Tras la derrota electoral, el PAN busca reestructurarse en su Consejo Político Nacional
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Tras la derrota electoral, el PAN busca reestructurarse en su Consejo Político Nacional

10 de agosto, 2012
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Felipe Calderón y Gustavo Madero durante el encuentro nacional de Legisladores. Foto: Cuartoscuro.

Este fin de semana se llevará a cabo el Consejo Nacional del Partido Acción Nacional, una reunión de 420 consejeros en activo que discutirá temas como una posible reforma de estatutos, como parte de una reestructuración del partido, así como un posible cambio de fecha para la Asamblea Nacional del PAN que -según afirmaron algunos panistas- el presidente Calderón buscaría adelantar para que sea realice antes del 1° de diciembre.

Los detalles del cónclave panista

En la sesión del Consejo Nacional, a realizarse mañana, discutirán 381 miembros del partido sobre la derrota del PAN el pasado 1° de julio. Previo a la reunión, militantes, legisladores, dirigentes y miembros de la campaña presidencial del partido han entrado en una polémica sobre las responsabilidad de la derrota electoral.

El orden del día de este Consejo Nacional plantea como quinto punto el mensaje de Madero; después la rendición del informe  anual pormenorizado de la  gestión del Consejo Nacional  y presentación, discusión  y aprobación de la Cuenta  General de Administración 2011;  posteriormente, el Informe de  actividades de la Comisión de  Seguimiento Nacional.

El punto siguiente será el“Informe sobre los procesos  electorales 2012.Comisión  Nacional de Elecciones del  Consejo Nacional; secretaría  nacional de Elecciones.  Resultados”, la “presentación  de la propuesta de rediseño  institucional del partido”; la  “Propuesta de convocatoria  a la Asamblea Nacional  Extraordinaria”, y los asuntos  generales.

Apenas este principio de  semana, los liderazgos  panistas, incluido el Presidente  de la República, se reunieron  en Jurica, Querétaro, con los  senadores y diputados electos  de Acción Nacional.

Ahí el jefe del Ejecutivo llamó  a los legisladores a realizar  una profunda reflexión para la  refundación del partido, lo cual  generó polémica entre actores  políticos panistas, entre ellos los  afines a Gustavo Madero.

Dentro del Consejo Nacional ninguno de los grupos internos tiene fuerza para decidir la fecha de la Asamblea Nacional extraordinaria de forma unilateral (en ella se podrán modificar los estatutos como han solicitado 26 de los comités estatales).

La fuerza real del calderonismo en el Consejo es menor a 50%, insuficiente para ganar una votación (y decidir la fecha de la Asamblea Nacional); los bloques conformados por militantes ligados a Gustavo Madero y panistas de tradición tienen más de la mitad del apoyo en el Consejo Nacional. Se llegó a mencionar que ambos grupos estaban en disposición de conformar un bloque y frenar las propuestas del Mandatario federal.

Hay dos temas importantes para el Consejo; uno es la salida de Gustavo Madero; sin embargo, hay consenso entre los consejeros para que se quede en el cargo. En la necesidad de reformar estatutos también hay coincidencia, falta establecer la fecha.

Jaloneos y “rebeliones” previo al Consejo Político

Al mismo tiempo, liderazgos panistas del Estado de México y del Distrito Federal comenzaron a organizarse para rechazar un “madruguete” en la convocatoria para una eventual reforma del partido, sin considerar a los militantes y a los distintos grupos del partido.

El consejero vitalicio Astolfo Vicencio Tovar y el ex alcalde de Naucalpan José Luis Durán Reveles, acompañados de liderazgos del Estado de México, pidieron en la sede nacional del partido hacer una reflexión sincera de la derrota panista y convocar a la militancia para definir el futuro del PAN.

En la Ciudad de México se creó el grupo PAN Miembros Activos en Acción mediante el cual los militantes panistas anunciaron que “fiscalizarán” el voto de los consejeros nacionales mañana sábado e iniciaron una campaña para ser escuchados por la cúpula del partido antes de una Asamblea Nacional.

“Es tiempo de comenzar a pensar en elecciones primarias por estado. Incluso en asambleas simultáneas utilizando para los debates la tecnología de video, conferencias. Vamos por una discusión amplia y profunda de los Estatutos”, establecieron.

Otro grupo panista anunció la creación del movimiento Hazte Oír, y convocaron a una marcha mañana a las 11 horas frente a la sede nacional el PAN con el objetivo de ser escuchados durante el debate que iniciará el Consejo Nacional sobre el futuro del instituto político.

Ayer, al entregar a Madero el documento de los diputados denominado “Reflexión y Acción, la Mejor Garantía de Futuro”, el coordinador parlamentario panista en San Lázaro, Carlos Alberto Pérez Cuevas, dijo que la reforma del partido se debe realizar escuchando a los “panistas de a pie” no sólo a la cúpula.

“Respecto a la Asamblea Nacional, coincidimos totalmente con la propuesta de una reforma estatutaria, tendremos que dar vigor a las reglas internas del partido, pero observamos que es necesaria una consulta nacional en todos los niveles y en todos los órdenes, lo cual le da pauta para que no sea inmediatamente en los siguientes meses”, aseveró Pérez Cuevas en San Lázaro.

Por eso, los legisladores plantearon que primero se tiene que realizar una consulta a las bases del partido en los municipios y en los estados para conocer el sentir de la militancia.

La propuesta presentada por los diputados panistas también consideró el punto de vista de Josefina Vázquez Mota y Francisco Ramírez Acuña, ex coordinadores parlamentarios.

Calderón se reúne con Gustavo Madero y líderes estatales del PAN

Apenas ayer Calderón afirmó que su partido debe retomar sus valores y principios fundamentales y hacer los cambios con rapidez. Calderón Hinojosa afirmó que tras los resultados de la elección federal de julio pasado, su partido debería también “revisar sus métodos y mecanismos de afiliación, selección de candidatos y dirigentes.”

Previo al cónclave panista del fin de semana, ayer el mandatario mexicano recibió a los presidentes estatales del PAN y al presidente nacional, Gustavo Madero Muñoz, en la residencia oficial de Los Pinos, en un encuentro privado. En esa reunión la reflexión de Calderón reclamaba una responsabilidad compartida entre el gobierno, el partido y la propia campaña electoral.

Los dirigentes estatales de ese partido coincidieron en la necesidad de revisar las normas estatutarias que rigen dichos instrumentos y de realizar una amplia y oportuna consulta sobre la materia. En la reunión, Calderón Hinojosa estuvo acompañado por el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré Romero, y el secretario particular, José Tarcisio Rodríguez.

El presidente Calderón buscará que el fin de semana su partido adelante la próxima Asamblea Nacional para que ésta se lleve a cabo mientras el se encuentre aún en el cargo, durante noviembre próximo. Algunos de sus correligionarios han expresado que adelantar esta reunión entorpecería una discusión muy seria para su partido.

Buscarán militantes espacio en las discusiones

El diputado Agustín Castilla informó que militantes del PAN se movilizarán el sábado próximo para pedir al Consejo Nacional de su partido se les dé voz en el proceso de reflexión, y aseveró que en estos momentos no cabe la renuncia de Gustavo Madero pues sería riesgoso para el partido, pues -en su opinión- una eventual renuncia de Gustavo Madero a la dirigencia nacional panista “podría abrir un espacio riesgoso para quienes tienen una visión muy cortita y que sólo ven al partido como una repartición de espacios o como un espacio de poder político y que pudieran apoderarse” del mismo.

Agustín Castilla acudió como parte de la comitiva de los diputados federales que entregó su documento de reflexión y acciones rumbo al proceso de cambio del partido, convocó a “revisar con puntualidad y sin temor a llamar las cosas por su nombre” el resultado electoral obtenido en julio pasado.

El diputado afirmó que primero debe haber una reflexión seria, un diagnóstico objetivo y definir la ruta a seguir, para poder hablar en segunda instancia no sólo reforma de estatutos sino también de métodos de selección de candidatos y dirigentes. El legislador panista pugnó porque este momento “no sólo sea de algunos grupos, para que no quede en un análisis autocomplaciente, a modo de que se genere el diagnóstico del partido”.

Piden diputados abrir consulta para reestructuración del PAN

La fracción del PAN en la Cámara de Diputados presentó al presidente nacional de su partido, Gustavo Madero, su documento de análisis de reflexión sobre la reestructuración de su partido, en el que insisten en realizar una consulta nacional para llevar a cabo las reformas necesarias.

En el documento “Reflexión y Acción, la mejor garantía de futuro”, demandaron que el proceso de reflexión se lleve a cabo conforme al tiempo que sea necesario, que no puede quedar listo para noviembre, pues ejemplificaron que el documento que hoy entregaron como fracción les llevó un mes elaborarlo.

En conferencia de prensa destacaron la necesidad de reformar la normatividad interna del PAN, porque existen diversos aspectos absoletos e inaplicables, lo cual se debe analizar en la próxima Asamblea Nacional.

La falta de aplicación de la normatividad interna, dijeron, ha llevado a panistas a apoyar o representar a otros partidos en procesos electorales, además de que se debe excluir a quienes han traicionado la confianza del partido y de los panistas trabajando en favor de causas antagónicas.

Los legisladores panistas buscan también contar con una reforma integral de los procesos electorales internos con métodos claros, condiciones de equidad que promuevan candidatos con un perfil de congruencia y competitividad, y un rotundo no a los candidatos que se definen discrecionalmente desde las cúpulas.

Los diputados panistas reflexionaron en su documento de 20 puntos que el PAN no fue capaz de desmantelar el viejo sistema autoritario, ni evitaron las prácticas antidemocráticas filtradas en el PAN.

Con información de Notimex, Excélsior (2) y El Economista.

Manifiesto Pan Jmgg 2012 10ta Version

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¿Es posible saber cuál país está haciendo lo correcto ante la COVID-19?

Dominic Wilkinson, profesor de Ética Médica de la Universidad de Oxford, nos ayuda a entender el complejo proceso de tomar decisiones en un contexto como el actual, en el que “la ciencia no nos puede decir qué hacer”.
Getty Images
6 de septiembre, 2020
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“La ciencia no nos puede decir qué hacer”, reflexiona Dominic Wilkinson, profesor de Ética Médica de la Universidad de Oxford, en Inglaterra.

“La ciencia tiene que estar en el centro de la toma de decisiones, pero no te puede decir, por sí sola, qué decisión tomar. Eso se debe hacer sobre la base de la ética“, le dice el doctor a BBC Mundo.

Wilkinson fue consultado en el artículo: “The philosophy of COVID-19: is it even possible to do the ‘right thing’?” (“La filosofía de COVID-19: ¿es posible hacer lo ‘correcto’?)”, publicado en el sitio de la universidad británica.

En el texto se reflexiona sobre el hecho de que en los últimos seis meses, en todos los continentes, autoridades y científicos han estado tratando de determinar qué se debe hacer frente a la pandemia.

“Por primera vez, en mucho tiempo, las consideraciones filosóficas se han convertido en materia de debate político y de conversaciones cotidianas“, indica el blog del que está a cargo Sarah Whitebloom.

“¿Es correcto privar a la gente de su libertad o no; dictar el comportamiento personal o no; cerrar las fronteras o no; para proteger la vida o el servicio sanitario o la economía o no?”, pregunta.

Entre opciones

En ese artículo, el investigador resalta que nuestro conocimiento sobre la COVID-19 ha ido cambiando con el paso de los meses y eso es clave a la hora de tomar decisiones y de juzgarlas.

Profesor Dominic Wilkinson

Cortesía: Dominic Wilkinson
Como profesor, Wilkinson se especializa en ética médica y como médico, en neonatología.

“Entonces” -se plantea en el texto- “¿cómo interpretamos los intentos de los países para abordar la pandemia? ¿Alguien está haciendo lo correcto?”

Según el profesor Wilkinson, ‘No hay una única respuesta correcta, depende de cómo sopesas tus opciones. Debes distinguir entre varias cosas'”.

¿Serían todas las decisiones igualmente validas? “No” -responde- pues hay que tomar en cuenta el contexto: algo que podría ser correcto de implementar en un país, puede no serlo en otro.

Además, pese a la incertidumbre propia de un virus cuyas características y efectos seguimos descubriendo, hay opciones que son erróneas.

Por ejemplo, “recomendar intervenciones no basadas en evidencia (como la cloroquina) podría verse como opciones ‘moralmente incorrectas‘”.

La pandemia nos ha puesto cara a cara con dilemas éticos muy complejos.

“Hay muchos paralelismos con las profundas y difíciles preguntas que enfrentan los países cuando están en guerra“, señala Wilkinson.

La prioridad tiene que ser “salvar vidas”, destaca el profesor que conversó con BBC Mundo.

La entrevista ha sido editada por razones de claridad y concisión.


En términos de qué es correcto hacer. ¿Qué desafíos nos está presentando esta pandemia?

El desafío fundamental es lo que están enfrentando los gobiernos.

En cierto sentido, son problemas con los que las sociedades tienen que lidiar todo el tiempo: cómo equilibrar las diferentes y, algunas veces, contrapuestas necesidades de su población.

Un placa de los pulmones

Getty Images
Aunque nuestro conocimiento sobre el virus Cov-2 ha aumentado sustancialmente desde que se desató el brote hace seis meses, aún hay incógnitas que se están tratando de responder.

Lo que hace que la cuestión de la pandemia sea tan grave es la escala del problema y la necesidad de hacer concesiones muy difíciles.

Eso implica hacer sacrificios y buscar soluciones intermedias entre el bienestar de unos y de otros. Por ejemplo: entre las personas en riesgo de contraer COVID-19 versus otros miembros de la sociedad y los efectos en su bienestar desde la perspectiva económica y de empleo.

En adición, hay desafíos muy grandes debido a la incertidumbre que existe. Una de las razones que hace esta pandemia tan compleja es que los problemas que está suscitando no son los problemas estándar con los que los gobiernos están acostumbrados a encarar.

Obviamente, las enfermedades infecciosas y los temas de salud pública son asuntos con los que los gobiernos están relativamente familiarizados, aunque no siempre sean simples de enfrentar.

Pero estamos ante una nueva amenaza que trae muchos desafíos e incertidumbre sobre los beneficios, así como también sobre los costos, de las distintas maneras de responder a ella. Por ejemplo: las diversas formas de confinamiento y de distanciamiento social.

Quizás sin notarlo mucho, cada día, todos hemos estado envueltos en consideraciones filosóficas debido a la pandemia. ¿Por qué ocurre eso?

La pandemia ha resaltado ciertos asuntos éticos que son muy difíciles y que ameritan soluciones de compromiso, concesiones.

Una mujer frente a una pantalla

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Varias economías ya han empezado a sentir los efectos de la crisis que desató la pandemia.

Algunos de ellos se presentan en tiempos de normalidad, pero quizás de una forma no tan visible o dramática.

Por ejemplo, evaluar el costo en la economía, en términos de dinero, y la cuestión de las vidas que son salvadas, es un planteamiento con el que están muy familiarizados los gobiernos. No es una pregunta muy cómoda de responder, pero a la que están acostumbrados todo el tiempo:

‘¿Cuánto dinero invierto en mejorar las carreteras para prevenir accidentes de tránsito? ¿Cuánto invierto en fármacos o en el sistema sanitario en general para mejorar la salud de las personas y evitar muertes?’

Le tienen que poner un precio a la cantidad que están dispuestos a pagar para salvar una vida.

Personas fuera de un hospital

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En muchos países, gran parte de la atención médica se ha concentrado en atender a las personas afectadas por la COVID-19.

La misma pregunta, en esencia, se invoca cuando los gobiernos tienen que tomar decisiones sobre cómo intentar balancear los beneficios potenciales de salvar vidas versus el costo económico.

Obviamente, podrías salvar el máximo número de vidas manteniendo a todos los países en confinamientos totales hasta que haya una vacuna disponible. Pero eso va a provocar un costo económico muy grande y, la medida en sí misma, va a cobrarse vidas en diferentes maneras.

Existe evidencia de que las crisis económicas por sí solas acarrean graves consecuencias sanitarias, incluyendo: efectos en las tasas de pacientes con cáncer, personas con enfermedades mentales, suicidios.

Este tipo de cálculos son los que tienen que hacer los gobiernos todo el tiempo, pero en el contexto de esta pandemia se hacen muy visibles.

¿Cuán difícil es para quienes diseñan las políticas públicas tomar decisiones basados en un virus del cual aún se desconocen muchos aspectos porque es muy nuevo?

Es tremendamente difícil.

Hay dos tipos de incertidumbres: la científica y médica, que tiene que ver con el virus: que pasaría si los gobiernos no hacen nada, cuántas vidas se podrán en riesgo, que sucedería si se toman acciones, cuán efectiva será la vacuna cuando esté disponible.

Y está la incertidumbre ética: cómo actuar frente a esta amenaza.

En ese contexto, los diferentes gobiernos tomarán decisiones distintas y no sabremos hasta dentro de muchos años, cuando veamos hacia atrás, qué país hizo la elección que resultó siendo ventajosa, pero ahora es muy difícil saber cuál es la decisión correcta.

En el artículo de la Universidad de Oxford, usted señala que en el actual contexto, algunas decisiones son tomadas de buena fe. ¿Es eso suficiente?

Desde el punto de vista de la ética, todo lo que podemos hacer es tomar decisiones con la información que tenemos.

Médicos en un hospital

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Dilemas éticos y filosóficos que siempre han enfrentado médicos, legisladores y líderes políticos ahora son parte de las conversaciones de muchos ciudadanos en todo el mundo.

Cuando me refiero a tomar decisiones de buena fe, es hacerlo sobre la base de las motivaciones y las intenciones correctas y con la información con la que se cuenta.

Puede pasar que la información que tienes es incorrecta, que las estimaciones de las diferentes opciones terminen siendo erróneas, pero no puedes tomar decisiones sobre la base de información que desconoces.

Algo que tienes que hacer es tomar en cuenta la posibilidad de que puedes estar equivocado. Por eso, los gobiernos tienen que mirar un abanico de diferentes resultados potenciales y la incertidumbre que rodean las estimaciones.

Esa es una de las razones por las cuales no se trata simplemente de seguir la ciencia porque la ciencia no da una sola respuesta sobre lo que pasará o cuál podría ser el efecto de una particular acción.

Se trata más bien de una gama de diferentes posibilidades y sobre la base de eso, tomar las decisiones.

En el artículo se plantea que los esfuerzos internacionales buscan preservar la vida. “¿Pero la vida de quién? ¿un enfermo que sufre de COVID-19, un paciente con cáncer, una persona que pierde su trabajo?” Es un dilema inmenso para enfrentar en tan corto periodo de tiempo desde que comenzó el brote ¿no?

La dificultad es que no hay manera de evitar tomar decisiones. No hacerlo o no actuar es una resolución en sí misma.

Personas aplaudiendo

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Al inicio de pandemia, muchos ciudadanos en todo el mundo coincidieron con sus gobiernos en la necesidad de quedarse en casa.

Dado el número de decisiones que los gobiernos tienen que tomar y de lo cambiante de la situación que están enfrentando, es inevitable que no opten por algo determinado.

Y podrían llegar a tomar resoluciones que serán criticadas y que podrían terminar siendo, a la luz del conocimiento adquirido con posterioridad, no las mejores opciones.

Por eso, tienen que estar preparados para cambiar de idea, para revisar sus puntos de vista a medida que la ciencia evoluciona y para admitir que tomaron una decisión que no fue la mejor.

Muchas personas podrían pensar que, como se trata de una pandemia, la ciencia debería indicar qué se debe hacer, pero usted señala: “La ciencia no puede decirnos a qué valores debemos darle peso”. ¿A qué se refiere?

Cuando hablamos sobre lo que deberíamos hacer, sólo llegaremos a una respuesta con una serie de hechos y un conjunto de valores éticos.

Un ensayo clínico

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“La ciencia tiene que estar en el centro de la toma de decisiones pero no te puede decir, por sí sola, qué decisión tomar. Eso se debe hacer sobre la base de la ética”, indica Wilkinson.

La ciencia no genera valores éticos, la ciencia nos ayuda a entender los hechos.

Cuando queremos actuar en relación a ellos: ¿qué deberíamos hacer?, aparecen los valores éticos.

Por esa razón la ciencia no nos puede decir qué hacer o que deberíamos hacer, la ciencia sólo nos puede decir qué pasaría si actuamos de determinadas maneras.

Nosotros tenemos que decidir cómo balancear diferentes valores éticos que podrían estar en riesgo: cuál es el más importante, a cuál le vamos a dar prioridad, cuál precio estamos dispuestos a pagar y cuál no, y, entonces, tomar una decisión.

Considero que es profundamente engañoso sugerir que la ciencia, en sí misma, es la base de la toma de decisiones.

La ciencia tiene que estar en el corazón de la toma de decisiones pero no te puede decir, por sí sola, qué decisión tomar. Eso se debe hacer sobre la base de la ética.

Usted señaló que “el momento más complicado aún está por venir”, pues nos esperan más decisiones éticas difíciles que van más allá de los confinamientos, por ejemplo: quiénes recibirán las primeras vacunas. “No sabemos todavía qué tolerará la gente, qué harán”. En relación a eso, hay personas que sienten que los confinamientos han afectado sus derechos. ¿En este contexto, es difícil llegar a la decisión con la que todos estemos satisfechos?

La política está familiarizada con la idea de que no puedes complacer a todo el mundo.

Dos mujeres se saludan con una ventana de por medio

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Las medidas para evitar la propagación del coronavirus han tenido impacto en los diferentes grupos de edad.

Uno de los aspectos interesantes es que en las fases iniciales de la pandemia, en muchos países, hubo un amplio apoyo hacia las acciones tomadas por los gobiernos, en algunos casos dramáticas y con un impacto significativo en las vidas de las personas.

Pero algo que se está volviendo evidente es que a medida que pasa el tiempo, parte de ese apoyo se ha disipado y hay más división sobre lo que debe pasar: algunos están a favor de continuar con las restricciones para evitar otras olas (de contagios); otros creen que los gobiernos no pueden seguir imponiendo restricciones y deben relajar las medidas para que la economía se recupere.

Esa es una de las razones por la cual los gobiernos están en una creciente presión para flexibilizar las medidas que tienen que ver con los confinamientos, pero, hasta que no haya una vacuna, la potencial consecuencia de eso es que hayan olas de infecciones, como hemos visto en Europa y en otras partes.

Y existe la posibilidad de que coincida, en el hemisferio norte, con el invierno, que es tradicionalmente una época difícil.

Hay una gama de razones por las cuales algunas de las decisiones más difíciles están por venir.

También ha dicho que no todas las decisiones pueden ser válidas y hace una especial reflexión sobre tratamientos que no han sido probados científicamente.

En la situación actual, los gobiernos tienen más de una opción razonable para escoger.

Personas con mascarillas

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Existe evidencia científica de que el uso de mascarillas ayuda a frenar la propagación del coronavirus.

Para algunas naciones, puede ser razonable continuar con la decisión de mantener el número de casos muy bajo con la implementación de medidas restrictivas.

También pueden haber otros países que se inclinen por medidas más flexibles.

El decir que hay potencialmente más de un enfoque razonable no significa que cualquier enfoque es aceptable.

Claramente hay algunas respuestas que no son razonables y que debemos rechazar, incluyendo las que se apartan significativamente de una comprensión científica de lo que se pone en riesgo o de lo que puede ser útil.

Por ejemplo, quienes rechazan las mascarillas o quienes sugieren medidas que no tienen una base científica o que la ciencia ha demostrado que son perjudiciales.

Considero que es importante criticar cuando gobiernos o personas que hablan en público recomiendan cosas que son irrazonables.

Usted ha dicho que es muy difícil saber qué países están haciendo lo correcto en medio de estas dramáticas circunstancias y que sólo en varios años se podrán saber cuáles fueron las mejores estrategias. ¿Por qué hay que esperar años?

Estando en plena pandemia, es difícil conocer todos los impactos de las decisiones que estamos tomando, algunos no serán visibles por años.

Planeta

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De acuerdo con Wilkinson, el tiempo es clave para poder evaluar el impacto de las medidas que se están tomando en plena pandemia.

Las comparaciones entre países, por ejemplo, sólo se harán patentes con el tiempo.

Cuando veamos todas las diferentes consecuencias en la salud de los pacientes -excluyendo quienes hayan sufrido covid-19- se verá el impacto en quienes sufren de cáncer, quienes no recibieron algún tratamiento, quienes desarrollaron enfermedades mentales o quienes sufren problemas de salud debido a la recesión económica.

Esos efectos no se sabrán hasta después de un tiempo, cuando tengamos suficiente información para juzgar.

Es decir, en su opinión, es casi imposible saber quién está haciendo lo correcto.

Así es. Vale la pena señalar que se puede distinguir entre una decisión correcta y un proceso correcto para tomar esa decisión.

Una trabajadora de la salud

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La pandemia encontró a algunos países mejor preparados que otros para lidiar con sus efectos.

En las decisiones que se han tomado de una manera transparente, el público puede ver por qué los gobiernos están optando por determinadas alternativas, que se trata de decisiones guiadas por la evidencia científica y que son susceptibles a los cambios que se producen en la ciencia y a la incertidumbre que puede conllevar.

Eso es muy importante.

Que son decisiones que están abiertas a las revisiones y al cambio de opinión en el futuro en caso de que varíe la información.

Todas esas características son positivas en el proceso de toma de decisiones y los países en los que se han dado esos elemento, creo que tendrán una mejor probabilidad de justificar sus decisiones, incluso si, en retrospectiva, se les pueda cuestionar por haber tomado las decisiones equivocadas.

Desde la perspectiva de un doctor dedicado a la ética médica, ¿qué lecciones le está dejando esta pandemia?

Uno de los aspectos más sorprendentes es que algunos países se habían preparado extremadamente bien para tomar decisiones difíciles en el contexto de una pandemia, habían hablado con su población con anticipación y les habían dicho:

‘Si alguna vez nos enfrentamos a una pandemia de gripe realmente grave, ¿qué les gustaría que hiciéramos si tuviéramos que tomar decisiones relacionadas, por ejemplo, con los respiradores: ¿quién debería utilizarlos?”

Hace cinco o diez años, comunidades en algunos estados de Estados Unidos participaron en discusiones sobre esas decisiones. Eso las puso en una posición muy fuerte cuando llegó la pandemia para decir: ‘Está bien, ya tuvimos una discusión. Tenemos preparadas algunas pautas, ahora podemos implementarlas’.

Creo que la dificultad cuando estás en el ojo de la tormenta es que no hay una manera significativa de promover conversaciones hipotéticas con la comunidad, porque el desafío es reaccionar y muchas veces se hace de forma instintiva porque ya la tienes al frente.

Y eso podría llevar a que no se tomen las mejores decisiones.

Creo que una de las lecciones importantes es que debemos prepararnos para amenazas muy sustanciales como esta.

A algunos países les ha ido bien en esa preparación y a otros menos bien.

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