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Cómo contar los muertos de la guerra contra el narcotráfico

El bloguero Diego Valle-Jones puso en práctica su metodología para estimar los muertos de la guerra contra el narcotráfico en el sexenio, llegando a la cifra final de 63 mil.
Por Redacción Animal Político
13 de diciembre, 2012
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Foto: Cuartoscuro.

Hace seis años, Felipe Calderón declaró la guerra contra los cárteles de la droga, poco después de tomar posesión. Calderón Hinojosa inició enviando tropas a su estado natal, Michoacán; seis años después, la guerra se mantiene al inicio del sexenio de Peña Nieto, mientras todos siguen calculando el saldo total que deja el hombre que inició la guerra.

Hay medios y organizaciones que mantienen el conteo de los homicidios relacionados con la guerra contra el narco, lo cual en sí es loable, pero hay muchos problemas para quien sea que realice esta labor. Sobre los problemas metodológicos o de recursos para realizar el conteo, está el problema de que el gobierno dejó de publicar información sobre los homicidios relacionados con el narcotráfico desde septiembre de 2011, mientras los números normalmente salían más altos que lo estimado.

En este contexto, Diego Valle-Jones (@DiegoValle), un bloguero especializado en estadística y visualización de datos ha dado seguimiento a los problemas para realizar estos conteos, mientras que en su última publicación plantea una metodología para realizar llegar al saldo total.

Para juzgar los eventos del sexenio, Valle-Jones pone el enfoque en contar el número total de homicidios “de la forma más exacta que es posible para un bloguero”, en la cual intenta poner un margen inicial con los homicidios que había en promedio en México antes de la guerra contra el narco, para contar así el “exceso de muertes.”

Para empezar, está la información del Inegi y el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), a los cuales todos pueden acceder en línea. Posteriormente, Valle-Jones ordenó por fecha de registro los homicidios manejados por el Inegi (en lugar de hacerlo por la fecha en que ocurrieron) y agregar los accidentes por arma de fuego desde que empezaron a crecer. Valle Jones incluso asegura que éstos “parecen más homicidios que accidentes.”

Visualización de Diego Valle-Jones. La zona coloreada son las muertes que el encuentra relacionadas al narco en su metodología

Las cifras recolectadas por Valle-Jones sobre homicidios son las siguientes:


Con base en estos datos, Valle-Jones afirma que las muertes por causa desconocida estaban en decrecimiento hasta 2008 cuando se revirtió al mismo tiempo que los homicidios empezaron a aumentar. Estos números, de acuerdo con el bloguero “hacen pensar en que fueron homicidios”, lo cual “explicaría” algunas de las diferencias en homicidios no reportados si se le compara con los homicidios no relacionados a la violencia.

En su metodología para clasificar las muertes registradas como “de causa desconocida” Valle-Jones reclasificó las que estaban bajo el mote de “intervención legal/ operativo militar” como homicidios. Sin embargo, Valle-Jones muestra varias dudas sobre los datos recolectados por las autoridades mexicanas por lo que incluye algunas previsiones más en su conteo, donde afirma que varios asesinatos masivos que se han registrado en algunas entidades (y que han sido muy conocidos por los medios de comunicación) en un momento específico no se reflejan en la estadística oficial.

La precisión (accuracy) se refiere a la clasificación de homicidios, accidentes y suicidios; Sensibilidad y especificidad se refieren sólo a homicidios.

Después del trabajo de limpiar inconsistencias en los diversos conteos y tomar precauciones por la mayor cantidad de homicidios que consideró prudente, la siguiente es la gráfica más acabada que Valle-Jones pudo obtener sobre los homicidios mensuales entre 2004 y 2010.

Gráfica: Homicidios mensuales en México relacionados con la droga (2004-2010).

Utilizando algunos cálculos estadísticos, Valle-Jones utilizó datos del SNSP e Inegi para predecir los homicidios de enero a noviembre de 2012, pues no hay estadísticas después de 2011.

Como decíamos antes, la estrategia del bloguero es calcular un promedio de los homicidios que se registraban entre 2004 y 2006 para conocer después qué “exceso de homicidios” hubo entre 2006 y 2012, que superara a los homicidios comunes registrados con anterioridad.

Al final, el número total ya redondeado de los homicidios que excedieron al promedio registrado antes del sexenio de Calderón fueron 63 mil.

Aquí la visualización de sus datos más a detalle:

Sin embargo, Valle-Jones admite algunos “problemas” para su estimado:

En su conteo se usan datos de reportes policiacos del SNSP, aunque si hubiera utilizado datos de otros diarios, la suma sería mucho mayor.

La base de homicidios utilizada por Valle-Jones podría ser más o menos arbitraria, aunque dice aceptar críticas, mientras opina del gobierno de Calderón que ellos pusieron la base de homicidios muy arriba, por lo que reducen en términos oficiales los homicidios en el marco de la guerra contra el narco, sin ofrecer evidencias de esto.

Además, está el hecho de que el gobierno considera que la mayoría de los muertos son criminales, lo cual en su opinión podría crear otra distorsión en el conteo. Para Valle-Jones, decir que México estaba ya entrando a una guerra contra los cárteles de la droga antes de 2006 no es la única visión, pues en su opinión, hay estadística que prueba que las últimas generaciones de mexicanos se habían hecho menos violentaen los últimos años, aunque reconoce que en el país iempre ha habido episodios de violencia focalizada en relación con el narco, por ejemplo en la Ciudad Juárez de los años 90 o la Tijuana de hace algunos años.

A lo anterior hay que agregar las fosas comunes encontradas, así como los cuerpos que simplemente desaparecen sin dejar rastro. Si uno combina las diferentes listas de desaparecidos de la PGR y la SSP para producir un estimado de desaparecidos aún se tendría que comparar con las cifras de mortalidad, pues muchos de los muertos nunca son identificados. Todo esto hace pensar a Valle-Jones que su estimado de 63 mil muertos es conservador.

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Getty Images

¿Dónde están los restos de Cristóbal Colón? La histórica polémica entre España y República Dominicana

Análisis de ADN confirmaron que unos huesos conservados en la ciudad española de Sevilla pertenecieron al explorador, pero las autoridades dominicanas aseguran que unos restos expuestos en Santo Domingo también son auténticos. ¿Pueden tener razón los dos países?
Getty Images
11 de octubre, 2019
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Más de cinco siglos después de su llegada a América, los enigmas que rodean a la figura de Cristóbal Colón siguen siendo muchos.

Aunque este 12 de octubre se cumplen ya 527 años de su primer viaje al “Nuevo Mundo” al frente de una expedición financiada por la Corona española, los historiadores siguen sin ponerse de acuerdo, por ejemplo, sobre cuál era la nacionalidad del navegante.

Pero no es esa la única incógnita. La discusión de expertos se centra también en tratar de aclarar dónde está realmente enterrado Colón, quien falleció en 1506.

Y lo cierto es que la duda parece razonable, teniendo en cuenta que sus restos mortales viajaron casi tanto como lo hizo el histórico personaje en vida.

El viaje de los huesos

Cristóbal Colón fue inicialmente enterrado en el convento de San Francisco de la ciudad española de Valladolid, donde murió tras sufrir un paro cardíaco.

Tres años más tarde, sus restos fueron trasladados al monasterio de La Cartuja, en Sevilla.

Mapa

BBC
Dos ciudades del llamado por los europeos “Nuevo Mundo” y otras dos de España forman la travesía que recorrieron los restos de Colón tras su muerte.

En 1523, Colón volvió a cruzar el Atlántico junto a los restos de su hijo Diego para descansar en la isla de La Española (actualmente compartida por República Dominicana y Haití), de especial significado para el almirante después de que los europeos fundaran allí su primera colonia al llegar a América.

Allí, en la catedral de Santo Domingo, su cadáver reposó hasta que en 1795 España cedió a Francia la totalidad de la isla a raíz del Tratado de Basilea.

Portada del London News

WIKIPEDIA
El periódico “London News” relató en 1898 la salida de los restos de Colón de Cuba a España.

Sus cuerpos fueron de nuevo exhumados y trasladados a la catedral de La Habana, hasta que Cuba logró su independencia de España en 1898 y los restos de Colón volvieron a deshacer el camino y regresaron a Sevilla para ser enterrado en su catedral.

Sin embargo, tanto España como República Dominicana siguen asegurando a día de hoy que los restos mortales de Colón permanecen en su territorio.

¿Cómo es posible?

Las pruebas de ADN de Sevilla

Para tratar de despejar dudas sobre su autenticidad, España autorizó realizar unos análisis de ADN sobre los restos de huesos conservados en Sevilla que, en el año 2006, llegaron a la firme conclusión de que correspondían a Cristóbal Colón.

El genetista de la Universidad de Granada José Antonio Lorente fue responsable de aquella histórica investigación que define como “un privilegio y un honor”.

Restos de Colón en Sevilla

AFP
Análisis de ADN realizados a los restos conservados en Sevilla concluyeron en 2006 que pertenecen a Cristóbal Colón.

“También supuso un enorme reto, porque sabía que iba a ser un proceso lento y complejo y porque era consciente de que algunas de las conclusiones a las que se pudiesen llegar no iban a ser entendidas por todo el mundo”, le dice a BBC Mundo.

Los estudios realizados sobre los huesos de Cristóbal Colón, su hermano Diego y su hijo Hernando concluyeron que había una coincidencia absoluta entre el ADN mitocondrial de los dos primeros, el cual se transmite de madre a hijo.

“No cabe ninguna duda” de que lo que expone en una urna en la catedral de Sevilla son los restos de Colón, dijo entonces Lorente.

Las pruebas documentales de Santo Domingo

Pero República Dominicana también reclama tener en su poder lo que asegura son los restos del navegante.

El origen de esta disputa es una caja encontrada en 1877 en la catedral de Santo Domingo con restos de huesos y una inscripción en su interior en la que se leía “Cristóbal Colón”.

Desde entonces, las autoridades dominicanas mantienen que los restos nunca salieron de la isla, sino que los españoles se llevaron a Cuba los huesos de otro familiar de Colón (posiblemente de su hijo Diego o de algún nieto, uno de los cuales —para seguir contribuyendo a la incógnita— también se llamaba Cristóbal Colón).

Restos de Colón en Santo Domingo

AFP
Cada 12 de octubre, República Dominicana expone al público lo que defiende son los restos de Colón.

“Nosotros los dominicanos consideramos oficialmente que los restos auténticos de Cristóbal Colón están aquí basados en las pruebas documentales e históricas que existen, que son las principales”, subraya el viceministro de Patrimonio Cultural de República Dominicana, Federico Henríquez Gratereaux.

En conversación con BBC Mundo, Henríquez apunta como dichas apruebas a “los documentos levantados en la catedral sobre en qué lugar estaban enterrados los restos de cada miembro de la familia Colón, la urna, la placa en el interior o los textos de los notarios que actuaron en las exhumaciones”.

“A nosotros nos dejan sin lugar a dudas sobre de quién son los restos”, afirma.

¿Qué opina República Dominicana de los análisis en España?

Henríquez asegura que el gobierno dominicano no se ha pronunciado sobre las investigaciones de Sevilla, “a las que tampoco se opone”, matiza.

Sin embargo, el viceministro apunta a la posibilidad de que sus resultados se deban a que todos los miembros de la familia Colón enterrada en Santo Domingo compartían información genética.

“Los restos de Cristóbal Colón, (su hijo) Diego y los de Luis Colón y Toledo (su nieto, quien también fue enterrado en la catedral de Santo Domingo) son de la misma familia, por lo que un estudio científico sobre los restos de ellos tres daría el mismo origen”, opina.

Tumba de Colón en la catedral de Sevilla

Getty Images
La tumba de Colón en la catedral de Sevilla es visitada cada año por miles de turistas.

“Ahora, si preguntas cuáles restos son de uno y cuáles de otro, entonces ya no te sirven las pruebas de este tipo”.

Lorente, en cambio, descarta la teoría de que los restos de Sevilla puedan ser de otro miembro de la familia.

“Con los datos que tenemos en este momento, la conclusión es que son de Cristóbal Colón”, remarca el genetista, si bien avanza que están ampliando los estudios para aumentar la probabilidad y “conocer algo de los orígenes” del navegante.

¿Por qué no autoriza República Dominicana pruebas de ADN?

La pregunta entonces es: ¿por qué las autoridades dominicanas no permiten realizar análisis de ADN a los restos de Santo Domingo para despejar cualquier tipo de duda?

“Se realizaron peticiones formales en 2003 y miembros del equipo (yo, entre ellos) estuvimos en República Dominicana y nos reunimos con el entonces ministro de Cultura. Tras estudiar el caso, nos dijeron que ellos no tenían dudas sobre los huesos que había en Santo Domingo y que por lo tanto no era necesario estudiar el ADN”, recuerda Lorente.

Henríquez insiste en que “las pruebas documentales son tan importantes o quizá más que cualquier prueba científica, que tampoco digo que deba ser echada de menos ni eliminada”, a la vez que confirma que el gobierno dominicano “no tiene previsto hacer” este tipo de análisis sobre los restos.

Monumento a Colón en Santo Domingo

Getty Images
El Faro a Colón es el monumental edificio en Santo Domingo que acoge los restos de Colón desde su inauguración en 1992.

El viceministro afirma que los huesos “no pueden salir de República Dominicana” y argumenta que este tipo de pruebas “son sumamente especializadas, que no se pueden hacer en todos los países”.

Sin embargo, Lorente recuerda cómo hace años se ofreció al gobierno del país caribeño que “los historiadores y científicos dominicanos que ellos designasen se podrían incorporar al equipo, al igual que ya hay científicos italianos, portugueses, españoles, etc.”.

“Y este ofrecimiento permanece”, subraya.

¿Y si ambas teorías son correctas?

Pero, por si fuera poco, estas dos no son las únicas teorías que tratan de responder a la incógnita sobre dónde se encuentran los restos de Colón.

Otra hipótesis apunta a que sus huesos nunca salieron de La Cartuja de Sevilla después de que en 1950 se encontraran allí unos restos humanos, pese a que finalmente fueron identificados como los de su hermano Diego.

Estatua de Colón en Santo Domingo

Getty Images
Al igual que sobre su nacionalidad, existen distintas teorías sobre dónde se encuentran los restos de Colón más de 500 años después de su muerte.

Otra teoría, sin embargo, vendría a confirmar de algún modo la validez de las versiones de España y República Dominicana, al apostar por que los restos de Colón fueron distribuidos en diferentes lugares y, por lo tanto, tanto los de Sevilla como los de Santo Domingo podrían ser auténticos.

Esta versión podría estar avalada por el hecho de que los restos conservados y analizados en Sevilla no era mayor “del 30-35% de lo que corresponde al esqueleto de una persona”, según Lorente.

“Se sabe que en la urna donde reposan los restos de Colón en República Dominicana tampoco está el esqueleto completo de una persona, puede que estén en ambos sitios en mi opinión, aunque hay muchos historiadores que dicen que esto no es posible”, dice el genetista.

Preguntado por la veracidad de esta teoría, el historiador dominicano Jesús de la Rosa asegura en cambio que “en esos tiempos era costumbre dividir los restos en varias partes y conservar los restos en varios lugares”.

Interés turístico “extraordinario”

Sin embargo, de la Rosa (quien confiesa ser de los pocos estudiosos dominicanos que no cree ciegamente en la autenticidad de los restos de Santo Domingo) cree que lo mejor para acabar con la incógnita es que su país autorice realizar análisis de ADN.

“Todas las teorías tienen algún argumento que las justifica de algún modo, pero yo preferiría que los restos fueran analizados con las técnicas adelantadas que hoy se disponen para probar una cosa u otra”, le confiesa a BBC Mundo.

El viceministro Henríquez reconoce que en conservar los huesos del primer europeo que llegó al continente americano “hay un interés extraordinario de carácter turístico, así que todos los países quisieran tenerlos”.

Catedral de Santo Domingo y estatua de Colon

Getty Images
Para República Dominicana, contar con los restos de Cristóbal Colón en el país tiene gran valor para el turismo que visita la isla.

“Para nosotros, el valor histórico, turístico y cultural de tener los restos de Colón es de primer rango”, afirma.

El historiador de la Rosa cree que, si bien es cierto que la mayoría de la población dominicana está educada y aferrada a la versión de que los restos están en Santo Domingo, “el mundo no se va a acabar” si se llegara a comprobar algún día que no son los auténticos.

“Creo que confrontando ideas no vamos a llegar a ninguna parte, la única manera es justamente lo que están haciendo los españoles. Mientras eso no se examine con métodos científicos actuales, la duda va a permanecer siempre”, concluye.


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