Anuncia Berlusconi su regreso a la política tras ser sentenciado
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Anuncia Berlusconi su regreso a la política tras ser sentenciado

“Me veo obligado a permanecer en el campo (de la política) para reformar la justicia y para que a otros ciudadanos no les pase lo mismo que a mí”, declaró el ex jefe de gobierno.
27 de octubre, 2012
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Silvio Berlusconi.

El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi dio hoy marcha atrás en su decisión de retirarse de la política, tras la condena a cuatro años de cárcel que le dio el Tribunal de Milán al encontrarlo culpable de fraude fiscal.

“Me veo obligado a permanecer en el campo (de la política) para reformar la justicia y para que a otros ciudadanos no les pase lo mismo que a mí”, declaró el ex jefe de gobierno italiano ante los micrófonos de uno de los noticieros de su empresa televisiva, Mediaset.

“En Roma la Corte Suprema me absolvió con plena fórmula sobre la misma materia (fraude fiscal)”, enfatizó.

Berlusconi consideró “increíble” que los jueces lo hayan calificado como una persona “con una capacidad natural para delinquir”.

“Yo soy padre de cinco hijos y abuelo de seis nietos y no tengo antecedentes penales”, aseguró.

Sin embargo, su anuncio de regreso a la política fue recibido con escepticismo como lo expresó su ex aliado y actual presidente de la Cámara de diputados, Gianfranco Fini, quien ironizó “veremos qué dirá mañana”.

Esta semana Berlusconi anunció a través de un mensaje escrito, que después leyó por televisión, que no se lanzaría como candidato al gobierno en las elecciones previstas para los primeros meses de 2013.

Aseguró que el conservador Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), fundado por él, celebraría comicios primarios para elegir a su sucesor.

Pero, tras la condena anunciada el viernes, los propios correligionarios de Berlusconi le pidieron que no se retirara y que diera “batalla” contra los que algunos llamaron un intento de homicidio político.

Berlusconi explicó que la acusación de evasión fiscal sería en torno al 1.0 por ciento de impuestos pagados al Estado, por lo que reiteró que la sentencia en su contra es “una construcción de ciencia ficción”.

También recordó su relación con el productor cinematográfico Frank Agrama, condenado a 36 meses de cárcel y considerado por la fiscalía de Milán como su “socio oculto” en el desvío de recursos en las operaciones de compra-venta de derechos televisivos y cinematográficos en el extranjero.

“Conocí a Agrama en los (años) 80 y después nunca más lo he vuelto a ver ni a oír ni a frecuentar”, aseguró.

La fiscalía de Milán acusó a Berlusconi de un fraude al fisco por 270 millones de euros a través de un sistema en el que Agranma adquiría los derechos televisivos.

Después de adquirir los derechos, Agrama los vendía a la empresa de Berlusconi a “precios enormemente inflados”, que le permitían crear “fondos negros” (ilegales) para uso del propio ex primer ministro.

Sin embargo, la sentencia a cuatro años de cárcel y la prohibición de ocupar cargos públicos por un lustro no es definitiva, ya que el imputado puede impugnarla ante el Tribunal de Apelaciones (lo que sus abogados anunciaron que harán) y ante la Corte Suprema, que tiene la última palabra.

Asimismo, el delito prescribirá en 2013, por lo que es difícil que se dicte una sentencia definitiva, además que debido a la ley del indulto, Berlusconi se puede beneficiar de una reducción de la pena a 12 meses de cárcel.

No obstante, expertos destacaron que la sentencia significará el fin de la carrera política de Berlusconi, de 76 años, y quien en 1994 se lanzó a la política desde su plataforma de empresario y magnate de los medios de comunicación, ganando las elecciones en tres ocasiones.

Además, se prevé que en los próximos meses el Tribunal de Milán dicte sentencia sobre otro juicio contra Il Cavaliere, el llamado “proceso Ruby”, en el que es imputado de concusión y prostitución de menor.

Esa causa es considerada más peligrosa, ya que la prescripción de los delitos de los que se le acusa, está aún muy lejana.

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India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
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Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

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