A un mes del fin del mundo
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A un mes del fin del mundo

El 21 de diciembre está muy cerca y hay que pensar que haremos estos últimos 30 días antes que comience... lo que sea que comience.
Por Hugo Maguey
20 de noviembre, 2012
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Ya lo dice la vieja y conocida frase: “no hay plazo que no se cumpla”. Desgraciadamente la fecha que está próxima para todo la humanidad es el 21 de diciembre de 2012, o sea, el fin del mundo.

Nos queda sólo un mes y hay que imaginar qué hacer en los siguientes 30 días. Reconciliaciones, ofrecer disculpas, bajar de peso, decir te quiero, llamarle al amigo que hace años no vemos, confesar algún pecadillo, pero sólo los menores, por si esto no se acaba.

Ya sobrevivimos al tan anunciado día del juicio final que se esperaba para el 21 de mayo de 2011, en el que se suponía que la tierra comenzaría a temblar y la hecatombe arrasaría con todo cuanto hay en el planeta.

En esa ocasión fue Harold Camping quien profetizó la fecha y el lugar para el fin del mundo. Camping es multimillonario gracias a tener a su cargo “Family Radio”, una emisora evangélica que transmite en más de 30 idiomas de su país y en el extranjero. En parte hizo su fortuna por esta profecía, y aunque ya perdió muchos adeptos y bastante credibilidad, sigue teniendo su dinerito.

Los Mayas

Pero los Mayas eran los Mayas. Fueron la cultura que más se acercó al calendario que actualmente usamos, además de ser de las civilizaciones prehispánicas más desarrolladas y hacer eco en todo el mundo con esta profecía del fin del mundo.

El origen de la profecía que según los entusiastas del fin del mundo anuncian el Apocalipsis para este 21 de diciembre, proviene de un par de lápidas descubiertas en la década de 1960 en el sitio arqueológico “el Tortuguero” con inscripciones que describen el regreso de un dios maya al finalizar un tercer período de 394 años. El año pasado, arqueólogos confirmaron que hay una segunda referencia a la fecha en otras ruinas de México.

Los expertos dicen que la fecha es el fin de un ciclo de 5 mil 125 años desde la Cuenta Larga maya en 3 mil 114 antes de Cristo.

 

Bonanza turística

A diferencia de los entusiastas de las teorías apocalípticas que sugieren reunir equipo de supervivencia, el sureste de México, el corazón del territorio Maya, tuvo un año entero de celebración.

A principios de 2012 las agencias turísticas de México esperaban la llegada de 52 millones de visitantes, sólo en las regiones de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán, cuando el país entero atrae a unos 22 millones de extranjeros en un año.

Lo que las agencias vendían no era el fin del mundo, sino el solsticio de invierno como un tiempo de renovación.

 

¿Se acaba o no?

Para añadirle un poco más al lado de los escépticos, en mayo de este año se descubrieron nuevas tablas astronómicas del periodo clásico Maya en Xultún, Guatemala, lo que parece ser la última prueba que refuta de una vez por todas que el 21 de diciembre será el fin del mundo.

Los muros que arqueólogos estadounidenses desenterraron exhiben glifos y representaciones alusivas a periodos y ciclos calendáricos que se anteponen a las profecías del 2012, pues su conteo contempla 7 mil años después de su creación, que fue del 814 DC, o sea que según éstas, nos quedarían al menos, otros 7 mil 800 años.

Ya algunos expertos de la cultura Maya habían dicho que la teoría del apocalipsis provenía de una mala interpretación de los textos, y si a eso le sumamos nuestra fascinación de cada año (y a veces menos) por películas donde se acaba, o casi se acaba el mundo, pues estamos perdidos.

Renovación

Lo que sí es cierto, es que el 21 de diciembre nos da pretexto para tener un periodo de renovación, para cerrar un ciclo y esperar que el siguiente nos ayude a mejorar, o a desechar cosas que no nos gustan. Algo así como los propósitos de año nuevo, pero muy anticipados.

Estamos a un mes del 21 de diciembre, y la pregunta es que haremos en ese mes. Independientemente que se acabe o no, imaginemos que sólo nos quedan 30 días de vida, qué haríamos en #MiUltimoMes y cómo enfrentaríamos el Apocalipsis.

No hay plazo que no se cumpla, y el que trazaron los Mayas, ya sea como fin del mundo, o como tiempo de renovación, está a punto de llegar.

El pilón

Pero no sólo en México nos preparamos para el fin del mundo. De hecho, ha habido algunos aventurados, por no decirles algo peor, que ya prepararon todo para el Juicio Final.

En enero de 2011, un grupo de “esotéricos” franceses, creyentes del apocalipsis Maya del 2012, anunciaron un plan para refugiarse del cataclismo en el pueblo de Bugarach, en la base del Pico de Bugarach, la cumbre más alta de las montañas Corbieres, a un lado de los Pirineos.

La creencia de estos franceses es que esa montaña es sagrada y los protegerá del fin del mundo. Y no sólo eso, sino que aseguran que el 21 de diciembre (esa sí, fecha fatal), serán llevados en espíritu por un grupo de aliens que viven debajo de la montaña.

La dueña de un hostal que ofrece cuartos únicamente en el verano, comentó que estuvo recibiendo solicitudes de gente que quería un cuarto desde principios de diciembre, hasta finales de enero, o sea, por si las moscas.

Búnkers y refugios espectaculares

Algunos estadounidenses invirtieron toooodos sus ahorros para poder construir un refugio, o como ellos les llaman, búnkers. Algunos se gastaron la friolera de 450 mil dólares, o sea unos 5 millones 800 mil pesos en un lugar que los protegiera del fin del mundo, ya sea que éste viniera por tierra, mar o cielo, es decir, que fuera por el nacimiento de volcanes, por algún tsunami, o de plano por la caída de meteoritos y asteroides.

Otros, con menos recursos, prefirieron no hacer el gasto, pero sí se pusieron a trabajar y en su propio jardín cavaron, cavaron y cavaron hasta poder tener un cuarto subterráneo que según ellos, los protegerá de cualquier señal del apocalipsis.

Pero los casos no fueron pocos, al menos en Estados Unidos se registraron cientos, según National Geographic, que no sólo reportó el hecho, sino que realizó un documental donde se muestran estos casos:

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Ruth Bader Ginsburg: por qué la muerte de la jueza de la Corte Suprema de EE.UU. supone un terremoto en una nación ya fracturada

Si el presidente Trump nomina un reemplazante de la magistrada podría alterar por años el equilibrio ideológico del mayor tribunal de justicia del país y aumentar la tensión política a pocas semanas de las elecciones.
19 de septiembre, 2020
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La muerte de un juez de la Corte Suprema de Justicia siempre es algo trascendente en Estados Unidos. Pero la de Ruth Bader Ginsburg supone un terremoto de consecuencias imprevisibles para este país.

Ginsburg, que murió el viernes a los 87 años debido a un cáncer de páncreas, era un ícono feminista y progresista del máximo tribunal judicial de EE.UU. para asuntos como la igualdad de género o la inmigración, el aborto o el matrimonio igualitario.

Su muerte abre ahora la posibilidad de que el presidente Donald Trump nomine a su sucesor en una corte de nueve miembros donde ya ha colocado a dos, y altere así por años el equilibrio ideológico del Supremo a favor de los conservadores.

Como esto ocurre además en un país políticamente polarizado y a pocas semanas de una elección presidencial cargada de tensión, el debate por el reemplazo de Ginsburg amenaza con aumentar la fractura entre republicanos y demócratas.

“Normalmente las nominaciones a la Corte Suprema son un deporte de sangre. Entonces esto va a ser verdaderamente apocalíptico. Hay mucho en juego en esta nominación”, dice Jonathan Turley, un destacado profesor de derecho constitucional en la Universidad George Washington, a BBC Mundo.

Una silla clave

El hecho de que los magistrados de la Corte Suprema ocupen su cargo de manera vitalicia significa que cualquier cambio en la integración tiene efectos duraderos.

Nominada por el presidente Bill Clinton en 1993, Ginsburg formaba parte de un bloque de cuatro jueces progresistas de la corte que solía necesitar de un quinto voto “péndulo” para lograr mayoría.

Ruth Bader Ginsburg

Reuters
Ginsbrurg era parte de un bloque de cuatro jueces progresistas.

En votaciones recientes ese quinto voto lo aportó el juez John Roberts para decisiones sobre inmigración, derechos de homosexuales y otros temas importantes de la “guerra cultural” en este país.

Los presidentes de EE.UU. tienen la potestad de elegir los miembros de la corte, que deben ser ratificados por el Senado, y Trump suele señalar como un logro el haberlo hecho dos veces en menos de cuatro años de mandato.

Si lograse colocar a un tercer magistrado netamente conservador, la Corte pasaría a tener seis jueces instalados por republicanos, mientras el bloque liberal quedaría en una minoría de tres.

Eso puede conducir con el paso del tiempo a alteraciones significativas en diversas ramas del derecho.

“Esta es posiblemente la nominación más importante en la historia de la corte moderna. Hay una serie de doctrinas que actualmente penden de mayorías de cinco a cuatro”, advierte Turley.

Por ejemplo, señala que con un nuevo juez conservador en la corte quizás se abriría el camino para a revertir parcial o totalmente Roe versus Wade, el emblemático caso por el que el tribunal despenalizó el aborto en 1973.

Trump y Kavanaugh

Reuters
Dos de los actuales jueces del Supremo fueron nominados por Donald Trump.

Probablemente consciente de todo esto, Ginsburg indicó en su testamento que su “deseo más ferviente” era que evitaran reemplazarla hasta que asumiera un nuevo presidente, según informó la radio pública estadounidense NPR.

La pregunta ahora es si Trump podrá provocar tal desequilibrio en un Supremo que recientemente ha fallado más de una vez en contra de los intereses del mandatario.

“Aumentará el nivel de furia”

La muerte de Ginsburg le ofrece a Trump la oportunidad de acicatear al electorado conservador y religioso a menos de 50 días de las elecciones, cuando las encuestas lo muestran atrás del candidato demócrata Joe Biden.

De hecho, desde hace semanas Trump señalaba la eventualidad de nominar a un tercer juez del Supremo como una razón para que lo reelijan, por lo que quedan pocas dudas de que intentará hacerlo en los meses que le quedan como presidente.

Mensaje para Ruth Baden Ginsburg

Reuters
Ginsburg pidió en su testamento que no se nombrara un sucesor antes de las elecciones.

Además, el debate que se abre con esto desviará algo la atención de la respuesta de Trump a la pandemia de coronavirus, cuando EE.UU. está a punto de llegar a 200.000 muertos por el covid-19, una cifra que ningún otro país ha registrado.

El Senado está controlado por el Partido Republicano de Trump y su líder allí, Mitch McConnell, anticipó en la misma noche del viernes que en la cámara habrá una votación sobre el juez que nomine el presidente.

Sin embargo, evitó decir cuándo ocurriría esto: si antes o después de las elecciones del 3 de noviembre.

Los republicanos tienen 53 senadores (contra 47 demócratas), pero al menos dos miembros de esa mayoría se manifestaron días atrás reticentes a votar un nuevo juez de la corte tan cerca de las elecciones.

Esto sugiere que el reemplazo de Ginsburg puede volverse una nueva prueba de fuego de la lealtad republicana hacia Trump cuando algunos senadores tienen dificultades para ser reelectos ellos mismos.

Joe Biden

Reuters
Biden también ha dicho que el remplazo de Ginsbrurg debe esperar a las elecciones.

Por otro lado, a la controversia se añade el antecedente de que McConnell bloqueó en 2016 la votación en el Senado de un juez nominado para la corte por el entonces presidente Barack Obama, argumentando que era un año electoral.

Su explicación ahora es que el voto puede proceder porque, a diferencia de cuatro años atrás, el presidente y la mayoría del Senado pertenecen al mismo partido.

Los demócratas se apresuraron a exigir que se espere hasta después de la elección.

“Los votantes deben elegir al presidente y el presidente debe elegir al juez para que lo considere el Senado”, declaró Biden el mismo viernes.

Esto también podría movilizar a favor de Biden a electores de izquierda que aún están inseguros de votar por él.

“No podía imaginar que fuera posible hacer esta elección más divisiva, pero ocurrió: esto agrega un elemento transformador a la elección”, reflexiona Turley. “Esto aumentará el nivel de furia en el país”.


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