Entrevistar a un cadáver
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Entrevistar a un cadáver

El cuerpo que yace en el anfiteatro está tan frío como la plancha que lo sostiene, sin embargo, sigue “hablando”. Los psiquiatras forenses logran a través de la técnica de la “autopsia psicológica” que revelen las circunstancias de su muerte, incluso, la identidad de su asesino.
Por Gabriela Gutiérrez M
4 de diciembre, 2012
Comparte

En esta escena del crimen no hay silueta de la víctima delineada con gis sobre el piso. Sin embargo, las fotografías, cartas, libros y música jugarán un papel crucial. Tampoco está acordonada por una cinta amarilla. El ADN de la víctima no será llevado a un moderno laboratorio donde una máquina emana una luz verde que arrojará el nombre del asesino en minutos. No, esto no es CSI, la serie de televisión gringa que con lujo de sofisticación y tecnología pueden resolver homicidios a partir de un cabello. Estos casos sólo pueden ser resueltos por cuatro mujeres en todo México: Araceli, Sandra, Rocio y Guadalupe.

Autopsia psicológica es la técnica que emplean y es que los “muertos no mienten”, dice Rocío López Orozco, perito del Servicio Médico Forense del DF (Semefo), una de las cuatro especialistas certificadas por Teresita García Pérez del Instituto de Salud Pública de La Habana, quién logró elevar a la autopsia psicológica a su aplicación criminal, en la investigación de homicidios simples o seriales, después que en Estados Unidos, país en que se dio a conocer en los años 30, se creará para investigar la ola de suicidios que trajo consigo “La gran depresión”.

Los psicólogos forenses se convierten en recreadores de una escena: una pista, un trazo. Manos manicuradas, cuidadas: nivel socio económico medio o medio-alto. Labio inferior mordido: sabía lo que venía, estaba preparada. Letra retorcida que termina en una línea temblorosa en alguna presunta carta de suicidio: bajo el influjo de una sustancia. A pinceladas van obteniendo un cuadro preciso: “para cuando terminamos de investigar es como si pudiéramos ver y hablar con la víctima”, señala Sandra Ocampo, perito en la Procuraduría de Justicia de Querétaro.

Aunque los alcances de la autopsia psicológica han sido probados hasta con 80% de efectividad, en países como Cuba, Argentina y Colombia, en México aún no se reconoce como pericial. Sin contar con que la aplicación por cada especialista está limitada por las reglas internas de las dependencias en la que laboran, con excepción de Araceli Manzo, quien se mantiene como psicóloga perito privada en el estado de Puebla.

Por ejemplo, en Querétaro la autopsia psicológica se emplea principalmente para esclarecer “muertes dudosas”, es decir, aquellas en las que no se está seguro si se trata de un homicidio o un suicidio. Mientras que en el DF se destina más a la elaboración de perfiles de asesinos seriales.

Sandra Ocampo (PGJ-Querétaro) se sumerge en los escenarios donde hallan los cuerpos. Para ella cada muerte guarda un mensaje, la clave está en descifrarlo. Comienza por el cadáver y se desliza a través de sus pertenencias. Los libros y revistas que leía, quizá los pasajes subrayados; la música que oía, las fotos son pinceladas a la personalidad. La selección del lugar podría indicar quién era el destinatario de este fúnebre mensaje. En el caso de los adolescentes que se suicidan, por ejemplo, generalmente escogen la habitación los padres.

Por su parte, Rocío López “entrevista” a los cuerpos de las víctimas, desde la ropa, calzado, complexión física y hasta el esmalte de uñas vierte información sobre el asesino y es que en el argot forense, se dice que las víctimas escogen a su victimario.

Quizá sea precisamente porque López conoce cuánto revelan los objetos de uno mismo que su pequeña oficina en el Semefo es parca, carente de objetos personales y frío, como los cadáveres que revisa.

“Todo nos dice algo sobre el estatus o nivel social y psicológico de la víctima, podemos inferir a qué podría dedicarse laboralmente. A partir de ahí se empieza a determinar qué tipo de persona pudo agredirla. Se obtiene un perfil victimológico, en base a lo que se ve en cadáver. Y se diseña un probable perfil de la persona que suponemos la pudo agredir de esa forma”, explica López.

Aunque rehúsa hablar del caso, la especialista estuvo en el equipo que investigó los homicidios perpetrados por José Zepeda, mejor conocido como “El poeta caníbal”, por enamorar a sus víctimas con poesía y después comérselas para deshacerse de los cuerpos. Sin embargo, en una exposición académica disponible en internet, habla sobre la aplicación de la autopsia psicológica en este caso.

En este informe, López explica cómo las víctimas comparten un mismo perfil: “mujeres jóvenes, madres solteras, con baja escolaridad, con problemas afectivos, pues provenían de hogares disfuncionales, habían sido abandonadas por sus parejas sentimentales, consumían sustancias tóxicas (no en un nivel significativo), laboraban en subempleos, entre otros elementos que apuntaban principalmente a la necesidad de encontrar a una pareja madura, que les brindara la seguridad, la protección y el afecto que necesitaban”.

A partir de aquí, la especialista en autopsia psicológica propone un probable perfil del homicida, el cual fue certero en coincidencias con el de Zepeda: hombre con mayor preparación académica que el de las víctimas, manipulador y en conflicto con la figura femenina por lo que requería sentirse en poder y por ello las sometía, así como con una mayoría sustancial en edad que las víctimas.

“Al ser identificadas las víctimas, los familiares mencionaron al novio de las chicas, el cual era poeta y dramaturgo, de unos 40 años aproximadamente y las familias mencionaban, que era una persona extraña y que abusaba económicamente de sus hijas, por lo que no estaban de acuerdo con la relación, pues adicionalmente eran mujeres jóvenes entre 18 y 28 años de edad, existiendo una diferencia de edad importante, elementos que coincidían perfectamente con el perfil diseñado sobre el agresor”, relata el documento.

Por su parte, la Procuraduría de Justicia de Nuevo León declinó dar entrevistas.

 

Accidente u homicidio

El diputado Teodoro Lozano manejaba hace 11 años de Puebla a Querétaro cuando perdió el control de su camioneta y perdió la vida, decían los primeros informes, bajo el influjo del alcohol. Sin embargo, la familia del congresista no creyó esa historia y aseguraban que había sido una represalia política por la oposición del perredista el proyecto Milenium, incluido en el Plan Puebla-Panamá, con el que se despojaría de sus tierras a cientos de campesinos.

Por ese 2001, Aracelí Manzo regresó de Cuba de haber tomado la capacitación en autopsia psicológica. “Había mucha duda y por eso se pide la autopsia psicológica, para saber si el diputado podía caer en un accidente imprudencial. Se llegó a la conclusión de que el diputado tenía una personalidad con características obsesivo compulsivo, muy rígida, que le gustaba tener el control de la situación, que no corría riesgos, tenía incluso en su camioneta un medidor de velocidad, no había la menor posibilidad de que hubiera manejado borracho ni sin precauciones, por tanto todo indicaba que no se trataba de un accidente, sino de un homicidio”, dijo en entrevista la especialista.

Finalmente, gracias a la autopsia psicológica, Aracelí Manzo consiguió que la Procuraduría General de la República reabriera el caso, con el veredicto de “muerte dudosa”, “pero ya por lo menos no se manejó como un accidente”.

 

Autopsia, sepultada por la burocracia

La autopsia psicológica tiene dos cunas. Una en Estados Unidos para análisis de “muertes dudosas” o probables suicidios. Y la de Cuba que suma el análisis criminal con potencialidad serial, con una alta tasa de éxito en cuatro de cada cinco casos. Sin embargo, en México aún no es tomada con seriedad, lo que da pie no sólo al rezago, sino también a que cualquier psicólogo ofrezca realizar esta técnica sin el debido entrenamiento.

López Orozco afirma: “Hay diplomados, pero no tienen validez oficial para perito. Se requiere algo más especializado. En el DF y en Querétaro estamos trabajando para que se tome como una pericial formal, porque ahorita sólo se ha manejado a nivel de investigación. Mientras que en Monterrey ya lo manejan como una pericial”.

A nivel de la “logística burocrática” –por llamarle de alguna manera-, el camino a la autopsia psicológica se encuentra empedrado por procedimientos en el que las diferentes autoridades entran a un juego en el que los participantes se pasan el balón sin ver en dónde va a caer, lo que provoca que esta práctica sea adoptada sólo en tres o cuatro casos por año, al menos en el Distrito Federal.

“Es el peritaje psicológico más difícil que hay porque requiere mucho entrenamiento y además mucha investigación de las fuentes, y ese luego es el problema, porque las fuentes no están accesibles o no quieren participar. Para que yo lleve acabo una autopsia psicológica, con la seriedad que debe ser, me requiere por lo menos 50 horas de investigación, esto es algo muy difícil y que lo complica la cuestión económica, porque difícilmente alguien puede pagar lo que vale”, explica más ampliamente Manzo desde la independencia que le da su consultorio propio.

El entrenamiento para autopsia psicológica consta también de 50 horas, promedio, además de que la persona que lo va a tomar debe tener un perfil encaminado a la psicología jurídica, psicología criminal y psicología forense.

“Me ha tocado que el tribunal tiene psicólogos como peritos y de repente aparece alguna autopsia psicológica y me llaman para que les explique qué hacer con eso. Lo que encuentro es que hay gente intentando descubrir en qué consiste la autopsia psicológica en internet o literatura, pero hay muy poca información al respecto, no tienen los elementos necesarios, y cuando uno no sabe, inventa, y termina distorsionando y falseando la información, lo que puede tener consecuencias nefastas”, explica Manzo.

Desde hace cuatro años, Aracelí Manzo busca año con año que el Consejo de la Judicatura de la Federación  (CJF) reconozca la autopsia psicológica como pericial, aún sin éxito. Y aunque el CJF no aclara en qué basa su criterio para aceptar o rechazar una pericial, Manzo está segura que este método traería ventajas en materia de investigación judicial al país, así como certidumbre en casos dudosos, por lo que seguirá insistiendo: “No sé hasta cuándo lo consiga, pero seguiré insistiendo, para que se fomente y entonces buscar la capacitación de más personas porque no podemos seguir siendo cuatro”.

Aunque en Nuevo León la autopsia psicológica ya se considera una pericial, en el respeto del país las tres especialistas siguen luchando para que sea aceptada la disciplina con la seriedad que requiere.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

10 años de los 33 mineros de Chile: 'Nos hemos quedado con las manos vacías'

Cuatro de los 33 sobrevivientes del accidente de la mina San José en Chile cuentan a BBC Mundo sus secuelas, decepciones y estado actual diez años después del mediático accidente que les cambió la vida.
5 de agosto, 2020
Comparte
Cartel con foto de los 33 mineros

MARTIN BERNETTI
La historia de los 33 recorrió el mundo en 2010.

“Despierto. Duermo poco. A veces me veo en la mina, tirado en el lugar donde estaba. Eso te pone mal”, cuenta Jorge Galleguillos, uno de los 32 mineros chilenos que, junto a uno boliviano, pasaron 69 días bajo tierra tras un accidente ocurrido en el norte de Chile hace exactamente 10 años, el 5 de agosto de 2010.

Sus compañeros Omar Reygadas y Mario Sepúlveda confiesan que les pasa algo parecido.

“A veces me da miedo ir a acostarme, siento que no voy a despertar más“, dice Sepúlveda, tal vez el más histriónico de la treintena. Y con voz temblorosa, agrega que pese a todo se encuentra bien, que es otro de sus compañeros el que peor está: José Ojeda, el autor del mítico mensaje “estamos bien los 33 en el refugio”.

Sepúlveda posa al lado de un póster del filme "Los 33", inspirada en las vivencias de los mineros.

Mario Sepúlveda
Mario Sepúlveda asegura que a veces teme dormir porque siente que no se va a despertar más.

“Sufre una diabetes avanzada (neuropatía diabética), enormes problemas psicológicos, ha estado internado en clínicas psiquiátricas”.

“Y no tiene trabajo”, añade Reygadas. No volvió a trabajar nunca más“.

Como muchos de sus compañeros, Ojeda debe sobrevivir con la pensión vitalicia que el Estado entregó a los mineros, que hoy bordea los 400 mil pesos, unos 527 dólares mensuales (el sueldo mínimo es de 320 mil pesos).

Conseguir trabajo ha sido una tarea titánica para muchos.

“Los dueños o los gerentes de las empresas piensan que nosotros -los 33- vamos a ser una molestia, una pulga en la oreja por el tema de la seguridad, porque si no se cumplen las medidas, tenemos llegada con los medios de comunicación, con las autoridades… entonces eso nos juega en contra”, explica Reygadas, quien trabaja como conductor, trasladando autos de una ciudad a otra junto a su amigo, también miembro de los 33, Franklin Lobos.

Hoy viven muy lejos de las faenas mineras, algo que no estaba ni remotamente en sus planes hasta antes del accidente.

La fama de golpe

“Lo más bonito fue salir y abrazar a mi hijo. Ver la luz del sol y sentir esa brisa de airecito fresco en la cara. Lo más hermoso”, asegura Reygadas, hoy de 66 años y el minero número 17 en salir del cautiverio.

Omar Reygadas, otro de los mineros sobrevivientes.

Getty Images
Para Omar Reygadas, lo más bonito al salir de la mina fue abrazar a su hijo.

“Lo que más me sorprendió fue ver a tantos periodistas. No pensé que era tan grande todo”, dice Mario Sepúlveda, de 50 años.

Los cientos de medios agolpados en las inmediaciones de la mina San José -cerca de Copiapó, en pleno desierto de Atacama- fueron creando una narrativa que terminó cambiando la vida de los mineros: el rescate los convirtió en héroes.

Apenas asomaban sus cascos a la superficie, los 33 eran encandilados por cientos de luces, cámaras y una fama repentina.

“Fueron experiencias impagables. Nosotros con nuestro sueldo, nuestro trabajo, habríamos llegado con suerte a Santiago. Salir a Estados Unidos, España, Inglaterra, Canadá, Israel, Grecia… Yo anduve aparte por Costa Rica, Guatemala, Alemania, Chipre, Turquía, por montones de partes, haciendo charlas”. Omar Reygadas es un agradecido del trato que recibieron. Parecían tener el mundo a sus pies.

“Era un regalo de dios que nos llevaran al extranjero. Son cosas inalcanzables para uno. Estar con gente que uno solo veía en la televisión… inolvidable”, recuerda Jorge Galleguillos, el minero número 11.

Mario Sepúlveda en el Old Trafford, estadio del Manchester United.

Getty Images
El rescate dio fama a los mineros, que fueron invitados a varias partes del mundo. En esta foto, Mario Sepúlveda se encontraba en el estadio del Manchester United.

Homenajes, reconocimientos, invitaciones y entrevistas se sucedieron sin que alcanzaran a darse cuenta de lo que estaba pasando.

Juntos y por separado, se pasearon por lugares tan diversos como Disney, Hollywood, el Vaticano, el show de David Letterman y el estadio del Manchester United, en Inglaterra.

Sin embargo, la fama no duraría para siempre.

“Nuestra dignidad, nuestros derechos”

¿Aló?

Sí.. ¿Me escucha?

Lo estamos escuchando todos fuerte y claro ¿quién habla?

Está hablando el jefe de turno, Luis Urzúa…

Así fue la primera conversación telefónica entre la superficie y la profundidad de la montaña.

Los protagonistas, el entonces ministro de Minería, Laurence Golborne, y el líder del grupo de mineros, Luis Urzúa, el último en ser rescatado.

“Mi felicidad era que ya habían salido todos mis compañeros. Al asomar a la superficie y escuchar ‘¡fuerza Lucho!’ dije: Misión cumplida”.

Mensajes de ánimo y banderas de Chile fuera de la mina.

Nicolás Iriarte
Fuera de la mina había decenas de mensajes de ánimo y fuerza para los mineros.

Pero hoy, para Luis, la misión se cumplió a medias.

“Viene un 5 de agosto y todos se acuerdan, todos preguntan, pero pasamos 364 días al año en que nadie se acuerda de cuál es la situación de los 33 mineros. Vendrá el año número 11 y nos van a preguntar lo mismo, quedará el último minero vivo y le preguntarán lo mismo”.

De 64 años y trabajador del Sernageomin (Servicio Nacional de Geología y Minería) de Copiapó, Urzúa se lamenta por lo que piensa fue un abuso. Promesas que no se cumplieron y malas decisiones que dejaron a los 33 divididos y en medio de conflictos judiciales que difícilmente tendrán pronta solución.

“Cuando salimos nos ofrecieron grandes proyectos, pero esas cosas se hacen con abogados, uno solo no puede hacer nada, no tiene las facultades, y eso nos llevó a ser engañados, a quedar con las manos vacías. A 10 años seguimos tratando de recuperar nuestra dignidad, nuestros derechos”.

José Ojeda sosteniendo su famoso mensaje.

Getty Images
José Ojeda, el autor del famoso mensaje “Estamos bien en el refugio los 33” ya no trabaja y vive de la pensión vitalicia del Estado.

Tras el mediático rescate, aparecieron contratos que parecían millonarios, ofertas para realizar películas y libros. Mucho más de lo que tenían en mente cuando intentaban sobrevivir a 700 metros bajo tierra.

“Esa es una de las cosas que más pena me ha dado. Si no hubiéramos escuchado a tantos imbéciles y estafadores, habríamos seguido unidos como estábamos abajo, con todas nuestras diferencias y nuestra falta de conocimiento, pero hubiéramos andado mucho mejor. No tuvimos los 33 la capacidad de sentarnos y elegir cuál era el mejor camino a seguir”, cuenta con pesar Mario Sepúlveda, quien en el cine fue encarnado por Antonio Banderas en la película “Los 33” (2015).

Los mineros cedieron sus derechos a los abogados Remberto Valdés y Fernando García (representando al estudio Carey), que negociaron los contratos para la realización de la película y de un libro (“En la Oscuridad. La historia jamás contada de los mineros chilenos” de Héctor Tobar), pero reclaman que nunca tuvieron el control y perdieron por siempre los derechos de su propia historia.

“Nosotros sabíamos que las luces se apagan. A nosotros nos estrujaron por completo en la parte legal, con nuestra historia de vida. Nuestra historia es muy bonita, construimos una hermandad bajo tierra por 70 días, donde vimos de cerca la muerte. Hoy tenemos una película, un libro, pero nunca supimos lo que pasó con eso. Además, la película tampoco refleja lo que realmente vivimos”, asegura Luis Urzúa.

Nueve de los 33 interpusieron una querella contra sus antiguos abogados por estafa calificada, apropiación indebida y contrato simulado en perjuicio de los mineros.

Chilenos celebrando en la capital, Santiago.

Getty Images
Los chilenos celebraron por todo el país el rescate exitoso de los mineros.

Alejandro Peña, abogado querellante, le confimó a BBC Mundo que “la investigación criminal data del año 2014 y la fiscalía sigue practicando diligencias con el objeto de acreditar el delito o la participación de los querellados”.

“Hemos solicitado se reiteren diligencias pendientes y esperamos que la fiscalía formalice la investigación en su contra”, indicó.

A través de un comunicado de su estudio, Remberto Valdés le aseguró a BBC Mundo que “manifestamos nuestra satisfacción y agradecimiento por haber participado en el proyecto 33 Mineros de Atacama, que culminó con el cumplimiento de los dos objetivos, estrenar una película (The 33th) con formato de Hollywood a nivel mundial con un elenco encabezado por Antonio Banderas; y un libro (Deep Down Dark) escrito por el celebrado premio Pulitzer Héctor Tobar”.

“Sobre las diferencias que un grupo minoritario de los 33 llevó a la justicia en 2014, no haremos más comentarios pues ello ha recibido la tramitación que le correspondía”.

El estudio de abogados Carey, por su parte, asegura que “nosotros los asesoramos en la estructura de su sociedad para negociar un contrato para una película en Hollywood, la que se hizo, generando ingresos económicos para los mineros que de no haber mediado nuestra asesoría, no habrían recibido. La acción judicial de cierto grupo de mineros no tiene ninguna base legal, ya que el trabajo que realizamos para los mineros se ejecutó cumpliendo las condiciones conocidas y pactadas con los 33″.

Mina San José durante las labores de rescate.

Nicolás Iriarte
La Mina San José se sitúa en pleno desierto de Atacama, al norte de Chile.

“Queremos que nos devuelvan el derecho sobre nuestra imagen, sobre nuestra historia, que se le entregue al mundo la realidad de lo que nosotros vivimos. No importa que haya o que no haya dinero. A lo mejor a la película le fue mal y no cumplió lo esperado, y el libro lo mismo, pero que alguien nos dé una respuesta”, clama Luis Urzúa.

Según afirma, nunca les llegó la información de si hubo algún tipo de regalía por su historia, y perdieron todo contacto con los responsables.

La indemnización que no llegó

En 2011, 31 de los 33 mineros también demandaron al Estado de Chile por su responsabilidad en el derrumbe, acusando de negligencia al Sernageomin, la inspección del trabajo y el Servicio de Salud, todos involucrados en los permisos para el funcionamiento de la mina.

Y el 24 de agosto de 2018 el Noveno juzgado civil de Santiago resolvió a su favor.

La indemnización sería por 80 millones de pesos para cada uno. Sin embargo, a dos años de ese dictamen, los mineros no han logrado realmente ganar la batalla.

Consultado por BBC Mundo, el Consejo de Defensa del Estado señala que apeló la sentencia “ya que estimó que en la decisión judicial se cometieron graves errores, de tipo procedimentales y sustantivos. Por su parte, el abogado de los demandantes interpuso un recurso de apelación solicitando se incremente el monto de la indemnización”.

El procedimiento se suspendió de común acuerdo, debido a la pandemia y la resolución, por tanto, tiene fecha incierta.

Familiares de los mineros esperando la salida de los mismos tras el rescate.

Nicolás Iriarte
El rescate de los mineros fue transmitido en vivo.

“Nosotros somos víctimas de un accidente minero. Llegamos a trabajar como cualquier día y estuvimos enterrados 70. Gracias a dios nos rescataron, pero también se tiene que sentar un precedente“, afirma Luis Urzúa.

“Quizás a nuestros bisnietos les va a llegar algo. Del uno al 10, tengo un 0,5% de esperanzas“, asegura Jorge Galleguillos en tono irónico.

“Lo ideal es que saliera el juicio como corresponde. Millonarios a esta altura de la vida no vamos a ser. ¿A José Ojeda tú crees que aunque el juicio salga a favor esa plata le va a pagar todo el daño que le provocó el accidente? ¿Tú crees que a mí me va a pagar todo el daño provocado?”, se pregunta Mario Sepúlveda.

Tour por la mina

“A lo mejor ustedes no saben que por los sondajes se ubican minerales. Pero este fue muy diferente, porque hicieron este sondaje para descubrir vidas…”

Con esa frase y ubicado en un punto estratégico de la mina San José, Jorge Galleguillos comienza el tour guiado por uno de sus reales protagonistas.

Jorge Galleguillos charlando con visitantes.

FlamingoChile
Jorge Galleguillos quiera preservar la historia vivida y ahora organiza visitas guiadas por la zona.

El minero de 66 años se ha autoimpuesto la tarea de preservar la historia vivida en el “Campamento Esperanza” y en la mina y hasta que llegó el coronavirus llevaba cinco años en la misión.

“Nunca me desconecté de la mina. Siempre estuve presente. Aunque nos llevaban a viajar por el mundo yo volvía igual un par de veces a la semana”, cuenta.

Le encantaría contar con apoyo para desarrollar un proyecto más profesional, mejor preparado, pero mientras está intentando a pulso sacar adelante esta aventura.

“Los turistas y yo nos emocionamos juntos. Estar en la mina y recrear todo lo que sucedió es como hacer un homenaje a los cerebros que estuvieron allá”, asegura.

Mario Sepúlveda, por su parte, está dedicado a las charlas motivacionales. “Por la pandemia no puedo hacerlas presenciales, pero me capacité para hacerlas a través de zoom”, dice. También se desempeña en el rubro de la remodelación y construcción.

Hace un año ganó un reality show en televisión y con el dinero planea abrir un centro de rehabilitación para niños autistas.

“Yo tengo un hijo autista de 8 años, maravilloso, y este centro será para ayudar a los padres y a los niños con nuestra experiencia. Para ayudarnos mutuamente”, cuenta. Su idea es inaugurarlo el el 13 de octubre, a exactos 10 años del rescate de la mina San José.

Los 33 fuera del refugio

Pero si hay algo que une transversalmente a los mineros es el agradecimiento a cada una de las personas que participaron directa o indirectamente en su rescate.

“Todo el esfuerzo que tanta gente hizo para rescatarnos… somos conscientes que a muchos no les hemos dicho gracias por lo que hicieron por los 33, pero a lo mejor este es el momento. Decirle a ellos, no solo de Chile sino que de todo el mundo, gracias por habernos salvado. Por ese acto de humanidad que se hizo por 33 mineros”, dice Luis Urzúa.

Familiares de los mineros se abrazan tras conocer que los 33 estaban bien y en buen estado de salud.

Getty Images
Los familiares de los mineros estallaron de alegría al conocer que los 33 estaban bien y en buen estado de salud.

“Lo que se produjo cuando nos encontraron. Que la gente gritaba, saltaba… Hicieron un tremendo trabajo los ingenieros, los sondeadores… Aún me emociona, aún se me eriza la piel”, asegura Omar Reygadas.

Sin embargo, el escenario ideal para él sería otro:

Ojalá nunca hubiese ocurrido el accidente, para haber seguido trabajando, tranquilo, recibiendo nuestro sueldo, en lo que a nosotros nos gusta…”

Contrario al mensaje escrito por José Ojeda, que recorrió el mundo en manos del presidente Sebastián Piñera, quien lo lució de manera incansable, hoy a 10 años de uno de los accidentes mineros más mediáticos que se recuerden, la pregunta que resuena es cuán bien están los 33 fuera del refugio.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=96ijHXnxBw8&t=26s

https://www.youtube.com/watch?v=L1x85oILvOU

https://www.youtube.com/watch?v=Tp_aP5MRVvE

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.