Presas de las presas
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Presas de las presas

Aunque en comunidades como Temacalpulín, Jalisco, los pobladores han ganado recursos legales contra la construcción de presas, los proyectos siguen avanzando.
Por Omar Granados
16 de noviembre, 2012
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Protesta de vecinos en Temaca. Foto: zapateando2.wordpress.com

El pasado viernes, en el marco del juicio que el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) Capítulo México realiza al Estado mexicano, se realizó una preaudiencia donde se reunieron los afectados por las presas y proyectos hidráulicos en el país para denunciar los abusos y las irregularidades cometidas en torno a la construcción de estos proyectos.

En el dictamen preliminar, anunciado el viernes, el jurado determinó que se requieren cambios en el modelo de gestión del agua y la energía en el país debido a que el actual modelo daña a las comunidades y busca eliminar comunidades antiguas como sucede en particular con Temacapulín, Jalisco y la presa El Zapotillo.

Si en algunos casos, con presas como La Parota, en Guerrero, se logró evitar la construcción de la misma, en Temacapulín a pesar de que los afectados han ganados todos los recursos legales, la construcción de la presa ha avanzado, por lo que a pesar de ciertas victorias legales, no se ha conseguido detener la construcción por parte de los gobiernos local y federal, así como otras empresas involucradas.

El caso de Temacapulín, Jalisco

Cerca de esta comunidad, localizada en la zona norte de Jalisco, conocida como Los Altos, las autoridades estatales y federales decidieron construir en 2005 la presa El Zapotillo, cerrando el paso del agua en la cuenca del Río Verde. El entonces gobernador Francisco Ramírez Acuña y Vicente Fox acordaron la construcción de este proyecto, sin embargo, el proyecto ha avanzado en su mayoría durante los gobiernos de Felipe Calderón y Emilio González Márquez, pues el anuncio oficial del proyecto se realizó durante 2006, según recordó Emma Juárez García pobladora de Temacapulín, Jalisco.

Sin embargo, Emma señaló que las autoridades “nunca fueron a dar aviso a la comunidad directamente, sino que sus habitantes se enteraron por los medios de comunicación”, pues a mediados de 2006, ya como gobernador, González Márquez realizó declaraciones donde consideraba un hecho la construcción de El Zapotillo, argumentando la necesidad de distribuir agua en los Altos de Jalisco y la zona metropolitana de Guadalajara.

No obstante, los pobladores fueron descubriendo que el proyecto realmente no beneficiaría a esta zona, incluso en declaraciones recientes del comisionado estatal del agua César Coll durante una comparecencia local, se admitió después de seis años que el agua de El Zapotillo realmente iría en su mayoría a Guanajuato, en particular para productores industriales de curtería de piel de esa entidad, por lo que muy poca del agua de la presa iría a comunidades de Jalisco.

De acuerdo con Emma, quien también forma parte de una organización de “hijos ausentes”, formada por originarios de Temacapulín que han migrado, el anuncio  de la Comisión del Agua de Jalisco causó la organización de los pobladores de Temacapulín contra la construcción de la presa El Zapotillo, un proyecto que implicaría entubar el agua del Río Verde, que es la parte más pura de este cauce, para mandarlo a León, Guanajuato, y luego regresar el cauce a Jalisco por un río turbio. Los pobladores de Temacapulín se percataron posteriormente de que el agua sería utilizada para procesos productivos de empresas de la entidad vecina y que este era el objetivo final del proyecto oficial.

Sin embargo, la afectación no sólo sería que la construcción de la presa llevaría a otra entidad, sino que además la construcción de El Zapotillo implicaría la desaparición de tres poblaciones del norte de Jalisco, como son Temacapulín, Acacico y Palmarejo, los cuales quedarían inundados bajo el agua que busca ser represada en el cauce del río Verde. Además, de forma indirecta, muchas rancherías y poblaciones menores también se verían afectadas, además de otras cuestiones como la flora y la fauna local. Sumado a lo anterior, el gobierno estatal busca la construcción de un nuevo centro de población donde busca reubicar a las comunidades y otras rancherías que desaparecerían inundadas.

Otros datos que han ido conociendo los pobladores de Temacapulín es que la presa que busca construirse implicaría inversión pública y privada. Empresas españolas como Fomento de Construcciones y Contratos (FCC) y Bengoa, así como una empresa de Carlos Hank Rhon, en asociación con la Comisión Nacional del Agua y la Comisión del Agua de Jalisco, estarían implicados en la construcción de la presa en el marco de una cogestión pública-privada.

El camino que los habitantes de Temacapulín han llevado implica al Congreso de Jalisco, el Congreso de la Unión, han recurrido también a organizaciones como Amnistía Internacional, así como tribunales estatales que han fallado en favor de las comunidades al resolver la suspensión provisional del proyecto. Además, el ayuntamiento de Cañadas, Jalisco -a donde pertenece Temacapulín-, y el Congreso de Jalisco, interpusieron controversias constitucionales ante la Suprema Corte (SCJN), donde se busca detener definitivamente la construcción de El Zapotillo.

Las controversias planteadas por el Congreso local, así como por el ayuntamiento de Cañadas, están orientadas a detener el proyecto del gobierno de Jalisco. Esta sería la máxima y la última instancia legal para definir el futuro de las comunidades afectadas y se acude a ésta tras una serie de victorias en juicios de amparo. Los pobladores de Temacapulín esperan una resolución de la SCJN durante noviembre.

Sin embargo, haber acudido a instancias legales no es lo único que han hecho los afectados, pues a pesar de las victorias legales de los pobladores, la construcción de El Zapotillo lleva ya un avance de alrededor de 40%, por lo que desde abril de 2011 pasado los pobladores han incluso tomado las instalaciones donde se construye la presa, lo que llevó a una mesa de negociación, aunque -según acusa Emma Juárez- no puede existir un diálogo sin una disposición oficial a cambiar los planes.

Finalmente, los pobladores han encontrado una mayor oportunidad de detener la construcción de la presa recurriendo a las instancias internacionales y a la SCJN que por medio de la protesta, por lo que han apostado a esta vía y podrían obtener una victoria en las próximas semanas.

El TPP Capítulo México y los damnificados por presas

Javier Hernández vocero de los pobladores de Temacapulín organizados para el juicio del TPP, afirmó que “al parecer en México ganar un caso legalmente no significa que logres detenerlo. Algunas cosas incluso la Suprema Corte emite una resolución, pero te dice ‘yo no las puedo ejecutar’, por lo que si no encuentras a alguien en el poder ejecutivo que haga válida la resolución judicial, no puedes detener, como en este caso, una obra.”

Para Hernández, en el caso de Temacapulín, la necesidad de que actúe un tribunal de conciencia internacional importante como el TPP es sintomática porque es una organización importante que no pertenece al sistema de la ONU, que lo que se intenta es generar una presión que ponga el dedo en la llaga en el Estado mexicano para que no ocurran este tipo de cosas, que se pueda ganar un juicio y los recursos legales y que esto no sea suficiente para impedir la realización de una obra que viola los derechos de las comunidades aledañas.

En el caso de la presa El Zapotillo, las afectaciones son locales para estas organizaciones, pero también afecta al país, explica el vocero de los pobladores de Temacapulín, puesto que “hay desplazamientos de poblaciones, hay afectaciones al medio ambiente en regiones amplias y hay, en los hechos, una privatización del agua, pues se excluye al resto de la población y esto se va a acumulando con cada caso que vaya sucediendo.”

Lo anterior provoca que el gobierno y las empresas tiendan a no informar a la población, a no consultar, a no pagar las indemnizaciones, a que los pobladores afectados tengan que ir a otras instancias o incluso buscar otro lugar donde vivir, otro empleo. Mientras tanto, en estos proyectos hay una privatización del agua y proyectos que cambian los ciclos históricos del agua en la región, desde el flujo del río, su lecho, los minerales que lleva, la relación del agua con las tierras, las actividades agrícolas, todas se ven afectadas, lo que provoca muchas veces desertificación de algunas zonas, la destrucción e flora y fauna, la expulsión de población, la afectación de actividades económicas, y muchas veces hasta la contaminación del agua dentro de las mismas presas, por lo que, haciendo un cálculo, muchas veces es más costoso lo que cuesta desmantelar una de estas presas al final de su vida útil que lo que aportó a las comunidades aledañas a la misma.

“Es paradójico que una comunidad sea desplazada por una presa y la comunidad no acceda a la energía eléctrica generada por la presa”, afirmó el vocero. Hernández recordó además que el juicio llevado por el TPP contra el Estado mexicano no sólo implica la devastación ambiental, sino que en los tres años que durará abarcará ejes como guerra sucia y violaciones a derechos humanos, violencia contra las mujeres y feminicidios, violencia contra migrantes, agresión al maíz y campo mexicano a través de los transgénicos, la agresión contra el mundo laboral y el desmantelamiento del os derechos laborales, y la acumulación de los medios de comunicación en pocas manos y la exclusión de los medios comunitarios y locales. Estos siete ejes buscan abarcar las violaciones de derechos humanos por parte del Estado.

El TPP inició sus funciones en México en octubre pasado, durante su lanzamiento en la “audiencia cero” del tribunal en Ciudad Juárez, la cual trató sobre las afectaciones por el libre comercio y que fungió como una introducción del Tribunal en el país, y donde acudió el jurado especializado e internacional que lleva el Capítulo México, el cual eventualmente emitirá un dictamen final que abarcará todos los ejes mencionados anteriormente. Hasta el momento se han realizado en México en el marco del TPP capítulo México, la Audiencia Cero en Ciudad Juárez, una audiencia sobre los derechos laborales, una audiencia en Chiapas sobre los derechos de las mujeres y, finalmente, la realizada en Temacapulín, Jalisco, sobre los damnificados por presas en el país, la semana pasada.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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