En 2012, murieron 67 periodistas por su labor: CPJ
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En 2012, murieron 67 periodistas por su labor: CPJ

Representa un incremento de 42% respecto a 2011.
Por Redacción Animal Político.
18 de diciembre, 2012
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Cuartoscuro.

Al menos 67 periodistas murieron a consecuencia directa de su labor en 2012, un incremento de 42% respecto de 2011, encabezados por decesos en el conflicto en Siria, reveló hoy el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ).

En su informe anual, divulgado este martes, el CPJ aclaró que aún investiga el fallecimiento de otros 30 periodistas en 2012, con el fin de determinar si estuvieron relacionados con su labor.

La sostenida violencia del conflicto civil de Siria fue responsable del mayor saldo trágico: 28 reporteros han caído en combate o han sido asesinados en represalia por fuerzas gubernamentales u opositoras, apuntó el CPJ.

A dos semanas de que concluya el año, el saldo de muertes de periodistas en 2012 ya es el tercer mayor resultado jamás registrado por el CPJ.

“Con 67 periodistas muertos en relación directa con su labor, a mediados de diciembre, 2012 va camino de convertirse en uno de los años más letales para la prensa desde que el CPJ comenzó a recopilar datos detallados sobre estos casos en 1992. El peor año del que se tiene constancia en lo relativo a muertes de periodistas fue 2009, cuando el CPJ confirmó que 74 periodistas cayeron en el ejercicio de la profesión –casi la mitad de esa cifra asesinados en una masacre en la provincia de Maguindanao, en Filipinas–“, se lee en el reporte.

Junto con los 74 decesos de periodistas registradas en 2009, el CPJ documentó 70 muertes en 2007, año marcado por el elevado número de víctimas fatales en Irak.

El informe refiere que los periodistas que trabajan en internet constituyeron más de un tercio de los periodistas caídos en 2012, “un drástico aumento en comparación con el 20% registrado en 2011 y la mayor proporción de periodistas de estos medios que el CPJ jamás haya documentado.”

Paralelamente, la proporción de periodistas de medios impresos que cayeron en el ejercicio de la profesión en 2012 descendió al 31 %, el nivel más bajo registrado por CPJ. En las últimas dos décadas, los periodistas de medios impresos constituían más de la mitad de los periodistas muertos.

El saldo restante de los periodistas muertos en 2012 se desempeñaba en la televisión y la radio

Los conflictos, la política y los derechos humanos fueron las tres coberturas informativas más comunes entre las víctimas de 2012.

El fuego cruzado relacionado con el combate fue responsable de más de un tercio de los fallecimientos de comunicadores en 2012, mientras que casi el 50% de los casos se debió a asesinatos en represalia.

Asimismo, el 28%  de los periodistas caídos en 2012 eran independientes (freelance), en proporción con las cifras de 2011, pero el doble del porcentaje histórico promedio desde 1992.

Por países

muertos mexico

Muertos en México, según cifras totales de CPJ.

Este año, CPJ reporta en México seis muertes de periodistas, de las cuales sólo pudo confirmar la del periodista el independiente Adrián Silva Moreno, muerto por su labor y, señala, que continúa indagando el motivo en otros cinco casos.

Aunque en México se ha empleado una violencia inusitada para censurar la prensa, la falta de una investigación adecuada (o la ausencia absoluta de investigación en algunos casos) hace que sea difícil determinar el motivo“, señaló el organismo.

Aquí puedes leer los reportes año por año de CPJ sobre el caso mexicano.

Pakistán, el país donde más periodistas murieron en los últimos dos años, descendió al tercer lugar este año, con siete casos, aunque la cifra se mantuvo invariable y la impunidad prevaleció en ese país.

Por primera vez desde 2003, el CPJ no confirmó ninguna muerte vinculada con la labor periodística en Iraq. Un total de 151 periodistas han muerto en ejercicio de la profesión en Iraq, la mayoría entre 2003 y 2008. El CPJ aún investiga los casos de tres periodistas iraquíes muertos en 2012, con el propósito de determinar si su trabajo pudo haber sido un factor.

En Brasil, cuatro comunicadores murieron en relación directa con la labor periodística, la cifra más elevada de ese país en una década. El CPJ investiga otros cuatro fallecimientos, con el propósito de determinar el motivo.

El organismo también documentó casos de periodistas caídos en el ejercicio de la profesión en Nigeria, India, Ecuador, Tailandia, Bangladesh, Tanzania, Indonesia, Camboya, Baréin, Egipto, Rusia, Colombia, Irán, Filipinas y Líbano.

Aquí puedes ver las cifras país por país, así como por año.

Aquí puedes ver el reporte íntegro:

Informe anual Comité para la Protección de Periodistas.

Sobre el CPJ

El CPJ comenzó a recopilar datos detallados sobre todas las muertes de periodistas en 1992. El personal del CPJ de manera independiente investiga y verifica las circunstancias de cada muerte. El CPJ considera que un caso está vinculado al ejercicio de la profesión únicamente cuando su personal tiene certeza razonable de que un periodista fue muerto en represalia directa por su labor periodística; en un fuego cruzado relacionado con el combate; o cuando realiza una cobertura en un entorno hostil.

Si el motivo en una muerte no está claro, pero existe la posibilidad de que un periodista murió en relación con su labor periodística, el CPJ clasifica el caso como “pendiente de confirmación” y continúa sus investigaciones.

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Coronavirus y teletrabajo: 5 modelos de 'oficina del futuro' que están emergiendo gracias a la pandemia

La pandemia es "una enorme oportunidad" para cambiar el diseño de las oficinas del futuro, opinan algunos especialistas. ¿Cómo se están transformando nuestros espacios de trabajo?
4 de octubre, 2020
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Oficina con mascarillas y distancia social

Malte Mueller/Getty Images

¿Es la oficina, tal y como la conocíamos hasta ahora, una reliquia del pasado?

David Mott, un inversor de capital emprendedor se hace esa pregunta mientras reflexiona sobre la pandemia. Cree que el nuevo coronavirus nos ha brindado una “enorme oportunidad para un cambio histórico real” y para “reinventar el concepto de oficina”.

Mott, socio fundador de Oxford Capital, una firma de inversiones inmobiliarias en Londres, Reino Unido, dice que en muchas de sus reuniones de los últimos meses ha debatido con su equipo sobre cómo serán los espacios de trabajo de aquí en adelante.

“Y no solo mi empresa, sino muchos de nuestros clientes -empresas de todo tipo, dentro y fuera de Reino Unido- se plantean cuál es el futuro del trabajo“, le cuenta a BBC Mundo.

Él asegura que “la covid-19 ha cambiado las normas”.

La oficina, dice Mott, “ya no es el lugar en el que se espera que pasemos turnos fijos con rígidos horarios de reuniones. La mayoría de las personas que trabajábamos en una oficina podemos hacer el trabajo desde casa, desde un café, desde la casa de un amigo o desde un sitio de coworking“.

“Por supuesto, para algunas profesiones, la ubicación es fundamental. Pero los trabajadores de oficinas estamos viendo una página en blanco. Tenemos una oportunidad increíble para redefinir la manera en la que trabajamos y reescribir las normas“.

Distancia social

Luis Alvarez/Getty Images
La distancia social es algo instaurado en muchas oficinas de todo el mundo.

Pero tenemos que hacerlo bien, dice él. “Necesitamos herramientas digitales que nos ayuden con esto”.

Mott, apasionado del tema, hizo su propia investigación, y llegó a la conclusión de que hay al menos cinco modelos nuevos de oficinas que están emergiendo en el mundo. “Y puede que surjan más”.

Veamos cuáles son…

1. La oficina totalmente remota

“Hemos abierto los ojos a las maravillas del trabajo remoto. Zoom y otros sistemas de videollamadas no son perfectos, pero nos han liberado de la oficina. Los nómadas digitales, ya lo estaban haciendo, y ahora nosotros aprendemos de sus experiencias. Yo mismo lo hice viajando por Asia y sentí la confianza de que este sistema puede funcionar”, explica Mott.

“Es una posibilidad real para muchos negocios, pero requiere un arduo trabajo y mucha tecnología para que funcione bien”, explica el especialista, que sugiere opciones como Slack o Facebook Workplace.

“Se trata de buscar herramientas sociales para que la gente pueda interactuar”.

“Una de mis empresas comenzó a trabajar de manera totalmente remota y han establecido un ‘comité social‘, un pequeño grupo encargado de hacer que el trabajo sea más humano, cercano y divertido, organizando noches de pizza online y experiencias reales que la gente pueda compartir”.

“Yo mismo participé en una cata de chocolates a través de Zoom. Todos lo recibimos por correo correo y nos reunimos unas 20 personas con un experto que nos iba explicando. ¡Fue una experiencia increíble!”

Mott cree que el principal reto de este modelo es la falta de contacto con el equipo.

Trabajo remoto

Alistair Berg/Getty Images
El trabajo remoto tiene muchas variantes.

Por otro lado, Mott explica que este modelo tiene como una de las principales ventajas la posibilidad de hacer nuevas contrataciones en lugares lejanos, “de expandir el talento”, además de ahorrar en costes.

“Todos estos modelos de oficina tienen pros y contras”, añade.

2. El modelo híbrido

Consiste en trabajar uno o dos días a la semana en la oficina y el resto de forma remota.

“Es el que hemos decidido aplicar en mi empresa”, dice Mott. Su compañía tiene 18 oficinas repartidas en Reino Unido, en las que han diseñado algunos espacios comunes y otros individuales, adaptados a las circunstancias.

Es un modelo por el que también apuesta Marco Minervini, investigador de diseño organizacional en la escuela de negocios INSEAD en Singapur. Se trata de combinar el trabajo a distancia con el trabajo de oficina, dice él. Aunque también advierte que podría acentuar algunas desigualdades entre trabajadores -por ejemplo, en función de su conexión a internet o su situación familiar-.

Nicholas Bloom, profesor de economía en la Universidad de Stanford especializado en trabajo remoto, le dijo a la BBC que dos días de trabajo en casa por semana son óptimos para lograr un equilibrio entre la vida personal y profesional, reduciendo el estrés y el tiempo de traslado.

Sin embargo, no funciona para todo el mundo, sobre todo para quienes prefieren tener una rutina más establecida.

3. Modelo remoto “plus”

Una semana en la oficina, seguida de tres semanas trabajando de forma remota.

“Esto permite a las personas vivir más lejos, pero hacer el esfuerzo de pasar tiempo trabajando junto a su equipo aproximadamente una vez al mes”, cuenta Mott.

Espacio de oficina dividido

SDI Productions/Getty Images
En algunas empresas solo se permite ir a la oficina a un número excepcionalmente limitado de empleados (y con mascarilla).

No es el modelo más extendido, pero algunas grandes empresas, como Estee Lauder, se lo plantearon a sus trabajadores durante la pandemia, y pronto lo empezarán a aplicar.

“Nos preguntaron qué modelo era el que preferíamos y al final esa fue la opción”, le cuenta a BBC Mundo Carolina Salvador, coordinadora de comercio electrónico en la sede de Londres de la multinacional.

“En noviembre esperamos reabrir la oficina de Londres, pero solo dos plantas, con comedor y cocina cerrados y sin espacios compartidos. Será obligatorio el uso de mascarilla y tendremos que reservar un sitio en la oficina antes de ir. El número máximo de plazas son 100 personas”.

Ella dice que considera que trabajar desde casa “tiene muchísimas ventajas, pero también estar en la oficina y en contacto con los compañeros. Yo no soy menos productiva por trabajar tres semanas desde casa, pero sí es cierto que ir esa semana a la oficina puede ser bueno para el trabajo en equipo”.

4. Hub & Spoke

Este modelo toma su nombre de un paradigma de distribución radial, que se expande desde el centro, como una especie de “radios” o rayos de sol.

Consiste en que la empresa “se expanda, con oficinas remotas en otras ciudades o países para aprovechar las habilidades locales”, explica Mott.

“Si por ejemplo, 10 colegas viven en la misma zona, pueden socializar de forma más frecuente en esos espacios o poner en práctica el concepto WFA (trabaja desde donde quieras por el tiempo que quieras)”.

Es digamos, una variante de la oficina híbrida con opciones más locales, según la distribución del equipo.

5. Tiempo de calidad

Este quinto modelo tiene que ver con las empresas que priorizan la calidad de producción, sin supervisar tanto el tiempo de trabajo: no importa que los empleados trabajen de 9 de la mañana a 5 de la tarde; cada persona es diferente y tiene sus compromisos. Lo importante es el trabajo resultante.

Midiendo la temperatura de los empleados

Luis Alvarez/Getty Images
Por increíble que parezca, estamos normalizando esta imagen.

“Ofrece una flexibilidad para adaptar el trabajo a otros compromisos, en lugar de supeditar la vida familiar a los compromisos laborales”, resume el inversor.

“La otra cara de la moneda del trabajo flexible es que debemos realmente confiar en nuestros colegas y empleados. Cuando la gente está en casa, no sabemos lo que hacen en cada momento. Por eso este modelo necesita que se haya desarrollado un alto nivel de confianza“.

“¿Pero a quién no le gusta que confíen en su trabajo? Yo tampoco estaría feliz en mi organización si no confiaran en mí”.

Pero.. ¿y la oficina “del pasado”?

“Cuando comencé a reflexionar sobre esto me pregunté: ¿qué es una oficina?”, le explica Mott a BBC Mundo.

Si echamos la vista atrás, vemos que la primera oficina fue creada el 31 de diciembre del año 1600 por la Compañía Británica de las Indias Orientales. En ella, filas de empleados llevaban la contabilidad y la administración de la empresa.

“El modelo no ha cambiado mucho”, dice Mott. “Pasaron cientos de años y vemos cómo siguió siendo todo prácticamente igual”.

Las nuevas tecnologías impulsaron cambios en la forma de trabajar y en la productividad, pero no tanto en los espacios de trabajo. Primero fueron las máquinas de escribir y las fotocopiadoras, más tarde llegaron las computadoras.

Pero la rutina en la oficina seguía siendo más o menos la misma.

Mott dice que su abuelo trabajó en IBM cuando las máquinas de escribir electrónicas comenzaban a cambiarse por computadoras. Y él mismo empezó su carrera sumando columnas de números escritas a mano con calculadora, antes de que llegaran las tablas de Excel y las computadoras.

Luego llegó internet.

“Por supuesto, la revolución digital cambió mucho las cosas en los últimos 10 o 20 años. Algunas empresas como Google, Facebook o Bloomberg invirtieron en oficinas realmente modernas e innovadoras -los más cínicos dicen que fue para que la gente se quedara más tiempo en la oficina- pero eso ya es cosa del pasado”, considera el inversor.

El verdadero cambio, según él y otros especialistas en el campo, viene ahora, con la pandemia.

Limpiando el teclado en una oficina

Basak Gurbuz Derman/Getty Images
Nuevas rutinas de oficina…

“El hábito de ir a trabajar todos los días a una oficina se ha visto alterado, y cuándo un hábito se rompe es cuando se puede crear uno nuevo. La era del escritorio permanente ha acabado“, resume Mott.

El Chartered Institute of Personnel and Development, una asociación de recursos humanos con base en Londres, prevé que la mayoría de las oficinas mantendrán sus oficinas física.

Pero eso no quiere decir que la forma de trabajar no vaya a cambiar, le dijo recientemente a la BBC Peter Cheese, director de esa organización: “La pandemia está obligando a pensar de manera diferente a los empleadores sobre la viabilidad de permitir a sus empleados trabajar de forma flexible”.

“Estamos viviendo un momento de cambio real en el mundo laboral impulsado por una crisis existencial”, explicó Cheese.

Y ese cambio pone a los empleados en el centro de decisiones estratégicas como nunca antes.


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