Deponen las armas al pie del Tepeyac...
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Deponen las armas al pie del Tepeyac...

Comienza en la delegación Gustavo A. Madero el programa de desarme voluntario; esperan recolectar 850 en una semana.
Por Paris Martínez
22 de enero, 2013
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Blues brother

Camina por el atrio de la Basílica de Guadalupe muy orondo, casi divertido, con su saco negro, y sus jeans negros, y sus botas oscuras, y la playera roja con la leyenda “Converse” estampada en el pecho.

Es un cuarentón delgado, moreno, con lentes de pasta estilo años ochenta, y al hombro carga un estuche de guitarra, de tela plástica, que por momentos se ciñe a las curvas del arma larga, de grueso cañón, que yace dentro. En vano, el tipo pretendió obtener por ella algún dinero, en el módulo de desarme voluntario instalado por la policía capitalina, con ayuda del Ejército, a los pies del Tepeyac.

“Llegué a las 11:00 –murmura–, pero me dijeron que no, ya sabes, que porque ya no hay fichas, que ya se acabó el cupo, pero yo más bien creo que les dio miedo agarrarme esto”, y se lleva la mano a la espalda, para acariciar el estuche y su contenido.

–¿Qué tipo de arma traes ahí, si se puede saber?

El tipo ríe, medita su respuesta.

–Es un revólver chiquititito, casi insignificante, y ahora el problema es cómo me regreso con él… vengo desde Taxqueña, y en el Metro…

–Oye, ¿pero si es un revólver, para qué el estuche de guitarra?

El tipo ríe y medita.

–Es el camuflaje… –responde al cabo de unos segundos, luego desliza la correa del estuche, hasta que éste queda a la altura de su cadera, y lo empuña con ambas manos, como si apuntara a la gente que sí alcanzó ficha y que, al otro lado de la cerca metálica, aguarda sentada a que sus respectivas armas, mal disimuladas con periódico, bolsas y sábanas, sean valuadas e intercambiadas por dinero, una bicicleta o, incluso, equipo de cómputo.

–¿Cuál era la razón de tener esta arma y ahora qué te hace entregarla?

El tipo piensa… y antes de contestar contiene una carcajada, pues a sus palabras se adelantan las campanas de Basíliica, que tañen al mediodía.

–Era de mi abuelo –dice, en tono burlón, aún empuñando el estuche de guitarra– y entonces yo dije ‘para qué la quiere el abuelo, si ya se va a ir al cielo… no creo que la necesite’, entonces pensé, ‘por qué no hacemos algo para que se vaya en paz con el Señor’… Y mira, ya hasta siento que le están tocando las campanas al viejito… Ahh –suspira, alegre– siempre que alguien se va, a mí me da mucha risa…

–Y, a todo esto, ¿se puede saber a qué te dedicas?

Él ríe. Elucubra la siguiente mentira.

–Yo… soy pianista, soy pianista y saxofonista… le atoro al blues, sobre todo… y al rock antiguo… y también algo de jazz…

La mueca sarcástica no abandona jamás su rostro. Antes él abandona la Basílica de Guadalupe, con su estuche al hombro.

tepeyac001

Artillería

El programa de desarme voluntario en el Distrito Federal inició este año en Iztapalapa, y logró recaudar, en una semana, más de 850 piezas, cifra similar a la que se espera alcanzar hoy, al finalizar la segunda jornada de 2013, en Gustavo A. Madero, informa un agente del grupo Zorros, de la SSP, que custodia el área dispuesta para la recepción de armamento, y es que, aclara, “sólo se entregan 110 fichas diariamente y, si llega más gente, se amuela… eso no lo ven aquí los organizadores –subraya–: que la gente se arriesga trayendo esto, como para que le digan que vuelva mañana.”

–¿Qué tipo de armas han traído? –se le pregunta, a promesa de anonimato.

–Pistolas, sobre todo, varias escopetas y rifles, muchos de diábolos y otros de deveras, al final todas las armas son peligrosas…

–¿Han traído metralletas, armas de grueso calibre o explosivos?

–No –ríe, tras los lentes negros–, aquí no les dan lo que vale una metralleta, ganan más si las usan allá afuera –y señala a la calle, donde transitan los incautos.

Otro uniformado, esta vez del II Regimiento Mecanizado del Ejército Mexicano, señala que, aunque en un volumen reducido, sí han sido recibidas armas de grueso calibre, así como granadas, lo que confirma un anciano que, al escucharlo, muestra, sonriente, dos proyectiles de mortero, aún activos, cuyo origen, sin embargo, se niega a revelar.

“Aquí hay un especialista en desactivar explosivos –dice el militar–, no es un procedimiento riesgoso, sólo hay que desarmar las granadas y ya…”

–Al destruir estas armas, ¿no se pierde la posibilidad de saber si fueron usadas para cometer algún delito? –se le pregunta.

El problema es que si se investigaran estas armas, la gente dejaría de entregarlas –explica–, y aquí de lo que se trata es de sacar estas armas de las calles, de las casas, es una acción preventiva, pero, efectivamente, no se sabe si están implicadas en algún homicidio, por ejemplo…

Cabe destacar que, tan sólo entre 2008 y 2011, a través del programa de desarme voluntario en el Distrito Federal, 4 mil 783 armas de fuego fueron destruidas, incluidas 92 granadas y 191 armas largas, así como más de 30 mil cartuchos.

 Por rango

tepeyac003Mientras una docena de pistolas son pasadas por el soplete y el martillo, con sus restos acumulándose en el suelo, fuera de la valla metálica van aumentando, también, los poseedores de armas que no han alcanzado ficha. De hecho, todas las personas que llegaron entre 9:00 y 14:00 horas –tiempo en que el servicio sería prestado–, se quedaron sin ser atendidas.

Algunos son jóvenes, pero la mayoría es gente grande, ancianos, como doña Lupe, tan chaparrita ella que su rifle le llega a la altura del pecho.

“Es antiguo –dice–, y de los buenos, de la época cuando Don Porfirio andaba haciendo la Revolución… pero aquí me traen vuelta y vuelta, estoy intentando que me lo compren desde el sábado y nomás me dicen que tengo que llegar más temprano, hoy llegué a las 10:00 y tampoco alcancé, ¿ahora qué hago?”

El mismo dilema enfrenta un joven que se reserva su nombre, pero que, acompañado de su familia, narra su fracaso al intentar deshacerse de una pistola alemana de 1917, “una pieza de colección –afirma– de la época prehitleriana, es una herencia de mi abuelo, que se la dejó a un tío y luego éste me la dio a mí, pero ahora yo tengo a los niños y a mi mujer, entonces, mejor que la pistola no esté en casa”.

–¿No te preocupa que se destruya una antigüedad?

–No –dice, con su hija en brazos–, qué más puedo hacer con ella, aquí no hay quién te la compre, y eso que aún sirve, pero para qué tenerla…

A su lado le escucha su otro hijo, un niño no mayor de diez años que, al cinto, lleva una funda real para revólver y, dentro de ésta, una pistola de plástico, tan pequeña que se va hasta el fondo.

Pertrechos

tepeyac004Doña Elvia es una mujer corpulenta, risueña, que luce, por las canas, como una anciana, aunque no lo es. Viene a la Basílica, desde Atizapán de Zaragoza, Estado de México, con una bolsa en la que oculta cuatro cajas de balas calibre 22. Son varias decenas en cada una, “pero yo digo que a lo mejor me las agarraron, porque me acuerdo que eran más, y ahora que las busqué en la casa, sólo hallé éstas… yo creo que mi esposo me las habrá cachado y las vendió”.

Al borde del módulo de canje, refunfuña: “Me voy, porque dicen que no me dan nada por las balas, dicen que, si quiero, las deje en donación, pero, si es así, mejor me las llevo, ya habrá quien las compre… ¡ni la gastada de pasaje!”.

Y a ella le sigue don Jorge, otro hombre maduro ya, que en una caja de cartón lleva una granada de lacrimógeno, y que se va con ella, de vuelta a casa.

–¿Cómo es que tiene usted esa granada? –se le pregunta, antes de partir.

–Yo rento cuartos, y un inquilino dejó esto ahí, entonces mi pensamiento era llevarlo a la delegación, pero qué tal que no creían que la tenía por accidente… qué bueno que salió esto del programa de desarme, pero está mal que no reciban las cosas que trae uno, que pongan un límite de fichas para atender a la gente… lo bueno es que esta granada no es tan peligrosa como una de fragmentación, ésta nomás echa gas.

*Publicada originalmente el 16 de enero de 2013.

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¿Por qué se sigue cayendo internet?

Los colapsos de Facebook y su familia de aplicaciones están provocando una interrupción significativa para las empresas de todo el mundo. Y algunos problemas se remontan al mismo inicio de internet.
13 de octubre, 2021
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Dudo que Mark Zuckerberg lea los comentarios que la gente deja en sus publicaciones de Facebook.

Pero, si lo hiciera, le tomaría aproximadamente 145 días, sin dormir, para abrirse paso entre la avalancha de comentarios que le enviaron después de que se disculpara por el colapso de los servicios la semana pasada.

“Perdón por la interrupción de hoy”, publicó el fundador y director ejecutivo de Facebook, luego de casi seis horas de Facebook, WhatsApp e Instagram sin conexión.

La compañía culpó a un trabajo de mantenimiento de rutina de la interrupción: sus ingenieros habían emitido un comando que desconectaba involuntariamente los centros de datos de Facebook de internet en general.

Alrededor de 827,000 personas respondieron a la disculpa de Zuckerberg.

Los mensajes iban desde lo divertido: “Fue terrible, tuve que hablar con mi familia”, comentó un usuario italiano, hasta lo confundido: “Llevé mi teléfono al taller pensando que estaba roto”, escribió alguien de Namibia.

Y, por supuesto, los hubo muy molestos y enojados: “No puedes hacer que todo se cierre al mismo tiempo. El impacto no tiene precedentes”, publicó un empresario nigeriano. Otro de India pidió una compensación por la interrupción de su negocio.

Lo que está claro ahora, si no era ya obvio, es cuán dependientes se han vuelto miles de millones de personas de estos servicios, no solo para diversión, sino también para la comunicación esencial y el comercio.

Ilustración de WhatsApp, Facebook e Instagram

Getty Images

Lo que también está claro es que esto está lejos de ser una situación única: los expertos sugieren que los cortes generalizados se están volviendo más frecuentes y más perturbadores.

“Una de las cosas que hemos visto en los últimos años es una mayor dependencia de una pequeña cantidad de redes y empresas para entregar grandes porciones de contenido de internet“, dice Luke Deryckx, director técnico de Down Detector.

“Cuando uno de esos, o más de uno, tiene un problema, no solo los afecta a ellos, sino a cientos de miles de otros servicios”, agrega.

Facebook, por ejemplo, ahora se usa para entrar a una variedad de servicios y dispositivos diferentes, como televisores inteligentes.

“Y entonces, ya sabes, tenemos este tipo de ‘cierres por nieve’ en internet que ocurren ahora”, dice Deryckx. “Algo pasa todos nos miramos como diciendo ‘bueno, ¿Qué vamos a hacer?'”.

Deryckx y su equipo en Down Detector supervisan los servicios web y los sitios web en busca de interrupciones.

Dice que las interrupciones generalizadas que afectan a los principales servicios son cada vez más frecuentes y más graves.

“Cuando Facebook tiene un problema, crea un impacto tan grande en internet, pero también en la economía y, ya sabes … en la sociedad. Millones, o potencialmente cientos de millones, de personas están simplemente sentadas esperando que un pequeño equipo en California arregle algo. Es un fenómeno interesante que ha crecido en los últimos años”.


Derrumbes significativos

  • Octubre de 2021: un “error de configuración” derribó Facebook, Instagram y WhatsApp durante casi 6 horas. Otros sitios como Twitter también se vieron interrumpidos debido al aumento de nuevas visitas a sus aplicaciones.
  • Julio de 2021: más de 48 servicios, incluidos: Airbnb, Expedia, Home Depot, Salesforce estuvieron inactivos durante aproximadamente una hora después de un error con el sistema de nombres de dominio (DNS) en la empresa de entrega de contenido Akamai. Siguió a una interrupción similar en la empresa un mes antes.
  • Junio de 2021: Amazon, Reddit, Twitch, Github, Shopify, Spotify, varios sitios de noticias estuvieron inactivos durante aproximadamente una hora después de que un cliente del proveedor de servicios de computación en la nube activara accidentalmente un error previamente desconocido.
  • Diciembre de 2020: Gmail, YouTube, Google Drive y otros servicios de Google cayeron simultáneamente durante unos 90 minutos después de que la compañía dijera que encontró un “problema de cuota de almacenamiento interno”.
  • Noviembre de 2020: un problema técnico con una de las instalaciones de Amazon Web Service en Virginia, EE.UU., afectó a miles de servicios en línea de terceros durante varias horas, principalmente en América del Norte.
  • Marzo de 2019: Facebook, Instagram y WhatsApp cayeron o sufrieron graves interrupciones durante unas 14 horas después de un “cambio de configuración del servidor”. Algunos otros sitios, incluidos Tinder y Spotify, que usan Facebook para entrar, también se vieron afectados.

Inevitablemente, en algún punto, durante una gran interrupción de los servicios a la gente le preocupa que el colapso sea el resultado de algún tipo de ciberataque.

Pero los expertos sugieren que, la mayoría de las veces, se debe a un caso más mundano de error humano, agravado, dicen, por la forma en que internet se mantiene unida con un conjunto complejo de sistemas obsoletos y complicados.

Durante la interrupción de Facebook, los expertos bromearon en Twitter, diciendo que algunos de los sospechosos habituales o las razones de los problemas de interrupción son “más antiguos que las Spice Girls” y están “diseñados en el reverso de una servilleta”.

El profesor Bill Buchanan, científico de internet, está de acuerdo con esta caracterización: “Internet no es la red distribuida a gran escala que DARPA (la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa), los arquitectos originales de internet, intentaron crear, que podría resistir un impacto nuclear”.

“Los protocolos que utiliza son básicamente los que se redactaron cuando nos conectamos a computadoras centrales desde terminales tontas. Una sola falla en su infraestructura central puede hacer que todo se derrumbe”.

El profesor Buchanan dice que se pueden hacer mejoras para hacer que internet sea más resistente, pero que muchos de los fundamentos de la red están aquí para quedarse para bien o para mal.

“En general, los sistemas funcionan y no se pueden ‘apagar’ ciertos protocolos de internet por un día para intentar rehacerlos”, señala.

comunicación global

Getty Images
Los expertos dicen que los servicios de internet se han vuelto demasiado centralizados.

En lugar de intentar reconstruir los sistemas y la estructura de internet, el profesor Buchanan cree que debemos mejorar la forma en que lo usamos para almacenar y compartir datos, o arriesgarnos a más interrupciones masivas en el futuro.

Sostiene que internet se ha vuelto demasiado centralizado, es decir, cuando demasiados datos provienen de una sola fuente.

Esa tendencia debe revertirse con sistemas que tienen múltiples nódulos, explica, para que ninguna falla pueda detener el funcionamiento de un servicio.

Hay un lado positivo aquí. Aunque las interrupciones importantes de internet afectan la vida de los usuarios y las empresas, en última instancia, también pueden ayudar a mejorar la resistencia de internet y los servicios web conectados a éste.

Por ejemplo, Forbes estima que Facebook perdió US$66 millones durante la interrupción de seis horas por la suspensión o el éxodo de los anunciantes en el sitio.

Es probable que ese tipo de pérdida concentre las mentes de los altos ejecutivos en evitar que vuelva a suceder.

“Perdieron una gran cantidad de dinero ese día, no solo en el precio de sus acciones, sino también en sus ingresos operativos”, según Deryckx.

“Y si nos fijamos en las interrupciones causadas por las redes de entrega de contenido como Fastly y Cloudflare, también perdieron una gran cantidad de clientes frente a la competencia”.

“Entonces creo que estos operadores están haciendo todo lo posible para mantener las cosas en línea”.


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