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60% de los presos federales son procesados por delitos contra la salud
Continuando con la revisión de los Resultados de la Primera Encuesta en los Centros Federales de Readaptación Social, realizada por el CIDE, a encargo de la SSP federal, en esta ocasión nos enfocamos en las conductas delictivas de los internos en los Centros Federales.
Por Omar Granados
3 de enero, 2013
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El Centro Federal de Readaptación No. 11, en Hermosillo, Sonora, recientemente construído. // Foto: Cuartoscuro.

El Centro Federal de Readaptación No. 11, en Hermosillo, Sonora, recientemente construído. // Foto: Cuartoscuro.

Continuando con la revisión de los Resultados de la Primera Encuesta en los Centros Federales de Readaptación Social, realizada por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), a encargo de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, en esta ocasión nos enfocamos en el Capítulo II, donde se provee información sobre las conductas delictivas de una muestra representativa de los internos en los Centros Federales de Readaptación Social.

En este capítulo se analizan los delitos por los que están sentenciados los internos del sistema federal, se analizan las circunstancias en las que sucedieron dichos hechos y se aporta información sobre antecedentes penales e historias delictivas de los sentenciados en el fuero federal. A través de esta información, se busca determinar el perfil de las personas capturadas e indiciadas que el sistema federal procesa y sanciona, así como las conductas por las que han sido sentenciados.

Delitos de los sentenciados

El tipo delictivo más frecuente de los internos en el sistema penitenciario federal son los delitos contra la salud (60.2%), aunque este es el caso para ambos sexos, hay significantes diferencias entre los delitos específicos por los que ellos y ellas son sentenciados así como en la participación que dicen tener en la comisión de dichos delitos.

Después de los delitos contra la salud, los delitos por los cuales fueron más frecuentemente sentenciados tanto hombres como mujeres fueron, en orden de prevalencia, los delitos relacionados con armas, delincuencia organizada y robo. Es importante tener en cuenta que casi la tercera parte de la población de varones está sentenciada por más de un delito, mientras que para las mujeres sólo el 11.6% está sentenciada por más de un delito.

Cuadro 2-1-tiff

Delitos contra la salud

De las personas sentenciadas por delitos contra la salud, 40.7% afirmó estarlo por transporte de drogas, 38.5% por posesión, 15.4% por vender al menudeo, 8.9% por traficar, 4.9% por vender al mayoreo, 3.2% por “fomento al narcotráfico”, 3.0% por suministro, 1.8% por consumo y 1.8% por plantar o cultivar drogas. Las conductas delictivas fueron construidas con base en los principales delitos contra la salud y en el cuestionario se incluyeron y leyeron las opciones de plantar/cultivar drogas (producción), transportar drogas, vender al mayoreo, vender al menudeo, consumir, traficar, suministrar y, traer consigo (posesión). Sin embargo, se registraron otras respuestas que los encuestados dieron de manera espontánea.

Hay diferencias por sexo en el caso de posesión y suministro. En el caso de los hombres, 40% de los sentenciados por delitos contra la salud dijo estarlo por posesión, frente al 30.3% de las mujeres. En el caso de suministro, son 13.2% las mujeres sentenciadas, mientras que sólo 1.2% de los hombres dijeron estar sentenciados por suministro.

Cuadro 2-2-tiff

Al preguntar sobre la sustancia por la que fueron sentenciados, 58.7% de las personas reporta se trataba de mariguana, 27.3% dijo cocaína, 11.1% respondió metanfetaminas, 8.3% heroína, 3.4% piedra o crack y 2% de pastas o “chochos” (que se refieren a medicamentos controlados). Además 2% reportó, espontáneamente, que les habían “sembrado” la droga.

Los hombres sentenciados por delitos contra la salud reportaron la mariguana en 61.7% de los casos, la cocaína en 26.8%, las metanfetaminas en 10%, la heroína en 7.2% de los casos, la piedra y el crack en 3.3% y la amapola en 2.2% de casos, como las sustancias por las que cuales fueron sentenciados. Las mujeres en cambio, reportaron la mariguana en 42.1% de los casos, la cocaína en 30.3%, las metanfetaminas en 17.1%, la heroína en 14.5% de los casos, las pastas (medicamentos controlados) en 6.6%, los psicotrópicos en 5.3% y, la piedra o crack en 3.9% de los casos.

Cuadro 2-3-tiff

Sobre el valor en pesos de la droga por la que fue sentenciado, 20.2% reportó que tenía un valor entre $0 y $5,000; 9.7% entre $5,001 y $20,000; 6.3% entre $20,001 y $50,000; 5.1% entre $50,001 y $100,000 y 27.6% que tenía un valor en pesos superior a los $100,001. Sin embargo, un porcentaje considerable, de 31%, reportó que no sabía el valor en pesos de la droga, haciendo difícil una evaluación integral sobre el valor o la cantidad de droga de la que se trata.

Es importante resaltar el alto porcentaje de personas que reporta estar sentenciado por transporte y posesión de narcóticos (siendo la primera y segunda mención más frecuente). Los datos muestran que, del total de las personas encuestadas 23.1% están sentenciadas por posesión y 24.5% por transporte. Otro 9.3% reportó estar sentenciado por venta al menudeo de narcóticos. En otras palabras, 57% de la población total encuestada está sentenciada por transporte, posesión narcomenudeo, mientras que 33.5% de la población total está sentenciada por posesión, venta al menudeo o consumo.

Gráfica 2.1.- Delitos de los sentenciados.

Gráfica 2.1.- Delitos de los sentenciados.

Delitos relacionados con armas

El 24.5% de la población está sentenciada por delitos de armas. (En el caso de los hombres, el 27% dijo estar sentenciado por estos delitos mientras que sólo el 5.3% de las mujeres están sentenciadas por estos delitos).

La gran mayoría de los sentenciados por delitos de armas (90.5%), lo están por portación de armas, municiones o cartuchos. Un 6.5% adicional está sentenciado por acopio de armas, 3.5% por transporte de armas, municiones o cartuchos y 2% dijo que las armas le habían sido sembradas.19 82.1% indicó que se trataba de armas de uso exclusivo del ejército. A la vez, 85.6% dijo que no habían contado con una licencia para poseer y/o portar armas.

Sobre el número de armas por las que los acusó el Ministerio Público, 46.3% dijo que se trataba de un arma, 14.4% de dos armas, 15% afirmó que se trató de tres a cinco armas, 7.5% de seis a quince armas, 5% dijo que hubo de 16 a 100 armas y 0.5% respondió “muchas”. Asimismo, 2.5% indicó que se trató de cartuchos y 1% de explosivos.

Robo, fraude y peculado

Los datos muestran que 12.3% de la población encuestada está sentenciada por robo mientras que 2.3% por fraude o peculado. En estos delitos hay también diferencias por género. De la población masculina, 13.4% indicó estar sentenciados por robo y 1.8% de fraude o peculado. Respecto a la población femenina, 4.2% afirmó estar sentenciadas por robo y 6.3% por fraude o peculado.

Sobre el valor de lo robado o defraudado, 17.5% lo estimó entre $0 y $5,000, 10% estimó un valor entre $5,001 y $20,000, 12.5% entre $20,001 y $100,000, 16.6% entre $100,001 y $1,000,000 y 6.7% calculó el valor en más de $1,000,001. Por otro lado, un 5.8% dijo que se trató de un automóvil o camioneta mientras que 30% dijo no saber el valor de lo robado/defraudado o no contestó la pregunta.

Homicidio

12.2% de las personas están sentenciadas por homicidio (culposo o doloso). Nuevamente, el porcentaje de hombres sentenciados por este delito (13.5%) es significativamente mayor que para el caso de las mujeres (2.1%).

En el caso del delito de homicidio, 73.7% de las personas sentenciadas dijo que no lo habían planeado con anticipación, mientras que 20.2% sostuvo que no lo había cometido. Es decir, únicamente un 6.1% de los sentenciados por homicidio aceptó haberlo planeado con anticipación. Para el caso de las mujeres, el porcentaje de encuestadas que sostuvo que no habían cometido el homicidio por el cual fueron sentenciadas asciende a 50%, mientras que para los hombres este porcentaje fue de 19.6%.

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Sobre el arma usada para cometer el homicidio, entre las personas que no negaron su participación en el mismo, 42.7% dijo haber utilizado un arma de fuego, 38.7% un arma punzo-cortante, 8% dijo que se trató de un objeto que se encontró en el lugar de los hechos, 4% que se trató de granadas, 2.7% que el arma usada fue una camioneta y 1.3% que fue producto de tortura.

Secuestro

6.2% de la población interna federal está sentenciada por secuestro (6.5% de los hombres frente a 4.2% de las mujeres está sentenciado por este delito). De los sentenciados por este delito, 35.3% sostuvo que no conocía a la víctima. Al ser preguntados sobre la relación que tenían con la víctima, 11.8% de los sentenciados por delito de secuestro dijo que se trató de un amigo, 9.8% que se trató de un familiar, 9.8% de un compañero (o ex compañero) del trabajo, 5.9% de algún conocido, 3.9% de un vecino y 2% del patrón. En esta misma pregunta, 17.6% dijeron que no sabían u optaron por no contestar la pregunta.

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Delincuencia organizada

14.6% de la población está sentenciada por delincuencia organizada. Como en el caso de otros delitos (salvo los delitos contra la salud), el porcentaje de hombres sentenciados por este delito (16%) es mayor que el de mujeres (4.2%).

Quienes afirmaron estar sentenciados en esta modalidad, al ser preguntados “Además de usted, ¿cuántas personas participaron en el delitos por el que lo sentenciaron?” 5.8% respondió que participó una persona además de ellos, 14.2% dijo que participaron 2 personas además de él o ella 26.7% sostuvo que participaron entre 3 y 5 personas, 30.9% dijo que participaron entre 6 y 10 personas, 9.2% dijo que participaron entre 11 y 17 personas, 1.7% dijo que se trato de “muchos” y sólo 3.3% dijo que era parte de un cartel.

27.5% de los encuestados no tenían funciones de jefe o administración, mientras que 14.2% dijo tener funciones de administración y 10.8% dijo ser jefe de la organización. Asimismo, y de forma espontánea, 13.3% dijo tener funciones de ayudante, cómplice o colaborador, 3.3% dijo dar protección a información, 3.3% dijo ser sicario y 1.7% dijo tener a su cargo la vigilancia de la víctima. A la vez, un 21.5% respondieron que no participaron en la organización delictiva.

Circunstancias de los delitos

Lugar y hora del delito

La mayoría de los y las encuestadas señala que el delito por el cual fueron sentenciados ocurrió en la calle (35.3%), en una “casa o edificio” (20.6%) o, en una “carretera o retén” (12.2%). Un 8% adicional señaló que ocurrió en un vehículo; 3.7% reportó que había ocurrido en un aeropuerto; 2.8% dijo que ocurrió en el campo, en un rancho o en la sierra y; 2.7% dijo que había ocurrido en una tienda.

33% de los encuestados además reporta que el delito sucedió en la mañana, 28.3% que sucedió en la tarde, 22.9% que sucedió en la noche y 11% que sucedió durante la madrugada.

Portación y uso de armas

79.8% de los encuestados dijo que no llevaban un arma cuando ocurrió el delito. Para el caso de las mujeres el porcentaje asciende a 91.6% mientras que en el caso de los hombres fue de 78.2%). En el caso de las mujeres, además, 5.3% afirmó que no estaba presente cuando ocurrió el delito. De quienes dijeron haber portado un arma, 43.9% reportó haberla usado cuando ocurrió el delito mientras que 53.8% afirmó no haberla usado. 87% dijo que se trataba de un arma de fuego mientras que 12% dijo que se trataba de un arma punzo-cortante.

Consumo de sustancias

Las preguntas sobre consumo de sustancias tienen un objeto doble: por una parte se busca estudiar la diferencia en uso y abuso de sustancias (lícitas e ilícitas) entre la población interna y el resto la población nacional; por otra, busca explorar la existencia de posibles relaciones entre consumo de sustancias y conductas delictivas. Se encontraron indicios de que la población interna está más expuesta al consumo de sustancias que la población en general. Sin embargo, la información fue insuficiente para señalar una relación entre la población interna y usos problemáticos de sustancias.

Ante la pregunta: Durante las 6 horas anteriores al delito por el que lo sentenciaron ¿había usted consumido alguna sustancia? 56.6% de las personas encuestadas afirmó haber consumido alguna sustancia, aunque las mujeres reportan en menor frecuencia haber consumido alguna sustancia durante ese periodo (35.8% frente a 59.4% en el caso de los hombres). Cuadro 2-6-tiff

Sobre la frecuencia de consumo, en el caso de la mariguana, 76.1% dijo que la consumía todos los días, mientras que 10.1% una vez a la semana. En el caso del alcohol, 31.7% dijo que lo consumía todos los días mientras que 43.3% una vez a la semana y 16.3% una vez al mes.

Para el caso de la cocaína, 44.4% dijo consumirla todos los días, 41.3% una vez a la semana, 7.1% una vez al mes y 7.1% menos de una vez al mes. En el caso de las metanfetaminas, 59.6% de dijeron que lo hacían todos los días, mientras que 23.1% dijo consumir una vez a la semana y 9.6% una vez al mes.

Gráfica 2-2- ¿A qué edad consumió por pr

Gráfica 2.2.- ¿A qué edad consumió por primera vez…?

Historias y patrones delictivos

La mayoría de los sentenciados declaran no tener sentencias penales previas a la que actualmente cumple. 82.1% de los encuestados refirió que no había sido sentenciado por otro delito previo. Esta cifra es mayor para las mujeres que declararon en un 98.9% de los casos que no tenían sentencias anteriores. Es decir, se trata, en su enorme mayoría, de primo-delincuentes. En el caso de los hombres, el porcentaje es menor aunque también se trata principalmente de primo-delincuentes. En ese caso 20.1% de los hombres sostuvo que ya habían sido sentenciados antes.

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6 mitos sobre cómo dormir mejor que en realidad pueden dañar tu salud
Los científicos no recomiendan quedarse en la cama si tenemos insomnio, ¿qué recomiendan entonces?
17 de abril, 2019
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Algunos mitos ampliamente difundidos sobre el sueño son perjudiciales para nuestra salud y nuestro estado de ánimo. Además, nos acortan la vida, según los investigadores.

Un equipo de la Universidad de Nueva York rastreó internet para buscar las creencias más comunes sobre cómo conseguir una buena noche de sueño.

En un estudio publicado en la revista Sleep Health compararon estos consejos con la evidencia científica.

Los científicos esperan que acabar con los mitos del sueño mejore la salud física y mental y el bienestar de las personas.

Y bien, ahora puedes comprobar de cuántos de estos mitos estabas convencido.

Mito 1: Podemos pasar con menos de cinco horas de sueño

Mujer durmiendo con celular.

Getty Images
Los expertos recomiendan dormir como mínimo 7 horas al día.

Este mito parece ser eterno.

La ex primera ministra británica Margaret Thatcher dormía cuatro horas por noche.

La canciller alemana, Angela Merkel, hizo afirmaciones en la misma línea, y sacrificar horas de sueño para invertir más tiempo en el trabajo suele ser algo habitual en las historias de éxito empresarial.

Sin embargo, los investigadores aseguran que la creencia de que dormir menos de cinco horas al día es saludable es uno de los mitos más perjudiciales para la salud.

“Hay muchas pruebas que demuestran que dormir cinco horas o menos de manera habitual aumenta notablemente el riesgo de tener problemas de salud“, dice la investigadora Rebecca Robbins.

Estos problemas incluyen enfermedades cardiovasculares, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, y una menor esperanza de vida.

Robbins recomienda, en cambio, que lo ideal es dormir entre siete y ocho horas por noche.

Mito 2: Beber alcohol antes de acostarse ayuda a quedarse dormido

Mujer bebiendo alcohol.

Getty Images
Beber alcohol antes de ir a dormir no es una buena idea.

La relajante copa antes de irse a la cama es un mito, afirman los científicos, ya sea un vaso de vino, un trago de whisky o una botella de cerveza.

“Puede que ayude a quedarse dormido, pero reduce drásticamente la calidad del descanso esa noche”, asegura Robbins.

El alcohol interrumpe la etapa de sueño REM (sueño de movimientos oculares rápidos), que es importante para la memoria y el aprendizaje.

Así que sí, habrás dormido y es posible que te hayas dormido más fácilmente, pero perderás algunos de los beneficios del sueño.

Además, el alcohol es diurético, por lo que puede que te tengas que levantar con la vejiga llena en medio de la noche.

Mito 3: Mirar la televisión en la cama relaja

Mujer con celular y televisión.

Getty Images
Estar expuestos a luz azul antes de ir a dormir retrasa la llegada del sueño.

¿Alguna vez pensaste: “Necesito relajarme antes de irme a la cama, voy a mirar la tele”?

Pues bueno, parece que no es muy buena idea.

La doctora Robbins argumenta: “A menudo, delante de la televisión, lo que vemos son las noticias de la noche. Es algo que va a causarnos insomnio o estrés justo antes de ir a la cama, cuando intentamos relajarnos”.

Y si estás pensando en “Juego de tronos”… es difícil argumentar que la Boda Roja fuese relajante.

El otro problema con la televisión, junto con los teléfonos inteligentes y las tabletas, es que producen luz azul, lo que puede retrasar la producción del cuerpo de melatonina, una hormona del sueño.

Mito 4: Si no puedes dormir, quédate en la cama.

Hombre con insomnio.

Getty Images
Los científicos no recomiendan quedarse en la cama si tenemos insomnio.

Llevas tanto tiempo en la cama intentando dormirte que ya contaste todas las ovejas en Nueva Zelanda (es decir, unas 28 millones).

¿Qué hay que hacer, entonces? La respuesta es no seguir intentándolo.

“Comenzamos a asociar nuestra cama con el insomnio”, explica Robbins.

“A la gente sin problemas para dormirse les suele costar unos 15 minutos conciliar el sueño. Si llevas mucho más que eso, levántate de la cama, cambia de ambiente y haz algo que no requiera mucha concentración”.

Su consejo sería, por ejemplo, doblar calcetines.

Mito 5: Retrasar la alarma del despertador

Mujer posponiendo despertador.

Getty Images
¿Quién no pospone el despertador para dormir 5 minutos más?

¿Quién no pospone el despertador del teléfono pensando que seis minutos adicionales de sueño marcarán la diferencia?

El equipo de científicos, sin embargo, asegura que cuando suena la alarma deberíamos levantarnos.

Robbins explicó: “Estarás un poco aturdido, nos pasa a todos, pero es mejor resistir la tentación de volver a dormirnos”.

“Tu cuerpo se volverá a dormir, pero se tratará de un sueño muy ligero y de baja calidad”.

El consejo de los expertos es abrir las cortinas y exponerse a la mayor cantidad de luz posible.

Mito 6: Roncar siempre es inofensivo

Hombre roncando con su pareja en la cama.

Getty Images
Los ronquidos pueden indicar un trastorno del sueño.

Roncar puede ser inofensivo, pero también puede ser un signo de trastorno de la apnea del sueño.

Esto hace que las paredes de la garganta se relajen y se estrechen durante el sueño, y puede detener brevemente la respiración.

Las personas con esta afección tienen más probabilidades de desarrollar presión arterial alta, latidos cardíacos irregulares y de tener un ataque cardíaco o un derrame cerebral.

Una de las señales de advertencia es un ronquido fuerte.

La doctora Robbins concluye: “El sueño es una de las cosas más importantes que tenemos para mejorar nuestra salud, nuestro estado de ánimo, nuestro bienestar y nuestra longevidad”.


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