9 películas mexicanas para el 2013
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9 películas mexicanas para el 2013

Después de las 50 películas extranjeras para 2013, les dejamos un listado de nueve cintas mexicanas para ver a lo largo de este año
Por JJ Negrete Butaca Ancha
9 de enero, 2013
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Ya les compartimos nuestra lista de las 50 películas que esperamos del 2013 -parte 1, parte 2-, pero ¿qué hay del cine mexicano? Para que no nos llamen malinchistas, hicimos un listado de las 9 cintas mexicanas más interesantes que aparecerán a lo largo de este año, ojalá no se retrasen, ni las enlaten, o se queme el material, ya saben, cualquiera de las situaciones a las que nos ha acostumbrado el cine nacional:

1.- Manto Acuífero de Michael Rowe

Un par de años después de haber marcado una fuerte presencia en el Festival de Cannes, llevándose la Cámara de Oro por Año Bisiesto, Michael Rowe, el cineasta australiano radicado en México, retoma el tema de la soledad para continuar con una trilogía sobre el tema. Esta vez la historia es protagonizada por una niña (Sofía Macías) que se ve afectada por el divorcio de sus padres. Es la carta fuerte de México en el Festival de Cannes del 2013.

2.- Chávez de Diego Luna

Al tiempo que Rowe robaba cámara en el Festival, Diego Luna nos impresionaba con su capaz manejo detrás de cámara con la sobriamente entretenida Abel, que tuvo cálida recepción en amplios sectores de la crítica y de la audiencia. Ahora Luna se avienta al ruedo directorial con un material de corte abiertamente político, relatando la historia del agricultor mexicano-estadounidense César Chávez quien encabezó una lucha por derechos agrarios en los años 60. Una suerte de oscar bait latino que esperamos que Luna sepa elevar de manera inteligente. Encabezan el fenomenal Michael Peña, America Ferrera, Rosario Dawson y John Malkovich.

3.- Olvidados de Carlos Bolado

El director veracruzano, responsable de la sólida crónica política de Colosio, entra una vez más a derroteros políticos, esta vez retratando una historia basada en el Plan Cóndor, la conocida operación militar de línea anti izquierdista en los años 70. El reparto esta conformado por Damián Alcázar, Jorge Ortiz, David Mondaca y Claudia Lizaldi. Bolado se encuentra cómodamente instalado en la política ficcionalizada. Esperamos únicamente que el resultado sea tan entretenido como Colosio, pero sin necesidad de aligerar lo denso que puede llegar a resultar el material.

4.- Ana de Carlos Carrera

Aparentemente éste será el año en que el laureado director capitalino Carlos Carrera (El Héroe, El Crimen del Padre Amaro) por fin pueda estrenar su ambiciosa cinta animada Ana, que a lo largo de varios años ha batallado enormemente para obtener los fondos necesarios para costear la producción. La historia es sobre una niña que sale en busca de su padre para ayudar a salvar a su madre. El reparto incluye a Damián Alcázar, Carlos Cobos, Silverio Palacios, Regina Orozco, Héctor Bonilla, Julieta Egurrola y, como Ana, Galia Mayer.

5.- Ciudades Desiertas de Roberto Sneider

Después de apuntarse un sorpresivo y colosal éxito en el 2008 con la fresa Arrancame la vida, Sneider regresa acompañado de Gael García Bernal para adaptar la novela homónima de José Agustín, Ciudades Desiertas, que narra el trayecto de Eligio para recuperar a Susana, quien, aburrida porque no pasan nada bueno en la tele los sábados, decide irse a Estados Unidos sin avisar. Si se maneja de manera solvente el material, el Sr. Sneider podría tener otro taquillazo entre manos.

6.- Besos de Azúcar de Carlos Cuarón

Tras el éxito que se anotó con la dupla Bernal/Luna en Rudo y Cursi, Carlos Cuarón regresa a terruños populacheros con esta historia que se desarrollará en los barrios bravos de Tepito. Cuarón tiene los suficientes elementos para hacerse de un modesto hit taquillero, aunque no cuenta con una estrella del calibre de los charolastras, están Héctor Jiménez (Nacho Libre), Kristyan Ferrer y Verónica Falcón en los protagónicos. Mientras no sea como El Albergue, estaremos tranquilos.

7.- Hombre de Piedra de Eugenio Derbez

Cuenta con los mismos niveles de expectación que Superman, la entrada ‘triunfal’ de Eugenio Derbez a la dirección será, sin duda, uno de los puntos de controversia en el año. Viene también después del penoso éxito de No eres tú… soy yo, la cinta que trata sobre un gigoló acapulqueño llamado Valentín (damn) que se hace padre, lo cual lo lleva a enfrentar grandes retos (cambiar pañales) y descubrir la importancia de cada momento de la vida (no ignorar a los hijos). Envilecida por la crítica, sí, pero metiendo gente al cine.

8.- La Delgada Línea Amarilla de Celso García

Cinco hombres son contratados para pintar la línea amarilla de la carretera que conecta dos pueblos en México en un lapso no menor a 15 días. La historia puede no sonar muy atractiva pero incluyendo en el reparto al ajonjolí de todos los moles, el gran Joaquín Cosío, Silverio Palacios, Gustavo Sánchez Parra y Diego Cataño, el panorama se vuelve promisorio ante la oportunidad de ofrecer un proyecto que sea divertido pero que al mismo tiempo tenga ‘mensajito social’.

9.- Bellas de Noche de María José Cuevas

Un documental que narra el ascenso, gloria y decadencia de las vedettes más importantes en México durante la década de los 80 y los 90. Entran al confesionario documental las legendarias Lyn May, Princesa Yamal, Rossy Mendoza, Wanda Seux, Princesa Lea, Sasha Montenegro y los talentotes musicales de Olga Breeskin. ¿Dónde quedo la Chiquitibum?

 

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Rusia y Ucrania: cómo la guerra puede agravar la crisis demográfica rusa

Rusia ha lidiado con bajas tasas de natalidad desde el colapso soviético. Ahora los expertos dicen que la guerra de Ucrania está dejando al gobierno ruso sin opciones para mitigar la crisis demográfica.
20 de abril, 2022
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Después de que estalló la guerra en Ucrania en febrero, Stanislav hizo las maletas y salió volando de Rusia con su familia.

Dejaron atrás a sus padres ya mayores, una casa con todos sus muebles, libros, ropa y juguetes de niños, cuentas bancarias con la mayor parte de sus ahorros y hasta una casa de campo.

Como una pareja con altos niveles de estudios que había ocupado altos cargos, dicen que se fueron de Rusia sin intención de regresar.

“No quiero ser parte de esta guerra y no quiero estar en un país que mata a gente inocente”, dice Stanislav, quien accede a ser identificado solo por su nombre de pila, mientras habla con la BBC a través de una videollamada desde Israel.

Teme que la represión política en Rusia, que dice ha aumentado en la última década bajo el gobierno de Vladimir Putin, esté a punto de empeorar.

“Imagina que vives en una habitación y cada día las paredes y el techo se vuelven un milímetro más pequeños”, dice.

“Después de un año se vuelve más notorio, pero crees que estás bien. En cinco años, se reduce un metro. En 10 años es el final para ti”.

Éxodo de profesionales

Desde el comienzo de la guerra, decenas de miles de rusos con altos niveles educativos y altamente calificados como Stanislav y su esposa han abandonado el país, según estimaciones del sector empresarial.

Gente frente a una casa de cambio en Moscú

Getty Images
Tras la invasión de Ucrania el 24 de febrero, Rusia fue objeto de sanciones económicas por parte de Occidente.

Algunos temían ser reclutados por las fuerzas armadas, pero otros optaron por emigrar debido a su postura política o al deterioro económico que se espera que venga.

Se dice que en el gobierno ruso están particularmente preocupados por las personas que salen del país del sector tecnológico, que tienen habilidades transferibles y podrían representar una valiosa contribución a la economía.

Serguéi Plugotarenko, director de la Asociación Rusa de Comunicaciones Electrónicas, dijo frente a un comité parlamentario en marzo que entre 50.000 y 70.000 trabajadores de la industria tecnológica ya abandonaron el país desde el comienzo de la guerra.

Otros 100.000 podrían irse a fines de abril, agregó.

Crisis demográfica

Aunque algunos han comparado este flujo con una “fuga de cerebros”, los demógrafos dicen que solo representa una pequeña fracción de la población rusa.

Sin embargo, coincidieron en que el éxodo agrega presión a los desafíos de población históricos de Rusia, especialmente combinados con uno de los mayores números de muertes del mundo debido a la covid-19.

“Hubo una gran crisis a mediados de la década de 1990, conocida como la crisis de la mortalidad soviética, que tuvo un gran número de muertos en la población debido al alcoholismo, altas tasas de suicidio, todo envuelto en una crisis económica masiva”, le dice a la BBC Federica Cocco, una periodista del Financial Times que escribió un artículo reciente sobre el tema.

“Rusia todavía está sufriendo las consecuencias de eso porque, debido al enorme número de muertos, ahora hay menos hombres y mujeres jóvenes de entre 20 y 30 años en Rusia.

“Además, muchos están siendo reclutados, especialmente hombres jóvenes, y muchos se están yendo para evitar la crisis económica”, explica.

No hay duda de que es la población de Ucrania la que soportará la carga más pesada de la invasión rusa. Miles de personas han sido asesinadas, incluidos cientos de niños, según Naciones Unidas.

El 12 de abril, el alcalde de Mariúpol, que ha estado sitiada durante semanas, dijo que hasta 20.000 civiles podrían haber muerto ya a causa de los ataques y la falta de acceso a alimentos y artículos de primera necesidad debido al conflicto.

Pero los demógrafos predicen que el deterioro económico posterior al conflicto también puede afectar a la población de Rusia.

Caída en las tasas de fertilidad

Fertilidad en Rusia. Nacimientos por mujer, 1960-2020. .

Las tasas de fertilidad tienden a caer cuando la economía de un país empeora y aumentan cuando mejora.

Esta regla se ha aplicado en Rusia en los últimos 30 años, le dice a la BBC Leslie Root, becaria postdoctoral en la Universidad de Colorado-Boulder quien ha investigado Rusia y Asia Central.

Root dice que las tasas de natalidad eran muy bajas en la década de 1990 después del colapso soviético, pero aumentaron nuevamente cuando la economía se fortaleció, aproximadamente desde 2005.

En 2015, la tasa de fertilidad de Rusia era alta en comparación con los países europeos, con casi 1,8 hijos por madre.

Pero cayó en los años siguientes en respuesta a las sanciones y la contracción económica después de que Rusia anexó Crimea en 2014.

Población de Rusia, 1960-2020. . .

La anexión de la península ucraniana agregó nuevos residentes a Rusia y eso podría volver a suceder si cientos de miles de personas de la región ucraniana de Donbás obtienen la ciudadanía rusa.

Sin embargo, Root dice que eso no necesariamente altera la tasa de fertilidad.

“La lección principal es el vínculo claro en la dirección de las luchas económicas que causan la reducción demográfica, y no al revés”.

“El deterioro económico daña la salud de la población en general y crea un exceso de morbilidad y mortalidad, por lo que tienes una población que no solo es más pequeña, sino que también está más enferma”, agrega.

Menos gente llegando a Rusia

Gente en un puente cerca del Kremlin

AFP
Muchas personas se mudan a Rusia por trabajo, pero algunos expertos predicen que este flujo migratorio puede ralentizarse.

Root cree que el deterioro económico conducirá a un flujo más lento de migrantes que lleguen a Rusia desde Asia Central y el sur del Cáucaso por trabajo.

“Estos flujos migratorios son una parte importante del crecimiento de la población y la economía de Rusia, y una parte aún más importante de las economías de los países de origen. Este colapso tendrá consecuencias devastadoras entre los grupos que ya son pobres y marginados”, sostiene.

Los problemas asociados con la recesión económica a más largo plazo incluyen un mayor desempleo, condiciones desfavorables para los jóvenes que ingresan a la fuerza laboral, una creciente desigualdad, niveles de vida más bajos y una menor recaudación de impuestos, junto con mayores costos de atención médica y bienestar.

Aunque reconoce que la gravedad del impacto dependerá de lo que suceda con la guerra.

“Período difícil”

Un sanitario en un hospital de Moscú

Getty Images
La covid-19 ha causado al menos 360.000 muertes en Rusia.

La baja tasa de natalidad de Rusia ha sido una preocupación para el gobierno durante años.

Hablando de un “período demográfico muy difícil”, el presidente Putin abrió la financiación estatal para las nuevas madres en enero de 2020; anteriormente, el gobierno solo pagaba por un segundo hijo.

Se anunciaron nuevas exenciones fiscales para las familias y se ampliaron las medidas de bienestar infantil, como comidas escolares gratuitas y beneficios relacionados con los ingresos.

Pero Ilya Kashnitsky, profesor asistente en el Centro Interdisciplinario sobre Dinámica de la Población, en la Universidad del Sur de Dinamarca, piensa que “siendo realistas, no hay opciones políticas ahora para revertir la crisis de despoblación”.

“Podemos amortiguar en gran medida el golpe, pero todo lo que está sucediendo ahora va en la dirección equivocada”, le dice a la BBC.

Además de eso, la covid-19 mató al menos a 360.000 personas en Rusia, pero el exceso de muertes en el país se estima en un millón.

Kashnitsky cree que la población de Rusia se verá afectada a corto plazo por una mayor tasa de mortalidad, aislamiento económico, emigración y una caída en la calidad de vida, lo que a largo plazo contribuirá a una mayor reducción de las tasas de fertilidad.

Root dice que las políticas para alentar a las personas a tener hijos generalmente tienen resultados mixtos porque “es realmente difícil cambiar las tasas de natalidad en una sociedad donde las preferencias de fertilidad son bajas”.

También es preocupante que en Rusia la estrategia “pronatalista” a menudo se combine con límites cada vez mayores a los derechos reproductivos y el aborto, considera.

Root reconoce que el envejecimiento y la disminución de la población no son exclusivos de Rusia y que en la mayoría de los países desarrollados esto se ve como el resultado de “procesos positivos, como el aumento de la educación, la igualdad de género y que las personas tengan la libertad de elegir el tamaño de su familia”.

“Entonces, la tragedia aquí no es que la población de Rusia se esté reduciendo, sino cómo y por qué se está reduciendo, y qué significa para las vidas de las personas que quedan”.

¿Y qué piensa la gente que se fue?

“Personalmente, creo que las sanciones deberían ir más allá”, dice Stanislav, a pesar del impacto que tendría sobre él por ser ruso.

“Estoy dispuesto a perderlo todo, todos mis ahorros, mi departamento y mi casa de campo, si eso significa que el régimen actual colapse”.


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