45% de presupuesto para diabetes se gasta en complicaciones por dejar tratamiento
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45% de presupuesto para diabetes se gasta en complicaciones por dejar tratamiento

Un estudio sobre el principal problema de salud en México dio a conocer que 15% del presupuesto total de 2010 para la salud pública se destinó a atender la diabetes.
Por Dulce Ramos
14 de enero, 2013
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México debe cambiar el enfoque con el que atiende la diabetes –padecimeinto en el que más gasta el sistema público de salud—si busca evitar que 4.5 de cada 10 pesos se destinen a atender las complicaciones de quienes por diversas causas abandonaron el tratamiento.

Si bien la cifra es menor que los 5.5 pesos que, en proporción, se destinan a manejar y monitorear casos controlados, cada vez que una persona abandona el tratamiento se pierde toda la inversión hecha en su atención.

Los datos anteriores se desprenden del documento “Diabetes: ¿Qué hacer con el principal problema de Salud Pública en México?”. El estudio fue desarrollado por la Fundación IDEA (Implementación, Diseño, Evaluación y Análisis de Políticas Públicas) a partir de las experiencias de académicos e instituciones públicas de salud.

Una de las principales aportaciones del documento es un listado de 10 propuestas para que México se aproxime de manera más eficaz a la atención de ese padecimiento. Varias de ellas están relacionadas de manera directa con reorientar el gasto público.

A la pérdida de la inversión que significa cada paciente que abandona el tratamiento, debe sumarse que, eventualmente regresará en busca de atención, con complicaciones agravadas y, por tanto, más costosas.

Carga pesada

15% del presupuesto total de 2010 para la salud pública se destinó a atender la diabetes. Es decir, 7 mil 784 millones de dólares. La cifra es 50% mayor que lo destinado al programa Oportunidades, según cifras del investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Armando Arredondo.

“Cuando la diabetes no es controlada, implica una pesada carga económica para el individuo y la sociedad”, agrega Arredondo. En el sistema de salud del país, quien lleva el mayor peso es el paciente.

De cada 100 pesos para tratar a quien padece la enfermedad, 52 salen del bolsillo del paciente y 48 del Gobierno. Esos costos directos implican sueldos, salarios y prestaciones de médicos, hospitalización y cirugías, medicamentos, etcétera. Los costos indirectos son de carácter económico y social, como los ingresos que un paciente deja de recibir por inasistencias a su empleo o las pérdidas que le significa a su empleador. En ese mismo rubro entra, por ejemplo, la discriminación a quienes padecen obesidad y, por tanto, mayor riesgo de sufrir diabetes.

México, junto con otros países en desarrollo como India, gasta más en atender complicaciones y cubrir costos indirectos de la diabetes, como lo muestra esta gráfica

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Rezago en el gasto por persona

El peso de la diabetes en el presupuesto de salud no necesariamente significa que el paciente tenga todos los recursos para su atención. México es uno de los países que menos gasta por persona en los países de alto ingreso.

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La cifra contrasta con el lugar que ocupa México cuando el presupuesto se analiza desde la óptica de los recursos destinados.

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Un sistema caduco

En un México en el que la población moría por diarreas, neumonías, paludismo o influenza, el sistema de salud fue creado para atender enfermedades infecto-contagiosas y no padecimientos crónico-degenerativos.

“En consecuencia, el sistema de salud se diseñó buscando diagnosticar de forma más rápida padecimientos infecciosos, recetar medicamentos durante un periodo relativamente corto, curar con ello la enfermedad y regresar con ello al paciente a su vida normal”, dice el documento. La diferencia frente a un sistema enfocado en atender padecimientos crónicos está en que la atención de ellos requiere un monitoreo constante, que el paciente entienda su enfermedad y asuma una responsabilidad sobre ella.

“El sistema de salud mexicano –sus procedimientos de detección y atención—no se diseñaron para hacer frente a esos requerimientos”.

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Frenos a la innovación

La división del sistema de salud mexicano (IMSS, ISSSTE, servicios médicos de Pemex, Secretaría de Marina o de Defensa) hace difícil la innovación en el tratamiento de la diabetes.

Para lograr cambios positivos en la atención se requiere avance en el rediseño de procesos centrados en el paciente, en el desarrollo de diagnósticos de bajo costo, reducción de tiempos de atención y plataformas de comunicación entre pacientes y médicos. Las Clínicas del Azúcar, colaboradoras en el documento, proponen, mediante su director, Javier Lozano ese tipo de iniciativas, aunque, acotan, “es muy difícil que eso pueda promoverse de manera exitosa en un sistema como el actual.

Aquí puedes leer, imprimir o descargar el estudio “Diabetes: ¿Qué hacer con el principal problema de Salud Pública en México?” íntegro

IDEA-QuéHacerConLaDiabetes by Dulce Ramos

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Alimentos para adelgazar y otros mitos sobre lo bien o mal que nos hace lo que comemos

En el mundo circula un gran número de afirmaciones sobre los alimentos que sirven para adelgazar o las bebidas para desintoxicar. La mayoría, sin embargo, son erróneas o son resultado de intereses comerciales.
Shutterstock
15 de octubre, 2020
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Piña, batidos de verduras o café para adelgazar. Té verde, jengibre o bayas de Goji para desintoxicar. Canela, cúrcuma o linaza para controlar la diabetes.

Internet está lleno de este tipo de afirmaciones. En el mejor de los casos son “erróneas”, y en el peor, el resultado de intereses comerciales.

¿Cuál es la función de los alimentos?

Los alimentos actúan a modo de transportadores de nutrientes. El sistema digestivo se encarga de liberar estos nutrientes de la matriz alimentaria para que el intestino pueda absorberlos.

Una vez en nuestras células, los nutrientes participan en numerosos procesos biológicos que permiten su funcionamiento adecuado.

Por mencionar algunos de ellos, las vitaminas B, el magnesio o el zinc asisten en las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestras células.

Las vitaminas C y E son antioxidantes que las protegen del daño oxidativo. El hierro es imprescindible para que la hemoglobina pueda transportar oxígeno en la sangre. Y así una lista infinita.

vitaminas

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Las vitaminas B, el magnesio o el zinc asisten en las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestras células.

Si nos centramos en la popular vitamina C, por ejemplo, como consecuencia de sus funciones contribuye al funcionamiento del sistema nervioso, al del sistema inmunitario y al metabolismo energético.

Lo que no hace la vitamina C, por muy antioxidante que sea, es prevenir el envejecimiento o los resfriados.

Relación directa entre alimentos y enfermedades

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta malsana es un factor de riesgo fundamental para las Enfermedades No Trasmisibles (ENT), responsables del 70% de las muertes en el mundo.

Las cuatro ENT más frecuentes son: enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias.

En 2017, un meta-análisis concluyó que el aumento del consumo de verduras y hortalizas, fruta, frutos secos y pescado disminuye el riesgo de mortalidad.

Otra revisión en 2019 concluyó que el patrón alimentario de la dieta mediterránea puede ser recomendado para la prevención de la diabetes tipo 2 a largo plazo.

Por cierto, que la dieta mediterránea también ha mostrado efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

No acaba ahí la cosa. La Fundación Mundial de Investigación en Cáncer (WCRF) reflejó en su informe de 2018 que hay evidencias importantes de que los cereales integrales (grano entero), los alimentos que contienen fibra y los productos lácteos disminuyen el riesgo de cáncer colorrectal.

dieta mediterránea

Getty Images
La dieta mediterránea también ha mostrado efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

De la misma manera, relaciona ingestas elevadas de verduras, hortalizas y frutas con menor riesgo de varios tipos de cáncer que afectan el tracto respiratorio y la parte superior del aparato digestivo.

En cuanto al peso corporal, la WCRF nos dice que el “consumo de alimentos con fibra dietética probablemente protege contra la ganancia de peso, el sobrepeso y la obesidad“.

Tras la revisión de la evidencia, llegaron a la misma conclusión con respecto a los patrones dietéticos de “tipo mediterráneo”.

Es muy tentador convertir los cuatro párrafos anteriores en afirmaciones del tipo “la fruta prolonga la vida”, “la fibra previene el cáncer” o “la dieta mediterránea previene la diabetes”.

Pero debemos ser conscientes de que, si lo hiciéramos, estaríamos dotándolas de un cariz categórico que los estudios no sustentan y que, por lo tanto, serían erróneas.

Generalizar es un error

Además de las evidencias ya citadas, existen multitud de trabajos publicados donde se estudian los efectos de alimentos, extractos o principios activos presentes en los alimentos.

Para demostrar efectos beneficiosos no basta con un solo trabajo de investigación, sino que son necesarios varios de ellos cuyos resultados apunten en la misma dirección.

Alimentos ricos en aminoácidos

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¿Cuáles de estos alimentos no deberían faltar en tu dieta?

La libre disposición de estos trabajos en internet puede provocar confusión entre la población que los consulta.

Porque para poder interpretar adecuadamente los resultados obtenidos en esos estudios es necesario un cierto bagaje en investigación.

Por ejemplo, la búsqueda de los efectos sobre la salud del jengibre en una base de datos especializada (Pubmed) devuelve más de 800 artículos, de los cuales más de 200 son revisiones.

Las conclusiones de una de ellas, de 2019, nos dice que son necesarios más estudios para determinar los beneficios del jengibre sobre las náuseas y los vómitos, el síndrome metabólico y el dolor.

Para evaluar otros beneficios del jengibre habría que leer el resto de artículos y revisiones. Dudo que todo aquel que habla en internet de las maravillas para la salud de este alimento lo haya hecho.

De hecho, posiblemente no haya leído ninguna.

Por lo tanto, es fundamental interpretar adecuadamente los resultados de la investigación para evitar generalizaciones incorrectas.

Sardinas

Getty Images
Los beneficios de ciertos alimentos pueden ser confusos para los no especialistas.

Además, hay que ser especialmente cuidadosos con el lenguaje, porque un mal uso puede sugerir o dar a entender efectos beneficiosos no sustentados por la evidencia.

Dónde deben buscar información los no especialistas

Si queremos informarnos del uso terapéutico de los alimentos, extractos o principios activos, la Agencia Española del Medicamento y los Productos Sanitarios es la encargada oficialmente de autorizarlos con este fin.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evalúa los efectos beneficiosos no terapéuticos de los alimentos y la Comisión Europea los publica en el registro de declaraciones de propiedades saludables.

A nivel divulgativo, las páginas institucionales de la OMS, la EFSA, el Ministerio de Sanidad, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) son fuentes fiables de información.

También lo son las de universidades o sociedades científicas libres de intereses.

A modo de conclusión, quien suscribe recomienda ignorar cualquier información que indique, sugiera o dé a entender que algún alimento tiene magníficos efectos sobre la salud.

Lo que sí está demostrado es que un patrón alimentario saludable es un factor importante para reducir el riesgo de enfermedades. Aunque aplicarlo al día a día requiere un gran esfuerzo, los resultados hacen que valga la pena.

*Ana Belén Ropero es profesora titular de nutrición y bromatología y directora del proyecto BADALI, web de Nutrición, de la Universidad Miguel Hernández.


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https://www.youtube.com/watch?v=vxsT2rWx1_o&t=50s

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