Cómo el salto supersónico casi fracasó
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Cómo el salto supersónico casi fracasó

La presión que ejercía el traje espacial que costó más de US$1,6 millones casi asfixia al austriaco.
2 de noviembre, 2012
Comparte

Felix Baumgartner fue el primer paracaidista en romper la barrera del sonido. Pulverizó tres records mundiales y mantuvo a todo un planeta en vilo, hasta que aterrizó y se arrodilló en señal de gloria. Sin embargo, todo estuvo a punto de fracasar.

El 14 de octubre de 2012 el austriaco Baumgartner era el foco de todas las miradas. El famoso paracaidista iba a saltar desde 39 kilómetros de altura y romper la barrera del sonido sin ayuda mecánica: toda una proeza.

Se sabe que durante los primeros segundos de caída libre giró sin control y casi pierde el conocimiento. Sin embargo recién ahora se reveló que la presión que ejercía el traje espacial diseñado para Baumgartner casi lo asfixia, producto de una reacción claustrofóbica severa.

El aventurero de 43 años nunca había experimentado esa altura antes del día D. Para sobrevivir al salto más que ser un paracaidista tenía que convertirse en un piloto de prueba.

Su traje a presión de última generación fue fabricado por la misma compañía que hace los trajes de vuelo que utilizan los astronautas de la Nasa. La diferencia es que un piloto de prueba siempre cuenta con al menos 2.000 horas de entrenamiento para acostumbrarse a éstos. Baumgartner tuvo sólo 20 horas para situarse a la presión de la goma interna del traje.

En dicho contexto, tras la batahola mediática que desató el salto, la BBC y National Geographic están preparando un documental sobre el proyecto. La película revelará la lucha que tuvo el austriaco contra sus propios miedos, durante los cuatro años que duró su entrenamiento.

“El tener que usar y sentir constantemente este traje alrededor de mi cuerpo, con el fuerte olor de la goma sintética, me dio una ansiedad enorme”, confiesa ahora Felix Baumgartner.

El hipnotista y el veterano

Fue tal la ansiedad que para prepararse el hombre sónico se tomó un año sabático para dejar de entrenar y recluirse en Austria. Allá recibió hipnoterapia por parte de un especialista, para empezar a entrenar lo que sería vital cuando saltase desde 39 kilómetros de altura, su cabeza.

“Nunca he estado a esa distancia de la Tierra. Lo único que esperas es volver a casa con vida”, confesó el deportista días antes del salto.

Pero otra pieza clave dentro de esta partida fue el coronel retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos Joel Kittinger. El hombre, hoy de 84 años, es quien antes de Baumgartner poseía el récord mundial por saltar desde 31 kilómetros de altura, en 1960. Nadie mejor que él podía entender los riesgos de un salto así.

“El vacío, la nada, todo eso está ahí afuera esperando para matarte de inmediato. Es hostil allá arriba. No hay presión, hace frío y hay un brillo enceguecedor. Si algo falla, estás acabado”, dijo Kittinger en su momento.

Fue la bebida energética quien puso los billetes sobre la mesa para financiar la hazaña, pero el recibir el dinero tenía un costo implícito: un plazo de apenas doce meses para tener todo listo. La presión nunca ha sido un buen aliado para los científicos.

Por otro lado Baumgartner, por primera vez en su carrera, no podía tener todo el control sobre lo que iba a pasar. “Tenía que confiar ciegamente en estos científicos. Si algo sale mal allá arriba, no importa cuanto apoyo tengas desde la sala de control: estás completamente por tu cuenta. Eso da mucho miedo”.

El factor Armstrong

Las probabilidades de sobrevivir para Baumgartner estaban relegadas a una única y avanzada pieza tecnológica, su traje a presión. Incluso los más experimentados astronautas luchan por adaptarse a usar esta pesada indumentaria. El hombre sónico se tenía que mentalizar para saltar con el puesto.

Quizás el peor temor del equipo en torno al deportista era que el traje fallara cerca de “el límite Armstrong”. Esto no es más que aquella altura en que la presión atmosférica es tan baja -apenas 0,0618 atmósferas- que el agua puede llegar a hervir a la temperatura normal del cuerpo humano.

“Allá arriba no existe presión de la atmósfera, por lo tanto no hay nada que pueda detener el escape de gases desde tu torrente sanguíneo. Si el traje fallara, el cuerpo de Felix comenzaría a perder todos los gases atrapados dentro de él. Cada orificio de su cuerpo se transformaría en una válvula de salida. Es como la peor película de horror que alguien pudiese imaginar”, confiesa Art Thompson, el jefe a cargo del proyecto.

El traje cosido a mano de Baumgartner costó más de US$1,6 millones y podría perfectamente mantenerlo con vida en la Luna. Durante seis meses, 30 personas trabajaron meticulosamente en la fabricación del traje.

De hecho parte importante de su entrenamiento estuvo enfocado en ayudarlo a aclimatarse al traje. La idea era que se sintiera lo más cómodo posible usándolo, casi como si estuviera con su propia ropa. El problema es que el millonario traje restringía demasiado sus movimientos.

“Es difícil explicar cómo se siente. Tus movimientos naturales están absolutamente limitados. Cuesta respirar, cuesta mucho. ¡No se puede sentir nada del exterior con ese maldito traje!”, exclamó el paracaidista luego de realizar la proeza.

“Cuando salto, incluso en invierno, nunca utilizo guantes. Me gusta sentir el aire flotando en torno a mi cuerpo. Me gusta sentir la velocidad y la temperatura”, afirmó.

Cuando Baumgartner se probó el traje por primera vez dijo que se sentía “como si el exterior dejase de existir”.

“Eres sólo tú, con una respiración oprimida. Además es difícil lidiar con la soledad. Al estar sentado por dos horas adentro de la cápsula, empiezas a pensar en el gran salto, mientras asciendes más y más alto. No tienes conexión alguna con la Tierra. Si algo sale mal, vas a ser tú el que pagará por ello”, reflexionó el deportista tras sus salto.

Un héroe casi claustrofóbico

Tras tocar tierra y romper la barrera del sonido, Felix Baumgartner fue objeto de alabanzas en todo el mundo. Lo tildaron de héroe, de soñador y de ejemplo para las generaciones venideras. Pero lo cierto es que, tras la gloria, se encuentra un ser humano común y corriente.

Durante su entrenamiento tuvo que enfrentar a sus peores miedos, pero no podía dejar de decirle al equipo que lo sacaran del traje. “Ni siquiera podía estar de pie en el suelo, quieto, con el traje puesto”, asegura en el documental que la BBC y National Geographic están preparando.

“Mientras vas ascendiendo, el traje se infla más y más, por lo que se vuelve más difícil moverse. Pueden sentir como tus entrañas y estómago se retuercen y a tu corazón como si fuese a saltar por tu boca”.

Lo que nunca se supo mientras los preparativos del salto eran transmitidos a todo el mundo por internet es que durante el último chequeo del equipo se percató de que el calentador del visor de Baumgartner no estaba funcionando, lo que implicaba que se empañaba cuando el paracaidista exhalaba.

Se calcularon los riesgos si es que se procedía con el salto, luego de entender por qué existía dicho problema.

Incluso antes del salto ya existían preocupaciones en torno al equipo. Se suponía que Baumgartner, al momento de saltar, debía adoptar la posición delta -cabeza abajo y la espalda ligeramente curvada-, apenas abandonase la cápsula.

El salto en sí fue perfecto, pero sin embargo pocos segundos después de romper la barrera del sonido comenzaron los problemas. Baumgartner comenzó a girar sin control, desatando el pánico en la sala de control.

Si no se detenía, la sangre iría de golpe hacia su cerebro, lo que podría haber producido una aneurisma, daño cerebral o incluso su muerte. Si a esto le sumamos la claustrofobia que el deportista había confesado sentir adentro del traje, la ecuación no era positiva.

Lo que pasó después ya todos lo saben. Felix Baumgartner logró estabilizar su caída libre utilizando sus brazos, aterrizó en el desierto, al este de Nuevo México, rompió tres récords mundiales y se arrodilló ante la humanidad. Ahí terminó su salto y empezó la leyenda -aunque casi falla.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Coronavirus: los países de América Latina cuyas economías tardarán más en recuperarse de la pandemia

América Latina será la región más golpeada del mundo, pero algunos países están más preparados que otros. Los analistas apuntan a los más endeudados como los que más tardarán en reponerse del golpe del virus.
13 de octubre, 2020
Comparte
Mujer esperando

EPA
No todos los países tendrán que esperar lo mismo para recuperar su nivel de PIB.

Todos los informes económicos que publican los organismos internacionales repiten la advertencia: América Latina será la región más golpeada por la pandemia de coronavirus.

Para la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) se trata de la mayor crisis económica en un siglo para la región.

Pese a que empieza a detectar señales positivas inesperadas, el Banco Mundial calculó que el Producto Interno Bruto del área caerá un 7,9% en 2020, un desplome sin precedentes en la historia reciente.

Pero Abhijit Surya, analista especializado en América Latina de la Unidad de Inteligencia Económica de “The Economist” advierte: “Hay países que se van recuperar muy rápidamente, como Chile o Uruguay, y otros que tienen muchos problemas que no lograrán superar hasta probablemente 2023 ó 2024″.

En realidad, determinar cuándo un país se ha recuperado de una crisis no es sencillo y los economistas tienen diferentes ideas sobre cuáles son los indicadores que hay que observar para ello.

Uno de los que más a menudo se utilizan es el Producto Interno Bruto, el valor total de los bienes y servicios producidos en un país en un periodo determinado.

Pese a las dudas que genera sobre el comportamiento de la economía el virus, para el que aún no hay disponible una vacuna efectiva, se espera que el PIB de la mayoría de los países latinoamericanos vuelva a crecer ya en 2021.

Pero el PIB regional no recuperará los niveles previos a la pandemia al menos hasta 2023.

En algunos países esa ardua senda hacia la recuperación de la riqueza perdida podría ser aún más larga.

Surya indica que “a los países que puedan mantener por más tiempo los estímulos a la economía les irá mejor en la fase de recuperación”.

Deuda fiscal en América Latina. (como % del PIB). .

Como sucedió en otros lugares, cuando el coronavirus golpeó a los países de la región, los gobiernos que pudieron permitírselo comenzaron a adoptar medidas para apoyar a la economía, desde las ayudas directas a las familias puestas en marcha en Brasil por el presidente Jair Bolsonaro, hasta los programas de compra de deuda pública adoptados por los bancos centrales de Chile y Colombia.

El objetivo era apoyar el crecimiento y la actividad en un momento en el que el virus los deprimía sin piedad.

Pero la persistencia de la pandemia obligará a los países a mantener este esfuerzo extra y nadie sabe por cuánto tiempo.

En palabras de Martín Rama, economista jefe para la región del Banco Mundial: “Cuando empezó la pandemia se aplicaron estímulos como si se tratara de un esprint; ahora vemos que va a ser más bien una maratón”.

¿Quiénes son los peor equipados para una carrera de fondo de estas características?

Los economistas lo tienen claro. A mayor endeudamiento, mayor riesgo. Cuanto mayor sea la deuda de un país, menor margen tendrá para seguir apoyando a sus empresas y ciudadanos.

Estos son los países con el pronóstico más oscuro en la América Latina pandémica.

Argentina

Con una de las cuarentenas más largas y estrictas de la región, la de argentina es una de las economías que más ha sufrido y el Banco Mundial estima que el país cerrará 2020 con un 12,3% menos en su PIB y casi el doble de pobres que a comienzos de año.

El gobierno de Alberto Fernández aplicó medidas de estímulo por valor del 3,5% del PIB, pero Argentina, agobiada por problemas de solvencia desde hace décadas no puede mantener ese esfuerzo indefinidamente.

Buenos Aires.

Reuters
La economía argentina sigue lastrada por su alto endeudamiento.

Surya señala que “en algún momento las van a tener que retirar porque no es sostenible fiscalmente”.

Fernández logró un respiro a comienzos de año cuando acordó con los acreedores una reestructuración de más de US$66.000 millones de la deuda vencida.

William Jackson, analista de la consultora británica Capital Economics le dijo a BBC Mundo que “el gobierno actuó rápido en la reestructuración de la deuda, pero en realidad lo que hizo fue aplazar un problema que va volver a plantearse a mediados de la década”.

Alberto Ramos, investigador para América Latina de la firma Goldman Sachs tampoco es optimista. “Argentina tiene mucha dificultad e incertidumbre, pese a la reestructuración, porque tiene un gran déficit fiscal que se está monetizando y esto está generando mucha presión cambiaria”.

Esta dinámica amenaza con agravar la espiral de la inflación, aumento de los precios, en la que la economía argentina lleva años atrapada, un lastre para el crecimiento.

A todo ello se suman los controles cambiarios y de precios que entorpecen la actividad económica y que, a juicio de los analistas, disuaden a potenciales inversores.

El Banco Mundial cree que el PIB de Argentina no recuperará su nivel anterior a la pandemia antes de 2023.

Ecuador

Ecuador también acordó recientemente una reestructuración de su deuda, que alcanza ya el 68,9% de su PIB. Un obstáculo demasiado grande para hacer el esfuerzo fiscal que requiere la situación actual.

Con un déficit fiscal que se ha disparado hasta el 8,9% este año, Ecuador se enfrenta al más difícil reto de aumentar sus ingresos fiscales sin ahogar aún más su ya golpeada economía.

“Podríamos ver un retorno a la austeridad cuando la economía aún está sufriendo”, indica Jackson.

Mujer en Ecuador.

Reuters
Ecuador ha sido muy afectado por el virus y su economía se resentirá.

Los analistas del Banco Mundial señalan que la economía ecuatoriana necesita “reformas estructurales”, pero cuando en octubre de 2019 el presidente Lenín Moreno intentó aumentar los impuestos al combustible para así incrementar los ingresos del Estado se encontró con masivas protestas que le obligaron a rectificar.

Ramos advierte que “el clima de tensión política se mantiene en el país y podría afectar al crecimiento”.

Ecuador es otro de los candidatos a no recuperar su PIB de 2019 al menos hasta 2023.

México

La recuperación será también probablemente mas lenta en México.

Al contrario que a Argentina o a Ecuador, su lastre no será la deuda.

El presidente Andrés Manuel López Obrador llegó al poder con la promesa de sanear las cuentas públicas y reducir el déficit público, y la pandemia no parece haberlo desviado de su objetivo.

“En circunstancias normales eso está bien, pero en este momento necesitas más gasto público”, dice Surya.

AMLO

Reuters
El presidente de México prioriza frenar el déficit y muchos economistas que creen que no es el momento de eso.

El gobierno mexicano ha sido uno de los más reacios a aplicar medidas de apoyo a la economía, lo que probablemente explique en parte que el PIB mexicano vaya a reducirse en torno a un 10% en 2020.

La caída del turismo, clave para México, también ha golpeado la economía, y lo peor es que los expertos coinciden en que ese será uno de los últimos sectores en recuperarse.

El descenso de los precios del petróleo tampoco ayuda a México, que, paradójicamente, podría estar también ante su gran oportunidad.

Los problemas en el transporte y el peligro potencial de restricciones aduaneras han llevado a “una tendencia global a acercar las cadenas de suministro a los mercados, y México está muy cerca del gran mercado que es Estados Unidos”, afirma Surta.

Pero, según señala Ramos, de Goldman Sachs, el gobierno de López Obrador, “no ha creado el ambiente más favorable a los negocios”.

Venezuela

Sin cifras oficiales desde hace años, el Banco Mundial no incluye a Venezuela en sus análisis, pero según apunta Jackson, de Capital Economics, en un contexto de precios del petróleo bajos “las cosas no harán sino empeorar en un país que ya era una tragedia antes de la pandemia”.

La Unidad de Inteligencia Económica de The Economist” cree que el país perderá este año cerca de un 30% de su PIB en 2020, con lo que desde que Nicolás Maduro llegó al poder acumulará una caída cercana al 70%.

El gobierno venezolano culpa a las sanciones de Estados Unidos de sus problemas económicos, mientras que la mayoría de observadores los achacan a la mala política económica del gobierno y a graves problemas estructurales de la economía venezolana.

Ningún informe pronostica cuándo el PIB de Venezuela dejará de caer y tampoco cuándo recuperará su nivel de 2019.

Según la ONU, un tercio de los venezolanos no recibe comida suficiente y millones de ellos han abandonado su país en los últimos años.


Datos positivos inesperados

Pese al sombrío panorama general, el último informe del Banco Mundial detectó algunos datos positivos inesperados para América Latina.

El comercio mundial está volviendo a niveles prepandemia, lo que favorece a los países de la regiónque dependen de las exportaciones de materias primas, cuyo precio en los mercados internacionales se ha mantenido, quizá favorecido por la recuperación vigorosa de la demanda de China.

También se ha mantenido el volumen de remesas. Pese a un pronunciado descenso inicial, los migrantes latinoamericanos siguen enviando dinero que ha ayudado a sostenerse a muchos en sus países de origen.

También han sido más “robustos” de lo esperado las medidas de estímulo aplicadas por gobiernos y bancos centrales.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Y36en98lbNw

https://www.youtube.com/watch?v=B_Gzc2Z7uQY&t=27s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.