En Japón, el tipo sanguíneo "determina" la personalidad
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En Japón, el tipo sanguíneo "determina" la personalidad

Los tipo A son perfeccionistas y trabajan bien en equipo, mientras que los O son curiosos y generosos, pero tercos.
Por Ruth Evans BBC Tokio
5 de noviembre, 2012
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La sangre es de las pocas cosas que unen a la raza humana. Sin embargo, no es un tema que tengamos muy presente, a menos de que necesitemos una transfusión. En Japón, sin embargo, el tipo sanguíneo tiene grandes implicaciones en la vida, el trabajo y el amor.

“¿Cuál es tu grupo?” es una pregunta clave en cualquier formulario para postularse a un trabajo.

Según la cultura popular en Japón, los tipo A son perfeccionistas y trabajan bien en equipo, pero sufren de ansiedad. Los O son curiosos y generosos, pero tercos. Los que tienen sangre tipo AB son artísticos pero misteriosos e impredecibles. Y los B son alegres pero excéntricos, individualistas y egoístas.

Alrededor del 40% de los japoneses tiene sangre del grupo A y el 30%, O. Solo un 20% tiene el tipo B, y los de AB representan aproximadamente el 10% de la población.

Los libros sobre las diferentes personalidades son un éxito editorial.

Los programas de televisión en las mañanas, los periódicos y las revistas publican con frecuencia horóscopos basados en el grupo sanguíneo y discuten la compatibilidad en las relaciones personales. Muchas agencias de citas lo tienen en cuenta, y los juegos de video y las animaciones -el popular manga- suelen mencionar el tipo de sangre de los protagonistas.

También se ha desarrollado toda una industria de productos especializados: bebidas, goma de mascar, sales de baños e incluso condones para los determinados grupos.

¿Por qué?

Los tipos sanguíneos, sin embargo, se determinan por las proteínas en la sangre. Aunque los científicos intentan acabar con estas creencias con insistencia, en Japón continúan siendo populares. Una razón que se suele dar para explicarlo es que, en una sociedad relativamente homogénea y uniforme, esto provee una estructura simple que permite dividir a la gente con facilidad en grupos concretos.

“Ser parecidos se considera algo bueno en Japón”, dice la traductora Chie Kobayashi. “Pero también nos gusta encontrar pequeñas diferencias que distinguen a la gente. Por otro lado, esto puede resultar en que se digan cosas malas sobre determinado grupo sanguíneo minoritario, como los B y los AB”.

En 1901, el científico austriaco Karl Landsteiner descubrió el sistema de tipos sanguíneos ABO. Su trabajo, con el que se mereció un premio Nobel, hizo que fuera posible identificar los diferentes grupos y abrir un camino importante en la seguridad de las transfusiones de sangre.

Durante el periodo de entre guerras, teóricos de la eugenesia se apropiaron de su investigación, sobre todo los nazis, que lo usaron como una de las formas de argumentar su superioridad racial.

El gobierno militar de Japón también lo adoptó en 1930 para el entrenamiento de soldados. Y en la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Imperial formaba los grupos de batalla según el grupo sanguíneo, de acuerdo con diferentes reportes.

El estudio de los tipos de sangre ganó mucha difusión en 1970, con el lanzamiento de un libro escrito por Masahiko Nomi, quien tenía cierta experiencia en medicina. Y más recientemente su hijo Toshitaka publicó una serie de obras que también han sido populares. De hecho, Toshitaka es el director del Instituto del Grupo Sanguíneo Humanics. Y dice que su trabajo no es estereotipar a las personas, sino simplemente permitirles que exploten su talento y mejoren sus relaciones.

Los resultados

Estas creencias se han usado de formas inusuales.

Terumitsu Maekawa ha publicado varios libros sobre grupos sanguíneos.

El equipo de softbol que ganó oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 usa los grupos sanguíneos para determinar el entrenamiento para cada jugador, según se supo. Algunos jardines infantiles han adoptado métodos de enseñanza de acuerdo con el tipo de sangre, e incluso importantes compañías toman sus decisiones de reclutamiento basadas en la sangre, según se ha reportado.

En 1990 el periódico Asahi Daily reportó que Mitsubishi Ecletronics, la filial para equipos electrónicos de la importante empresa japonesa, anunció la creación de un equipo compuesto completamente de trabajadores con sangre del grupo AB, gracias a sus “habilidades para hacer planes”.

Estas creencias incluso afectan la política. Un exprimer ministro consideró importante revelar de manera oficial que su perfil sanguíneo era A, mientras que su rival en las elecciones era B. El año pasado, el primer ministro Ryu Matsumoto tuvo que renunciar tras una semana en el puesto después de que tuvo un altercado con policías que transmitido por televisión. En su discurso de renuncia, Matsumoto atribuyó sus fallas a su tipo de sangre, que era B.

El grupo sanguíneo a veces se manifiesta en forma de discriminación o prejuicio, y parece que esto es tan común que los japoneses tienen una palabra para ello, bura-hara, que significa abuso relacionado con el tipo de sangre. Hay reportes de que la discriminación contra los tipos B y AB se ha manifestado en bullying en las escuelas, el fin de relaciones personales y la pérdida de empleos.

“A pesar de repetidos llamados de alerta de la medicina, muchos empleadores siguen preguntando el grupo sanguíneo en las entrevistas de trabajo”, dice Terumitsu Maekawa, profesor de religión en la Universidad Asiática de Tokio y autor de varios libros sobre los grupos sanguíneos.

“Podemos ver algunas tendencias generales de los grupos, pero no podemos decir si alguien es buena o mala persona según su tipo de sangre”, asegura.

Su propia investigación, dice, se basa más en investigación empírica que en superstición popular. En sus libros explora la teoría de que los tipos de sangre predominantes pueden determinar las creencias religiosas y las normas sociales.

Masako, que tiene sangre tipo AB, ha donado ocho veces.

En el mundo occidental, los grupos sanguíneos O y A representan al 85% de las personas, pero en India y Asia predomina el tipo B. Japón, dice, es un caso inusual en Asia porque tiene más variedad de tipos sanguíneos.

“Las sociedades del tipo A tienden a caracterizarse por monoteístas como los cristianos y judíos, por un solo análisis fundamental de los seres humanos y por una fuerte interpretación de las normas sociales. Pero sociedades en las que domina el tipo B tienden más al politeísmo -como el budismo y el hinduismo-, con muchos dioses y un pensamiento de que las personas son diferentes en entre sí”.

Maekawa, que es tipo B, dice que en Japón su grupo sanguíneo suele ser criticado por ser muy individualista y egoísta.
“No está muy bien. Pero no me da rabia ni me duele, porque no tiene una base científica”.

No todo el mundo

El director de una clínica donde es frecuente encontrar donantes de sangre, Akishko Akano, afirma que no ha visto que el grupo sanguíneo de algunas personas afecte su trabajo o lo disuada para contratar o tratar a los grupos minoritarios A y AB.
Un problema más importante en la sociedad japonesa, cuya tasa de envejecimiento está creciendo, advierte Akano, es la dificultad para persuadir a los jóvenes para que donen sangre de manera voluntaria.

En el cuarto de al lado, Masako está en una cama conectada a una máquina para sacar sangre mientras una enfermera toma las muestras. Su tipo de sangre es AB, que es apenas el 10% de la población.

“La gente a veces no me quiere”, comenta. “Creen que soy extraña y rara. Muchos me dicen que no entienden lo que pienso”.

Aunque Masako se ríe al decir esto, parece en que, en Japón, ni una enorme cantidad de refutación científica puede acabar con la popular creencia de que todo está en la sangre.

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El caso de Antonia Barra, la joven de 21 años que se suicidó tras ser violada y que estremece a Chile

A mediados de septiembre, Antonia Barra, de 21 años, fue violada. Tres semanas después, se suicidó. El fallo, que descartó la prisión preventiva del acusado, ha desatado indignación en Chile.
23 de julio, 2020
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Antonia Barra

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Antonia Barra fue violada en la mañana del 18 de septiembre de 2019. Un mes después, se suicidó.

Antonia Barra no llegó a conocer al colectivo feminista Las Tesis, pero este miércoles su grito iba dedicado a ella.

Ni la pandemia global ni la distancia social pudieron impedir que miles de mujeres salieran a las calles de varias ciudades de Chile a corear el famoso himno feminista “¡El violador eres tú!”, dar cacerolazos, hacer barricadas y manifestarse con la misma consigna: justicia para Antonia.

El caso de Antonia lleva tiempo haciendo ruido en los medios chilenos, pero este miércoles la indignación creció aún más tras saberse que el juez, que acreditó la violación, ordenó sin embargo el arresto domiciliario del acusado, Martín Pradenas, pero no su prisión preventiva.

La joven fue violada a mediados de septiembre pasado. Casi un mes después, se suicidó. Tenía 21 años.

El rechazo a la prisión preventiva de Pradenas, de 28 años, se argumentó en que no había pruebas suficientes que evidenciaran el delito y en la buena conducta del acusado, investigado por cinco casos de abuso sexual y violación a otras jóvenes.

“La chispa que enciende la movilización ciudadana, porque se entiende que esto es una instancia en medio de un proceso judicial, no su sentencia definitiva, es el argumento del juez, que resulta indignante y que no se hace cargo de la gravedad del caso“, le cuenta a BBC Mundo desde Santiago de Chile la periodista Paula Molina.

Además, el juez del caso, Federico Gutiérrez, definió que dos de las cinco acusaciones -ocurridas entre 2010 (a una joven de 16) y 2014 (a otra de 19 años)- están prescritas. En Chile, este tipo de delitos prescriben transcurridos cinco años.

“Eso es algo que indigna porque sabemos que a las víctimas les toma muchos años denunciar. Al mandar a prescripción lo que denuncian hace que todo el proceso sea inútil. Además, resulta difícil de entender cuando parece existir un continuo de delitos similares, como se denuncia en este caso”, explica Molina.

Durante la audiencia judicial, que fue transmitida en vivo, se emitió un video de Antonia y Martín, que después se publicó en la televisión nacional, en el que se ve cómo él tira de ella mientras caminan.

“Al ver el video donde aparece el acusado junto a la víctima, que va a ser violada y que se va a quitar la vida, el juez dice: ‘Yo solo veo a una pareja caminando’. Es una señal muy potente de cómo la justicia chilena no ve o elige no ver lo que ocurre en estos delitos“, explica Molina.

El Poder Judicial transmitió la audiencia en directo.

Poder Judicial
El Poder Judicial transmitió la audiencia en vivo. A la izda., el juez Federico Gutiérrez.

Pradenas contó en un video de YouTube publicado el 17 de julio que en las imágenes que distribuyeron “se puede ver cómo con Antonia nos damos besos, abrazamos, y después nos vamos como personas normales”.

Meses antes había confirmado que tuvieron relaciones sexuales, pero dijo que fueron consensuadas.

El padre de Antonia, Alejandro Barra, no pierde la esperanza.

“Seguimos adelante. Lo importante es que el delito de mi hija ha sido considerado y trabajaremos para que en el caso sea juzgado como corresponde este individuo”, añadió Barra.

El juicio comenzó el martes 21 de julio. El juzgado estableció 120 días para la investigación de los hechos.

¿Qué se sabe sobre el caso de Antonia Barra?

En la mañana del 18 de septiembre de 2019 Antonia Barra despertó en una cabaña (un alojamiento turístico) en Pucón, en el sur de Chile. Pradenas yacía sobre ella. Después de gritarle que se apartara, se vistió y se fue.

Había viajado a esa ciudad junto a su amiga Consuelo y su novio, con quienes fue a una discoteca. Allí habría comenzado el acoso de Pradenas, registrado en las cámaras de seguridad.

Los mensajes de texto y audio que la joven mandó a varios amigos por WhatsApp y que fueron publicados por la Fiscalía dan cuenta de su relato.

Antonia Barra

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Antonia guardó silencio durante casi un mes por miedo a la reacción de sus padres, según su propio relato.

En ellos cuenta que fue violada por Pradenas y que no quiso denunciarlo por miedo a la reacción de sus padres.

Antonia guardó silencio hasta el 12 de octubre de 2019. Ese día llamó por teléfono a su exnovio, Rodrigo Canario, y relató la agresión sexual que había sufrido. Él la insultó y, además, grabó la llamada y la reenvió.

Un día después, ella le mandó un mensaje de despedida. Después se quitó la vida.

“Hastío”

El caso de Antonia Barra ocurre en medio del estallido social que se inició el 18 de octubre del año pasado y que ha tenido una repercusión especial. “Hay un hastío con lo que se percibe como abusos en general en la sociedad chilena”, dice Molina.

“En esa reacción inmediata, intensa, a lo que se planteó en la audiencia del juicio hubo esa sensación en mucha gente. De alguna manera, es como la misma pulsión del 18 de octubre y de las últimas manifestaciones que hemos vivido. Hay muchas personas que no están dispuestas a callar cuando consideran que algo es injusto“.

La periodista chilena considera que el caso de Antonia Barra pone de relieve que “existe la percepción de que el acoso sexual a las mujeres es una cuestión muy generalizada en Chile”.

Mujeres en Santiago de Chile coreografiando "Un violador en tu camino". Diciembre de 2019.

JAVIER TORRES/Getty Images
Mujeres en Santiago de Chile coreografiando “Un violador en tu camino”.

“Precisamente un día antes de la audiencia judicial se publicó una radiografía del acoso en Chile donde se decía que más del 90 por ciento de las mujeres vive situación de acoso de distinto tipo en el país. Eso crea una identificación de parte de muchas mujeres con las víctimas”, añade Molina, que se refiere a una encuesta nacional en la que participaron más de 1.200 mujeres.

Pero el contexto de la fuerza actual del movimiento feminista en Chile también influye.

“Precisamente, la última gran manifestación antes de la pandemia fue la del 8 de marzo, y no solo hubo activistas o militantes, sino mujeres que, pensando distinto en muchos temas, coinciden en que es momento de que las mujeres reivindiquen la total igualdad de derechos. Eso también ha movilizado una toma de conciencia en muchas mujeres“, opina la colaboradora de BBC Mundo.

“También en otros países hay una sensación generalizada de que en los procesos judiciales todo el peso de la prueba recae sobre las mujeres, y de que el mismo proceso judicial revictimiza a las mujeres y las cuestiona de una manera que no se condice con la agresión que denuncian”.


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