Demandó al Palacio de Hierro hace 6 años; sigue sin respuestas
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Demandó al Palacio de Hierro hace 6 años; sigue sin respuestas

María Isabel Jiménez demandó a Palacio de Hierro en dos ocasiones, una por derechos de autor, y una por piratería.
Por Érika Flores
27 de noviembre, 2012
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María Isabel Jiménez demandó a Palacio de Hierro (PH) en dos ocasiones, una por derechos de autor y una por piratería.  Después de seis años, la empresa no ha pagado los 300 mil pesos que prometió por el diseño de un uniforme para sus restaurantes, aunque fue utilizado por los empleados de la cadena por cuatro años, entre 2007 y 2011.

La primera demanda fue por derechos de autor ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), a lo cual PH contrademandó a Unimex, alegando que el diseño del uniforme era suyo; el caso no se ha resuelto.

La segunda demanda fue ante la Procuraduría General de la República (PGR), la cual asignó el número de averiguación previa AP398/UEIDDAPI/2010. Ahí la afectada acusa a PH por piratería, pues la tienda no tiene un contrato firmado que ampare que adquirió el diseño de Unimex. Han pasado dos años e Isabel afirma que su caso está congelado en la PGR por varias razones: los funcionarios le niegan el acceso a su expediente, no le informan si hay o no avances en la investigación y no tiene asignado ministerio público o fiscal. El año pasado, Isabel supo que la PGR realizó un peritaje en abril del 2011, donde constató que Restaurantes Palacio seguía usando el uniforme en discusión. En respuesta, PH cambió a los empleados el uniforme por otro de color negro. Como última alternativa, Isabel expuso su caso a la oficina de atención de Presidencia misma que, en cinco ocasiones, instruyó a la PGR a resolver el caso. El presente sexenio está por terminar y no ha pasado nada.

Luego de solicitar al área de comunicación social de la PGR una entrevista sobre el tema y tras un trámite de diez días, la dependencia informó que el número de averiguación estaba incorrecto, que la averiguación previa en cuestión no fue encontrada, que no hay ningún antecedente de denuncia contra Palacio de Hierro y que los recientes cambios en las fiscalías complicaron la búsqueda de información.

En 2010, Isabel interpuso una queja ante la CNDH alegando obstrucción a su derecho a la justicia por parte de los servidores públicos de la PGR. De dicha queja se originó el expediente CNDH/1/2012/4845/Q que recién fue cerrado por la primera visitaduría general del organismo con las siguiente resolución: “Pudiera presumirse la existencia de conductas irregulares que derivan en la probable responsabilidad de servidores públicos de dicha Procuraduría”. En un segundo documento de cuatro cuartillas Luis García, titular de dicha visitaduría determinó “dar vista al titular del Órgano Interno de Control de la PGR, Federico Domínguez Zuloaga, para que inicie la investigación correspondiente contra los servidores públicos implicados en el caso”.

En vía de orientación jurídica, García sugirió a Isabel, aportar a la PGR mayores elementos para su investigación. Por último, la CNDH envió copia de su resolución a la titular de la Procuraduría, Marisela Morales; Ruth Villanueva, subprocuradora de derechos humanos de esa dependencia; Matilde Saldaña, contralora interna de la Secretaría de la Función Pública; José Roque, responsable del IMPI y Olga Melgarejo, titular del órgano interno de control de dicho Instituto.

La empresa y la oferta de Palacio de Hierro

La oferta para diseñar y fabricar los uniformes de una cadena restaurantera es una oportunidad que cualquier negocio espera. Por eso, María Isabel Jiménez consideró que era una buena decisión que su empresa “Unimex, Uniformes a la medida de todo el mundo” aceptara participar en un proyecto a largo plazo con la cadena departamental Palacio de Hierro. Era 2006 y la tienda había planeado renovar la imagen de sus restaurantes.

Unimex ya había trabajado anteriormente con ellos en un evento gourmet donde PH requería urgentemente la producción de cinco uniformes para chef en un plazo de tres días. La empresa aceptó el reto, entregó el trabajo y la cadena departamental pagó al momento. Satisfechos con su servicio, mandaron llamar a Isabel para hablar de los restaurantes.

Antes de convertirse en empresa, “Uniformes a la medida de todo el mundo” fue un taller de maquila que destacó en la década de los setentas con clientela como Óscar de la Renta y Jessica SA de CV –fabricante y distribuidora de vestidos de coctel en Europa-. Aunque menor, Palacio de Hierro fue también su cliente. En los años ochentas, la familia Jiménez transformó el taller en una empresa que confeccionó prendas de vestir con marca propia; pero fue hasta el 2000 que logró consolidarse con clientes como Televisa, Multivisión, Italika y colegios privados. “Conocí a empleados de PH en un diplomado gerencial en la UNAM. Cuando me hablaron de los cambios que habría en los restaurantes, la verdad es que me pareció muy grande para ser verdad” recuerda Isabel.

Unimex explicó a Animal Político su metodología de trabajo: en la primera reunión con el cliente se llega a un acuerdo verbal, luego firman un contrato y hasta ese momento inician el diseño sin costo. Después fabrica un uniforme muestra, se somete a opinión del cliente y si es aprobado, surte el pedido. Pero si el cliente sólo pide el diseño del uniforme, debe pagar por el.

“PH no firma contratos”

El día que Isabel conoció a Hugo Vela Reyna, director general de restaurantes de Palacio de Hierro (quien además se desempeña como titular de Directores de Cadenas de Restaurantes, DICARES), se sorprendió por haber sido citada a una junta en la que nunca participó. Ella necesitaba conocer al cliente, entender qué tenía pensado; pero la realidad fue que Vela y el resto de los asistentes a la reunión no cruzaron palabra con ella. Desconcertada Isabel dijo “no puedo presentarles diseños sin tener algo previamente amarrado”. Pero sus conocidos le pidieron confiar.

En la segunda junta, Vela Reyna atendió a Isabel porque le llevó una propuesta. “Era una blusa/camisa blanca con líneas color melón y falda/pantalón negra. Llevé el diseño con todo y  modelo, la cotización correspondiente y un contrato. Vela dijo que todo le había gustado y ordenó que me arreglara con el encargado de compras” precisa. Pero no dijo nada del contrato.

-Necesito que Vela lo firme ¡no puedo trabajar así!, dijo ella al encargado de compras.

-¡Pero si él ya te dijo que sí! ¿Qué te apura? Nosotros tenemos palabra, le respondió el encargado de compras.

Poco después ella pudo hablar directamente con Vela Reyna pero la respuesta fue la misma “nosotros no firmamos contratos y tampoco damos adelantos. Tengo un amigo que te va a surtir la tela, ve a verlo”.

Han pasado seis años e Isabel asegura que la cadena departamental “ya traía la mala fe” porque no le pagó los 300 mil pesos por el costo del diseño del uniforme pese a que fue usado por los empleados de restaurantes Palacio durante cuatro años desde 2007 hasta 2011. Y además sólo recibió pagos parciales por la confección de 800 uniformes que entregó en el lapso de dos meses.

Informes Palacio

El informe anual de labores de Palacio de Hierro S.A.B. de C.V. correspondiente al año 2007, y del cual Animal Político posee copia, reporta entre otras cosas el crecimiento que registró específicamente en su área de restaurantes. “Durante el 2007 se definió la nueva imagen con un concepto totalmente nuevo. Se remodelaron las unidades de Santa Fe y Perisur, y además, se construyó el nuevo Restaurante Palacio en Monterrey. Adicionalmente, se rediseño la carta, la cual incluye innovaciones en platillos hechos con ingredientes de la mejor calidad, se renovó el diseño de todos los elemento gráficos y se cambiaron los uniformes del personal de servicio”. El documento de 71 cuartillas refiere que en general las finanzas de la empresa son sanas y asegura ser “líder en el mercado mexicano de tiendas departamentales”. Las fotografías publicadas por los diarios en la inauguración de sus restaurantes muestran el uniforme diseñado por Unimex.

Poco después, el 19 de febrero de 2008, Vela Reyna declaró a la prensa que PH aumentaría en 50% l número de sus establecimientos sin especificar el monto de la inversión correspondiente. “Estamos redefiniendo el concepto haciendo restaurant-cafetería de mayor nivel, nos tratamos de posicionar por encima de Sanborns y Vips” (CNN Expansión, 20 de febrero).

Pese a la crisis económica, el período de influenza AH1N1 y la entrada en vigor de la ley de no fumadores, PH reportó a sus socios que en 2009 sus ventas netas aumentaron el 7%. En el rubro de restaurantes el informe anual de labores correspondiente (del cual también se posee copia) indica que “en términos comparables, las ventas se contrajeron  en un 2.4%, el costo se mantuvo relativamente a la par del año pasado y los gastos crecieron únicamente un 0.2%”.  Para ese entonces PH ya había inaugurado nueve restaurantes más distribuidos en Acapulco, Monterrey, Guadalajara y Distrito Federal.

Lista de demandas

Unimex dejó de trabajar para PH en 2007 por falta de pagos constantes. “Pretextaban que las facturas que yo les entregaba no pasaban, que tenían mal los datos o cantidades” dice Isabel quien entonces procedió legalmente contra la tienda departamental por usar su diseño sin haber pagado los 300 mil pesos correspondientes.

“Mi caso es como el David contra el Goliat. Tengo la convicción de puedo ganar el caso limpiamente. Los documentos que tengo avalan mi dicho” asegura Isabel quien optó por ser su propia abogada luego de que otros litigantes rechazaran llevar su caso por no ser especialistas en temas de propiedad intelectual y de paso, para evitar problemas con la tienda departamental.

Isabel Jiménez afirma que su recorrido por diversas dependencias de gobierno hubo funcionarios que la alentaron a abandonar su lucha con frases como “desiste… ¿crees poder ganar una demanda a Palacio de Hierro? Mejor quédese como está”. “Quiero justicia, que la tienda sea sancionada conforme a derecho. Que se defienda y presente el contrato que supuestamente firmó conmigo. Si quiere quedarse con mi diseño que lo haga legalmente y si no, que me repare el daño” afirma. Isabel también acusa que los abogados de Palacio de Hierro han retardado el avance del caso tanto en el IMPI como la PGR. “Cuando ellos llegan inexplicablemente cambian las cosas: nadie conoce mi expediente, nadie sabe cuántas pruebas hay y ahora resulta que soy la única que conoce todos los hechos. Antes me movía el coraje ¿Hoy? El orgullo y la dignidad”.

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Las mujeres que querían abortar y acabaron en clínicas antiabortos promocionadas engañosamente en Google

Muchas clínicas se anuncian como proveedores de servicios de aborto al tiempo que dan información falsa a las mujeres e intentan que cambien de opinión. BBC News explica el papel que juegan las grandes tecnológicas como Facebook o Google en esto.
18 de mayo, 2022
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Cuando Hana se enteró de que estaba embarazada, supo que quería abortar, pero su búsqueda de una clínica en Google la llevó a un centro antiaborto, que estaba decidido a disuadirla de su elección.

En varios estados de Estados Unidos, BBC News comprobó como muchas de estas clínicas engañosas aparecen en los primeros puestos de los resultados de búsqueda de Google y en los anuncios de Facebook con consejos médicos inexactos, mientras quienes de verdad pueden realizar el procedimiento ven sus anuncios rechazados y sus cuentas restringidas.

Los centros de asesoramiento, como el que visitó Hana, una joven de 19 años que vive en el estado de Massachusetts, a menudo están dirigidos por organizaciones cristianas.

Con frecuencia ofrecen algunos servicios médicos, como pruebas de embarazo y ecografías, pero parte de su promoción en línea sugiere falsamente que también brindan servicios de interrupción del embarazo.

No fue hasta que Hana caminaba por el pasillo del centro, lleno de carteles que comparaban el procedimiento con el asesinato, que comenzó a darse cuenta de que esta no era la clínica de abortos que creía que era.

Una mujer con una prueba de embarazo

Getty Images

Obtener atención

Hana se describe a sí misma como un “ratón de biblioteca”.

En la Universidad cursa estudios relacionados con la salud.

Sin embargo, nada en la web de la clínica le indicó el servicio que realmente ofrece.

La página de inicio dice: “Tome el control: comience con una consulta de aborto gratuita“.

Y en una pestaña denominada: “Obtenga atención”, se enumeran los tipos de aborto (médico y quirúrgico) que se pueden realizar durante los diferentes trimestres del embarazo, bajo el título: “Acaba de enterarse de que está embarazada y quiere saber su opciones”.

Una vez allí, dice Hana, le dijeron, de manera incorrecta, que los abortos estaban relacionados con la infertilidad y el cáncer de mama.

También que al haberse vacunado contra la covid-19, podría perder el bebé de todos modos, lo que haría que el aborto fuera innecesario.

Eso a pesar de la evidencia científica que sugiere que las personas vacunadas no son más propensas a abortar y, de hecho, están mejor protegidas contra los riesgos de tener un parto prematuro asociados con la covid.

Foto de un test de embarazo

Getty Images

También la presionaron, en contra de sus deseos, para que viera la ecografía.

“¿Qué clase de madre no quiere ver una foto de su hijo?” preguntó la persona que la atendía.

Hana se quedó sintiéndose engañada y traicionada.

Elige la vida

The Human Coalition, un grupo antiaborto que proporciona marketing para el centro que visitó Hana y otros 40 más, le dijo a BBC News que a menudo ven “que la mayoría de las mujeres que han decidido abortar no desean hacerlo, desean ayuda”.

“Estamos aquí para empoderar a las mujeres al llenar ese vacío: ofrecer atención y el apoyo que desean para elegir la vida”.

Google muestra anuncios sobre los resultados de búsqueda para ciertos términos.

Los anunciantes pujan para que sus anuncios aparezcan primero, aunque según Google el orden también debe estar determinado por la “relevancia” y la “calidad general”.

Pero Whitney Chinogwenya, de MSI Reproductive Choices, afirma que esto crea una “batalla de presupuestos”, en la que las clínicas de aborto reguladas compiten con clínicas antiaborto no regulados por espacios publicitarios en términos de búsqueda específicos.

Varios grandes proveedores mundiales de soluciones para abortar también le han dicho a BBC News que regularmente ven censuradas sin explicación su material online que hace referencia al aborto, incluida la suspensión de los canales de YouTube, la restricción de las cuentas de las redes sociales y el rechazo de anuncios por parte de Facebook y Google.

En 2019, después de haber sido criticado por alojar anuncios engañosos, Google intentó tomar medidas enérgicas contra las clínicas de asesoramiento sobre abortos, que son más comunes en Estados Unidos pero también se pueden encontrar en Europa, África y América Latina.

En Estado Unidos, Reino Unido e Irlanda, cualquier persona que publique un anuncio que mencione el aborto primero debe solicitar un certificado.

Las clínicas que asesoran pero no realizan abortos pueden anunciarse, pero debe llevar incluido una letra pequeña que aclara que el anunciante “no ofrece abortos”.

Resultados de búsqueda de Google para el término 'clínicas de aborto cerca de mí'. En letras pequeñas en la parte inferior, puede ver las palabras 'No brinda abortos' para una clínica.

Hana/Google
Resultados de búsqueda de Google para el término ‘clínicas de aborto cerca de mí’. En letras pequeñas en la parte inferior, puede ver las palabras ‘No brinda abortos’ para una clínica.

Hana dice que no vio esa parte en el anuncio que pinchó.

Aparece en letra muy pequeña debajo del título de búsqueda y la descripción.

Sarah Eagan, investigadora del grupo de campaña Center for Countering Digital Hate, cuestiona si Google debería recibir dinero por los anuncios antiaborto que se enfocan en palabras clave utilizadas por personas que buscan activamente la terminación del embarazo.

El CCDH también ha encontrado en Facebook anuncios antiaborto que promocionan medicamentos no probados.

Y en el otro extremo del espectro, los investigadores encontraron que la función de autocompletar de Google se sugieren métodos ineficaces de aborto por cuenta propia.

Kelly, al igual que Hana, dice que le dieron información médica inexacta mientras luchaba por encontrar una forma asequible y segura de interrumpir su embarazo en su estado natal de Texas.

Kelly

Kelly
Kelly dijo que hizo clic en el sitio web de la clínica desesperada, sabiendo que no podía pagar un médico.

Su situación era precaria.

Se encontraba sin trabajo y no tenía seguro médico, por lo que no podía pagar “una visita al médico”, por lo que buscó clínicas asequibles.

Mientras se dirigía a un centro antiaborto, Kelly dice que estaba asustada con las advertencias de que podría “desangrarse” y de que estaba arriesgando su vida, pero sabía que el aborto con medicamentos es un procedimiento extremadamente seguro.

Kelly siente que la promoción de pruebas de embarazo gratuitas está dirigida a mujeres de bajos ingresos.

El centro parece estar usando búsquedas orgánicas para atraer a las mujeres en lugar de pagar por anunciarse.

Esto hace que sea aún más difícil de regular.

El sitio web dice claramente: “No referimos ni realizamos abortos”, y agrega que brinda “servicios gratuitos anualmente a más de 5.000 madres solteras de minorías pobres y desatendidas”.

Finalmente, a Kelly le recetaron medicamentos para terminar con el embarazo solo unas horas antes de que superara el límite de 12 semanas para un aborto médico seguro.

Medicamentos para abortar

Getty Images
Para abortar con medicamentos se usan dos: misoprostol y mifepristone

Pero Elisa Wells, cofundadora de Plan C, la organización que ayudó a Kelly a acceder a estas píldoras abortivas, dice que su material online es rutinariamente “rechazado por violar los estándares de la comunidad” en Facebook, Instagram y Google.

Google dice que tiene políticas claras que rigen los anuncios relacionados con el aborto, algunas determinadas por las leyes y regulaciones locales.

Algunas de las publicaciones y canales señalados por BBC News se habían eliminado por error y desde entonces se habían restablecido, dijo.

Facebook dijo que había restaurado una pequeña cantidad de anuncios de proveedores de servicios de aborto que habían sido rechazados incorrectamente.


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