrantes estancados en un purgatorio del que es difícil salir. Sus métodos son poco ortodoxos. Dejó un día el hábito agarrando polvo en el clóset y desde entonces oficia misa en camiseta y pantalones de mezclilla. En su eucaristía reparte rosquillas o bizcochos y admite en la liturgia a ateos y musulmanes. En ocasiones celebra el ramadán.

Basta acercarse un domingo por allí para descubrir que aquello funciona.  En vez del aspecto desangelado de la mayoría de las parroquias de la ciudad, en esta cuesta encontrar asiento. Hay feligreses de todas las nacionalidades y no por casualidad. Castro y los otros dos sacerdotes que se encargan de la comunidad, Javier Baeza y Pepe Díaz, tratan habitualmente con las embajadas de Rumania o Bulgaria para arreglar los papeles de los inmigrantes. Acogen bajo su techo a los que no tienen dónde ir.

El arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio Rouco Varela, cura de cabecera de la Casa Real, cuyo último gran servicio a la corona fue casar en un día de lluvia al Príncipe Felipe y a Letizia Ortiz,  se incomodaba por estas prácticas tan poco ortodoxas y mandó cerrar la parroquia en 2007. No lo consiguió. La comunidad se encerró en el templo durante nueve meses hasta que monseñor Rouco Varela cayó en la cuenta de que no tenía nada que ganar y dio por olvidado el asunto. Ahora, estos sacerdotes viven en los márgenes de la estructura de la Iglesia, lejos de cualquier poder de decisión y a menudo son vistos por otros colegas como unos idealistas que rozan el populismo.

Son los párrocos herederos del camino que emprendieron los curas obreros y sindicalistas que surgieron durante el franquismo. El régimen, en connivencia con la jerarquía de la Iglesia, abrió una cárcel para ellos al noroeste de España. Una de las grandes figuras de esa época es la de José María Llanos. Llanos había abandonado la comodidad con la que vivía un cura falangista, que implicaba admitir que el dictador Franco era caudillo de España por la gracia de Dios, para trasladarse a mediados de los cincuenta al extrarradio de Madrid. Concretamente a un núcleo de chabolas instaladas en un lodazal llamado El Pozo del Tío Raimundo. Él fue responsable de que la pobreza de la periferia se convirtiera en un símbolo, que la desaparición de una generación que se diezmó a manos de la heroína no se quedara en un cliché de atraco a farmacia.

Llanos fue enviado por sus superiores a este barrio marginal para combatir la posible influencia del entonces ilegalizado Partido Comunista, pero acabó convirtiéndose en una especie de alcalde del lugar y activista que denunció la pésimas condiciones de vida de la gente que vivía allí. Se dice que incluso se negó a recibir a Franco, de quien años atrás había sido confesor.

Años después, a 9 mil kilómetros de aquel lugar, una historia semejante azotó los cimientos de la Iglesia mexicana. El obispo Raúl Vera fue enviado en los noventas a San Cristóbal de las Casas (Chiapas) para controlar al padre Samuel Ruiz, que trabajaba a favor de los indígenas y estaba mal visto por las autoridades eclesiásticas. Su labor de espía pasó a un segundo plano cuando conoció de primera mano la situación, erigiéndose entonces en mano derecha de aquel al que había ido a neutralizar, para espanto de la Iglesia.

La historia se repite a lo largo de los años. La lucha marginal de los “curas rojos” españoles continúa en los lugares más deprimidos de Madrid. Uno de lo lugares más marginales de España se encuentra a sólo 11 kilómetros del centro de Madrid. Se llama La Cañada Real, por tratarse de un antiguo camino de animales. Allí, en una colina, está el vertedero de la ciudad, Valdemingómez. Hasta llegar a él hay dos carreteras cuyos márgenes se reparten los clanes de la droga. El más conocido es el de Los Gordos, una familia del sur que durante años acaparó la compra y venta. Su fama es legendaria. Se reparten en territorio con inmigrantes que viven en chabolas sin luz ni agua corriente y yonquis que despliegan sus tiendas de campaña cerca de donde abastecerse.

Los adictos que pasan varios días allí suelen ir con la cara tiznada y la ropa ennegrecida. Eso los dota de un aspecto fantasmagórico. Ocurre porque en la noche ladrones de cobre queman el plástico que lo envuelve para poder venderlo a mejor precio y eso genera una nube que reparte ceniza en varios kilómetros a la redonda. En medio de ese paisaje asoma una modesta parroquia, coronada por una cruz de madera.

Pero también en  lo marginal hay clases, y dentro de este laberinto está El Gallinero, el poblado más inmundo que uno puede conocer. Hace unos años ardió buena parte de las chabolas y cientos de gitanos rumanos se quedaron sin techo. El cura Baeza (también andaba por ahí el párroco Agustín Rodríguez) estuvo allí desde primera hora para ayudar a que los afectados recogiesen lo poco que les quedaba. Después se los llevó a la parroquia. Los servicios sociales dejaron comida y mantas y Baeza sacó cuaderno y lápices para que los niños se entretuviesen dibujando. Después revisó la solicitud de minusvalía de un hombre búlgaro y medió en una pelea entre unos niños traviesos y un heroinómano al que movían la carpa en la que quería fumar tranquilo.

Cuando los dos curas volvieron al interior de la parroquia, se dieron cuenta de que allí no había almas que pescar, nadie a quién convencer. La única religión de aquellas personas era la del pan de mañana. Esa falta de proselitismo es la misma que envuelve a Solalinde y al padre Pedro y esa coincidencia fue lo que motivó hablar de la labor de unos y de otros.

Hay sacerdotes que toman al pie de la letra que su reino no es de este mundo y otros, como el sacerdote que administra el centro para inmigrantes de Oaxaca, el de Saltillo, el rojo Castro o el fallecido padre Llanos, que adoptaron una actitud más quijotesca: haz el bien aquí y ahora. Mañana, Dios dirá.

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Alimentos para adelgazar y otros mitos sobre lo bien o mal que nos hace lo que comemos

En el mundo circula un gran número de afirmaciones sobre los alimentos que sirven para adelgazar o las bebidas para desintoxicar. La mayoría, sin embargo, son erróneas o son resultado de intereses comerciales.
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15 de octubre, 2020
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Piña, batidos de verduras o café para adelgazar. Té verde, jengibre o bayas de Goji para desintoxicar. Canela, cúrcuma o linaza para controlar la diabetes.

Internet está lleno de este tipo de afirmaciones. En el mejor de los casos son “erróneas”, y en el peor, el resultado de intereses comerciales.

¿Cuál es la función de los alimentos?

Los alimentos actúan a modo de transportadores de nutrientes. El sistema digestivo se encarga de liberar estos nutrientes de la matriz alimentaria para que el intestino pueda absorberlos.

Una vez en nuestras células, los nutrientes participan en numerosos procesos biológicos que permiten su funcionamiento adecuado.

Por mencionar algunos de ellos, las vitaminas B, el magnesio o el zinc asisten en las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestras células.

Las vitaminas C y E son antioxidantes que las protegen del daño oxidativo. El hierro es imprescindible para que la hemoglobina pueda transportar oxígeno en la sangre. Y así una lista infinita.

vitaminas

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Las vitaminas B, el magnesio o el zinc asisten en las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestras células.

Si nos centramos en la popular vitamina C, por ejemplo, como consecuencia de sus funciones contribuye al funcionamiento del sistema nervioso, al del sistema inmunitario y al metabolismo energético.

Lo que no hace la vitamina C, por muy antioxidante que sea, es prevenir el envejecimiento o los resfriados.

Relación directa entre alimentos y enfermedades

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta malsana es un factor de riesgo fundamental para las Enfermedades No Trasmisibles (ENT), responsables del 70% de las muertes en el mundo.

Las cuatro ENT más frecuentes son: enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias.

En 2017, un meta-análisis concluyó que el aumento del consumo de verduras y hortalizas, fruta, frutos secos y pescado disminuye el riesgo de mortalidad.

Otra revisión en 2019 concluyó que el patrón alimentario de la dieta mediterránea puede ser recomendado para la prevención de la diabetes tipo 2 a largo plazo.

Por cierto, que la dieta mediterránea también ha mostrado efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

No acaba ahí la cosa. La Fundación Mundial de Investigación en Cáncer (WCRF) reflejó en su informe de 2018 que hay evidencias importantes de que los cereales integrales (grano entero), los alimentos que contienen fibra y los productos lácteos disminuyen el riesgo de cáncer colorrectal.

dieta mediterránea

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La dieta mediterránea también ha mostrado efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

De la misma manera, relaciona ingestas elevadas de verduras, hortalizas y frutas con menor riesgo de varios tipos de cáncer que afectan el tracto respiratorio y la parte superior del aparato digestivo.

En cuanto al peso corporal, la WCRF nos dice que el “consumo de alimentos con fibra dietética probablemente protege contra la ganancia de peso, el sobrepeso y la obesidad“.

Tras la revisión de la evidencia, llegaron a la misma conclusión con respecto a los patrones dietéticos de “tipo mediterráneo”.

Es muy tentador convertir los cuatro párrafos anteriores en afirmaciones del tipo “la fruta prolonga la vida”, “la fibra previene el cáncer” o “la dieta mediterránea previene la diabetes”.

Pero debemos ser conscientes de que, si lo hiciéramos, estaríamos dotándolas de un cariz categórico que los estudios no sustentan y que, por lo tanto, serían erróneas.

Generalizar es un error

Además de las evidencias ya citadas, existen multitud de trabajos publicados donde se estudian los efectos de alimentos, extractos o principios activos presentes en los alimentos.

Para demostrar efectos beneficiosos no basta con un solo trabajo de investigación, sino que son necesarios varios de ellos cuyos resultados apunten en la misma dirección.

Alimentos ricos en aminoácidos

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¿Cuáles de estos alimentos no deberían faltar en tu dieta?

La libre disposición de estos trabajos en internet puede provocar confusión entre la población que los consulta.

Porque para poder interpretar adecuadamente los resultados obtenidos en esos estudios es necesario un cierto bagaje en investigación.

Por ejemplo, la búsqueda de los efectos sobre la salud del jengibre en una base de datos especializada (Pubmed) devuelve más de 800 artículos, de los cuales más de 200 son revisiones.

Las conclusiones de una de ellas, de 2019, nos dice que son necesarios más estudios para determinar los beneficios del jengibre sobre las náuseas y los vómitos, el síndrome metabólico y el dolor.

Para evaluar otros beneficios del jengibre habría que leer el resto de artículos y revisiones. Dudo que todo aquel que habla en internet de las maravillas para la salud de este alimento lo haya hecho.

De hecho, posiblemente no haya leído ninguna.

Por lo tanto, es fundamental interpretar adecuadamente los resultados de la investigación para evitar generalizaciones incorrectas.

Sardinas

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Los beneficios de ciertos alimentos pueden ser confusos para los no especialistas.

Además, hay que ser especialmente cuidadosos con el lenguaje, porque un mal uso puede sugerir o dar a entender efectos beneficiosos no sustentados por la evidencia.

Dónde deben buscar información los no especialistas

Si queremos informarnos del uso terapéutico de los alimentos, extractos o principios activos, la Agencia Española del Medicamento y los Productos Sanitarios es la encargada oficialmente de autorizarlos con este fin.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evalúa los efectos beneficiosos no terapéuticos de los alimentos y la Comisión Europea los publica en el registro de declaraciones de propiedades saludables.

A nivel divulgativo, las páginas institucionales de la OMS, la EFSA, el Ministerio de Sanidad, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) son fuentes fiables de información.

También lo son las de universidades o sociedades científicas libres de intereses.

A modo de conclusión, quien suscribe recomienda ignorar cualquier información que indique, sugiera o dé a entender que algún alimento tiene magníficos efectos sobre la salud.

Lo que sí está demostrado es que un patrón alimentario saludable es un factor importante para reducir el riesgo de enfermedades. Aunque aplicarlo al día a día requiere un gran esfuerzo, los resultados hacen que valga la pena.

*Ana Belén Ropero es profesora titular de nutrición y bromatología y directora del proyecto BADALI, web de Nutrición, de la Universidad Miguel Hernández.


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https://www.youtube.com/watch?v=vxsT2rWx1_o&t=50s

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https://www.youtube.com/watch?v=rej3470RFD4&t=15s

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