Muerte de Jenni Rivera enciende polémica sobre vuelos privados
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Muerte de Jenni Rivera enciende polémica sobre vuelos privados

El trágico accidente en que falleció la cantante está generando preguntas sobre la seguridad de estos vuelos en México, donde varios empresarios y funcionarios han perdido la vida en circunstancias similares.
11 de diciembre, 2012
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El accidente de aviación en que murió la cantante Jenni Rivera provocó más que la tristeza de sus seguidores: en México muchos recordaron percances similares que en los años recientes costaron la vida a empresarios y funcionarios del gobierno federal.

Uno de los casos que vino a la memoria fue el del Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, quien falleció en noviembre de 2008 cuando su aeronave cayó en una concurrida avenida de Ciudad de México.

Como Rivera, conocida como la Diva de la Banda, el funcionario viajaba en un avión modelo Lear Jet.

A la muerte de Mouriño siguió la de Francisco Blake, también secretario de Gobernación, quien falleció en noviembre de 2011 cuando el helicóptero en que viajaba chocó contra un cerro en los suburbios de la capital mexicana.

Estos percances, junto con otros ocurridos a empresarios, militares, policías y funcionarios de gobiernos locales, mantienen en alerta a las autoridades mexicanas.

El secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, reconoció que es necesario revisar las regulaciones mexicanas sobre los vuelos privados.

“Ha habido algunos avances, pero creo que hace falta muchísimo por hacer”, dijo a medios locales.

Uno de los temas a revisar, añadió el funcionario, es la edad permitida para tripular aeronaves en México. Según documentó la Secretaría de Comunicaciones, uno de los pilotos del Lear Jet 25 donde viajaba Jenni Rivera tenía 78 años de edad.

“Creo que no está normal que una gente de edad tan avanzada esté manejando un avión”, insistió.

La raíz del problema

La seguridad de los vuelos privados y las condiciones de las aeronaves de los distintos gobiernos ha sido una preocupación de las autoridades mexicanas.

Recientemente, por ejemplo, la Procuraduría (Fiscalía) General de la República (PGR) despidió a más de 80 empleados de la Dirección de Servicios Aéreos, quienes aparentemente estaban involucrados en la venta de refacciones nuevas destinadas al mantenimiento de las aeronaves.

Una auditoría realizada a la flotilla de aviones y helicópteros estableció que, con frecuencia, agentes y funcionarios de la PGR volaban en aparatos que no cumplían con las condiciones mínimas de seguridad.

Y antes la Fiscalía investigó un probable caso de asignación irregular de contratos para el mantenimiento de aeronaves del gobierno federal, entre ellas las utilizadas por el entonces presidente Felipe Calderón.

La falta de supervisión en las flotillas oficiales es uno de los problemas más serios de la aviación civil en el país, le dice a BBC Mundo Miguel Angel Valero, presidente del Colegio de Pilotos Aviadores (CPA).

“Las empresas comerciales están muy reguladas, son muy seguras, incluso son auditadas por compañías extranjeras”, explica.

“Pero la aviación del estado no se ve obligada a que se audite, particularmente en los gobiernos locales”.

Academias patito

De acuerdo con reportes de empresas de aviación estadounidenses, en los últimos años la guerra contra el narcotráfico aumentó el uso de aviones privados por parte de empresarios y familias adineradas que temen viajar por carretera, especialmente en la región noreste de México.

Es una zona que disputan la banda de Los Zetas y la alianza de carteles de Sinaloa y del Golfo.

La demanda de aeronaves propició el aumento de escuelas de pilotos, que en varios casos no cumplían con los parámetros internacionales de capacitación, según el CPA.

Las autoridades reconocen que varios de los recientes percances de aviación ocurrieron por errores de los pilotos. Fue el caso de la muerte de Mouriño, Blake Mora y el empresario Moisés Saba, por ejemplo. Después de los accidentes las autoridades revisaron las condiciones de operación de estas escuelas.

Así, los problemas de capacitación parecían resolverse… hasta hace poco. Semanas antes de concluir el gobierno de Calderón, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) cambió las condiciones para otorgar las licencias para tripular aeronaves.

Antes del decreto, para ser piloto era necesario contar con estudios universitarios y obtener una cédula profesional de empleo, un reconocimiento de la Secretaría de Educación Pública a los estudios realizados.

Pero el gobierno de Calderón eliminó el requisito, con lo cual, afirma el presidente del Colegio de Pilotos, se facilita el camino a las escuelas improvisadas, conocidas en México como “academias patito”.

Y también aumenta el riesgo para la aviación civil. “Vamos para atrás, ya vivimos experiencias amargas en cuanto a la laxitud en la entrega de licencias de pilotos”, afirma Miguel Valero.

La SCT, en cambio, insiste en que promoverá mejores normas para el tráfico aéreo en todos sus aspectos. “Trataremos de tomar cartas en el asunto de inmediato para dar respuesta”, afirmó el secretario Ruiz Esparza.

“Que haya mejor regulación y más garantías, sobre todo para los usuarios”.

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Northwestern Medicine

Mayra, la primera persona en recibir un trasplante doble de pulmón por COVID-19

Cuando Mayra Ramírez despertó otra vez a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado. Esta es su historia.
Northwestern Medicine
7 de agosto, 2020
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Cuando Mayra Ramírez despertó a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado.

Estaba en una cama de un hospital de Chicago, conectada a decenas de cables, aparatos y monitores, una escena similar al último recuerdo que tenía, cuando fue ingresada con los síntomas inequívocos de COVID-19 a finales de abril.

Pero las marcas frescas de las cicatrices mostraban que algo había sucedido mientras ella estaba en un coma inducido, en un no-tiempo de inconsciencia y pesadillas recurrentes.

“No fue hasta semanas después de que desperté que me di cuenta de que me habían hecho un trasplante de pulmones el 5 de junio y de que era el primer caso en Estados Unidos que lo recibía como un paciente de coronavirus”, cuenta en entrevista con la BBC.

Los médicos de Ramírez -de 28 años y sin ninguna enfermedad conocida que pudiera agravar su estado- habían visto su salud deteriorarse progresivamente desde que ingresó.

La joven había llegado al hospital con falta de aire, pero unas semanas después sus pulmones ya estaban “como un queso gruyer“.

A inicios de junio, llamaron a la familia en Carolina del Norte para que se despidiera de ella: no le daban dos días de vida.

Pero casi a último minuto los médicos decidieron probar una técnica que, hasta donde se conoce, no se había practicado antes con un paciente de coronavirus en EU.

“Mayra, más allá de la enfermedad, estaba saludable y también es joven, por lo que si éramos capaces de arreglar sus pulmones, todo lo demás debería estar bien”, cuenta a la BBC el cirujano Ankit Bharat, uno de los responsables del trasplante.

Dos días después iniciaron el procedimiento, sin tener ninguna esperanza -o certeza- de cuáles serían los resultados.

El lugar del silencio

Mayra, que es originaria de Carolina de Norte, se había mudado en 2014 a Chicago, donde comenzó a trabajar como asistente legal.

Mantenía una vida saludable: le gustaba correr, viajar y en su tiempo libre solía visitar a sus amigos o su familia o jugar con sus perros.

Cuando la pandemia comenzó a golpear el estado de Illinois, el temor de enfermarse la llevó a reforzar las precauciones: comenzó a trabajar de forma remota y asegura que apenas salía de casa.

Mayra

Northwestern Memorial Hospital
Mayra todavía se recupera de su operación.

Pero en abril comenzó a sentirse inusualmente mal y algunos síntomas recurrentes se mostraron como un mal augurio.

“Es la cosa más difícil por la que he pasado en mi vida. Estaba trabajando desde casa cuando empecé a perder el olfato y el sabor. Estaba muy cansada, me faltaba el aire y no podía caminar grandes distancias”, recuerda.

Contactó con la línea nacional de COVID para seguir sus consejos. Le recomendaron que se aislara en casa y vigilara sus síntomas.

Pero cada día se sentía peor.

“El 26 de abril ya no pude soportar más y fui a emergencias. Tomaron mis signos vitales y mi oxígeno en sangre estaba muy bajo. A los 10 minutos ya me estaban pidiendo que designara a alguien para que pudiera tomar decisiones médicas por mí“, recuerda.

Fue su último recuerdo por más de un mes.

Una cama de hospital

BBC
La joven estuvo en un ventilador por más de un mes.

La joven fue sedada y conectada casi inmediatamente a un respirador y a una máquina ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un dispositivo que brinda soporte cardíaco y respiratorio.

“Estuve durante seis semanas en el respirador”, dice.

De todo ese tiempo solo recuerda unos malos sueños que todavía la atormentan.

“Durante esas semanas tuve pesadillas que todavía me afectan hoy, mientras todavía sigo tratando de recuperar algunas capacidades mentales y cognitivas”, asegura.

El momento decisivo

Pero luego de un mes y medio en un respirador Mayra no mostraba mejoría y sus pulmones ya mostraban daños irreversibles.

“Entonces fue cuando le dijeron a mis padres que yo tenía un daño pulmonar agudo y les pidieron que vinieran al hospital a decir adiós porque yo no pasaría de la noche”.

El equipo médico del Chicago’s Northwestern Memorial Hospital, sin embargo, decidió tomar una decisión arriesgada: completaron una evaluación urgente, la consultaron con la familia y como último recurso decidieron someterla a un trasplante doble de pulmón.

Era un procedimiento que se había probado antes en países como Austria y China para pacientes de coronavirus, pero no existía referencia hasta ese momento de otro caso similar en EU.

“Inmediatamente después del trasplante su corazón comenzó a bombear sangre de forma correcta a todos los demás órganos”, afirma el doctor Bharat.

“Cuatro semanas después estaba fuera del hospital. Ahora está en casa, hablando bien, con niveles de oxígeno adecuado”, agrega.

Según un comunicado del hospital, el caso de Ramírez y de otro hombre sometido poco tiempo después a una intervención similar muestran que los trasplantes dobles de pulmón pueden ser también una opción para casos críticos de coronavirus.

Para Ramírez, tras la operación, no solo comenzó el largo proceso de la recuperación, en el que ha tenido que aprender a respirar e incluso a caminar de nuevo.

También, dice, ha tenido que lidiar con las profundas cicatrices emocionales y psicológicas que los últimos meses han dejado en su vida.

“Ahora me siento mucho mejor que cuando desperté tras el trasplante. Estuve durante tres semanas en un proceso de rehabilitación que me ha ayudado drásticamente a mejorar mis habilidades físicas, pero todavía estoy tratando luchar con esto desde un punto de vista mental”.

“Es un proceso lento, pero estoy mucho mejor”.

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