Una fuga a través de las letras
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Una fuga a través de las letras

Enrique Aranda escapa a través de lo que escribe, de lo que lee. Cumple una condena de 50 años, preso desde hace 13 y ha sido 3 veces ganador del premio de poesía Díaz Mirón
Por Gabriela Gutiérrez M
24 de septiembre, 2012
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Los barrotes se esfuman al paso de las hojas. Los muros se desvanecen para liberar a sus personajes que no saben de encierros. La pluma es la llave de esta celda, la 1412 del dormitorio 1 en el Reclusorio Varonil Sur.

La historia de Enrique Aranda Ochoa, arrestado en 1997 y condenado por secuestro a 50 años de prisión, junto a su hermano Adrián, podría ser por sí misma una novela, sin embargo, son los misterios del fin del mundo escritos por los mayas, la temática que da vida a su primera novela El fin de los días (Wakil K’in: Sexto sol maya), escrita en la cana (cárcel) y que se vende actualmente en internet en www.elfinaldelosdias.com.

“Puse en línea”, “Te mando por correo”, “Vi en internet”, son frases regulares en el vocabulario de Enrique, pese a nunca haber navegado en la red, incluso, tiene una cuenta de twitter @oxchun, aún sin estrenar. Sus hermanas, Silvia y Leticia, se han convertido en su conexión world wide web; su “google”, por así decirlo. Ellas lo proveen con los temas de interés, uno de ellos la astronomía: las cambios solares recientes, principalmente.

La otra historia de Enrique, la de carne y hueso, sobre su vida en la cárcel comienza en el Reclusorio Norte, en donde estuvo, junto a su hermano, los primeros tres años. Hace 13 años lo trasladaron al Reclusorio Sur, desde donde escribe otro capítulo. Ahí se encuentra hoy a sus 54 años de edad, con el cabello corto, acicalado, barba de candado, vistiendo el reglamentario beige, siempre bien planchado.

Ávido por conversar, se le agolpan los temas entre las palabras. Puede comenzar hablando del Sol, por ejemplo, y termina hablando sobre Yoga, disciplina que además enseña en el penal. Una charla con él es equivalente a visitar alguna biblioteca, tras la cual uno termina con una lista de bibliografía pendiente por leer. Su última recomendación fue el cubano Joaquín María Machado de Assis.

Mientras Enrique repasa libros y autores, en el fondo la verbena carcelaria que genera los días de visita, se deja oír la rola “Chavo de onda” -que hiciera famosa El Tri- y que convierte en estrellas por instantes a una banda de rock que se luce ante los visitantes y genera el slam en el patio.

Desde la cárcel, Enrique Aranda ha sido tres veces Premio Nacional de Poesía “Salvador Díaz Mirón” (1998, 2001 y 2008), otorgado por Conaculta-INBA.

También obtuvo dos veces (2003 y 2008) el Premio Nacional de Cuento José Revueltas, otorgado por las mismas instituciones.

El reconocimiento más reciente le fue concedido por el INBA en el concurso “México lee 2011”, que se otorga por fomento a la lectura, por el club de lectura que impulso dentro de la cárcel. Fue el Instituto de Cultura de la Ciudad de México, hoy Secretaría de Cultura, quien le proporcionó los cerca de 800 libros: “Cuando les llamé, primero creyeron que era un funcionario. Cuando les dije que era un preso se emocionaron”, dice. La misión con este proyecto era darles a los internos “el boleto para un tour  por el anhelado mundo exterior”.

Enrique  hace un esfuerzo por ver el lado positivo a su encierro de 15 años: “Afuera no hubiera podido leer tanto como aquí, ni escribir tanto”.

El secuestro y la tortura

Los cohetes de la Noche de San Juan sonorizaban esa noche de finales de junio de 1996, “como en película mexicana”, recuerda Enrique, cuando fueron interceptados, él y su hermano, por unos judiciales, aunque no fueron presentados ante el Ministerio Público, en su lugar fueron llevados a un garaje donde aseguran fueron torturados, según consta en la recomendación 12/2002 de la Comisión de Derechos Humanos del DF.

“Hacen un juego psicológico muy útil. Te dicen que firmes tu confesión, que total, después demuestras que eres inocente, pero mientras tanto te dejan de torturar. Y uno cree. Quiere creer que así será”, relata Enrique.

Antes de ser aprehendido, Enrique era maestro de Psicología en la Universidad Iberoamericana (UIA) y fundador del Colegio Mexicano de Psicólogos. Se unió a causas sociales y revolucionarias: “Estuve en favor del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) antes de que se pusiera de moda. Tenía panfletos de ellos. Y además conocía a David Cabañas, hermano de Lucio”. Ésas fueron las verdaderas razones de su detención, asegura Aranda desde la sobra de una carpa azul colocada en el patio del penal. Enrique y Adrián Aranda se consideran presos políticos, visión compartida por Amnistía Internacional que los tiene registrados como “presos de conciencia”.

La víctima de secuestro, que señaló a los hermanos Aranda como sus captores del 9 al 17 de noviembre de 1996, fue Lorena Pérez Jácome, hija del entonces vocero de la Presidencia de Ernesto Zedillo, Dionisio Pérez Jácome, por lo que los Aranda Ochoa también acusan tráfico de influencias.

Actualmente, los hermanos Aranda Ochoa planean llevar su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

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La radical cirugía estética que usan cada vez más los hombres y por la que les deben romper huesos

Cada vez más hombres consultan la forma de ganar unos centímetros con una cirugía que incluye la rotura del hueso.
26 de noviembre, 2022
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“Las mujeres generalmente no salen con hombres que son más bajos que ellas. Lo más difícil a veces era sentir que no iba a encontrar una esposa”.

La frase es de Sam, un hombre británico de 30 años que hace parte de una tendencia de cirugías estéticas para hombres en países como Estados Unidos, Reino Unido e incluso España: el alargamiento de piernas para aumentar de estatura.

Una operación invasiva que implica romper el fémur para poder ganar unos centímetros.

Sam señala que gracias a una operación ganó 8 centímteros de estatura y pasó de medir 1,62 metros a 1,70 metros en unos pocos meses.

“Siempre he pensado que ser alto y tener éxito están relacionados. Por eso tuve que encontrar mi propia solución”, le dijo al periodista de la BBC Tom Brada.

Esta operación lleva aparejadas semanas de convalecencia y un proceso de recuperación durante el cual el paciente no puede caminar incluso por meses.

Pero no solo eso, en algunos casos los hombres pagan cerca de US$70.000 para ganar algunos centímetros de altura.

“Es una operación dolorosa, que implica un proceso de recuperación largo debido a que una parte del hueso queda blanda por lo que se debe esperar a caminar hasta que ese hueso pueda sostener de nuevo el peso del cuerpo”, le dice a BBC Mundo el cirujano Kevin Debiparshad, que practica esta operación.

Debiparshad ha llegado a hacer hasta 50 cirugías de este tipo al mes en su consultorio de Las Vegas, Estados Unidos, llamado LimbplastX Institute, en donde dice que ha notado un aumento en la demanda entre pacientes hombres.

Hueso operado.

Getty Images
La operación consiste en romper el hueso y separarlo un poco con la ayuda de una barra.

“Cada vez más ha quedado atrás el tabú de que los hombres no se realizan cirugías estéticas. Y en ese sentido, esta operación se ha convertido en una que buscan especialmente”, señala Debiparshad.

Pero no siempre ha sido así. Durante años, especialmente en países orientales, la operación de alargamiento de piernas ha sido requerida en mayor medida por las mujeres.

Por caso, reportes de medios locales e internacionales señalan que muchas mujeres en China, en una mayor medida que sus pares hombres, se han sometido a una operación similar para alcanzar más estatura.

Sin embargo, en países occidentales las cifras señalan que es un fenómeno en expansión a partir de la demanda de pacientes hombres.

Rehabilitación, no estética

La práctica está rodeada de controversia.

Tanto la Asociación Estadounidense de Cirujanos Plásticos como la Academia Estadounidense de Ortopedistas señalaron en documentos enviados a BBC Mundo que la cirugía de alargamiento de piernas es un procedimiento ortopédico con fines cosméticos.

Y el pionero de esta técnica fue precisamente un cirujano ortopédico soviético que innovó en los tratamientos de rehabilitación en soldados que quedaban mutilados durante la II Guerra Mundial.

Su nombre era Gavril Ilizarov, un respetado médico que durante ese tiempo en el campo de batalla notó, junto a los experimentos que había hecho durante sus años de estudiante, que los huesos, especialmente el fémur, tendían a expandirse y “rellenar” la brecha que quedaba entre dos partes cuando se había sufrido una fractura.

Foto de Medio Oriente.

Getty Images
El China esta operación ha sido muy popular entre las mujeres.

Entonces Ilizarov desarrolló una técnica que consistía en romper el hueso, pero sin comprometer la parte conocida como el periostio (que es la parte externa del hueso), separarlo un poco y esperar que el mismo hueso se encargue de ocupar el espacio que quedaba entre medio.

“Esa técnica ha evolucionado mucho, pero realmente la idea inicial es la misma: lo que hacemos es que el hueso mismo llene ese espacio y allí es donde se ganan los centímetros de más que quiere el paciente”, explica Debiparshad.

Según explicaron varios cirujanos consultados a BBC Mundo, el tratamiento estándar es el siguiente: primero se perfora y realiza un agujero en los huesos de las piernas, que luego se parten en dos.

Tras esto, se coloca quirúrgicamente una barra de metal en el interior del hueso y se mantiene en su lugar mediante una serie de tornillos.

Luego, la barra se va alargando lentamente hasta 1 milímetro cada día, extendiéndose hasta que el paciente alcanza la altura deseada y sus huesos se dejan hasta que sanen nuevamente.

Tanto para Sam como para otros pacientes, el procedimiento no es sólo doloroso, sino que el tiempo de recuperación puede ser muy largo.

“En mi primera consulta, el médico me dejó muy claro lo difícil que iba a ser la cirugía. Me preocupaba lo que podría hacer después de tener esos centímetros extras. ¿Seguiré pudiendo caminar? ¿Seguiré pudiendo correr?”, relató el paciente británico.

Sam anota que hizo fisioterapia un par de horas al día entre tres o cuatro veces por semana, por un lapso de seis meses.

“Fue una experiencia muy humillante. Es un poco loco… es como tener nuevas piernas y aprender a caminar de nuevo. Se ve como una cirugía estética, pero lo hice mucho más por mi salud mental”, anota.

IOperacion de piernas

LimbplastX Institute
El alargamiento de piernas es una operación compleja que implica muchos meses de recuperación.

Los riesgos

Este es uno de los aspectos que más llama la atención entre la comunidad médica cuando se pone la lupa sobre esta intervención: los riesgos que se corren al someterse a un procedimiento tan invasivo con fines cosméticos.

Algunos especialistas alertan de las complicaciones potenciales, desde lesiones nerviosas y embolias arteriales hasta la posibilidad de que los huesos no se vuelvan a fusionar.

“Las técnicas y la tecnología han mejorado sustancialmente en las últimas dos décadas, lo que lo convierte en un procedimiento más seguro; sin embargo, además de desarrollar más hueso, se debe desarrollar más músculo, nervio, vasos sanguíneos y piel, y el procedimiento sigue siendo extremadamente complejo”, le dijo a la BBC Hamish Simpson, cirujano especialista en Ortopedia.

Pero no solo es una cuestión física: los especialistas alertan de los riesgos de tipo psicológico que hay que tener en cuenta, como por ejemplo que algunos de estos pacientes pueden tener dismorfia corporal.

Y eso los lleva, de acuerdo a los especialistas, a priorizar la operación por sobre el bienestar físico y mental.

OIperacion alargamiento de piernas.

Getty Images
El hueso, una vez separado, comienza a rellenar el espacio.

“Cuando se enfrentan al dilema de elegir algún lugar con experiencia quirúrgica de en este tipo de operaciones o un lugar para hacerlo a bajo precio, no creo que las personas sean necesariamente conscientes de todas las cosas que pueden salir mal y que a menudo salen mal”, le dice a la BBC David Goodier, cirujano ortopédico británico.

Y como esas operaciones se hacen a menudo fuera del país, los que terminan atendiendo esas fallas son los médicos locales, que no han hecho la operación”, señala Goodier.

Debiparshad está de acuerdo en que no es una intervención sencilla y que tiene varios aspectos que la hacen riesgosa.

“Se necesitan equipos de alta tecnología para reducir los riesgos postoperatorios, pero sobre todo somos muy claros con los pacientes sobre los riesgos de la operación y sobre que el proceso de recuperación va a ser muy lento”, señala el cirujano.

“Además, ofrecemos un apoyo postoperatorio a las personas que se practican esta cirugía para garantizar el éxito del procedimiento”, añade.

Tendencia masculina

Pero lo que es innegable es que el alargamiento de piernas es una operación que cada vez más buscan los hombres para ganar unos centímetros.

Al menos en una docena de países existen clínicas donde se realizan este tipo de procedimientos y en las consultadas por BBC Mundo en Estados Unidos, Canadá, España y Reino Unido confirmaron que había un aumento de hombres que solicitaban practicarselo.

De hecho, Debipashard fue más preciso y señaló que las consultas de este tipo se han duplicado en los últimos tres años.

Centímetrs.

LimbplastX Institute
En las operaciones se pueden ganar hasta ocho centímetros.

“Lo que escucho de mis pacientes hombres es que han perdido el miedo a hacerse una cirugía de este tipo y creen que esto les puede ayudar a mejorar su autoconfianza“, anota.

Entre las razones que ha escuchado sobre los motivos que buscan los hombres en hacerse la operación se esgrimen asuntos personales hasta estadísticas como que el promedio de altura de las 500 personas más ricas del planeta (publicada por la revista Forbes) era de 1,82 metros.

Esta tendencia coincide con la cifra que la Asociación Estadounidense de Cirujanos Plásticos le dio a BBC Mundo en la que señala que las cirugías plásticas en hombres han aumentado en un 30% comparada con la década anterior.

Pero todos los especialistas consultados para esta nota señalan el mismo aspecto: es una operación compleja, costosa, de mucho riesgo y que tiene un largo proceso de recuperación, que debe estar supervisado por especialistas.


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