En cifras, 25 años de violencia de género en México
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

En cifras, 25 años de violencia de género en México

ONU Mujeres, el órgano de Naciones Unidas para la lucha contra la violencia basada en el género, presenta un análisis y estadísticas de la situación de violencia contra la mujer en nuestro país, entre los años 1985 y 2010.
Por Omar Granados
20 de diciembre, 2012
Comparte
En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia en contra de la Mujer, el 25 de noviembre se realizó una marcha, en su mayoría de mujeres, en la que se promovió la denuncia en contra de cualquier agresión contra las mujeres. Foto: Cuartoscuro.

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia en contra de la Mujer, el 25 de noviembre se realizó una marcha, en su mayoría de mujeres, en la que se promovió la denuncia en contra de cualquier agresión contra las mujeres. Foto: Cuartoscuro.

Esta semana fue presentado en la ciudad de México el estudio Violencia feminicida en México. Características, tendencias y nuevas expresiones en las entidades federativas (1985-2010), realizado a través de un esfuerzo conjunto entre la Comisión Especial para el Seguimiento de los Feminicidios (CESF)– de la LXI Legislatura, en colaboración con ONU Mujeres –la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres– y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) para analizar el fenómeno del feminicidio en México.

El propósito del reporte es ampliar la mirada en torno al contexto de violencia feminicida y analizar las tendencias en México, dando cuenta de las diversas formas que afectan la integridad, la libertad, la salud y la vida de las mujeres, de las cuales se presenta evidencia estadística en ámbitos desde la violencia perpetrada por la pareja, la que ocurre en el ámbito familiar y en el comunitario, hasta la violencia institucional y el homicidio y feminicidio.

El origen de la violencia contra las mujeres en México

La discriminación contra las mujeres y las niñas y la desigualdad de género tienen su expresión en los actos cotidianos que se cometen contra ellas, los cuales de acuerdo con datos de las Naciones Unidas, son la más extendida violación de derechos humanos y traen graves repercusiones en la salud, la libertad, la seguridad y la vida de las mujeres y las niñas, lo cual -señala el documento- “socava el desarrollo de los países, genera inestabilidad en las sociedades e impide el progreso hacia la justicia y la paz.”

En México, como ya se ha dicho en otros temas, el ambiente de impunidad, sumado a insensibilidad y ausencia en la rendición de cuentas por parte de un sector considerable de autoridades de impartición de justicia, “hace sinergia con la violencia y la discriminación sistemática hacia las mujeres”, la cual se deriva “de estructuras patriarcales y machistas todavía muy asentadas en prácticas, valores, normas y aun disposiciones jurídicas del país”, según afirma el reporte.

El estudio de ONU Mujeres afirma también que la violencia contra las mujeres se caracteriza por tres rasgos:

1) Su invisibilidad, producto de las pautas culturales que aún priman en nuestras sociedades, en las que la violencia intrafamiliar o de pareja y los abusos sexuales de conocidos, familiares o desconocidos, son concebidos ya sea como eventos del ámbito privado donde los demás -incluso las autoridades- no deben inmiscuirse.

2) Su “normalidad” es otro de los rasgos que la acompañan. La cultura patriarcal justifica o aún “autoriza” al varón para ejercer la violencia contra la mujer cuando su objetivo es “corregir” comportamientos que se salen de la norma, que no se adecuan a su rol esperado de madre, esposa y ama de casa. Dicha cultura justifica, asimismo, la potestad de cualquier varón para intervenir o controlar la vida de las mujeres o usar distintos tipos de violencia contra una mujer que “desafía” o transgrede las fronteras culturales del género.

3) Su impunidad, que es consecuencia de todo lo anterior, ya que si la violencia entre parejas o intrafamiliar es justificada como “natural” o como “asunto privado”, no puede ser juzgada como violación a ningún derecho y, por lo tanto, no es sancionable. También, a menudo es justificada en casos donde la violencia la ejerce un hombre desconocido sobre una mujer “transgresora.” De tal suerte que en el imaginario común de la población, y aun en gran parte de los operadores de la procuración de justicia, la violencia hacia las mujeres es sistemática, en tanto se ha producido y reproducido.

El reporte destaca que, a nivel mundial, la lucha contra la violencia hacia la mujer tiene un atraso considerable, pues no fue sino hasta 1993, cuando en una conferencia de Naciones Unidas se acuñó el término, sumando un contexto histórico en el que la mujer estuvo al menos dos siglos sin que se le reconocieran sus derechos en las primeras sociedades occidentales modernas en los siglos XVIII, XIX y parte del XX.

“La discriminación femenina es, pues, estructural a la constitución de las sociedades modernas y es sistemática en tanto se ha producido y reproducido a través de los siglos posteriores, mediante prácticas, valores y normas formales e informales, que conforman lo que hoy conocemos como sistema de género o régimen de género”, concluye el reporte.

Sólo la larga lista de luchas de las mujeres a nivel nacional e internacional logró, ya entrado el siglo XX, cambiar su situación y arrancar el reconocimiento internacional de que sus derechos civiles y políticos eran constantemente suprimidos y pisoteados por la violencia, que en diversos ámbitos y maneras se ejercía contra su cuerpo, sus libertades, su seguridad y su vida.

Cabe destacar el señalamiento que hace el texto al plantear el concepto de “Violencia Basada en el Género” para exhibir otras discriminaciones que no sólo coinciden con la violencia contra las mujeres al ser “transgresoras” del rol social atribuido e impuesto a ellas por siglos, sino que también se debe incluir en este tipo violencia las agresiones contra la diversidad de preferencias sexuales y de género, castigada por los mismos patrones culturales tradicionales contra los que se lucha.

Haciendo un balance sobre la situación actual en México en esta materia, el estudio de ONU Mujeres sobre la violencia contra la mujer afirma que a pesar de la difícil situación con alta incidencia en violaciones de derechos, la legislación mexicana ha sido pionera en la región en materia legislativa en el tema, con ejemplos como la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres (2006) y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007).

También se considera un avance fundamental la Reforma Constitucional en materia de Derechos Humanos, que eleva a rango constitucional los derechos humanos que se derivan de los tratados internacionales suscritos por México. Otros avances recientes son las reformas al Código Penal Federal para tipificar y sancionar los delitos de feminicidio y de otras figuras jurídicas para garantizar a las mujeres el acceso a la justicia y combatir la impunidad, mientras que a nivel estatal, las 32 entidades federativas del país cuentan con una legislación específica sobre violencia contra las mujeres y 30 con un sistema de coordinación interinstitucional.

No obstante, a pesar de estos avances legales, la situación de las mujeres en México enfrenta un contexto de violencia en el que una de las principales problemáticas es la alta tasa de feminicidios en diversas entidades. El informe cita a instancias como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en la Sentencia del “Campo algodonero” (09-11-2009) ha reconocido que los asesinatos de mujeres generalmente son el acto culminante de una serie de vejaciones cruentas que ya han vulnerado previamente diversos derechos de las mujeres, e infringido agresiones como abusos verbales y físicos, tortura, esclavitud sexual, incesto y abuso sexual infantil, pasando por la agresión psicológica, el hostigamiento sexual, la violación, la privación de la libertad y otras, por lo que son el eslabón final de una cadena de abuso y terror contra las mujeres.”

Las estadísticas de la violencia contra la mujer (1985-2010)

El análisis de largo plazo sobre los feminicidios en México que aborda este estudio, permite observar el comportamiento de la violencia feminicida expresada en asesinatos de mujeres en el lapso de un cuarto de siglo (entre 1985 y 2010), un periodo de cambio de época, cargado de complejas transformaciones en el país.

El reporte destaca que, en el periodo estudiado, “confluyen tanto las generaciones de mexicanas y mexicanos que nacen, crecen se desarrollan y fallecen con el modelo del Estado desarrollista, como las que nacen en medio de la crisis de 1983 y sus posteriores crisis de recomposición. Hoy día las generaciones que nacieron en el decurso de esas décadas tienen menos de 30 años. Sus padres y madres, 50 o más.”

A todos y todas les tocó nacer, madurar, formar una familia y tratar de ganarse un lugar en un México difícil. Un país en plena crisis con elevadas tasas de inflación, programas de shock económico y ajuste financiero del Estado de los años ochenta. Un país que ampliaba aceleradamente los mercados y la competencia en los años noventa, con una economía concentradora de riqueza, activos e ingresos y un creciente número de pobres.

De acuerdo a una estadística de esos años, siete de cada diez niños o niñas que nacían en México llegaban a la vida en hogares pobres. Para inicios del presente siglo, la tasa de pobreza infantil en México alcanzaba 27%, la más alta de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El documento afirma que, actualmente, es imposible conocer el número de feminicidios que ocurren en el país, sin embargo, se postula que “es posible hacer un acercamiento al fenómeno a partir de las estadísticas del registro de defunciones, aunque éstas no permitan distinguir los denominados feminicidios del resto de muertes violentas de mujeres catalogadas como homicidios en los certificados de defunción.”

El reporte señala que con el homicidio como una categoría legal, idealmente se debería contar con “un sistema que conjugue aspectos médicos –la causa de la defunción y otros aspectos provenientes de la necropsia– con otros legales que surgen del proceso de procuración e impartición de justicia.” Desafortunadamente, se afirma, “tal sistema no existe aún; sin embargo, resulta necesario tomar en cuenta que el país dispone de diferentes fuentes de donde es posible obtener la información, aunque presentan problemas que pueden resultar en un registro deficiente de los homicidios de mujeres.”

Algunas de las cifras principales indican que, entre 1985 y 2010, el acumulado de defunciones femeninas con presunción de homicidio en la República Mexicana fue de 36 mil 606. Además, en 2010 (último dato disponible), ocurrieron en promedio 6.4 defunciones femeninas con presunción de homicidio cada día. Lo anterior provocó que la tasa de defunciones femeninas con presunción de homicidio de 2010 representa 106.2% de la de 2007, la cual fue la más baja del periodo de 1985 a 2010.

homicidios mujeres 1985-2010-tiff

mapa tasa homicidio mujeres-tiff

violencia contra la mujer - variacion 19

México: Número de defunciones femeninas por municipio (2010).

México: Número de defunciones femeninas por municipio (2010).

¿Cómo son asesinados los hombres en México?

¿Cómo son asesinados los hombres en México?

¿Cómo son asesinadas las mujeres en México?

¿Cómo son asesinadas las mujeres en México?

¿Dónde se cometen los feminicidios?

¿Dónde se cometen los feminicidios?

Homicidios según el lugar donde ocurrieron (2010)

Homicidios según el lugar donde ocurrieron (2010)

tasa de homicidio grupos de edad-tiff

gráfica distribucion edad homicidios-tif

Violencia feminicida en México 1985-2010

*Nota publicada originalmente el 19 de diciembre de 2012.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

'Solo sí es sí': en qué consiste la nueva ley de consentimiento sexual en España

La recién aprobada Ley de Libertad Sexual exige un consentimiento claro antes de toda interacción sexual, lo que ha generado críticas de algunos sectores.
27 de agosto, 2022
Comparte

Se llama Ley de Garantía Integral de Libertad Sexual, aunque es más conocida como Ley de Libertad Sexual y, sobre todo, como ley de “solo sí es sí”.

Tras más de un año de trámites, fue aprobada este jueves por el Congreso de los Diputados de España con 205 votos a favor y 141 en contra.

Una vez la firme el rey, se inscribirá en el Boletín Oficial del Estado y previsiblemente entrará en vigor en cuestión de semanas.

La coalición de izquierda que gobierna España asegura que es una de las leyes más vanguardistas del mundo en favor de los derechos de las mujeres.

Sus críticos, sin embargo, creen que vulnera la presunción de inocencia y la igualdad ante la ley.

A continuación las claves del “solo sí es sí”.

Su origen: una violación en grupo

La ley tiene sus raíces en el polémico caso de “la manada”.

Así se llamaba el grupo de WhatsApp en el que interactuaban los cinco hombres que violaron a una joven de 18 años en un portal durante las fiestas de San Fermín en Pamplona en 2016.

José Ángel Prenda de la manada

Getty Images
José Ángel Prenda es quizá el miembro más conocido de “la manada”, cuyo juicio ha sido uno de los más mediáticos de la historia de España.

La justicia española los condenó por abuso sexual al entender que no hubo violencia ni intimidación, pero más tarde rectificó y el Tribunal Supremo acabó elevando las penas de 9 a 15 años de prisión por violación.

El caso generó manifestaciones en todo el país y la exigencia de parte de la sociedad española de reformar las leyes para proteger a las mujeres de ataques sexuales y endurecer los castigos para quienes los perpetren.

El actual gobierno español, declarado abiertamente feminista, comenzó entonces a diseñar la nueva ley, que implica importantes cambios en el tratamiento de los delitos sexuales y la atención a las víctimas.

El consentimiento

“Solo sí es sí” hace referencia al más importante y también el más polémico de los postulados de esta ley: el consentimiento antes de cualquier interacción sexual.

“Solo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona”, expone el texto legal.

Así, las conductas sexuales sin consentimiento se considerarán agresiones y se castigarán con diferentes penas en dependencia de las circunstancias y los agravantes del caso.

Esto supone que una agresión sexual no implica necesariamente el uso de la fuerza o que la víctima haya tratado de resistirse ya que, por ejemplo, su pasividad podría estar condicionada por una intimidación ambiental o por la ingesta de alcohol u otras sustancias.

Ninguna mujer va a tener que demostrar que hubo violencia o intimidación en una agresión para que sea considerada como agresión. Reconocemos todas las agresiones como violencias machistas”, declaró a los medios la ministra española de Igualdad, Irene Montero.

Irene Montero, la ministra de Igualdad de España

Getty Images
Irene Montero, la ministra de Igualdad, es conocida por su defensa del feminismo de izquierda.

Eliminado el abuso

La nueva ley elimina la actual distinción entre abuso y agresión sexual.

Así, toda interacción sexual sin el consentimiento de la otra persona será una agresión y se castigará con una pena de prisión de 1 a 4 años.

También se introduce el agravante por sumisión química.

Usar fármacos o drogas para reducir o anular la voluntad de la víctima, algo considerado hasta ahora abuso, pasará a ser agresión.

Asesinatos, acoso callejero y más

En su apartado de asesinatos por violencia sexual, la ley del “solo sí es sí” busca diferenciar el homicidio de mujeres vinculado a la violencia sexual de otro tipo de crímenes con muerte.

El “feminicidio sexual” se considerará “la violación más grave de los derechos humanos vinculada a las violencias sexuales, que debe ser visibilizada y a la que se ha de dar una respuesta específica”.

El acoso callejero pasará a ser penado como delito leve y la justicia podrá perseguirlo a petición de la persona que lo sufra.

Hombre acosa a mujer en la calle

Getty Images

Este tipo de actitudes se castigarán con entre 5 y 30 días de localización permanente, trabajos comunitarios durante el mismo periodo o multa.

También se perseguirá la violencia sexual digital, que se refiere a la extorsión sexual a través de las redes o la pornografía no consentida.

El apartado referente a la prohibición de la publicidad pornográfica consiste, por un lado, en vetar los anuncios que muestren una imagen vejatoria o discriminatoria de las mujeres utilizando su cuerpo o partes del mismo, o asociada a comportamientos estereotipados que se consideren ofensivos.

Mujer en una ventana

Getty Images
Imágenes como esta podrían ser censuradas en la publicidad, según la nueva ley.

Esta previsión también servirá para prohibir los anuncios que promocionen la prostitución o que puedan considerarse racistas, homofóbicos o discriminatorios.

Apoyo a las víctimas y educación sexual

Para las víctimas de agresiones sexuales que ganen menos del salario mínimo (14.000 euros anuales en la actualidad) la ley contempla generosas ayudas económicas y prioridad de acceso a vivienda pública.

También prevé establecer en toda España al menos 50 centros de crisis 24 horas en los que las víctimas, familiares y allegados podrán recibir atención psicológica, jurídica y social.

Actualmente existen dos -uno en Madrid y otro en Asturias, en el norte del país- gobierno español ya ha destinado 66 millones de euros (US$65,7 millones) a este proyecto.

Con la nueva Ley de Libertad Sexual la educación sexual será obligatoria en todas las etapas educativas, así como en las carreras universitarias vinculadas a la docencia, el ámbito sanitario y el judicial.

Por último, los agresores sexuales también tendrán que recibir educación sexual de forma obligatoria.

Las críticas a la ley

Desde que se iniciaron los trámites hace más de un año, la ley del “solo sí es sí” ha recibido críticas desde la derecha, así como de jueces y parte de la sociedad a través de las redes.

Los 21 magistrados del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), órgano de gobierno de la justicia española, aprobaron en 2021 por unanimidad un informe que cuestionaba aspectos claves de la ley.

Los jueces consideraron que podría verse en peligro el principio de presunción de inocencia: definir qué es consentimiento -en lugar de qué no lo es- obliga al acusado a demostrar que la víctima le dio el “sí” antes del encuentro sexual.

Esta es la misma preocupación que ha expresado el principal partido de la oposición, el Partido Popular (PP), que votó en contra en el Congreso.

Mientras, el partido de extrema derecha Vox considera la ley “ideológica y sectaria” y cree que “abre la puerta a utilizar denuncias falsas” para lograr beneficios, como la regularización en caso de inmigrantes ilegales.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=eeaQ5uu_L_4

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.