Mujica: la marihuana merece “más respeto y conocerla mucho más”
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Mujica: la marihuana merece “más respeto y conocerla mucho más”

El presidente de Uruguay defendió en entrevista con BBC Mundo el proyecto de ley que propone que el Estado regule la producción, distribución y venta de cannabis en el país, del que este martes se conocieron nuevos detalles.
13 de noviembre, 2012
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El presidente uruguayo, José Mujica, dice que en sus 77 años de vida nunca fumó marihuana.

Pero si se aprueba un proyecto de ley que han redactado legisladores oficialistas, es posible que en un futuro el Estado que encabeza Mujica deba regular la producción y venta de esa droga a consumidores.

Si bien el mandatario asegura que “era más bien contrario” a esa legalización, él mismo terminó impulsando la idea de legislar.

“Lo de México me sacudió el alma”, indica Mujica en alusión a la violencia desatada en ese país por los carteles del narcotráfico.

En una entrevista con BBC Mundo hace unas semanas en la finca donde vive en las afueras de Montevideo, afirma que incluso en Uruguay, un país de 3,3 millones de habitantes con menores índices de violencia que sus vecinos, han aparecido fenómenos “como el ajuste de cuentas” vinculados al negocio de la droga.

“Lo que me asusta es el narcotráfico, no la droga”, sostiene. “Y por la vía represiva es una guerra perdida: se está perdiendo en todas partes”.

Mercado regulado

El proyecto de ley, que este martes fue presentado a la bancada de diputados del gobernante Frente Amplio y el jueves se presentará a la oposición, propone que el Estado uruguayo regule la producción, distribución y venta de cannabis en el país.

También admite que particulares lo cultiven para su propio consumo, según redactores del texto.

Mujica dice que su intención es evitar que los consumidores de marihuana traten con vendedores que los inducen a probar pasta base de cocaína, una droga que, asegura, “está pudriendo a la muchachada común y corriente y la más pobre”.

“Además me envenena, porque cada vez tengo que gastar más plata en policía, en cárceles y en las consecuencias. Y no tengo plata para atender a los enfermos”, le comentó a BBC Mundo.

Su idea respecto a la marihuana, cuenta, es identificar “cuando el tipo se pasa de la raya y decirle: ‘m’hijo, usted se tiene que internar o hay que cuidarlo’. Y no tenerlo en el mundo clandestino y tratar como a un delincuente a un tipo que tiene una adicción y en el fondo tiene una enfermedad. No le puedo regalar enfermos al narcotráfico”.

“País pacato”

Pero admite que su propuesta genera resistencias en la sociedad uruguaya.

“Uruguay es un país pacato, de viejos. La mayoría somos viejos y de tendencia conservadora. Uno le dice a la gente ‘regularizar la marihuana’ y te empiezan a mirar, ¿no? Como (si fuera) una cosa del diablo”.

“Es todo una exageración. En realidad el cannabis tuvo que ver con el descubrimiento de América. El cannabis se usaba para hacer las velas (y) para hacer estopa de tapar las hendijas de los barcos. Ha acompañado toda la epopeya en el Nuevo Mundo. Merece que lo tratemos con más respeto y conocerlo mucho más”, dijo.

“Estamos luchando contra el prejuicio”, indica. “Esto tampoco se puede instrumentar pasándole por arriba al país”.

Legisladores opositores han expresado su rechazo a la iniciativa oficialista, que sin embargo podría ser aprobada con los votos del gobernante Frente Amplio, una coalición de izquierda que tiene mayoría parlamentaria.

Hasta ahora la ley uruguaya permite el consumo de marihuana pero prohíbe su comercialización.

40 gramos mensuales

El proyecto de ley plantea crear un organismo que regularía el mercado local de cannabis y definiría con el gobierno si dará licencias al Estado o a particulares para producir, distribuir y vender la droga, dice el diputado oficialista Sebastián Sabini a BBC Mundo.

El texto prevé un máximo de venta de 40 gramos mensuales por adulto registrado para comprar y también admite el cultivo para consumo individual en casas (hasta seis plantas por hogar) y clubes (con hasta 15 miembros y hasta 90 plantas).

Mujica sostiene que sería posible “hacer trazabilidad” de la marihuana que venda Uruguay para evitar que el producto sea exportado a otros países.

“Yo le puedo vender a usted equis cigarrillo y si eso aparece en Brasil yo a usted lo hago responsable”, señala Mujica.

“No queremos joder a los vecinos (…) ni puedo permitirme el lujo de que vengan los pichicateros (drogadictos) de por ahí a dársela acá. ¡No, estamos fritos con eso, porque sería de nunca acabar!”

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Por qué dar positivo a COVID no siempre significa estar infectado

La mayoría de personas solo están infectados durante una semana, pero pueden seguir dando positivo semanas después.
Getty Images
7 de septiembre, 2020
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El test más común para diagnosticar el COVID-19 es tan sensible que podría estar detectando fragmentos del virus que ya están muertos, según algunos científicos.

Y es que la mayoría de personas solo permanecen infectadas alrededor de una semana. Sin embargo, el diagnóstico podría seguir dando positivo semanas después.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford, este hecho podría estar sobreestimando la escala real y actual de la pandemia.

Pero por otro lado advierten que otro tipo de test, con menos sensibilidad, corre el riesgo de no detectar todos los casos.

El profesor Carl Heneghan, uno de los autores del estudio, afirma que en vez de arrojar un resultado positivo o negativo, las pruebas diagnósticas deberían tener un límite en el que pequeñas cantidades de virus no provoquen un positivo.

Según Heneghan, esta detección de virus muerto o viejo podría explicar cómo en varios de los países que se enfrentan a una segunda ola de infecciones las hospitalizaciones se mantienen estables.

El Centro de Medicina Basada en Evidencia de la Universidad de Oxford analizó 25 estudios en que se colocaron muestras de pruebas positivas sobre una placa de petri para ver si el virus crecía.

Investigador trabajando con placas de petri.

Getty Images
Los científicos de la Universidad de Oxford pusieron varias muestras positivas sobre una placa de petri para analizar si el virus crecía.

Este método, conocido como “cultivo viral”, indica si el virus hallado en un diagnóstico positivo puede reproducirse y propagarse en un laboratorio o persona.

Según Nick Triggle, corresponsal de salud de la BBC, la sensibilidad de las pruebas diagnóstico es un problema que se conoce desde el comienzo y que ilustra por qué las estadísticas de la COVID-19 están lejos de ser perfectas.

¿Cómo se diagnostica el coronavirus?

La prueba más común de diagnóstico, la llamada PCR, utiliza químicos que amplifican el material genético del virus para que pueda estudiarse.

Una vez se toma la muestra, esta pasa por varios ciclos de laboratorio para recuperar la mayor cantidad de virus posible.

El número de ciclos necesarios puede indicar qué tanto virus queda, si son pequeños fragmentos o varias cantidades del virus completo.

Realización de prueba PCR a un paciente en Barcelona.

Getty Images
El test PCR es la prueba más común para detectar el coronavirus.

Esta práctica parece revelar la probabilidad de infección del virus. Es decir, mientras más ciclos de amplificación sean necesarios, menos probabilidades de que el virus sea reproducible en el laboratorio.

El riesgo de falso positivo

Cuando uno se hace la prueba de coronavirus, se obtiene un “sí” o un “no”. Pero no hay un indicador de cuánto virus se detectó en la muestra y si se trata de una infección activa.

Una persona con mucha cantidad de virus activo y otra que solo tenga pequeños fragmentos restantes de una infección pasada dan el mismo resultado: positivo.

Sin embargo, Heneghan apunta que la “infectividad del coronavirus parece disminuir tras alrededor de una semana”.

Es decir, su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Añadió que, si bien no sería posible verificar todas las pruebas para detectar si el virus estaba activo o no, el número de falsos positivos podría reducirse si los científicos establecieran un punto de corte.

Mujeres con mascarilla en Italia.

Getty Images
La infectividad del virus es su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Esto podría prevenir que una persona dé positivo cuando en realidad solo se le ha detectado los restos de una infección ya pasada.

Para Heneghan, esto ahorraría cuarentenas individuales innecesarias y ofrecería una escala más adecuada de la pandemia.

La sanidad pública de Inglaterra coincidió en que los cultivos virales eran útiles a la hora de evaluar las pruebas de coronavirus y que estaban trabajando con laboratorios para reducir el número de falsos positivos.

Sin embargo, explican que establecer un punto de corte no es fácil porque se usan muchas pruebas con diferentes sensibilidad y formas de detección.

Pero el profesor Ben Neuman, de la Universidad de Reading, dijo que cultivar el virus de una muestra de un paciente “no es trivial”.

“Esta revisión corre el riesgo de correlacionar falsamente la dificultad de cultivar Sars-CoV-2 a partir de una muestra de un paciente con la probabilidad de que se propague”, dijo.

Toma de temperatura en Wuhan, China.

Getty Images
Varios estudios coinciden en que alrededor de un 10% de contagiados retiene virus vivo después de 8 días de infección.

El profesor Francesco Venturelli, epidemiólogo italiano, destaca que no existe “certeza suficiente” sobre cuánto tiempo el virus permanece infeccioso mientras se recupera el paciente.

Algunos estudios basados en cultivos virales indican que alrededor del 10% de infectados permanece con virus vivo después de ocho días de infección.

“En Italia sobreestimamos el número de casos por varias semanas” a causa de pacientes positivos que se habían infectado varias semanas antes, dice Venturelli.

El test PCR es un método muy sensible a la hora de “detectar material genético residual del virus”, explica el profesor Peter Openshaw, del Colegio Imperial de Londres.

“No hay evidencia de la infectividad del virus, pero existe un consenso clínico de que es bastante improbable que un paciente sea infeccioso más allá del décimo día de la enfermedad“, agrega Openshaw.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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