El peligro de ser espiado a través de tu propio celular
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El peligro de ser espiado a través de tu propio celular

Una nueva aplicación espía de celular llamada PlaceRaider es capaz de producir una imagen en 3D de cualquier lugar en que se ha encontrado, sin que su dueño se percate de ello.
4 de octubre, 2012
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No parece haber rincones ocultos para una nueva aplicación espía de teléfono móvil o celular, capaz de producir una imagen en 3D de cualquier lugar en que se ha encontrado, sin que su dueño se percate de ello.

El malware se llama PlaceRaider, y fue desarrollado por un equipo de la universidad de Indiana, con la colaboración el Naval Surface Warfare Centre de la Marina de Estados Unidos.

La aplicación, que afecta los teléfonos con sistema Android 2.3 en adelante, toma fotos al azar cada dos segundos, dondequiera que se encuentre el usuario.

Las imágenes son enviadas a un servidor que filtra las numerosas gráficas y reconstruye la escena en formato tercera dimensión, en efecto dando al interesado una idea clara y detallada del lugar. Esto con la ayuda de las funciones de orientación y ubicación que también tiene incorporadas el programa.

El PlaceRaider se instalaría en el móvil subrepticiamente (escondido detrás de otra aplicación gratuita, por ejemplo), y actuaría sin que nadie la notara, en paralelo con los otros programas del aparato, gracias a que desactiva el sonido que hace el teléfono cada vez que toma una fotografía.

El teléfono, el peor amigo del hombre

De acuerdo con los autores de la investigación, el objetivo es demostrar que la tecnología de “robo visual”, como la llaman, está disponible en el mercado y representa un peligro real para los cada más numerosos usuarios de teléfonos inteligentes.

“A través de un uso completamente oportunista de la cámara del teléfono y otros censores, PlaceRaider construye modelos tridimensionales de ambientes bajo techo”, dice el ensayo que recoge los resultados de la investigación.

“Ladrones a distancia pueden entonces ‘bajar’ el espacio físico, estudiar el ambiente cuidadosamente y robar objetos virtuales de ese ambiente (tales como documentos financieros, información en monitores de computadores e información de identidad)”, señala el documento.

Esto es posible gracias a que la herramienta permite al atacante navegar sobre la imagen y realizar acercamientos sobre regiones particulares, para examinar imágenes concretas.

Algunos comentaristas en sitios especializados sugirieron la posibilidad de que el programa sea utilizado como instrumento de guerra, y destacan la participación del la fuerza naval estadounidense en la investigación.

El ensayo no dice nada al respecto. Pero en un escenario o en otro, lo cierto es que el “PlaceRaider vuelve el aparato móvil contra su propio usuario, al crear una plataforma de vigilancia avanzada capaz de reconstruir su ambiente físico para la exploración y la explotación”, apunta el documento.

Para demostrar la eficiencia del programa, los investigadores le instalaron la aplicación a veinte estudiantes, y les pidieron que efectuaran tareas diarias normales. Ninguno se percató de la presencia del malware, y con todos se logró obtener una imagen detallada de los lugares en que se desenvolvieron.

Defensa

Aunque, según los autores, “cualquier adversario con recursos computacionales modestos, que pueda crear una aplicación troyana adecuada y diseminarla a través de mercados de aplicaciones móviles, puede lanzar este ataque”, también reconocen que se trata de un área todavía incipiente.

“Creo que aparte de ser una demostración interesante, no hay nada nuevo ni interesante o innovador sobre esto”, le dijo a BBC Mundo Amichai Shulman, CTO y cofundador de la compañía de soluciones de seguridad Imperva.

“Hasta donde sé, el problema de malware prolífico en dispositivos móviles todavía es relativamente pequeño. El vector infeccioso más común de estos programas de espionaje sigue siendo el acceso directo al aparato (por ejemplo, una esposa toma el teléfono de su esposo para instalarle el programa malicioso)”, añadió el especialista.

Jaime Blasco, jefe de investigaciones de la compañía de seguridad española AlienVault, coincide con Shulman en que el trabajo de los técnicos de Indiana no debe ser motivo de preocupación para el usuario promedio, porque “no va más allá de una investigación”.

Sin embargo, le dijo a BBC Mundo que se está viendo “un crecimiento muy grande” en materia de programas maliciosos para celulares. “Cada mes están apareciendo cientos de nuevas variantes de malware”, indicó.

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Por qué algunas personas contraen COVID entre la primera y segunda dosis de la vacuna

Aunque varios países vayan avanzados en la vacunación, el virus sigue avanzando. Los expertos recomiendan seguir protegiéndose incluso después de ser inoculado.
10 de marzo, 2021
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La enfermera Maria Angélica Sobrinho, de 53 años, fue la primera en ser vacunada contra la covid-19 en la ciudad de Bahía en Brasil. Unos días después, empezó a mostrar síntomas y se le diagnosticó una infección por coronavirus.

Sobrinho no es la única persona que ha pasado por esto. En varios países del mundo se han reportado casos de otros pacientes que durante el intervalo de al menos 21 días entre la primera y la segunda dosis han contraído la enfermedad.

Es algo han aprovechado quienes difunden noticias falsas y bulos en las redes sociales para afirmar que los productos base de las vacunas podrían llegar hasta a matar.

Por ello, antes de alarmarse o compartir este tipo de informaciones, es preciso tener mucho cuidado y entender lo que está pasando.

Entonces ¿cómo es posible dar positivo por covid-19 entre la primera y segunda dosis de la vacuna?

Protección incompleta

Varias de las vacunas que ya se administran en distintos países requieren dos dosis para asegurar la protección completa, como la de Pfizer, Oxford/AstraZeneca, Coronavac, Moderna o Sputnik V.

El tiempo entre una dosis y otra varía según el fabricante. Pfizer recomienda dejar pasar 21 días y la Universidad de Oxford unos tres meses, por ejemplo.

Personal médico preparando una dosis de SinoVac.

Getty Images
Muchas de las vacunas que ya se administran requieren dos dosis para conseguir la protección máxima.

Ninguna vacuna disponible es capaz de proteger antes de que hayan pasado 14 días desde que se aplicó primera dosis, ya sea contra la covid-19 u otra enfermedad”, aclara la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

Con independencia de la tecnología, las vacunas suelen contener antígenos, unas sustancias que interactúan con el sistema inmune y crean los anticuerpos necesarios para combatir una futura invasión vírica.

La cuestión es que este proceso tarda un tiempo en completarse: las células inmunitarias necesitan reconocer los antígenos, “interactuar” con ellos y crear una reacción satisfactoria. Este trabajo suele tomar unas dos semanas.

Por ello es necesario que el paciente que reciba una primera dosis siga protegiéndose con el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos entre otras medidas.

“Recibir las dos dosis tampoco implica estar liberado para tener una ‘vida normal’. Por lo que sabemos, la vacuna protege contra las consecuencias más graves de la covid-19, pero las personas inmunizas podrían seguir transmitiendo el virus a otros”, complementa Ballalai.

Si la vacunación también ralentizará la propagación del virus se está investigando en los estudios preliminares de los primeros meses de campaña.

Por lo tanto, mientras el virus continúe circulando a niveles altos y no haya una gran parte de la población vacunada, la recomendación es seguir las medidas de control y respetar las restricciones.

Panel informativo sobre el uso correcto de mascarillas en un aeropuerto.

Getty Images
A pesar de ir vacunados, es preciso seguir respetando las restricciones y medidas que impongan las autoridades.

Imposibilidad científica

Otro bulo que circuló recientemente señalaba la posibilidad de que la propia vacuna cause covid-19.

Pero eso, dice Ballalai, es absolutamente imposible.

“Los inmunizadores están hechos con virus inactivados y ni siquiera de milagro podrían causar la enfermedad“, dice la especialista.

Este, por cierto, es un mito que aparece cada año durante las campañas contra el virus de la influenza, que suele circular en otoño e invierno.

“El sujeto recibe la vacuna y unos días después presenta síntomas de gripe. Entonces llega a creer que la culpa es de la dosis aplicada”, apunta Ballalai.

De nuevo, la explicación está en el tiempo que se necesita para que proteja: mientras el sistema inmunológico no cese la producción de anticuerpos, el riesgo de infectarse con influenza (o coronavirus, en el ejemplo actual) es alto.

CoronaVac, la vacuna china, está hecha con virus inactivos, un modelo utilizado en la ciencia durante muchas décadas.

Como su nombre lo indica, los coronavirus presentes en ampollas se someten a un proceso con sustancias químicas y cambios de temperatura que lo inactivan y eliminan cualquier posibilidad de que invadan las células y se repliquen en nuestro organismo.

Ampollas de CoronaVac.

Getty Images
La vacuna CoronaVac se basa en virus inactivos y es imposible que produzcan la enfermedad en el organismo.

Cuidados y recomendaciones

También es importante saber que los efectos adversos de las vacunas son poco frecuentes, pero posibles.

“El individuo puede tener fiebre, malestar y un poco de dolor”, ejemplifica Ballalai.

Si el malestar no desaparece después de unos días o se vuelve más intenso, es importante buscar consejo médico.

Se debe al hecho de que estos síntomas incluso pueden ser causados ​​por el efecto de las vacunas, pero también son característicos del propio covid-19 y sería importante descartarlos.

Con más de 200 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 administradas por el mundo y la rapidez con que se sigue inoculando en ya varios países, de momento no hay noticias sobre efectos colaterales preocupantes que justifiquen la paralización de las campañas.


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