El juicio a Ernesto Zedillo, según The Economist
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El juicio a Ernesto Zedillo,
según The Economist

El ex presidente mexicano es acusado en una corte estadounidense debido a que ahora tiene la residencia en ese país
Por Redacción Animal Político
5 de septiembre, 2012
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Ernesto Zedillo, ex presidente de México (1994-2000).

Una corte estadounidense prepara un juicio por crímenes de guerra contra el hombre que, de acuerdo con la revista británica The Economist, “trajo la democracia a México”. Además el tema, a decir de la publicación, “parece un ajuste de cuentas político.”

Para el momento en que el tiroteo había terminado, 45 hombres, mujeres y niños yacían muertos dentro de la selva. La Masacre de Acteal, en Chiapas, era el peor acto aislado de violencia durante el despertar que sacudió al extremo sureste de México en la década de 1990. La guerrilla zapatista había declarado la guerra al gobierno federal en la madrugada del año nuevo de 1994. Las peleas fueron breves, pero los simpatizantes en cada lado usaron el conflicto para dirimir las diferencias por territorio, religión y muchas cosas más. Los supuestos nexos del gobierno con los asesinos que llevaron a cabo la masacre el 22 de diciembre de 1997 abriendo fuego en Acteal, un lugar principalmente compasivo con los zapatistas y que nunca se habían establecido definitivamente.

Casi 15 años después, los asesinos de Acteal podrían ser juzgados en una corte a dos mil 500 kilómetros de distancia en Connecticut. Ernesto Zedillo, quien fuera presidente de México entre 1994 y 2000, es ahora profesor de la Universidad de Yale. Su residencia en este estado de EU ha dado la oportunidad a diez indígenas tzotziles -que afirman ser sobrevivientes de la masacre- la oportunidad de demandarlo en una corte civil de aquel país. Ellos buscan 50 millones de dólares y una declaración de culpabilidad contra Zedillo.

La revista británica señala que mucha gente en México afirma que, más que una búsqueda por justicia, el caso parece como un ajuste de cuentas político. Al presidir la democratización de México, Zedillo pudo haber hecho enojar a fracciones de su partido el Revolucionario Institucional (PRI), que gobernara como un monopolio de poder por siete décadas. Zedillo habría roto dos reglas no escritas del sistema priista: Zedillo reformó la ley para que hubiera elecciones equitativas y reconoció rápidamente la derrota de su partido en 2000, al tiempo que emprendió un ataque contra su predecesor, Carlos Salinas de Gortari, al ordenar el arresto del “hermano incómodo”, Raúl Salinas, por cargos de enriquecimiento ilícito y complicidad en el homicidio de su ex cuñado, quien fuera titular del PRI. Después de que pasara diez años en la cárcel, fue absuelto de los cargos, aunque Suiza confiscó 74 millones que, se afirma, fueron obtenidos de forma ilícita.

La parte acusadora en el caso Acteal asegura que Zedillo ayudó o prefirió no ver los grupos paramilitares de habitantes locales organizados por el Ejército para eliminar a los zapatistas. Ellos afirman que durante varias investigaciones mexicanas en el caso, ninguna ha señalado jamás a Zedillo, aunque él conspiró para cubrir los crímenes.

Los abogados de Zedillo afirman que el ex presidente no tiene que ver con esta atrocidad, por la cual decenas de personas, entre ellas oficiales del Ejército de bajo nivel, fueron sentenciadas (aunque más tarde, la Suprema Corte de Justicia de la Nación eliminó 36 de las condenas). Los abogados afirman también que Zedillo tiene derecho a inmunidad por los actos cometidos como jefe de Estado. El Departamento de Estado de EU debe decidir antes del 7 de septiembre si recomienda o no la inmunidad.

Hasta el momento no queda claro que sucederá, mientras la administración Obama no tiene un deseo particular de probar a un ex presidente respetado de un país vecino sensible con su soberanía. El gobierno mexicano ha dicho que EU no tiene jurisdicción para juzgar hechos que sucedieron en México y que no implican a ciudadanos estadounidenses. El gobierno de EU parece titubeante sobre la idea de la jurisdicción universal en juicios civiles. Ha dicho incluso que un grupo de nigerianos podría demandar a Shell, una firma petrolera anglosajona, en una corte estadounidense, para luego añadir que esto no aplica para actos cometidos en el exterior.

Después de juzgar a Zedillo, ¿sigue Calderón?

La decisión, sin duda, será seguida de cerca por el presidente Felipe Calderón, cuyo gobierno termina el próximo 1° de diciembre y que ha mantenido una guerra de seis años contra los cárteles de la droga mexicanos, lo cual le ha conseguido enemigos poderosos. Se rumora que Calderón buscará una cátedra en una universidad estadounidense. Si el caso contra Zedillo continúa, alguien podría intentar demandar a Calderón por los más de 60 mil muertos -o más- que han caído a manos de la policía federal y las bandas delincuenciales durante su política de endurecer el ataque al crimen organizado. Sin embargo, si Zedillo recibe la inmunidad, Calderón podría recibirla.

El caso contra Zedillo tiene varias cuestiones extrañas. Para empezar, los indígenas tzotziles han escogido permanecer en el anonimato. Esto es inusual y en México no sería permitido. “No puedo recordar un caso importante de derechos humanos en el que los demandantes sean anónimos”, afirmó para The Economist, Sergio Aguayo, un activista que ha traído previamente casos de derechos humanos a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El abogado de los demandantes, Roger Kobert, arguye que ellos “tienen gran temor por posibles represalias”, por lo que el anonimato fue garantizado.

Documentos de la Corte afirman que todos los demandantes residen en Acteal, pero la gente del lugar sugiere lo contrario. Las víctimas de la masacre de 1997 eran miembros de una organización de defensa de derechos humanos llamada  “Las Abejas.” Porfirio Arias, quien dirige la organización, dijo lo siguiente de los demandantes en EU: “Para nosotros, esta gente no existe.” Acteal es una aldea de alrededor de 40 familias, de acuerdo con Arias, quien está seguro que ninguna de ellas está involucrada. Las Abejas  están en contra de Zedillo y les gustaría verlo en un juicio penal por la masacre, por eso les extraña el caso civil . “La sangre no puede ser intercambiada por dinero”, afirmó Arias. Pero agregó que que no hay razón para el anonimato. “No tenemos miedo del gobierno… los sobrevivientes no esconden sus caras.”

No queda claro cómo diez tzotziles del estado más pobre de México lograron llevar el caso. No están siendo apoyados públicamente por ninguna organización. La firma de abogados de Kobert, basada en Miami, se especializa en derecho corporativo. No anuncia ninguna experiencia en derechos humanos o en México. Pero Kobert afirmó que recibió la petición de llevar el caso por su  “sustancial experiencia en litigios sobre inmunidad a soberanías extranjeras.” Kobert afirmó que la firma ha tomado casos sin posibilidad de victoria, sin cobrar.

Demandantes anónimos

De acuerdo con Kobert, los diez demandantes le fueron presentados por abogados mexicanos, pero estos abogados buscarían el anonimato también, afirmó. Aquellos que trabajan en las organizaciones de derechos humanos mexicanas están desconcertados. “No sé quiénes son estos abogados”, afirmó Paulina Vega, la viceperesidenta de la Federación Internacional de Derechos Humanos, una OSC radicada en París.  “El caso es una batalla política entre diferentes facciones del PRI,” afirmó Arias.

El abogado de Carlos Salinas, Juan Collado, dijo a The Economist que él he “no tiene participación en este asunto” y que él “no tiene contacto personal” con los abogados de la parte acusadora. Kobert afirmó a The Economist que conoce a Collado “en otros contextos”, pero que no puede comentar cómo está conectado al caso.

En un correo electrónico, Salinas de Gortari afirmó que no tiene detalles del caso y que “no conozco a los abogados de las partes.” Afirmó además que espera que el caso esté “fundamentado en la ley y no obedezca a intereses políticos.”

La evidencia presentada contra Zedillo hasta el momento parece endeble. Una página de internet muestra una docena de pruebas, las cuales incluyen cinco reportes de prensa y una nota informativa de 1995 del Chase Manhattan Bank. Kobert afirmó que planea llamar a ex agentes federales como testigos, pero también los mantendrá en el anonimato.

El sitio Acteal97 también incluye un link  a un reporte supuestamente escrito por un fiscal chiapaneco que culpa a Zedillo por la masacre. De forma extraña, el reporte no está fechado y tras ser publicado, el procurador actual de Chiapas afirmó que el documento disponible en línea carece de autenticidad y que “su origen y los fines que persigue son desconocidos.”

Amigos de Zedillo afirmaron que no posee 50 millones de dólares y que el ex presidente tuvo que vender desembolsar la tarifa de su abogado, mientras su reputación está en juego. “Aquellos que por una razón u otra estuvieron opuestos políticamente a las reformas políticas de Zedillotendrían razones para atacar su reputación”, afirmó su abogado, Jonathan Freiman, quien desestimó esta “tendenciosa acusación” que le sorprendió haya llegado tan lejos.

The Economist*

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Jill Biden es la nueva primera dama de EU ¿qué se espera de ella en el cargo?

La nueva primera dama de EU, Jill Biden, no es tan ajena al puesto, pues fue la “segunda dama” [esposa del entonces vicepresidente Joe Biden] entre 2009 y 2017.
7 de noviembre, 2020
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De pie en un aula vacía en la que enseñó inglés en la década de 1990, Jill Biden dio un emotivo discurso en la convención del Partido Demócrata en agosto, después de que su esposo, Joe Biden, fuera nombrado oficialmente como candidato presidencial para las elecciones de EE.UU.

Al terminar su mensaje, el ahora presidente electo Biden apareció en la escena, la abrazó y elogió sus cualidades como futura primera dama de EE.UU.

“Para todos ustedes en todo el país, piensen en su profesor favorito, en el que les dio la confianza para creer en ustedes mismos. Ese es el tipo de primera dama que será Jill Biden”, dijo el entonces candidato.

Meses después, con la victoria de su marido en las elecciones, Jill Biden se proyecta como la nueva primera dama, pero no será tan ajena al cargo.

Joe Biden fue vicepresidente durante el gobierno de Barack Obama, entre 2009 y 2017, por lo que ella fue la “segunda dama” de EE.UU.

Desde esta posición, promovió causas educativas y tuvo un acceso privilegiado a Michelle Obama, la entonces primera dama. Trabajó con ella en iniciativas como “Joining Forces”, para ayudar a los veteranos de EE.UU.

¿Qué más sabemos de Jill Biden y qué podemos esperar de su trabajo mientras acompaña a su esposo en la Casa Blanca?

Vida personal

Jill Jacobs nació en junio de 1951 en el estado de Nueva Jersey. La mayor de cinco hermanas, creció en Willow Grove, un suburbio de Filadelfia.

Joe Biden y Jill Biden

Getty Images
Jill Biden ha acompañado a Joe Biden a lo largo de casi toda su carrera política.

Casada en segundas nupcias con su actual marido, antes estuvo cinco años casada con el exjugador de fútbol americano universitario Bill Stevenson.

Conoció a Joe Biden después de que éste perdiera a su primera esposa y a su hija de 1 año en un accidente automovilístico en 1972. Sus hijos Beau y Hunter sobrevivieron al accidente.

Jill cuenta que un hermano de Joe los presentó en 1975. En ese momento, él ya era senador por el estado de Delaware y ella todavía estaba en la universidad.

“Yo era estudiante de último año, y había estado saliendo con chicos que usaban jeans, zuecos y camiseta. Pero él vino a tocar la puerta vestido con un abrigo deportivo y mocasines, y pensé: ‘Dios, esto nunca va a funcionar, ni en un millón de años’. ¡Era nueve años mayor que yo!”, contó Jill en una entrevista con la revista Vogue en 2016.

“Pero fuimos a ver a ‘Un hombre y una mujer’ al cine en Filadelfia, y realmente nos llevamos bien”, agregó sobre la primera cita de la pareja.

Jill dijo también que Joe le propuso matrimonio cinco veces antes de que ella aceptara.

“No podía permitir que ellos perdieran a otra madre. Así que tenía que estar 100% segura”, explicó.

La pareja se casó en Nueva York en 1977. Su hija, Ashley, nació en 1981.

“Creo que me conoce mejor de lo que yo me conozco a mí mismo”, dijo Joe Biden sobre su esposa en una entrevista en agosto con la periodista Rita Braver, de la cadena CBS, socia de la BBC en EE.UU.


“‘¿Cómo conseguiste este numero? Esas fueron las primeras palabras que le dije a Joe cuando me llamó de la nada un sábado de 1975. Esta noche estaré hablando en la Convención Demócrata. ¡Espero que sintonicen!“, escribió Jill Biden antes de su participación en la Convención.


Cuando dio su mensaje para respaldar la candidatura de su esposo, Jill Biden habló sobre su familia y las luchas que han enfrentado.

“Sé que si le confiamos esta nación a Joe, él hará por tu familia lo que hizo por la nuestra: unirnos y sacarnos adelante en momentos de necesidad, cumplir la promesa de Estados Unidos para todos nosotros”, dijo durante su discurso.

Pero su mensaje no solo buscaba promover a su esposo. El pronunciarlo desde un aula de clases fue un guiño a su larga carrera en la educación y un gesto simbólico de las preocupaciones que tendría como primera dama de EE.UU.

La maestra

Jill Biden, de 69 años, tiene una licenciatura y dos maestrías, y obtuvo un doctorado en educación en la Universidad de Delaware en 2007.

Jill Biden en la Convención Demócrata

EPA
Jill Biden dio su mensaje en la Convención Demócrata desde una de las aulas en las que había enseñado.

La próxima primera dama ha pasado décadas trabajando como profesora. En los años 80, enseñó inglés en un hospital psiquiátrico para adolescentes.

Entre 1991 y 1993, enseñó inglés en la escuela secundaria pública Brandywine, de Delaware. El discurso en la Convención Demócrata lo dio precisamente en el que había sido su antiguo salón de clases en esta escuela.

Los siguientes 15 años, Jill Biden fue profesora en el colegio comunitario Delaware Technical & Community College.

Tras el triunfo de Obama y Biden en 2009, se mudó a Washington D.C., pero siguió enseñando inglés en el Northern Virginia Community College

“Enseñar no es lo que hago. Es lo que soy“, tuiteó antes del discurso de la Convención.

Pero sus actividades durante el gobierno de Obama se extendieron mucho más allá de las aulas, pues al mismo tiempo que enseñaba, cumplió sus tareas como segunda dama.

Política

En este cargo, se dedicó a promover los colegios comunitarios (centros de educación superior de EE.UU.), a los que siempre se refirió como “uno de los secretos mejor guardados de EE.UU.”, según la página de la Casa Blanca de Obama.

Jill Biden, Joe Biden y sus hijos Hunter y Beau Biden.

Getty Images
Jill Biden se mudó a Washington D.C. cuando su esposo juró como vicepresidente, pero siguió enseñando.

En 2010, fue anfitriona de la Cumbre de la Casa Blanca sobre Colegios Comunitarios, que buscaba “resaltar el papel de los colegios comunitarios en el desarrollo de la fuerza laboral de EE.UU.”.

También se dedicó a la defensa de las familias militares y, junto con Michelle Obama, lanzó la iniciativa “Joining Forces”, para ayudar a los veteranos y sus familias a acceder a programas educativos y recursos laborales.

Además, en 2012, publicó un libro para niños llamado “Don’t Forget, God Bless Our Troops” basado en la experiencia de su nieta Natalie, hija de Beau Biden, de estar en una familia militar.

Beau, quien murió de cáncer en 2015, había estado desplegado con la Guardia Nacional en Irak en 2008, durante un año.

Otra de las líneas de acción de Jill Biden ha sido la lucha contra el cáncer de mama, incluso desde antes de ser segunda dama.

En 1993, fundó la Iniciativa Biden para la Salud de Mamas, para crear conciencia sobre la detección temprana, después de que cuatro amigas fueran diagnosticadas con este cáncer, según cuenta la Casa Blanca.

¿Qué hará ahora que estará en el centro de los reflectores como Primera Dama?

Qué se espera

Jill Biden será una primera dama “activa”, cree Mark Johnson, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Rice, de EE.UU.

Aunque no será “política” en el sentido partisano como lo fue Hillary Clinton, pues eso la convertiría en blanco de ataques, aclara el experto.

Jill Biden

Getty Images
Como segunda dama, Jill Biden promovió causas como la educación, la prevención del cáncer de mama y los servicios de salud y laborales para los veteranos y sus familias.

“Esperaría que siguiera más el patrón de Michelle Obama, que se involucró en actividades políticas, pero en aquellas que eran más unificadoras que divisivas, como enfocarse en los veteranos, el bienestar infantil, pero no en tratar de que se aprobara un seguro de salud para todos o algo que fuera más político”, comenta Johnson.

“Y si queremos sacar algo de su discurso de la Convención, es que la educación es un tema importante para ella, así que esperaríamos que se enfoque en esto durante su gestión”, dice también.

Karen Kedrowski, directora del Centro Carrie Chapman Catt de Mujeres y Política de la Universidad del Estado de Iowa, también cree que Jill Biden se dedicará a temas educativos.

“Tiene un doctorado en Educación y ha enseñado mucho tiempo en colegios comunitarios así que es especialmente defensora de estos colegios y de cómo les sirven a los estudiantes que de otra forma no accederían a educación superior”, dijo la experta a BBC Mundo.

En la entrevista de agosto con CBS, la periodista Rita Braver le preguntó a Jill Biden si creía que seguiría enseñando en el caso de convertirse en primera dama.

“Eso espero”, respondió.

“¿En serio?”, replicó Braver.

“Me encantaría. Si llegamos a la Casa Blanca, voy a seguir enseñando. Es importante, y quiero que la gente valore a los profesores y conozcan sus contribuciones y elevar la profesión”, dijo Jill Biden.

Pero el profesor Johnson cree que si de verdad siguiera enseñando, sería solo de manera simbólica.

“Si de verdad lo hace, será puramente simbólico porque puede tener un efecto más positivo desde su plataforma como primera dama”, dijo el analista.

Pero Kedrowski ve difícil la logística de que Jill Biden continúe enseñando, por las demandas de tiempo de su cargo en la Casa Blanca y porque si enseñara en persona, “los agentes del servicio secreto” tendrían que estar en la escuela en la que trabaje.

Además, ninguna primera dama de EE.UU. ha mantenido otro trabajo mientras ha estado en la Casa Blanca.

Joe Biden y Jill Biden

Getty Images
Jill Biden hizo una activa campaña por su esposo, Joe Biden.

Pero como demostró durante sus años como “segunda dama”, Jill Biden también tiene otras áreas de interés además de la educación.

“También es muy activa en la prevención del cáncer de mama. Creo que también es probable que continúe con la iniciativa de Michelle Obama para promover la actividad física. Ella es una corredora, así que le interesan esos temas. Imagino que además seguirá trabajando para proveer servicios a los familiares de los veteranos”, opinó Kedrowski.

En una entrevista con la cadena CNN en septiembre, Jill Biden dijo que “relanzaría ‘Joining Forces'”.

“ le pregunté a Beau en qué deberíamos estar trabajando Michelle y yo y me dijo ‘en salud mental’, así que necesitamos expandir los servicios de salud mental para los miembros de los servicios ”, dijo a CNN y agregó que las escuelas también necesitan lo mismo.

En opinión del profesor Johnson, Jill Biden haría bien en seguir promoviendo estas causas pues “son temas que unen a la gente”.

Experiencia previa

Además de las áreas de preocupación de Jill Biden, Johnson destaca la ventaja que le confiere el haber sido segunda dama durante ocho años.

Jill Biden y Michelle Obama

Getty Images
Jill Biden tuvo una relación cercana con Michelle Obama mientras fueron segunda y primera dama, respectivamente.

“Luego de ver durante ocho años a Michelle Obama, tiene una idea clara de las responsabilidades y retos de una primera dama”, dijo el experto.

“Obama fue una primera dama muy exitosa y Jill Biden tiene el lujo de haberla visto de cerca, así que uno esperaría que emule muchas de las prácticas exitosas de su antecesora”, añadió.

A diferencia de Melania Trump, que eligió un estilo más reservado que otras primeras damas, Jill Biden está más acostumbrada a estar en el ojo público, señala Kedrowski.

“Entiende el poder de una primera dama para promover causas”, dice la experta.

Johnson cree que Biden “está mejor preparada que quizá cualquier otra primera dama aparte de Barbara Bush ”.

“Y creo que Jill Biden tuvo una mejor relación, más cercana con Obama, que Barbara Bush con Nancy Reagan”, señala.

Entonces Johnson piensa que Jill Biden “junto a Barbara Bush será la primera dama más experimentada que hemos tenido”.

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BBC

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