Los nuevos retos de la disidencia digital
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Los nuevos retos de la disidencia digital

¿Pueden las redes sociales derrocar tiranías?
Por Sean Coughlan BBC
27 de noviembre, 2012
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Quizás no todavía, pero comprender las oportunidades y los retos que presentan las nuevas tecnologías es clave para los movimientos en defensa de los derechos humanos.

Por este motivo, un centro internacional de entrenamiento comenzará en 2013 a enseñar tácticas de activismo digital en la ciudad italiana de Florencia.

Los alumnos serán activistas de todo el mundo, y el objetivo del curso es ofrecer las últimas herramientas para la disidencia en línea.

Como ha demostrado la Primavera Árabe, las protestas contemporáneas utilizan las redes sociales tanto como las manifestaciones públicas. En otras palabras, las protestas callejeras ahora son también protestas twitteras.

Pero al mismo tiempo, los regímenes represivos hacen “redadas” en Facebook tanto como en lugares de reuniones clandestinas.

Existe un peligroso juego del gato y el ratón: los manifestantes deben encontrar un equilibrio entre su privacidad y seguridad y la necesidad de lograr un máximo impacto público.

Alta tecnología en una prisión medieval

El nuevo instituto financiado por la sección europea del Centro Robert Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos – creado en memoria del senador estadounidense asesinado en 1968– tendrá su sede en una antigua prisión de Florencia.

Federico Moro, director del proyecto, afirma que la intención es utilizar la tecnología para “promover la democracia, los derechos humanos y la justicia”.

“La idea es que con las redes sociales se puede lograr el cambio”, dice.

“Los líderes en la defensa de los derechos humanos pueden dedicar su vida a una causa, pueden entregarse en cuerpo y alma, pero también necesitan la habilidad para generar ese cambio”, opina.

Los alumnos serán blogueros y activistas becados por el Centro Robert Kennedy. Pero el reclutamiento no es fácil, dado que algunas personas pueden poner en riesgo su vida solo por el hecho de postularse.

Moro aclara que el instituto no apoyará causas determinadas por sus posturas políticas, pero sí actuará en defensa de individuos que deben hacer frente a violaciones de sus derechos fundamentales, ya sea opresión política o violencia doméstica.

Eludiendo a los censores

¿Pero qué es lo que necesita saber un disidente digital?

Proteger su identidad y su seguridad es fundamental.

Chris Michael, de Witness, una organización no gubernamental (ONG) con sede en Brooklyn, Estados Unidos, describe algunas de las nuevas estrategias tecnológicas.

Entre ellas, menciona las páginas de internet que permiten un acceso anónimo, en las que los usuarios pueden organizarse sin revelar sus identidades.

También existen formas de eludir a los censores cuando intentan bloquear un sitio.

Muchos activistas utilizan el proyecto Tor, un programa informático derivado de tecnología militar.

Y también es posible encontrar “rodeos” para hacer video llamadas y llamadas telefónicas por internet que eviten la vigilancia.

Otro programa útil permite pixelar fácilmente los rostros en las imágenes de video, protegiendo así la identidad de los manifestantes y testigos.

Y debido al rol que los videos grabados con teléfonos tienen en la actualidad, Witness está trabajando con Youtube en un canal dedicado específicamente a los derechos humanos.

Ya alberga cientos de videos de aficionados provenientes de un gran número de países, entre ellos Siria, Pakistán, Libia, Birmania, Chile, España, Rusia, China y Estados Unidos.

Las actualizaciones diarias incluyen videos de causas que van desde protestas estudiantiles a desalojos forzosos.

Según Michael, es muy importante la selección y exhibición de los videos más relevantes para tener un impacto en la audiencia global de Youtube.

“Muy poca gente va estar mirando durante horas, puedes captar su atención por 45 segundos, ese es el mundo en que vivimos”.

Escrutinio público

El despliegue actual de teléfonos móviles se traduce en una capacidad sin precedentes para grabar y distribuir evidencias del uso de violencia contra los ciudadanos.

¿Pero es el mundo más seguro? ¿Pueden los videos aficionados y las redes sociales derrocar tiranías?

Para plantearlo claramente, ¿podrían Hitler y Stalin haber sido denunciados en Twitter y Youtube?

¿Son las lentes de un Iphone mejor arma que las balas para las revoluciones modernas?

No es tan sencillo, opina Michael, que pone a Siria como ejemplo.

En el caso del conflicto sirio, hay evidencias en video de violaciones a los derechos humanos, pero ninguna señal de que el escrutinio público sirva como fuerza disuasoria para evitarlas.

“Solo porque puedas documentar algo, no significa que puedas cambiar las cosas realmente”, dice.

Según Michael,lo que marca la diferencia es la cantidad de información y de videos y la posibilidad de mantener el contacto con quienes son atacados.

“Debido a que mucha gente documenta, ya no se trata de ver para creer, ahora también podemos actuar y comunicarnos con la gente afectada, y eso puede ser muy poderoso”, añade Michael.

Activismo perezoso

Sin embargo, aún no hay una respuesta obvia a la pregunta sobre si Facebook facilitó la Primavera Árabe, o si permitió al resto del mundo enterarse de una revolución que iba a ocurrir de todas maneras.

Stephen Bradbury, un activista comunitario que trabajó en Nueva Orleans después del paso del huracán Katrina, utiliza el término slacktivism (activismo haragán) para advertir que el hecho de marcar un like en Facebook no es suficiente para las organizaciones de base.

También señala que aunque internet hace accesible tal volumen de información, el poder para encontrarla y hacerla visible lo tienen los buscadores y sus algoritmos.

Rana Husseini, una activista y periodista jordana que investigó y difundió casos de crímenes de honor, opina que la red ha dado voz a la opinión pública.

Pero también comparte los temores de que la tecnología digital puede servir tanto para la investigación y la denuncia como para el control y la vigilancia.

Sin embargo, Husseini habla con pasión sobre la forma en que personas comunes han arriesgado sus vidas para grabar videos con sus teléfonos en conflictos como el de Siria.

“Esto no podía ocurrir en el pasado”, dice.

El acto de documentar es importante en sí mismo, afirma, algo nuevo e importante.

Entre tanto, entre los sólidos muros de una cárcel medieval, en la cuna del Renacimiento, un centro de alta tecnología espera estudiantes de todo el mundo, con la intención de dar renovados bríos tecnológicos a causas no tan nuevas.

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Cómo aumentar la vida útil de las prendas y ayudar a salvar el planeta

La reutilización creativa, organización y remiendos decorativos son algunas de las soluciones para extender a vida útil de las prendas. Cuidar de tu ropa significa cuidar también del planeta.
3 de mayo, 2022
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En su libro de 2021 La ropa que amas dura (Loved Clothes Last), Orsola de Castro, fundadora de la campaña mundial Fashion Revolution, lanza una apasionada súplica.

“Pasé años hurgando en tiendas de ropa de segunda mano y vi cientos de piezas perfectas abandonadas simplemente por una cremallera rota”, dice.

“Después de todo, ¿por qué gastar tiempo y dinero arreglando una cremallera rota cuando es más rápido, más barato e infinitamente más divertido comprar un nuevo atuendo con una cremallera que funciona?”.

“Pero, ¿podemos detenernos y analizar qué estamos haciendo cuando despreciamos una prenda por la cremallera que se rompió? ¿Qué pasaría si decidiéramos reemplazarla?”, pregunta.

El cuestionamiento de Castro es uno de los muchos a los que se enfrenta la industria de la moda en el siglo XXI.

Cada vez es más difícil ignorar el daño social y ambiental causado por la fabricación de ropa.

Las tasas de consumo de recursos naturales son estratosféricas, sin mencionar los niveles de contaminación y desperdicio, mientras que las cadenas de suministro globales están marcadas por la explotación.

Y el sector también es responsable de entre el 2% y el 8% de las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero, según el estudio.

Cremallera rota

Getty Images

Productos no esenciales

Estas son cifras impresionantes considerando que, hasta cierto punto, esta es una industria de productos no esenciales.

Muy pocas personas en las capitales de consumo de moda de todo el mundo realmente necesitan más ropa.

Aun así, se producen entre 80 mil y 100 mil millones de prendas al año, y esta estimación es conservadora.

La industria de la moda está luchando para enfrentarse a este desafío con planes y minuciosas investigaciones que incluyen una variedad de proyectos que van desde aumentar la eficiencia energética en las cadenas de suministro, cambiar a materiales renovables, invertir en innovación de materiales para evitar los sintéticos, promover iniciativas de justicia social o combatir la crueldad a los animales.

Pero aunque estos esfuerzos tienen buenas intenciones, se enfrentan a una industria que ya tiene un impacto ambiental masivo.

Basta decir que la mayoría de estos 80 mil y 100 mil millones de prendas terminan siendo incineradas o arrojadas a los vertederos con muy poco uso.

Orsola de Castro

Penguin Books
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva, dice Orsola de Castro.

Cuida para durar más

La pandemia ha sacudido las ventas mundiales de ropa.

Ahora, están en camino de volver a alcanzar niveles ligeramente superiores a los de 2019, según los informes State of Fashion de la consultora estadounidense McKinsey & Company.

Cada vez más activistas argumentan que una de las maneras más fáciles de reducir el impacto de la industria de la moda es comprar menos.

O incluso mucho menos.

Solo tres prendas nuevas al año, según el grupo activista británico Take the Jump, y hacer que la ropa que ya tienes dure más.

La idea básica es que la industria de la moda necesita reducir sustancialmente su tamaño.

Desfile de moda

Getty Images

Prolongar la vida útil de una prenda

Para una generación de compradores alimentados por deseos construidos artificialmente y gratificación instantánea, este puede ser un objetivo difícil de imaginar, pero los números son irrefutables.

Una investigación realizada por la organización ecologista británica Wrap indica que prolongar la vida útil de una prenda en tan solo nueve meses podría reducir su impacto medioambiental hasta en un 10%.

Imagina lo que podríamos conseguir durante décadas.

Los factores que contribuyen a lograr este objetivo incluyen la compra de ropa de buena calidad, la disposición de los usuarios a usar la misma ropa muchas veces y su capacidad para cuidarla.

Puede sonar fácil, pero si eso fuera cierto, ya lo habríamos hecho.

Es solo que, en este momento, los riesgos parecen demasiado abrumadores como para no intentarlo.

Ha pasado poco más de una generación desde que perdimos el arte del mantenimiento de la ropa.

Mientras que la vida de nuestros abuelos era de ahorro y reparación, la mayoría de los consumidores de hoy se han acostumbrado al sistema de usar, romper y tirar.

Las prendas perfectas de Castro con cremalleras rotas son síntomas de una profunda falta de conexión con la forma en que se hacen las prendas.

Cosiendo ropa

Getty Images

Pero ahora es más importante que nunca preguntarse por qué tanta ropa está hecha con materiales derivados del petróleo.

Hay que preguntarse si la viscosa de esa camisa fue extraída de bosques milenarios, si hay piel de animal en ese pompón o por qué solo una pequeña fracción de los trabajadores de las industrias de la confección gana salarios decentes.

Y también si todavía queremos seguir provocando caos.

El subtítulo del libro de Castro es Cómo la alegría de remendar y ponerse la ropa puede ser un acto revolucionario.

Es un hecho. Necesitamos una revolución.

¿Qué hacer?

El primer paso es visitar tu guardarropa.

En 2019, la organización británica TRAID lanzó la campaña “23 Percent” (23%) para resaltar la proporción de prendas que los londinenses guardan sin usar en el armario.

El diseñador de moda estadounidense Sam Weir es el fundador de Lotte.V1, un servicio personalizado de combinación de ropa y accesorios que tiene como objetivo revitalizar nuestra relación con la ropa.

Armario

Katrina Hassan/Spark Joy London
Si la ropa está organizada, es más fácil saber exactamente lo que tienes y aumenta la disposición a usarla y cuidarla.

Weir tiene una amplia experiencia en campañas de alto perfil y dice que “muchos de nosotros no usamos lo que tenemos porque nos han enseñado a encontrar soluciones para combinar la ropa según el consumo”.

“Combinar ropa permite que las personas se expresen y se diviertan con la ropa, sin comprar (piezas) nuevas; fuerza la creatividad y (hace) que las personas realmente usen su ropa. Implica aprender a interactuar con la moda, sin consumismo, y establecer una relación con nuestras cosas”, explica Weir.

¿Por dónde podemos empezar?

“Reserva dos horas y abre tu guardarropa”, enseña.

“Busca piezas que no hayas usado en meses o más. Una de ellas podría ser una camisa de vestir. Aquí es donde la ropa a juego puede ayudar”.

Weir continúa: “Póntela con unos jeans casuales, algo que solo usarías el fin de semana. Agrega un par de zapatos de tacón bajo y un blazer. Al combinar la ropa, has convertido una pieza que solo usaste en un ambiente en algo para usar en innumerables ocasiones“.

“Con la combinación creativa, los vestidos pueden convertirse en faldas o tops, lo viejo vuelve a ser nuevo. Es como si acabaras de ir de compras, sin haber salido nunca de tu guardarropa”, concluye.

Las buenas compras son un buen punto de partida, según Mikha Mekler, profesora de gestión de producción en el London College of Fashion. Para ella, “la forma en que compramos es el problema. Si compramos calidad, (la ropa) durará más”.

Comprando ropa en internet

Getty Images

Empieza por evitar las marcas de moda de consumo, con sus gigantescas campañas publicitarias, llenas de celebrities.

Busca marcas con conducta ética que se enorgullezcan de ser artesanales.

Y aun así, compruébalo tú mismo: el peso del producto y la calidad de sus detalles pueden decir mucho.

“Pruébate la ropa”, aconseja Victoria Jenkins, tecnóloga de ropa y fundadora de la marca de ropa ajustable Unhidden.

“Tira, tira, examina la costura. ¿Está limpia y ordenada o llena de hilos sueltos? ¿Puedes ver líneas visibles en los puntos de tensión de la costura? ¿La camisa tiene tiras sobre los hombros para que no se deforme cuando se cuelga? ¿El dobladillo es fuerte o puede desprenderse con facilidad? ¿La tela tiene puntadas descoloridas o más defectos de impresión de los esperados?”, dice.

El siguiente paso es tener cuidado.

Lavar menos la ropa

En su estudio de 1954 titulado Jabones en polvo y detergentes, el semiótico francés Roland Barthes escribió sobre el uso de espuma, que no es estrictamente necesaria en el proceso de limpieza, en la publicidad del detergente.

Para él, “lo importante es el arte de disfrazar la función abrasiva del detergente con la deliciosa imagen de una sustancia, a la vez profunda y aireada, que puede controlar el orden molecular del material sin dañarlo”.

Persiste la idea de que el lavado de alguna manera renueva y refresca, pero en realidad es muy destructivo, como señala Barthes.

La mayoría de los expertos en ropa sostenible están de acuerdo: lava menos la ropa y lávala con detergentes naturales suaves.

Hazlo del revés para evitar que los colores y estampados se desvanezcan.

Planeta

Getty Images
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva.

La diseñadora Stella McCartney dijo en una entrevista con el periódico británico The Observer en 2019: “La regla es no limpiar. Dejas que la suciedad se seque y la cepillas. Básicamente, en la vida, la regla general es: si realmente no necesitas limpiar algo, no limpies”.

“No me cambio el sostén todos los días y no tiro las cosas en la lavadora solo porque han sido usadas. Soy increíblemente higiénica, pero no soy una fanática de la limpieza en seco, o cualquier tipo de limpieza, en realidad”, añadió.

Para Mekler, “cuidar la ropa sigue siendo algo que la gente hace mal a diario. Yo lavo mucha ropa, especialmente la más fina e incluso los jeans, en el ciclo de lavado de prendas delicadas, a menos que estén muy sucias”.

Considera colgar la ropa ligeramente sucia en el baño mientras se ducha y deje que el vapor haga el trabajo de limpieza. Evita el secado en secadora.

Agita la ropa y cuélguela para que se seque. Y celebra los beneficios ambientales de tus nuevas rutinas.

Ropa tendida

Getty Images

Según Energy Star, el programa de eficiencia energética de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), una lavadora promedio usa más de 93 mil litros de agua al año.

Es decir, aproximadamente la mitad de lo que una persona bebe en su vida.

Además del agua, cada vez que lavamos la ropa, arrojamos productos químicos y microfibras de telas sintéticas a cursos de agua ya sobrecargados.

Y finalmente, la mayoría de las emisiones producidas durante el periodo de uso del ciclo de vida de una prenda se generan durante el lavado y secado a máquina.

Reduce este proceso y estarás a la moda de forma sostenible.

Puedes leer este texto publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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