Pemex, a expensas del crimen organizado
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Pemex, a expensas del crimen organizado

“La vulnerabilidad de instalaciones por acciones del crimen organizado se ha hecho evidente”, aseguró el secretario de Energía, Jordy Herrera.
8 de noviembre, 2012
Comparte

Pemex vive en un estado vulnerable ante el crimen organizado y la situación de inseguridad en el país, señaló el secretario de Energía, Jordy Herrera, al comparecer en la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados.

“Tenemos que reconocer que en el marco de inseguridad que se vive en algunas regiones específicas del país, la vulnerabilidad de instalaciones por acciones del crimen organizado se ha hecho evidente, en particular la situación que se vive a lo largo de los derechos de vía de los distintos ductos”, aseguró el secretario.

Por lo tanto, agregó, la prevención del robo de crudo y otros petrolíferos se ha convertido en una tarea muy compleja que, por supuesto, es ajena a la naturaleza propia de Petróleos Mexicanos.

Ante esa situación, el enfoque y la estrategia que se ha adoptado es de cooperación interinstitucional, sobre todo con las áreas de Procuración de Justicia y de Seguridad de los Gobiernos, tanto en las esferas federales, estatales y municipales.

El secretario de Energía, dijo que si se quieren aprovechar a plenitud los recursos que genera Petróleos Mexicanos se debe definir ya y con mayor precisión la empresa que se quiere para el país.

El funcionario federal señaló que la paraestatal “tiene demasiados mandatos, que van desde el establecimientos de políticas públicas, crear desarrollo regional, hasta el impulso a empresas”.

“Tiene muchos jefes, obligaciones y una excesiva burocracia, además se le ha ido mermando su autonomía y cuenta con menores recursos”, dijo.

Herrera Flores informó que la inversión de esta administración en el sector hidrocarburos asciende a 1.5 millones de millones de pesos que representa un incremento de entre 65 y 150 por ciento con respecto a administraciones anteriores.

Por cada barril que se produce, calculó, se incorpora uno de reserva probada, por lo tanto, para los próximos 12 años se tiene estimada una producción de 2.5 millones de barriles diarios de crudo.

El titular de la Secretaría de Energía (Sener) comentó que Pemex cuenta con un nuevo diseño institucional y en 2012 se incrementaron en 312 millones de pesos los recursos para seguridad, pero “son insuficientes para estas tareas”.

La paraestatal también cuenta con 70 mil kilómetros de ductos y para su vigilancia tiene mil 500 trabajadores, que representaría que cada uno supervisara 446 kilómetros durante las 24 horas del día y los 365 días del año, lo que a decir del funcionario refleja insuficiencia de recursos humanos y materiales para dar seguimiento a la red de ductos.

Por otra parte, refirió que en esta administración se contuvo la caída en la producción de crudo, la cual ya se estabilizó por tercer año consecutivo, al ubicarse arriba de 2.5 millones de barriles diarios, mientras que la producción de gas natural se ha mantenido en niveles superiores a los seis mil millones de pies cúbicos diarios.

Como referencia, puntualizó Herrera, la producción de gas es 20 y 36 por ciento mayor que en 2006 y que en el año 2000, respectivamente.

También, y por primera vez en la historia, aseguró, la tasa de restitución de reservas probadas ha alcanzado un nivel mayor de 100 por ciento. Esto significa que por cada barril que se produce estamos incorporando uno nuevo en reservas probadas, aseveró.

Por lo tanto, aseguró, “estamos dejando garantizada la producción de nuestro país en este nivel de 2.5 millones de barriles por casi los próximos 11 años, dos administraciones. En el año 2000, esta tasa, la de restitución de reservas probadas, era cercana a 23 por ciento.”

Jordy Herrera destacó que para 2011 Pemex se ubicó como una de las empresas en el mundo que más reservas probadas ha registrado: mil 400 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, cifra superior a la de compañías como Petrobras o BP.

Observó que del análisis comparativo internacional, con datos a 2010, se observa que los costos de producción de la empresa, que se encuentra alrededor de los 5.22 dólares por barril de petróleo crudo equivalente, son menores a los costos similares de otras compañías, por ejemplo, este costo de 5.22 dólares por barril es la mitad del costo equivalente de Petrobras.

Sin embargo, apuntó el titular de la Sener, aún cuando la producción de hidrocarburos ha experimentado un reposicionamiento significativo, también se debe reconocer que hay problemáticas en el resto de la cadena de valor, que se arrastran desde hace tiempo.

A pesar de haber invertido una gran cantidad de recursos, los más altos en la historia, el presupuesto para mantenimiento, si hablamos en inversiones o como gasto de operación, es aún insuficiente, alertó.

De acuerdo al Plan Quinquenal 2013-2017, precisó, el rezago presupuestal en la materia ascenderá a más de 13 mil millones de pesos y ya se cuenta con el registro de hallazgos de integridad por centro de trabajo quedan pendientes, esto es considerando al total del universo de Organismos Subsidiarios de Pemex.

No obstante, aclaró, se cuenta con un nuevo diseño institucional y con la mayores partidas presupuestales en la historia, específicamente destinadas para el rubro de “seguridad en el trabajo” dentro de las actividades de Petróleos Mexicanos.

Herrera Flores señaló que el índice de frecuencia de accidentes en Pemex, esto es que mide el número de lesiones incapacitantes por cada millón de horas hombre trabajada en exposición al riesgo, se ubica en 0.59, lo cual, si se compara con cualquier otra empresa de iguales características es relativamente bajo.

Afirmó que Pemex hoy tiene que maximizar su valor, pero al mismo tiempo internacionalizar los costos, subsidios de distintos combustibles y se le topa la deducibilidad que tiene de los costos de exploración, durante 2011 este monto sumado de subsidios, costos logísticos y las deducibilidades tuvo una cifra cercana a los 165 mil millones de pesos.

También, continuó, tiene que maximizar su valor y convertirse al mismo tiempo en creador de infraestructura para el desarrollo regional, haciendo carreteras, puentes, hospitales y un sinfín de obras de interés social.

Sostuvo que esa compañía tiene demasiados mandatos, como el de hacer política pública, crear desarrollo regional e impulsar a las empresas nacionales, lo que genera una profunda complejidad en su manera de actuar y en su toma de decisiones.

Notimex.

*Nota publicada originalmente el 07 de noviembre de 2012.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Wilson: la rara enfermedad que convirtió mi cerebro de 30 años en uno de 70

La periodista Carolina Roatta cuenta su historia con la rara enfermedad de Wilson. Se trata de "una rareza genética" que impide al cuerpo procesar o digerir el cobre.
6 de abril, 2022
Comparte

El paso del tiempo suele ser evidente en nuestro cuerpo cuando aparecen arrugas y canas, también cuando los músculos se desmarcan y los dientes se oscurecen.

Lo que le pasa a nuestro cerebro, en cambio, suele notarse menos.

Pero, ¿Qué pasaría, si ocurre lo contrario?

La periodista Carolina Roatta se enfrenta a una enfermedad rara que afectó su cerebro al punto de envejecerla el doble, aún cuando su cuerpo es joven.

BBC Mundo cuenta su historia:


Cuando cumplí 32 años me sentía la reina del mundo.

Era noviembre de 2012. Había terminado mi tesis de maestría y estaba de regreso a la soltería. Dictaba clases en una universidad y acababa de conseguir el trabajo de mis sueños como periodista.

El día que fui a firmar el contrato laboral, llegué tan segura de mí misma que logré controlar el temblor que tenía en mis manos desde hacía un tiempo.

Esa firma fue lo último que pude escribir.

El diagnóstico de Wilson

Empecé a temblar cada vez más fuerte. Primero mis manos y brazos se batían como alas de mariposa, luego les siguieron mi cabeza y mis piernas.

Opté por modificar mi rutina. Dejé de usar blusas de abotonar y zapatos de amarrar, me hice amiga de los pitillos y hasta llegué a contratar a un asistente para que escribiera por mí.

En algún punto también empecé un diario en audio para registrar todo lo que me pasaba.

Resistí como pude, pero al cabo de seis meses la situación se hizo insostenible.

Pasé por varias citas médicas que duraban 15 minutos. Es lo normal. En el sistema de salud colombiano, hay que pasar por un médico general para que éste ordene exámenes o remita al paciente a consulta con algún especialista.

En medio de eso me vio un neurólogo primerizo que me diagnosticó erróneamente con temblor esencial y me mandó unos medicamentos para esa condición. Esa medicina me relajaba, pero no me quitaba el temblor.

Irónicamente, después de haber consultado médicos, psicólogos, neurólogos, fue una médica bioenergética la que pensó en ordenarme un examen que mostrara imágenes de mi cerebro.

Mi papá y mi mamá me acompañaron al examen de resonancia electromagnética. Al otro día, mientras esperábamos los resultados, el técnico llamó preguntando si en mi trabajo manipulaba químicos. Las imágenes mostraban que mi cerebro estaba intoxicado.

El resto de mi familia prendió las alarmas. Me ayudaron a conseguir una consulta privada con un neurólogo reconocido. No fue barato, pero por primera vez sentí que alguien entendía lo que pasaba.

La cita duró tres horas, el doctor me hizo todo tipo de pruebas: debía tocarme la punta de la nariz con el dedo índice, dibujar un espiral, hacer marionetas con las manos, sostenerme en un solo pie. En todas me rajé y terminé sudando como si hubiese corrido una maratón.

Fue como haber perdido el examen de admisión al kínder, pero con un diagnóstico como premio de consolación.

Gracias a la cita y otros exámenes especializados, el neurólogo confirmó que tengo la enfermedad de Wilson. Es una rareza genética que lleva el nombre del neurólogo que la investigó, Samuel Alexander Kinnear Wilson, e impide que mi cuerpo pueda procesar o digerir el cobre.

¿Cobre? ¿el mismo metal naranja que hay en los cables?

Sí, el mismo.

Resulta que el cobre es un elemento que nos ayuda a tener nervios y huesos sanos, también contribuye con el colágeno y la melanina en la piel. El cuerpo humano no lo produce, pero lo adquiere por medio de un montón de alimentos.

Lentejas, almendras, chocolate, aguacate, langosta.. La lista sigue.

El cuerpo descompone esos alimentos, el hígado procesa el cobre que le sirve y elimina el que no necesita, usualmente por la orina.

El problema es que quienes sufrimos de Wilson, en vez de procesar y digerir el cobre, lo acumulamos hasta que el cuerpo no resiste más y colapsa. Lo usual es que el hígado sea el más afectado, después el cerebro, los ojos y los riñones.

Pero mi caso es aún más raro. A pesar de llevar 32 años acumulando cobre, mi hígado estaba sano. Mi cerebro, en cambio, envejeció el doble. El neurólogo dijo que parecía el de una persona de 70 años.

También tenía un aro de cobre alrededor de las pupilas de mis ojos, otro signo típico de la enfermedad.


Sobre la enfermedad de Wilson*:

  • La mayoría de las personas son diagnosticadas entre los 5 y los 35 años, pero también puede afectar a personas más jóvenes y mayores.
  • La enfermedad está presente al nacer, pero los signos y síntomas no aparecen hasta que el cobre se acumula en el cerebro, el hígado u otro órgano.
  • Los signos y síntomas varían según las partes del cuerpo afectadas por la enfermedad. Pueden incluir: Fatiga, falta de apetito o dolor abdominal – Una coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos (ictericia) -Decoloración de los ojos de color marrón dorado (anillos de Kayser-Fleischer) – Acumulación de líquido en las piernas o el abdomen – Problemas con el habla, la deglución o la coordinación física – Movimientos incontrolados o rigidez muscular.
  • Para padecer la enfermedad se debe heredar una copia del gen defectuoso de cada progenitor. Si se recibe un solo gen anormal no se padece la enfermedad, aunque la persona se considerará portadora y es posible que sus hijos hereden el gen.
Un ojo con un aro de cobre alrededor

CRMR Wilson Paris
El aro de cobre en los ojos es uno de los síntomas de Wilson

Enferma de por vida

Ahora debía someterme a una desintoxicación. El tratamiento consiste en tomar durante toda la vida un medicamento quelante que literalmente “pela” el cobre que se acumula en los órganos para después eliminarlo a través de la sangre y la orina.

El médico me explicó que pasaría un tiempo antes de mejorarme, sin precisar si serían meses o años. Me recomendó no mirar Internet para no asustarme y precisó que de pronto los síntomas se agravarían durante el inicio del tratamiento.

Llegué a creer que iba a ser breve y que en poco tiempo retomaría mis actividades. La realidad es que en mi cotidianidad parecía una especie de “bebé grande”.

Pasé de ser una mujer super autónoma a depender de otros en cada aspecto de mi vida. Lo entendí poco después del diagnóstico, cuando mi mamá tuvo que ayudarme a lavar los dientes porque yo ya no podía. Recuerdo perfecto que mis ojos se llenaron de lágrimas cuando abrí mi boca y ella cuidadosamente comenzó a limpiar con el cepillo.

Lloraba porque sentía que ya no tenía dignidad. No podía ser una adulta, un individuo, una persona. Así me sentía cada vez que requería de su ayuda: me limpiaba cuando orinaba, me bañaba, me ayudaba a cambiarme la toalla higiénica cuando tenía la regla, me vestía.

Después de casi un año había llegado al límite de incapacidades médicas permitidas. No mostraba mejoría. El siguiente paso era que me dieran una pensión por invalidez. Al principio me sonaba hasta atractivo: tener 32 años, un salario de por vida, y poder dedicarle tiempo a mis hobbies.

Pero el espejismo tenía otra cara: ser así de joven y sentirme inútil, descartada para el mundo laboral, relegada y sentenciada a ganar un salario mínimo en Colombia, que para ese entonces era como 150 dólares americanos. Una cifra que, igual, me condenaba a depender de otros.

Carolina Roatta

Carolina Roatta
Carolina Roatta

El privilegio

Estaba lejos de imaginarme que Roatta, mi apellido, me salvaría. Mi familia paterna es francesa y gracias a esa herencia, yo recibí la doble nacionalidad, pude estudiar en un colegio bilingüe y hablo el idioma.

Por eso Francia empezó a sonar como una opción cuando entendimos que en Colombia no podía hacer nada más que esperar y depender sin mucha esperanza.

Una de mis hermanas ya vivía allá, se puso a investigar y encontró un centro de referencia en la enfermedad de Wilson que está ubicado en París.

Mis padres, mi hermana menor y yo decidimos emigrar para juntarnos con ella. Fue una decisión difícil, pero necesaria.

En el CRMR Wilson hay un equipo de especialistas que nos dio todas las respuestas. Como Wilson es una enfermedad genética, lograron diagnosticar a mis dos hermanas antes de que los síntomas aparecieran.

Las tres tenemos citas de seguimiento, con exámenes incluidos, cada seis meses. También tenemos acceso privilegiado a medicamentos y yo recibo una ayuda económica para compensar mi situación de discapacidad.

Desde que llegamos, a finales de 2014, estoy intentando crearme una nueva vida. Ha habido avances. Ahora tiemblo mucho menos, el aro de mis ojos desapareció y volví a ser totalmente autónoma.

Han sido ocho años en proceso de aceptación de mi diferencia: enferma, rara, mitad colombiana, desempleada y ahora con 40 años. Nada fácil. Intenté varios proyectos laborales pero no progresaron. Intenté varios proyectos amorosos y de vida en pareja pero tampoco funcionaron.

Hoy sigo en modo construcción. Estoy haciendo una nueva Maestría (mi revancha porque en Colombia nunca pude sustentar la tesis y nunca me dieron el diploma), tengo un nuevo amor, cambié el proyecto de tener hijos por el de tener gatos y me mudé a una ciudad cerca al mar, luego de aceptar que París es muy dura para vivir cuando eres vulnerable.

Pero claro, el desenlace de mi historia también es una rareza. Que yo tenga diagnóstico, tratamiento y acompañamiento, está lejos de ser la norma para quienes se encuentran en los países de América Latina.

En Colombia tuve suerte: La enfermedad de Wilson aparece en la lista de enfermedades raras del Ministerio de Protección Social, gracias a los esfuerzos de la Federación Colombiana de Enfermedades Raras (Fecoer), y por fortuna para el bolsillo de los pacientes, uno de los medicamentos está cubierto por el sistema de salud público.

El problema, en ese caso, es que las personas sean diagnosticadas a tiempo, por eso obtener estadísticas sobre el número de casos es difícil, aunque desde 2020 ha habido progresos gracias a un equipo de la Universidad de Antioquia.

Si yo no hubiera tenido cómo consultar a un especialista que conocía la enfermedad, es muy probable que ya hubiera muerto y mi familia aún estuviera buscando respuestas.

He sido consiente de mi privilegio y tengo mi lado activista, por eso desde que llegué a Francia me vinculé como voluntaria con la asociación de pacientes de Wilson y ahora soy la Presidenta.

Carolina Roatta con su bicicleta

Carolina Roatta
Carolina hoy vive en Francia, en donde recibe tratamiento completo

Esta red de apoyo es lo que me ha mantenido en pie. En ella he podido seguir compartiendo lo que sé hacer: comunicar, crear lazos, ayudar, empoderar a los pacientes y a sus familiares.

También milito para que en otras partes del mundo, incluida Latinoamérica, un diagnóstico rápido, el acceso al tratamiento y un seguimiento de calidad, sea posible.

Durante un tiempo gestioné un grupo en Facebook para conectar con pacientes hispanoparlantes.

Hubo mucha interacción, incluso me contactaron varias personas a mi cuenta personal, una de Cuba, una asociación de Costa Rica, otra paciente de Chile, una de Argentina, dos de Colombia. Todas con historias durísimas de falta de acceso a los medicamentos y larga espera para el trasplante de hígado, la solución extrema en los peores casos de Wilson.

Tres de esos pacientes murieron mientras estábamos en contacto.

La experiencia que más me marcó fue una mujer de Perú. Su esposo tenía la enfermedad y falleció a comienzos de la pandemia.

Durante varios meses no tuvieron acceso al medicamento y murió mientras esperaban un trasplante. La acompañé vía messenger durante tres días mientras su esposo agonizaba, con la tristeza de saber que los finales felices de pacientes con Wilson son más raros que la misma enfermedad.


* Fuente: Mayo Clinic

Si tienes dudas sobre esta enfermedad, necesitas orientación, o si eres un profesional de salud interesado en crear una red de apoyo en América Latina, puedes escribir a:[email protected]


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=YVLbq0MczGc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.