El fotógrafo mexicano que retrata el drama de Siria
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El fotógrafo mexicano que retrata el drama de Siria

BBC Mundo habló con el fotoperiodista Javier Manzano, quien ha documentado el día a día de la crisis en la ciudad de Alepo, donde el conflicto es más cruento.
17 de octubre, 2012
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Fotografía del fotoperiodista mexicano Javier Manzano.

“Siria desde mi punto de vista no es una guerra, hoy día ya es una masacre”.

Desde el frente de guerra o en calles y comunidades rurales, el fotoperiodista y documentalista mexicano Javier Manzano ha registrado desde agosto el día a día del devastador conflicto en el país árabe.

“Es algo impresionante, jamás en mi vida profesional he visto un conflicto de esta magnitud, es una carnicería. Si no caen morteros cae artillería, si no cae artillería los jets del régimen bombardean, si no bombardean los jets es el turno de los tanques, llueve plomo en la ciudad de Alepo”, le dijo Manzano a BBC Mundo refiriéndose a la segunda ciudad del país.

“Quise retarme a mí mismo pero primeramente a los lectores a crear una conciencia. Este conflicto, a diferencia del de Libia, no ha recibido la atención y por consecuencia la acción de los países occidentales. En el caso de Libia fue un conflicto que duró más o menos ocho meses y se hizo una zona segura, no fly zone, donde la población civil podía resguardarse de bombardeos aéreos”.

“Eso no ha sucedido aquí en Siria y ya van cerca de 19 meses de conflicto. Las cifras de muertos varían mucho, pero estamos hablando de entre 25 a 40 mil muertes y más de la mitad son civiles”, dijo Manzano.

“La gente con la que me topado tiene un sentimiento de abandono por parte del mundo, no entieden por qué en Libia la OTAN intervino mucho antes, tienen mas preguntas que respuestas”.

Más de 30.000 personas han muerto en el conflicto en Siria, según estimaciones no confirmadas citadas este lunes por Jeffrey Feltman, subsecretario general de Naciones Unidas para asuntos políticos, durante un encuentro del Consejo de Seguridad de la ONU.

“El gran riesgo”

Para llegar al frente de batalla en Alepo, Manzano ha debido desplazarse generalmente junto a las fuerzas del Ejercito Libre Sirio (ELS).

“Para nosotros es imposible como periodista cubrir los dos lados, desgraciadamente no se puede, es muy difícil conseguir una visa de periodista para entrar por ejemplo a Damasco”.

Manzano le dijo a BBC Mundo que los miembros del ELS provienen de varios sectores. “Si estamos hablando de la parte rural de Siria, hablamos de gente que antes eran carpinteros, granjeros, carniceros, que vendían celulares en una tienda. El que pelea a diario generalmente tiene orígenes muy humildes y eso también puede decirse de Alepo”.

Para el periodista, los integrantes del ELS han atravesado un “punto sin retorno”.

“Es gente que hoy día siente que no tiene nada que perder, porque si se pierde la revolución lo más probable es que o pierdan la vida en el combate o una vez que se pierda la batalla, o muy posiblemente deban permanecer el resto de su vida en la cárcel. Ya cruzaron una línea y ellos mismos ven imposible regresar”.

Uno de los temas que ha motivado más especulación en los medios es la presencia de soldados extranjeros junto al ELS.

“Sí, sin duda los hay, creo que este tema se ha exagerado un poco pero claro que los hay. Es gente que viene de afuera a pelear, de Libia u otros países de la región, que pueden tener una ideología islámica un poco más estricta”.

“El gran riesgo y lo quiero poner muy en claro, es que la inacción y la falta de apoyo puedan hacer que las nuevas generaciones dentro de Siria en su desesperación por buscar alguien que los ayude se empiecen a unir más a estos grupos que quizás en el futuro pueden ser un poco más extremistas”, afirmó el periodista.

Manzano aseguró que actualmente en Siria, “sobre todo en la parte sunita que conforma el ELS, en su mayoría la gente no tiene ninguna tendencia extremista; al contrario, uno lo ve en las calles, las mujeres caminan con el esposo y los hijos y las mujeres van a la escuela”.

En Alepo, “cuando voy caminando la gente quiere platicar contigo, exponer su punto de vista y poner muy en claro que el ser musulmán no significa ser extremista, la gente respeta que yo soy cristiano, por ejemplo”.

“Hoy en día el ELS no es un ejército de islamismo extremo, pero la inacción del resto del mundo puede crear las condiciones para que sí se convierta esto en un movimiento con tonos más extremistas, algo que hoy en día no sucede”.

Oleada de heridos

Manzano destaca la hospitalidad de los sirios, que aún en tiendas de campaña en la frontera, traspasadas e inundadas por la lluvia, “te extienden la mano y te ofrecen el poco té o café que tienen. Lo han perdido todo menos la dignidad”.

El periodista mexicano dijo que esperaba permanecer en Siria la mayor cantidad de tiempo posible: “Como periodistas es nuestro trabajo tratar de llevar las historias de gente que de otra forma sólo podrían decirle al mundo lo que pasa a través de videos que no se pueden confirmar”.

Manzano espera que sus imágenes ayuden a crear conciencia y a que el conflicto sirio ingrese al discurso político de Occidente, sobre todo ante las elecciones en Estados Unidos.

El fotoperiodista confiesa haberse echado a llorar, “yo lo he hecho y lo han hecho mis colegas. Soy muy afortunado en el sentido de que tengo amigos que he conocido aquí de gran corazón, entre nosotros nos platicamos lo que hemos visto y tratamos de apoyarnos emocionalmente”.

En la galería puede verse la imagen de una niña de un año y medio, herida cuando cayó un mortero en su casa. En este caso la niña sobrevivió, pero ésta es una de las pocas historias con final positivo, según Manzano.

“Por ejemplo, en los últimos dos días ha llegado una oleada de civiles, hoy en la mañana he contado tres civiles sin piernas y muchos son menores de 18. Y llega un punto que dices, ¿cuántos bebés, cuántas niñas, cuántos niños, cuántas mamás, papás, alaridos de gente que ha perdido familiares puedo fotografiar antes de que el mundo deje de voltear la mirada a este conflicto?”.

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Los 'hijos de Chernóbil': qué revela el primer estudio genético de los descendientes afectados por el accidente nuclear

Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia se ha resuelto, 35 años después.
23 de abril, 2021
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Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia parece haber encontrado una respuesta, 35 años después.

Cuando el reactor número cuatro de la central de Chernóbil explotó en la madrugada del 26 de abril de 1986, la ciudad del norte de Ucrania se volvió un pueblo fantasma y la vida de decenas de miles de personas quedó marcada por el desastre atómico.

Desde entonces, muchos de los sobrevivientes han tenido que lidiar con enfermedades vinculadas a la radiación a la que se vieron expuestos y con la incertidumbre de qué podría pasar con sus descendientes, los llamados “hijos de Chernóbil“.

Y es que una de las preguntas que ha inquietado por décadas tanto a científicos como a sobrevivientes es si los efectos de la radiación nuclear podría pasar a los descendientes.

Ahora, por primera vez, un estudio genético ofrece luces sobre el asunto y sus resultados acaban de ser publicados en la revista Science.

La investigación, dirigido por la profesora Meredith Yeager, del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE.UU., se centró en los hijos de los trabajadores que se alistaron para ayudar a limpiar la zona altamente contaminada alrededor de la planta de energía nuclear (los llamados liquidadores).

También fueron estudiados los descendientes de los evacuados de la ciudad abandonada de Pripyat y otros asentamientos en un radio de 70 km alrededor del reactor.

A los participantes, todos concebidos después del desastre y nacidos entre 1987 y 2002, se les examinó el genoma completo.

Y el resultado fue una sorpresa para muchos de los implicados.

Los resultados

El estudio no halló un “daño adicional al ADN” en los niños nacidos de padres que estuvieron expuestos a la radiación de la explosión de Chernóbil antes de ser concebidos.

“Incluso cuando las personas estuvieron expuestas a dosis relativamente altas de radiación, en comparación con la radiación de fondo, no tuvo ningún efecto en sus futuros hijos”, le explicó la profesora Gerry Thomas, del Imperial College de Londres, a la periodista de la BBC Victoria Gill.

Thomas, que ha pasado décadas estudiando la biología del cáncer, en particular los tumores que están relacionados con el daño de la radiación, explicó que este estudio fue el primero en demostrar que no existe un daño genético heredado tras la exposición a la radiación.

“Hay muchas personas que tenían miedo de tener hijos después de las bombas atómicas . Y también personas que tenían miedo de tener hijos después del accidente en Fukushima, porque pensaban que su hijo se vería afectado por la radiación a la que estaban expuestos”, recuerda.

"Liquidadores"

Getty Images
Los “liquidadores” eran personal llamado para ayudar con las operaciones de limpieza después del desastre.

“Es muy triste. Y si podemos demostrar que no hay ningún efecto, con suerte podemos aliviar ese miedo”, agrega.

Thomas no participó en el estudio, aunque ella y sus colegas han llevado a cabo otra investigación sobre los casos de cáncer relacionados con Chernóbil.

Su equipo ha estudiado el cáncer de tiroides, porque se sabe que el accidente nuclear causó unos 5.000 casos, la gran mayoría de los cuales fueron tratados y curados.

El estudio

Uno de los investigadores principales de la investigación, Stephen Chanock, también del NCI, le explicó a la BBC que el equipo de investigación reclutó familias enteras para que los científicos pudieran comparar el ADN de la madre, el padre y el niño o la niña.

“Aquí no estamos viendo lo que les sucedió a esos niños que estaban en el momento del accidente; estamos viendo algo llamado mutaciones de novo“.

Estas son nuevas mutaciones en el ADN: ocurren al azar en un óvulo o espermatozoide. Dependiendo de en qué parte del mapa genético de un bebé surja una mutación, podría no tener ningún impacto o podría ser la causa de una enfermedad genética.

“Hay entre 50 y 100 de estas mutaciones en cada generación y son aleatorias. De alguna manera, son los componentes básicos de la evolución. Así es como se introducen nuevos cambios en una población”, explica Chanock.

Escena de la serie

SKY UK LTD/HBO
En la ciudad de Pripyat vivían más de 50.000 personas.

“Observamos los genomas de las madres y los padres y luego al niño. Y pasamos nueve meses más buscando cualquier señal en el número de estas mutaciones que estuviera asociada con la exposición de los padres a la radiación. No encontramos nada”.

Esto significa, dicen los científicos, que el efecto de la radiación en el cuerpo de los padres no tiene ningún impacto en los hijos que conciban en el futuro.


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