El lado oscuro de la Navidad
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

El lado oscuro de la Navidad

Aunque para una parte del mundo occidental se trate de una fecha religiosa y feliz, para otros el 25 de diciembre es motivo de fastidio, angustia o simplemente aburrimiento
24 de diciembre, 2012
Comparte

Anti-Navidad“No es verdad que me dé náuseas la Navidad”, ironizan Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat en su “Canción de Navidad”.

Es que aunque para una parte del mundo occidental se trate de una fecha religiosa y feliz, para otros el 25 de diciembre es motivo de fastidio, angustia o simplemente aburrimiento.

La imagen ideal de niños y mayores sonrientes, comidas deliciosas; paz y amor en abundancia contrasta con una realidad en la que en lugar de la paz reinan las discusiones familiares, la soledad, el consumismo, los balances insatisfactorios y la ingestión excesiva de comida y bebida. Todos ellos, males asociados a esta fecha.

Las urgencias de los hospitales se llenan de heridos por accidentes, peleas, infartos y hasta intentos de suicidio.

Compras

Quizás la crítica más obvia y extendida sea la del consumismo.

La página de internet de The Christmas Resistance Movement(Movimiento de Resistencia a la Navidad), por ejemplo, llama a boicotear la Navidad.

“Boicoteamos las compras navideñas, las decoraciones, las tarjetas y todo tipo de porquerías navideñas. Nos rehusamos a participar de la industria de la Navidad. Les demostramos nuestro amor a nuestros familiares y amigos dándoles tiempo y cariño, no comprándoles cosas”, dice el grupo.

El Buy Nothing Christmas (Navidades sin compras) es una propuesta de unos cristianos menonitas canadienses que, como su nombre indica, proponen no comprar nada.

Otros ejemplos de asociaciones anticonsumistas por el mundo son elMouvement Anti-Noel (Francia), Steve the Pro Anti-Christmas (Reino Unido) y Center for a New American Dream (Estados Unidos).

“¿Qué es la Navidad?”, se preguntan el psicólogo sueco Mats Erikson y su esposa Karin, escritores especializados en comunicación interpersonal. “Alguna vez fue la celebración del nacimiento de un hombre muy sabio, pero ahora es a menudo simplemente abandonarse a la excitación del consumo”, dicen a BBC Mundo.

“El consumismo ha devorado gran parte de nuestras actividades cotidianas y de lo que debieran ser nuestros sentimientos más personales”, agrega desde Buenos Aires el psiquiatra y dramaturgo José Eduardo Abadi. “Cuando la Navidad se torna en confundir lo que uno es con lo que uno tiene y lo que uno muestra con lo que uno vale, estamos en presencia de un problema”.

La estética navideña tiene sus detractores. En primer lugar, quizás, los cristianos que insisten en recordar el verdadero sentido de la Navidad -el nacimiento de Cristo- y lamentan que los Santa Claus, arbolitos y motivos paganos inunden y nublen el espíritu original.

Como ejemplo, un estudio realizado por la consultora Nielsen en Reino Unido constató que de los casi 6.000 motivos presentes en las tarjetas navideñas, solo 34 mostraban escenas de la natividad.

Poco verde

Los ambientalistas esgrimen sus banderas y se quejan de los montones de comida desperdiciada; las toneladas de basura que el mundo genera a diario casi se duplican en los lugares donde se festeja la Navidad.

Según cifras publicadas el jueves por un estudio encargado por el gobierno, en Reino Unido se tira el equivalente a 2 millones de pavos, 5 millones de budines y 74 millones de tarteletas navideñas (mince pies).

La huella de carbono -es decir, el gasto de combustible y energía- que supone el envío de regalos y tarjetas deja su legado en el ecosistema.

También merecen mención quienes luchan por el derecho de los árboles de no ser cortados para transformarse en decoración navideña, que generalmente terminan tirados en la calle.

¿Feliz Navidad?

Llega la Navidad y parece inevitable la tendencia a analizar el año, proponerse nuevas metas, darse cuenta de que no cumplimos las del año anterior.

“Cuando la felicidad no es un tránsito de armonía y coherencia entre lo que siento, pienso, hago y digo, sino que se confunde con la alegría mediática o con una euforia maníaca, se transforma en un estrés o en sentirse que uno es raro, distinto. La fiesta está para ser vivida desde la autenticidad con uno mismo”, afirma Abadi.

“Las razones para no ser feliz en Navidad son, por supuesto, las mismas para no ser felices cualquier otro día. La única diferencia es que en Navidad nos juntamos no tanto por gusto, sino porque la tradición así lo indica. Y la tradición nos dice también que se supone que debemos ser felices en la Navidad; esto genera mucha presión”, explican Mats y Karin Erikson.

“Para los más perdidos y solitarios, la Navidad amplifica la sensación de estar perdido y solitario, sobre todo porque creemos que todo el mundo está disfrutando de la calidez y la cordialidad del seno familiar”, señala la pareja, autores del libro y el blog “The Salamander Club“.

Para el psiquiatra argentino hay una exigencia de que las fiestas tienen que ser un momento de balance para comprender nuestra vida y, por si fuera poco, sentar las bases del futuro. Cuando la exigencia sobrepasa lo coherente, se torna en algo que genera angustia, frustración y contamina la propuesta.

Soledad

La Navidad está pensada por el consenso como una fiesta de encuentro. Pero no siempre ocurre así. Muchas veces esos encuentros que deberían ser lo esperado se convierten en realidades que nos presentan grietas, desencuentros, conflictos no resueltos y pérdidas.

“Uno de los puntos que lleva a vivir las fiestas con ansiedad, bajón anímico y depresión es afrontar las pérdidas, la ausencia angustiosa. Esa ausencia, paradójicamente, se va a presentar; entonces nos da sensación de depresión”.

Abadi destaca el caso de tantas parejas que se divorcian y no está claro dónde van a pasar la Nochebuena los hijos. “Cuando falta claridad y hay confusión, conflictos de lealtades, culpas y tensiones, los hijos la viven de modo triste y los padres son protagonistas de un conflicto”, analiza.

Dicho todo esto, ¿cómo pasar una feliz Navidad? “El consejo es la armonía”, resume el psicoanalista.

“Disfrutar aquello que tenemos. Si queremos hacer un balance, hacerlo, pero no tiene que ser justo ese día. Tratemos de que sea un momento para estar felices de estar vivos, de llevar adentro a aquellos que se fueron y poder crear un terreno de esperanza. Y, como dice la frase del brindis, levantar la copa por la vida”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Kate McHenry

'La pérdida de olfato por coronavirus hizo que la carne me sepa a gasolina'

Un fenómeno llamado parosmia ha dejado a algunos sobrevivientes de coronavirus en un mundo de esencias distorsionadas.
Kate McHenry
31 de agosto, 2020
Comparte

Perder la facultad de oler y degustar son dos síntomas asociados a la COVID-19.

Mientras muchos han recuperado sus sentidos, otros sufren un fenómeno llamado parosmia en el que tienen los sabores y olores distorsionados.

Para Kate McHenry, el agua de la pila deja un hedor horrible. Eso, junto a otro desagradable olor que destila al ducharse, significa que incluso el aseo se ha convertido en algo que debe enfrentar.

“Mi champú favorito tiene ahora el olor más asqueroso del mundo”, dijo McHenry.

Tras caer levemente enferma en marzo, esta inglesa de 37 años fue incapaz de oler algo durante cuatro semanas. Su sentido regresó poco a poco, pero a mediados de junio las cosas “empezaron a oler muy raras” y fueron reemplazadas por un “hedor químico horrible”.

Este hecho ha cambiado la vida de McHenry. Ha perdido peso, tiene ansiedad y añora el placer de comer, beber y socializar. Su problema es tan fuerte que este hedor le desborda incluso en lugares donde simplemente se cocina comida.

Le aterra pensar que ha perdido el sentido de olfato para siempre.

Kate McHenry y su pareja Craig Gordon.
Kate McHenry

Kate se siente culpable cuando su pareja le pregunta qué le apetece comer.

“Me encanta las buenas comidas, salir a restaurantes y beber con amigos, pero todo eso se ha ido. La carne me sabe a gasolina y el prosecco a manzana podrida. Si mi novio Craig se come un curry el olor es horrible. Le sale de sus poros y es difícil estar cerca de él”.

“Me entristezco cuando cocino en las tardes. Craig me pregunta qué quiero comer y me siento mal porque no hay nada que me apetezca. Sé que todo tendrá un sabor horrendo. Me asusta quedarme así para siempre”.

Comida que McHenry puede comer.

Kate McHenry
La pasta con queso es uno de los pocos platos que McHenry puede tolerar.

Las personas con covid-19 pueden perder su sentido del olfato porque el virus daña los nervios terminales de sus narices.

La parosmia puede producirse cuando esos nervios se regeneran y el cerebro es incapaz de identificar debidamente el olor real de algo.

Esta condición está habitualmente vinculada a los resfriados comunes, la sinusitis y las lesiones en la cabeza. Los que los sufren describen oler a quemado, humo de cigarro o carne podrida. En algunos casos el olor es tan fuerte que induce al vómito.

Aunque los profesionales reconocen que la parosmia es un signo de recuperación del olfato, para algunas personas puede tardar años en pasar.

Pasquale Hester

Pasquale Hester
Pasquale Hester afirma que lidiar con la parosmia le quita fuerzas.

Lavarse los dientes con sal

Para Pasquale Hester, también de Inglaterra, la pasta de dientes es uno de sus peores enemigos.

El gusto químico que desprende le produce tantas arcadas que ha empezado a lavarse los dientes con sal, que sabe normal para ella.

Como muchos otros afectados por coronavirus, pasaron semanas hasta que mejoró su sentido del olfato. Pero entonces comió curry por su cumpleaños en junio y se dio cuenta de lo distorsionado que estaba su gusto.

“Escupí la comida porque sabía a pintura. Algunas cosas se toleran mejor. El café, el ajo y la cebolla son lo peor. Puedo comer judías verdes y queso. Lo que me está pasando me afecta. No se lo desearía ni al peor enemigo”, dice Hester.

Lo que comer Pasquale Hester

Pasquale Hester
Un plato de judías verdes y queso es de lo poco que Pasquale puede comer.

Brooke Jones empezó con síntomas en abril y dio positivo por covid-19 una semana más tarde. Describe casi todo lo que huele como “carne podrida con algo sacado de una granja”.

Esta estudiante de 20 años hizo una lista de comida que puede tolerar: gofres tostados, pepino y tomate. Lo demás le disgusta.

“Trato de imaginarme el sabor de las cosas. Si como comida china, incluso si no sabe tan bien, me convenzo de que en realidad no está tan mal”.

Brooke Jones

Brooke Jones
Brooke Jones perdió el sentido del gusto y del olfato.

Impacto psicológico

Se desconoce el número de infectados por covid que han tenido parosmia, pero se estima que cientos de miles han perdido el olfato o gusto de forma temporal.

La profesora Claire Hopkis, presidenta de la Sociedad Rinológica Británica, advierte que hay una “creencia incorrecta generalizada” de que la pérdida de olfato por el virus es a corto plazo”.

“Sí, hay una gran probabilidad de recuperación, pero también muchas personas que perderán este sentido por un período largo de tiempo y ese impacto se está infravalorando“, agrega la especialista.

El olfato juega un rol importante en la memoria, el estado de ánimo y las emociones. Aquellos que sufren alguna disfunción se sienten recluidos.

“Cuando intento explicarlo, algunos piensan que es gracioso. Sé que las secuelas del coronavirus pudieron ser mucho peores, pero me afecta y asusta que nadie es capaz de confirmar si mejorará”, confiesa Jones.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=PM9KBQyKHz8

https://www.youtube.com/watch?v=Zh_SVHJGVHw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.