El vendaval que enfrentará el nuevo presidente de México
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El vendaval que enfrentará el nuevo presidente de México

Ante él se presenta una larga lista de problemas: inseguridad, economía, corrupción, monopolios, redes criminales, etc..
Por Will Grant BBC Mundo Ciudad de México
29 de noviembre, 2012
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Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), asume esta sábado como presidente de los mexicanos. Ante él se presenta una larga lista de problemas. Entre ellos el más urgente es el de la inseguridad.

México afronta el mayor brote de violencia vinculado al narcotráfico. El gobierno del presidente saliente Felipe Calderón dice que, debido a la escalada de violencia en 2006, no tuvo más alternativa que lidiar con el asunto echando mano del ejército.

No obstante, su gobierno destacó que México goza de una tasa de homicidios inferior a la de muchos otros países de la región, incluyendo a Venezuela, Honduras y Brasil.

Pero el grado de brutalidad de la violencia en México lo diferencia de cualquier otra nación latinoamericana.

Tan sólo este año tuvieron lugar varias masacres con decenas de cadáveres mutilados. Muchos de los cuerpos fueron hallados colgando de puentes y sus cabezas seccionadas abandonadas frente a edificios públicos dentro de heladeras portátiles. Macabros eventos con el fin de extender el miedo entre la población local.

Redes criminales

Foto: AP

Algunas bandas han evolucionado en vastas redes criminales. Especialmente en el caso de Los Zetas que, originalmente conformada por personal militar de México y Guatemala, hoy controla franjas del noroeste del país.

El otro gran grupo es el cartel de Sinaloa, liderado por Joaquín “Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscado del mundo.

Lidiar con estos carteles supone un reto enorme para el nuevo presidente. El nuevo gobierno tendrá que decidir pronto si continuar con la estrategia militar o probar una nueva táctica.

La experta en seguridad Ana María Salazar considera que negociar con las redes criminales no es una opción.

“La fuerza de estas organizaciones lo hace imposible… ‘negociable’ significa que la ruptura de un acuerdo debe acarrear consecuencias. Y esto significa que el gobierno tendrá que ser más violento que los carteles. La idea de un pacto es desagradable y lo considero imposible”.

El presidente tendrá también que presionar más a Estados Unidos para reducir la demanda de drogas de este país, así como controlar el flujo de armas hacia México.

La lucha contra el crimen organizado va a ser sin duda una tarea dantesca y la impunidad es todavía un enorme problema, ya que se estima que el 97% de los asesinatos vinculados al narcotráfico quedan impunes.

Economía

Gerardo Esquivel, consejero del Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), identifica tres puntos clave.

“El primero es restablecer el crecimiento económico de forma sostenible y a un mayor nivel. Después combatir la pobreza, donde hemos visto resultados muy pobres en los últimos años, y tercero, generar mayores oportunidades de empleo, particularmente entre los jóvenes”.

Sergio Martin, economista en jefe de HSBC en México, afirma que la tasa de crecimiento mexicano para 2012, entre el 3% y el 4%, es saludable, especialmente cuando se compara con Estados Unidos y la mayor parte de Europa.

Pero Esquivel considera que la tasa de crecimiento esconde una realidad económica más preocupante.

“Si tenemos en cuenta que la economía cayó fuertemente en 2009, que nuestra recuperación involucró muy poco empleo formal y que muchos de los puestos creados contaron con salarios inferiores a la media, la perspectiva es un poco más crítica”, expresó a la BBC.

Otro tema espinoso es la posible privatización de la empresa estatal de energía Pemex. Esta medida representa decenas de miles de millones de dólares para el gobierno mexicano, incluso si se privatizara parcialmente.

Sin embargo, la Constitución mexicana protege el control público de Pemex, por lo que cualquier maniobra para dejarla en manos privadas enfrentará duras trabas en el congreso.

Corrupción

El gobierno actual intentó introducir nuevas medidas anti-corrupción, incluyendo una campaña de concienciación pública y el recorte de ciertos organismos del gobierno.

No obstante, los debates televisivos que tuvieron lugar durante la campaña presidencial destacaron que el estigma de la corrupción sigue dominando el discurso político en México.

Los cuatro candidatos fueron vinculados en algún momento con posibles casos de corrupción. La lista de incluye desde escándalos políticos del pasado hasta vínculos familiares con personajes públicos de dudosa reputación.

“En el pacto fiscal existente en México, los gobernadores y alcaldes no tienen que dar explicaciones del dinero que reciben (del gobierno central)”, explica Eric Magar, politólogo del Instituto Tecnológico Autónomo de Ciudad de México (ITAM).

Magar cree que atacar la corrupción es una cuestión de examinar el papel y autonomía de las autoridades locales y el estado.

“Se supone que los estados deben justificar cómo se usa su dinero, pero hay poco que el congreso pueda hacer para verificar realmente los reportes procedentes de cada estado. Así que eso te da un margen para usar esos fondos como quieras”.

La guerra de las drogas ha complicado aún más el tema de la corrupción, dado que los narcotraficantes tienen recursos para comprar apoyo a voluntad, apuntó.

La corrupción está “arraigada en el sistema”, con muchos corrompidos o corrompiendo.

Los carteles de la droga han infiltrado a la policía y los organismos judiciales de varios estados y muchos mexicanos tienen poca o ninguna confianza en las instituciones públicas como las fuerzas de seguridad.

“Es un gran problema”, dice Magar, “es algo que requerirá mucha voluntad política para que cambie”.

Monopolios

Los jóvenes de México salieron a las calles para manifestarse durante la campaña electoral con el fin de expresar su frustración por una sociedad que consideran elitista y unos medios monopolizados.

La campaña #yosoy132 empezó como una protesta estudiantil pero subió de tono en el último tramo de la campaña, generando comparaciones con el movimiento de indignados en España.

El principal foco de las protestas fue el PRI, partido que gobernó México durante la mayor parte del siglo XX.

Pero Magar sugiere que todos los partidos tendrían problemas a la hora de arrebatarle el control de las personas y familias más poderosas del país. Un ejemplo, señaló, es el hombre más rico del mundo Carlos Slim, y su imperio de telecomunicaciones.

“Para ir contra Slim necesitas una gran coalición. Tiene tanto poder e influencia en tantas áreas que necesitarías una coalición unida y muy fuerte, y aún así llevaría décadas”.

En especial los dos grandes medios privados Televisa y TV Azteca, han sido objeto de la mayoría de críticas de los manifestantes.
Muchos en el movimiento #yosoy132 conocen los medios y dicen que no van a aceptar a ningún gobierno que ignore su petición de cambio.

Tejido social

La psicólogo social Andrómeda Valencia, cree que más que nunca hace falta reconstruir el tejido social en México.

Familias de varios estados viven bajo la amenaza de la violencia vinculada al narcotráfico, lo que ha tenido un efecto profundamente traumático entre la gente joven.

“Si permitimos, de algún modo, la violencia en nuestra casa, nuestro hogar, y luego salimos a la calle y vemos más violencia”, dice, “es difícil que los los niños entiendan. Ellos te preguntan ¿es normal?”.

Seis años de enfrentamientos han destruido muchas comunidades y el éxodo hacia la relativamente tranquila Ciudad de México.

El gobierno ha instaurado algunas instituciones de apoyo a las comunidades afectadas y recientemente presentó un fondo de asistencia a las familias de las víctimas, pero se ha criticado que estos recursos son inaccesibles y burocráticos.

El proceso de fortalecer la cohesión social en México no está tan definida como, por ejemplo, la generación de empleo, pero es algo que muchos sociólogos consideran crucial.

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Quién es Kamala Harris, primera mujer negra candidata a vicepresidencia de EU

Tras mucha especulación en Estados Unidos, el candidato demócrata a la presidencia anunció quién será su "número dos" en la carrera a la Casa Blanca.
11 de agosto, 2020
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Kamala Harris

Getty Images

Joe Biden luchará por la Casa Blanca junto a Kamala Harris.

El candidato demócrata a la presidencia anunció este martes que la senadora será su número dos en la campaña contra Donald Trump de cara a las elecciones de noviembre.

El veterano político ya había adelantado que sería una mujer y había más de una decena de nombres en juego.

“Tengo el gran honor de anunciar que escogí a @KamalaHarris -una valiente luchadora en defensa de los menos poderosos y de los mejores funcionarios públicos del país- como mi compañera de fórmula ”, señaló Biden en Twitter.

Biden destacó además la labor de Harris como fiscal general de California, donde se puso frente a “los grandes bancos, levantó a la clase trabajadora, protegió a mujeres y niños del abuso”.

“Estaba orgulloso entonces, y lo estoy ahora de tenerla como mi compañera en esta campaña”.

Harris se convertirá en la primera mujer afroestadounidense en ser candidata a la vicepresidencia del país.

La elección era crucial en un momento de crisis política, social, sanitaria y económica en Estados Unidos.

Y tenía que ser alguien a quien los demócratas consideraran “presidenciable”, dada la avanzada edad de Biden, 77 años, y la posibilidad de que, de ganar, opte por no presentarse a la reelección en cuatro años.

“Me siento honrada de unirme a como la candidata de nuestro partido a vicepresidente, y haré todo lo posible para convertirle en nuestro comandante en jefe”, aseguró Harris en Twitter.

¿Quién es Kamala Harris?

La política demócrata nació en Oakland, California, en una familia de inmigrantes: una madre originaria de India y un padre nacido en Jamaica.

Tras el divorcio de sus padres, Harris fue criada principalmente por su madre hindú, una investigadora especializada en el cáncer de mama y activista de derechos civiles.

Harris creció ligada estrechamente a su herencia en el sur de Asia, acompañando a su madre en sus visitas a India.

Kamala Harris

Getty Images
Harris tiene familia de India y Jamaica.

No obstante, la californiana ha subrayado que su madre adoptó la cultura afroestadounidense de Oakland, sumergiendo a sus dos hijas -Kamala y su hermana menor, Maya- en ella.

“Mi madre siempre entendió muy bien que estaba criando a dos hijas negras”, escribió Harris en su autobiografía The Truths We Hold.

“Sabía que su país de adopción vería a Maya y a mí como niñas negras y estaba determinada en asegurarse que nos convertiríamos en mujeres negras orgullosas y con confianza en nosotras mismas“.

Harris estudió en la Universidad Howard, uno de los prominentes e históricos centros afroestadounidenses de estudios superiores del país, que ella describió entre las experiencias más formativas de su vida.

La destacada política asegura que ella siempre ha estado cómoda con su identidad y se describe a sí misma como “estadounidense”.

Kamala Harris y signos de campaña.

Getty Images
Harris también presentó su candidatura para convertirse en la nominada demócrata a la presidencia, pero no consiguió suficiente respaldo.

En 2019, consideró en declaraciones al diario The Washington Post que no se debería encajar a los políticos en compartimentos según el color o su historial.

“Mi punto era: yo soy quien soy. Y me siento bien con eso. Quizá tú tengas que descifrarme, pero a mí me parece bien”.

Ascendiendo puestos en el ámbito de la Ley y el Orden

Tras cuatro años en Howard, Harris se trasladó a la Universidad de California, Hastings, para conseguir un título en Derecho y empezar su carrera en la Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Alameda.

Se convirtió en fiscal de distrito -el máximo puesto en esa área- de San Francisco en 2003, antes de convertirse en la primera mujer y la primera afroestadounidense en ganar el puesto de fiscal general de California, el principal abogado y funcionario encargado del cumplimiento de la ley en el estado más poblado del país.

Senadora Kamala Harris.

Getty Images
Harris no deja de acumular hitos: fue también la primera mujer y la primera afroestadounidense en ganar el puesto de fiscal general de California.

En sus cerca de dos mandatos en ese cargo, Harris se ganó la reputación de estrella ascendente del Partido Demócrata, lo que le impulsó para convertirse en senadora por California en 2017.

Desde su elección al Congreso estadounidense, la ex fiscal se granjeó gran apoyo entre los progresistas de la formación por su riguroso cuestionamiento al entonces nominado al Tribunal Supremo Brett Kavanaugh y al fiscal general William Barr en sus respectivas audiencias ante el Senado.

Aspiraciones a la Casa Blanca

Cuando lanzó su candidatura a la presidencia ante más de 20,000 seguidores en Oakland el año pasado, esta fue recibida con entusiasmo.

Pero a medida que se adentró en la carrera, Harris no logró articular una base sólida para su campaña, ofreciendo respuestas confusas sobre temas cruciales como el sistema sanitario.

También fue incapaz de capitalizar el gran fuerte de su candidatura: su gran habilidad en los debates, donde pudo demostrar su ventaja como ex fiscal, a menudo poniendo a Biden contra las cuerdas.

Kamala Harris y Joe Biden en un acto de campaña.

Getty Images
Harris anunció su apoyo a la candidatura de Biden después dos meses después de que pusiera fin a sus propias aspiraciones presidenciales.

La demócrata de California trató de mantenerse en la fina barrera entre el ala progresista y moderada del partido, pero acabó sin llamar la atención de ninguno de estos bandos, poniendo fin a su candidatura en diciembre, incluso antes de las primeras votaciones.

En marzo, Harris ofreció su apoyo al exvicepresidente Biden, asegurando que haría “todo en su poder para ayudarle a convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos”.

Historial contra el crimen y la policía

Su breve campaña a la presidencia puso el foco en su historial como principal fiscal de California.

Pese a sus inclinaciones más izquierdistas en asuntos como el matrimonio homosexual o la pena capital, Harris se enfrentó a repetidos ataques por no ser lo suficientemente progresista, y fue el blanco de un devastador artículo de opinión de la catedrática de Derecho de la Universidad de San Francisco Lara Bazelon.

Kamala Harris y signos de campaña.

Getty Images
Harris también presentó su candidatura para convertirse en la nominada demócrata a la presidencia, pero no consiguió suficiente respaldo.

Escrito al principio de la campaña de Harris, la profesora consideró que la candidata había evitado en gran medida las batallas progresistas que estuvieran relacionadas con asuntos como la reforma policial, sobre las drogas o condenas injustas.

Harris, que se describió a sí misma como “la fiscal progresista”, trató de enfatizar las partes de su legado de tendencia más izquierdista, como requerir a algunos agentes especiales del Departamento de Justicia de California que portaran cámaras corporales -el primer estado en ponerlas en práctica- o lanzar una base de datos que ofreció acceso al público a estadísticas sobre crimen.

Pero sus esfuerzos no consiguieron el apoyo esperado.

Kamala Harris

Getty Images
Ahora tiene ante sí una nueva oportunidad para llegar a la Casa Blanca.

“Kamala es la policía”, se convirtió en una frase habitual en las primarias demócratas, frustrando sus intentos de ganarse a la base más liberal del partido.

No obstante, su historial puede resultar beneficioso en las elecciones presidenciales cuando los demócratas tratan de ganar el apoyo de votantes moderados o independientes.

Con las actuales tensiones raciales en el país, además, crece el escrutinio sobre la brutalidad policial y Harris ha tomado un rol destacado, utilizando su altavoz para amplificar las voces más progresistas.

En intervenciones de televisión, Harris ha pedido cambios de las prácticas policiales en todo Estados Unidos; en Twitter, ha abogado por la detención de los agentes que mataron a Breonna Taylor, la mujer afroestadounidense de 26 años de Kentucky; y suele hablar con frecuencia de la necesidad de desmantelar el racismo sistémico en el país.

Imagen de promo mostrando a Joe Biden y Donald Trump.

BBC
En estas elecciones presidenciales Trump se juega la reelección y Biden pasar de exvicepresidente a presidente.

En cuanto a la controvertida apuesta por “retirar la financiación” de la policía para derivar los fondos a programas sociales -un planteamiento al que se opone Biden-, Harris suele contestar con evasivas, pidiendo en su lugar “reinventar” el concepto de seguridad pública.

Harris ha considerado a menudo que su identidad la sitúa en una posición idónea para representar a aquellos en los márgenes de la sociedad.

Si ella y Biden consiguen llegar a la Casa Blanca, tendrá la oportunidad de demostrarlo.


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