"Yo soy la madre de Adam Lanza": necesitamos hablar sobre las enfermedades mentales
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

"Yo soy la madre de Adam Lanza": necesitamos hablar sobre las enfermedades mentales

¿Cómo se tratan las enfermedades mentales en EU? La historia de una madre cuyo hijo amenaza con matarla se suma a la conversación propiciada por la masacre de Connecticut.
17 de diciembre, 2012
Comparte

Hoy se llevarán al cabo los primeros dos funerales de los 20 niños que fueron asesinados el viernes pasado en la escuela primaria Sandy Hook Elementary School en Newtown, Connecticut. El ataque, que sucede a menos de dos semanas la Navidad, ha resultado ser el segundo más mortífero en una institución educativa, superado sólo por la masacre del Virginia Tech que dejó 33 muertos en 2007.

Cada vez que ocurre una tragedia de este corte, se reabre el debate sobre el acceso a las armas en Estados Unidos. Pero la madre de Michael, que también sufre una enfermedad mental, tiene otra perspectiva. Su carta, publicada ayer por el medio The Huffington Post, habla sobre la urgencia de debatir, como sociedad estadounidense, cómo tratar a aquellos que sufren de enfermedades mentales.

Aquí la carta íntegra:

michaelTres días antes de que Adam Lanza, de 20 de años de edad, matara a su madre y abriera fuego contra una clase llena de niños de kinder en Connecticut, mi hijo de 13 años de edad, Michael (he cambiado su nombre), perdió su autobús porque llevaba pantalones del color incorrecto.

“Sí puedo usar estos pantalones”, me contestó en un tono cada vez más agresivo, mientras lo negro en sus pupilas comenzaba a tragarse lo azul de su iris.

“Son azul marino”, le dije. “El código de vestimenta del distrito dice que pantalón negro o caqui solamente.”

“A mi me dijeron que podía utilizar estos”, insistió. “Eres una perra estúpida. Yo puedo ponerme los pantalones que yo quiera. Vivo en Estados Unidos, tengo derechos! “

“No puedes ponerte los pantalones que quieras”, le dije, con tono razonable. “Y definitivamente no puedes llamarme una perra estúpida. Estás castigado. Nada electrónico durante el resto del día. Métete al coche, te voy a llevar a la escuela. “

Vivo con un hijo que padece una enfermedad mental. Lo amo, pero me aterra.

Hace un par semanas, sacó un cuchillo y amenazó con matarme y luego suicidarse, sólo porque le pedí regresar los libros que había rentado en la biblioteca y que ya se le habían pasado de fecha de entrega. Sus hermanos de 7 y 9 años de edad ya conocen el protocolo de seguridad – corrieron al coche y cerraron la puerta antes de que yo se los pidiera. Me las arreglé para quitarle el cuchillo a Michael, y luego, metódicamente, fui recogiendo todos los objetos punzantes de la casa y los metí en un solo recipiente Tupperware que llevo conmigo siempre. Él seguía gritando, insultándome, amenazando con matarme y lastimarme.

Ese conflicto acabó cuando tres policías y un paramédico se llevaron a mi hijo en un costoso viaje de ambulancia a la sala de emergencias. No habían camas disponibles en el hospital psiquiátrico aquel día, pero Michael fue tranquilizándose en la sala de emergencia, por lo que nos mandaron de regreso a casa con una receta médica para tomar Zyprexa y una visita de seguimiento con un psiquiatra pediátrico local.

Todavía no sabemos qué tiene Michael. Autismo, déficit de atención dispersa con hiperactivismo y trastorno negativista desafiante o explosivo intermitente han sido algunos de los diagnósticos debatidos en diversas reuniones con agentes y trabajadores sociales, consejeros, maestros y administradores escolares. Ha tomado montones de medicamentos antipsicóticos y para estados de ánimo; prácticamente una novela rusa de planes conductuales. Nada parece funcionar.

Al comenzar séptimo grado, Michael fue aceptado en un programa avanzado de matemáticas y ciencias. Su coeficiente intelectual está por las nubes. Cuando está de buen humor, goza de platicar sobre temas que van desde mitología griega, hasta las diferencias entre la física de Einstein y la de Newton, hasta Doctor Who. Está de buen humor la mayor parte del tiempo. Pero cuando no es así, hay que tener cuidado. Además, es imposible predecir qué es lo que lo desencadena.

Semanas después de entrar en su nueva secundaria, Michael comenzó a exhibir conductas cada vez más extrañas y amenazadoras en la escuela. Así, decidimos trasladarlo a uno de los programas conductuales más restringentes del distrito, un ambiente escolar donde niños que generalmente no “encajan” en aulas normales pueden gozar de una “guardería pública y gratis” de 7:30 a 2 pm de lunes a viernes hasta que cumplan los 18 años.

La mañana del incidente de los pantalones, Michael siguió discutiendo conmigo de ida a la escuela. Se disculpaba de vez en cuando y parecía estar arrepentido. Antes de entrar al estacionamiento me dijo: “Mamá, lo siento mucho. ¿Puedo jugar videojuegos hoy? “

“De ninguna forma”, le dije. “No puedes actuar como lo hiciste esta mañana y esperar que te regrese tus privilegios electrónicos así de rápido”.

Su rostro se volvió frío y sus ojos, llenos de rabia. “Entonces me voy a suicidar”, dijo. “Voy a saltar de este coche ahora y me voy a matar.”

Eso fue todo. Después del incidente del cuchillo, le dije que si volvía a escucharlo hablar así, lo llevaría directo al hospital psiquiátrico, nada de peros. No respondí, excepto para cambiarme de carril, girando a la izquierda en vez de a la derecha.

“¿A dónde me llevas?”, preguntó preocupado. “¿A dónde vamos?”

“Ya sabes a dónde vamos”, le contesté.

“¡No! No puedes hacerme eso! Me estás llevando al infierno! Me estás llevando al infierno! “

Me detuve en la puerta de entrada del hospital, y llamé frenéticamente la atención de uno de los médicos que se encontraban afuera. “Llama a la policía”, le dije. “Date prisa”.

Para esto, Michael se encontraba en completo ataque de crisis, gritándome y golpeándome. Lo abracé para que no pudiera bajarse del coche. Me mordió varias veces y me clavó los codos en la caja torácica. Aún soy más fuerte que él, pero no lo seré por mucho tiempo más.

La policía llegó rápidamente y se llevó a mi hijo, gritando y aventando patadas, dentro de las entrañas del hospital. Mientras llenaba los papeles empecé a temblar y llorar – “¿Hubo alguna dificultad con … ¿a qué edad tenía su hijo cuando … ¿hubo algún problema con .. Su hijo ha experimentado .. tiene su hijo … “

Por lo menos ahora tenemos seguro médico. Hace poco tiempo tomé un puesto en la universidad. Tuve que renunciar a mi carrera como freelancer por que cuando tienes un hijo como Michael, necesitas las prestaciones y los beneficios. No existen planes individuales de seguro para cubrir este tipo de cosas.

Durante los siguientes días, mi hijo insistía que yo me lo había inventado todo para deshacerme de él. Cuando le hablé por primera vez para ver cómo se encontraba, me contestó: “Te odio y me voy a vengar de ti tan pronto salga de aquí. “

Para el tercer día, ya había vuelto a ser el mismo muchacho tranquilo y dulce, con todas las disculpas y promesas de mejorar. Las he oído durante años y ya no me las creo.

En el formulario de admisión del hospital recuerdo mi respuesta ante la pregunta : ¿Cuáles son tus expectativas sobre el tratamiento? – “Necesito ayuda”.

Sí la necesito. Este es un problema demasiado grande para lidiar con él yo sola. A veces no existen buenas opciones. Sólo puedes rezar y esperar que en retrospectiva, todo tendrá sentido.

Comparto mi historia por que soy la madre de Adam Lanza. Soy la madre de Dylan Klebold y de Eric Harris; soy la madre de James Holmes; de Jared Loughner y de Seung-Hui Cho. Estos chicos y sus padres necesitan ayuda. Tras esta nueva terrible tragedia nacional, es fácil echarle la culpa a las armas. Yo pienso que es hora de hablar sobre la enfermedad mental.

Según Mother Jones, desde 1982, han habido 61 asesinatos masivos en el país. De estos, 43 de los asesinos fueron hombres blancos y sólo una era mujer. Mother Jones se enfocó en averiguar cómo habían adquirido sus armas y resultó que la mayoría las consiguió de manera legal. Pero las señales visibles de enfermedad mental deberían llevarnos a considerar el número de personas en EU que como yo, viven en constante miedo de sus familiares.

Cuando le pregunté al trabajador social que trabaja con mi hijo cuáles eran mis opciones, me respondió que lo único que podría hacer sería lograr que Michael fuera acusado de un crimen. “Si entra al sistema, comenzarán a llevarle un registro. Ésa es la única forma en la que vas a lograr algo; nadie te va a prestar atención a menos de que ya tenga cargos en su contra.”

No creo que mi hijo pertenezca en la cárcel. Un entorno caótico solo exacerba la sensibilidad de Michael a los estímulos sensoriales y no se ocupa de su patología subyacente. Pero parece que nuestro país está utilizando la prisión como solución para las personas que sufren enfermedades mentales. Según la organización Human Rights Watch, en las cárceles de nuestro país, el número de reos con enfermedades mentales se cuadruplicó de 2000 a 2006 y sigue creciendo. De hecho, la tasa de enfermedades mentales en presos es cinco veces mayor (56 por ciento) que en la población que no está presa.

Mientras que las clínicas públicas de tratamiento y los hospitales se encuentran cerrados al tema, la cárcel es ahora el último recurso para los enfermos mentales – Rikers Island, la cárcel del condado de Los Ángeles y la Cárcel del Condado de Cook en Illinois fueron los centros más grandes de tratamiento mental en nuestro país durante 2011.

Nadie quiere enviar a la cárcel a un genio de 13 años que ama a sus juguetes y a Harry Potter. Pero nuestra sociedad, con su estigma por la enfermedad mental y su roto sistema de salud, no nos proporciona otras opciones. Y luego surge otra alma torturada que rafaggea un lugar de comida rápida; o un centro comercial; o un aula de kindergarden. Y nosotros nos entristecemos y comentamos “Tenemos que hacer algo.”

Estoy de acuerdo. Es hora de tener un verdadero debate a nivel nacional sobre cómo tratar la salud mental. Ésa es la única manera en la que realmente podremos sanar.

Que Dios me ayude. Que Dios ayude a Michael. Que Dios nos ayude a todos.

Originalmente publicado en el blog The Anarchist Soccer Mom.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Coronavirus : cómo son las pruebas para diagnosticar el covid-19

El nuevo coronavirus ya está presente en cerca de 114 países y la OMS lo clasificó como pandemia. Un mecanismo fundamental para frenarlo es poder diagnosticarlo a tiempo para reducir su tasa de mortalidad.
12 de marzo, 2020
Comparte
Una mujer es examinada con un termómetro en un aeropuerto.

Getty Images
La detección de síntomas no es suficiente para saber si la persona está contagiada con el nuevo coronavirus.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que ya se puede hablar de pandemia en el brote de covid-19 que ya ha llegado a más 114 países y ha causado la muerte de cerca de 4,000 personas.

Los países más afectados son China, donde se originó, Italia, Irán y Corea del Sur.

Ante ello, numerosos gobiernos adoptaron de forma acelerada medidas para evitar que se extienda el contagio, como la realización de controles aeroportuarios y el aislamiento de aquellos viajeros sospechosos de estar afectados por el nuevo coronavirus.

EE.UU., por ejemplo, anunció que suspendería la entrada de extranjeros desde 26 países de Europa.

Sin embargo, debido a que los síntomas del coronavirus son similares a una neumonía, es difícil identificar a una personas que tiene el virus de una que simplemente estará resfriada o sufre de una afección respiratoria.

Entonces ¿cómo se está diagnosticando el coronavirus?

Los genes del virus

Carmen Sofía Arriola, epidemióloga de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), le explicó a BBC Mundo que cuando surgió el nuevo virus lo primero que se hizo fue estudiar su código para detectar marcadores genéticos consistentes que permitan identificarlo.

Un científico realiza una prueba de ADN para detectar un coronavirus.

Getty Images
El primer paso para diagnosticar la enfermedad es lograr identificar genéticamente el virus.

El nuevo coronavirus causa algunos síntomas similares a otros virus, por lo que hace falta una prueba de este tipo para poder diferenciarlo y descartar otras enfermedades.

“Los CDC desarrollaron una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés). Es una prueba de biología molecular diagnóstica en la que se detecta el código genético del virus”, señala.

Arriola explicó que las pruebas tienen distintos controles de calidad que permiten determinar si la muestra es positiva o negativa.

Para realizarlas se emplean esputos u otras secreciones respiratorias que se obtienen por mecanismos como los aspirados o lavados nasofaríngeos. Además se pueden usar muestras de suero sanguíneo.

Una vez que las muestras llegan al laboratorio, se tiene un diagnóstico en pocas horas.

Arriola indicó que los CDC publicaron el protocolo para hacer estas pruebas en su página web y que ya se está implementando en varios estados de EE.UU.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Otro sistema que se ha desarrollado mientras avanza el virus han sido los análisis con sangre. El objetivo de este test es detectar los anticuerpos específicos que combaten el coronavirus dentro del cuerpo humano.

China fue uno de los primeros países en utilizar este método, que además ayudar a detectar los casos de contagio en personas que todavía no han mostrado ningún síntoma, lo que ayuda a disminuir las tasas de mortalidad.

Sin embargo, la OMS advierte que los test no son 100% infalibles: “Uno o más resultados negativos en estos test no descartan que exista la posibilidad de infección”, señala el organismo.

¿Y en América Latina?

Hasta este jueves la presencia del nuevo coronavirus ya ha sido confirmada en 14 países de América Latina: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Honduras, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Paraguay.

El primer caso “latinoamericano” de covid-19 se registró en Brasil el 26 febrero, seguido de México dos días después.

Y el último país de la región en sumarse a la lista es Cuba, que confirmó sus primeros tres casos este miércoles, 11 de marzo.

La primera muerte se registró en Argentina el 7 de marzo: un hombre de 64 años de edad, residente de Buenos Aires, que había regresado a finales de febrero de un viaje por Europa.

Y el segundo fallecimiento fue anunciado por Panamá el 10 de marzo: también un hombre de de 64 años con complicaciones derivadas de diabetes y una neumonía bacteriana, según comunicado de las autoridades sanitarias.

Según explica Marcos Espinal, director del departamento de Enfermedades Transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud, en el continente americano hay 29 países con laboratorios capaces de realizar la prueba del PCR.

Investigador con una muestra de coronavirus

Getty Images
El nuevo coronavirus llegó a América Latina a fines de febrero.

EE.UU., Canadá,Colombia, Ecuador, Brasil, Surinam, México, Paraguay y Chile fueron los primeros países del continente donde se realizaron exámenes locales para diagnosticar el coronavirus.

“Nuestra región está mejor preparada ahora que cuando tuvimos el SARS en 2002″, señala.

“No se trata solamente de detectar los casos en laboratorio. Hay que tener áreas de aislamiento, la vigilancia, la comunicación de riesgos para educar al pueblo”, dice.

“La clave no es solo identificar los casos sino además investigar los contactos para evitar la diseminación, cortar la cadena de transmisión”, concluye el experto.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=TBuHqj-S9F4&t=5s

https://www.youtube.com/watch?v=B_Gzc2Z7uQY&t=36s

https://www.youtube.com/watch?v=-O7sw3Pe5TI

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts