Pérez Dayán y Ortiz Mena, nuevos ministros de la SCJN
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Pérez Dayán y Ortiz Mena, nuevos ministros de la SCJN

De 112 votos posibles, Pérez Dayán recibió 104 y Ortiz Mena 103.
22 de noviembre, 2012
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Alberto Pérez Dayán (izquierda) y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena (derecha).

El Senado eligió a los ministros Alberto Gelacio Pérez Dayán y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena para sustituir en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a los magistrados Guillermo Ortiz Mayagoitia y Salvador Aguirre Anguiano, respectivamente, quienes dejarán sus puestos el próximo 30 de noviembre.

De 112 votos posibles, Pérez Dayán recibió 104 y Ortiz Mena 103.

Por su parte, Pérez Dayán venció en la urna a los magistrados Rosa Elena González Tirado y Julio César Vázquez-Mellado García.

Y Ortiz Mena, a Norma Lucía Piña Hernández y Ricardo Romero Vázquez.

¿Quién es y qué ha hecho Pérez Dayán?

El 10 de febrero de 2011, el magistrado Alberto Pérez Dayán sólo convenció a cuatro de 114 senadores presentes en la sesión plenaria, de contar con el perfil idóneo para ocupar el cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que quedó vacante tras el fallecimiento de José de Jesús Gudiño Pelayo.

“Pérez Dayán tuvo muy buen desempeño en la comparecencia del año pasado –recuerda sobre aquél proceso el ex senador y hoy diputado del partido Verde, Tomás Torres Mercado-, el problema es que el perfil de Jorge Pardo Rebolledo (actual ministro de la SCJN) era por mucho mejor. Me parece justo que Pérez Dayán haya sido propuesto nuevamente para la Suprema Corte. Es un reconocimiento a su trayectoria en el Poder Judicial”.

El reconocimiento a la trayectoria referido por el diputado Tomás Torres, es considerado por otras como una señal del abierto respaldo de la familia Calderón Zavala a esta candidatura, ya que, aseguran, Pérez Dayán mantiene una relación profesional y de amistad con el ex magistrado Diego Zavala Pérez -suegro del presidente Felipe Calderón- quien fuera secretario académico en La Salle durante la época estudiantil del hoy aspirante a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Ésta cercanía con la familia política del presidente Calderón y una trayectoria pulcra y sin resoluciones polémicas en su trajín de casi dos décadas al interior del Poder Judicial de la Federación, parecen ser la apuesta principal de Pérez Dayán en su segunda nominación a la Suprema Corte, dentro de la terna para sustituir al ministro Salvador Aguirre Anguiano.

Preparación académica y carrera judicial

Alberto Gelacio Pérez Dayán nació en la colonia Roma Norte, del Distrito Federal, el 13 de diciembre de 1960. El hijo de Gelasio Pérez y Victoria Dayán ingresó a la facultad de derecho de la Universidad La Salle en verano de 1978.

Durante su paso por esa institución, Pérez Dayán destacó por su promedio de excelencia y se tituló con mención honorífica, en 1984, por la presentación de su tesis “El Control Administrativo de las Entidades de la Administración Pública Federal”. Terminados sus estudios de licenciatura, continuó su preparación académica al cursar la Especialidad en Derecho Constitucional y Administrativo en la División de Estadios de Posgrado de la Facultad de Derecho de la UNAM de 1985 a 1986, y el Doctorado en Derecho, también en la máxima casa de estudios de México, entre 1986 y 1988.

Pérez Dayán combinó sus estudios de doctorado, con dos especialidades en amparo: una en la Universidad Panamericana –en 1986- y la otra, en 1987, en el Instituto Mexicano del Amparo, A.C.

En el ámbito laboral, Pérez Dayán inició su carrera en el Poder Judicial de la Federación a partir de 1987, como secretario del Tercer Tribunal Colegiado Administrativo del Primer Circuito, y posteriormente como Secretario de Estudio y Cuenta del Pleno y de la Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En octubre de 1992, el pleno de la Corte designó a Pérez Dayán como juez de distrito, adscrito al Juzgado Primero de Distrito en el Estado de Yucatán; en 1994, fue cambiado al Juzgado Quinto de Distrito en Material Penal, con sede en el Distrito Federal, donde se mantuvo hasta 1998. En ese periodo, también fungió como profesor y tutor académico de la División de Estudios de Posgrado en Derecho de la UNAM, y cursó un diplomado en Derecho Angloamericano en la Universidad de Texas, campus Austin.

Bajo el nuevo modelo de designación de jueces y magistrados, Pérez Dayán participó en el segundo concurso interno de oposición y fue designado como magistrado de circuito en febrero de 1998. Y fue enviado nuevamente a Yucatán, el Primero Tribunal Colegiado del Décimo Cuarto Circuito. Ahí, nuevamente complementó su labor como juzgador con la docencia en la Universidad Marista, campus Mérida, y en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Para el año 2000, Pérez Dayán regresa a la capital del país para integrarse  Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito. En dicho tribunal, Pérez Dayán participó en el análisis de la resolución dictada por un juez de distrito respecto a la violación de la suspensión del juicio de garantías en el pleito entre Promotora Internacional Santa Fe y el Gobierno del Distrito Federal (GDF) por el caso conocido como “El Encino” y emitió un voto particular para argumentar a favor de la empresa y en contra de la actuación del GDF en la expropiación del predio.

“El interés de la colectividad estará siempre por encima del particular, pero la indemnización no implicará sólo valor comercial, sino daños y perjuicios procediendo la indemnización. Como ese donde se efectuó una ejecutoría de garantías, esperemos que este caso sea de los menores”, dijo Pérez Dayán en relación a esta caso.

De acuerdo a los registros del Consejo de la Judicatura Federal, las resoluciones de Pérez Dayán han generado 18 quejas, de las cuales ninguna ha sido declarada procedente. El mismo órgano afirma que en cuatro revisiones sobre el desempeño del magistrado en el Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito “no se advirtieron irregularidades que pudieran constituir alguna responsabilidad administrativa”.

¿Quién es y qué ha hecho Ortiz Mena?

Actualmente fungía como jefe del Sistema de Administración Tributaria, puesto que tiene desde julio de 2008.

Es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y tiene maestría en Certificación de Derecho Tributario Internacional por la Universidad de Harvard.

También fu Administrados General de Grandes Contribuyentes del Sistema de Administración Tributaria.

Uno de sus logros al frente del SAT, fue que los estados de cuenta bancarios, de aseguradoras y afianzadoras tuvieran validez fiscal.

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Reuters

Qué son los adyuvantes y por qué son tan importantes como la vacuna contra la COVID

El desarrollo de la vacuna contra el coronavirus no solo implica la obtención de una fórmula antígena efectiva, también se requieren elementos como los adyuvantes, sin los cuales sería reducida su efectividad.
Reuters
12 de agosto, 2020
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Así como no es lo mismo escuchar música en el celular que en los altavoces del auto, las vacunas sin adyuvantes no tienen el mismo efecto.

Se trata de substancias que, al unirse a la fórmula de las vacunas, tienen la capacidad de incrementar la respuesta del organismo humano al ser inoculado.

“Es un amplificador”, explica la doctora María Elena Bottazi, codirectora de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston y codirectora del Centro para Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas, en Estados Unidos.

“El adyuvante hace que (la vacuna) llegue a más lugares dentro del cuerpo y que obviamente atraiga a diferentes componentes del cuerpo humano y así eventualmente se activen las diferentes células inmunológicas”, añade.

De ahí que, como en otros casos, son un elemento importante para el desarrollo de las vacunas para tratar el covid-19, que ya ha dejado más de 700.000 muertos y 20 millones de contagios en el mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=xhM2rTMB9I4&t

Vladimir Putin anunció este martes que Rusia ya tiene una aprobada y registrada contra el coronavirus, la Sputnick V, y otros países avanzan a contrarreloj para crear las suyas.

Más de 160 estudios preclínicos están en marcha, pero menos de 10 en una fase avanzada hasta inicios de agosto, según la Organización Mundial de la Salud.

Las investigaciones médicas y las farmacéuticas que participan se enfrentan a un problema: el desarrollo de adyuvantes no ha sido tan prolífico en la industria mundial en los últimos años.

Y la falta de estas sustancias dificultaría que la vacuna pueda ser producida de forma masiva.

“Así como hemos escuchado mucho que tenemos que generar miles de millones de dosis de la vacuna, también tenemos que producir miles de millones de dosis de cada uno de los componentes. No solo es producir las proteínas, sino también con qué se van a combinar”, explica Bottazi.

Una mujer en un laboratorio médico

Reuters
Además de los antígenos, las vacunas llevan otros componentes químicos que deben ser producidos.

La escasez de adyuvantes y otros elementos, desde las ampolletas hasta los birreactores, “puede retrasar las vacunas”, advirtieron desde mayo los especialistas Susan Athey, Michael Kremer, Christopher Snyder y Alex Tabarrok en una carta publicada en el diario The New York Times.

La vacuna en el cuerpo

Las vacunas están compuestas por tres elementos básicos: el antígeno, los adyuvantes y los preservantes.

Una vez que la dosis ingresa al cuerpo, causa una reacción del sistema inmunitario, que intenta proteger al resto del cuerpo enviando glóbulos blancos que producen anticuerpos para contener la infección.

Así, cuando un virus intenta de nuevo ingresar por cuenta propia al organismo, los anticuerpos saben cómo actuar en su contra y eliminarlo.

Cómo funcionan las vacunas

BBC

En este proceso los adyuvantes tienen dos propósitos, “amplificar la señal y al mismo tiempo guiar la para que atraiga la respuesta correcta, a las células correctas”, señala Bottazi.

“Si no se quiere que la vacuna se disemine muy rápido, sino que llegue a las células que la necesiten, entonces se necesita tiempo y eso es lo que llamamos el efecto depot, que se deposita en un lugar y da tiempo a que se disemine la información”, añade.

Los adyuvantes por sí mismos no tienen ningún efecto; es decir, son inertes.

“Es como si se tiene un parlante pero no se le pone música. Se acoplan a lo que se quiera diseminar, en este caso el componente específico de la vacuna”, explica la especialista.

Una vacuna contra el coronavirus es probable que tenga menos efecto en las personas mayores, porque sus sistemas inmunológicos no responden tan bien a la inmunización.

Así se en la vacuna contra la gripe.

Es posible superarlo administrando múltiples dosis, pero otra solución es usar adyuvantes que estimulan el sistema inmunológico.

Los problemas que se avecinan

Durante prácticamente todo el siglo XX hubo un adyuvante que se empleó prácticamente en todas las implementaciones de vacunas: las sales de aluminio, también conocidas como alumbre).

Sigue siendo el adyuvante más conocido y uno de los más fabricados hasta la fecha.

La vacuna Pandemrix y su adjuvante

Reuters
Las dosis de las vacunas para la pandemia del virus H1N1 (en la foto Pandemrix) estaban acompañadas con un adyuvante.

A finales de la década de 1990 fue que las farmacéuticas empezaron a desarrollar otras alternativas.

Como ocurrió con otros medicamentos patentados, esos adyuvantes fueron asegurados en registros de propiedad privada.

“Al ser de propiedad intelectual privada, no se sabe mucho sobre qué son exactamente, tienen una formulación que no es genérica y no conocemos su costo“, señala Botazzi como uno de los problemas de la actual carrera por la vacuna del covid-19.

“Si los adyuvantes son experimentales, de propiedad intelectual privada o de alto costo, va a ser difícil que sean accesibles para los países de bajos recursos“, añade.

Además, si se desarollan adyuvantes nuevos, estos deberán ser probados y certificados por las autoridades médicas, un inconveniente en una situación que exige urgencia, como la pandemia actual.

Eduardo Ortega-Barria, vicepresidente y director de investigación clínica para Latinoamérica de la firma británica GSK -uno de los mayores fabricantes de adyuvantes del mundo- explica el que el tiempo usualpara obtener una vacuna es de 10 años.

“En la historia la que más rápido se ha licenciado es la vacuna contra las paperas, que se demoró cerca de cinco años, pero con el coronavirus estamos intentando hacerlo entre 12 y 18 meses“, le dijo a la agencia EFE.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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