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En un sexenio, el Ejército mató a 45 civiles inocentes

De ellos, 12 murieron en sesiones de tortura y otros 20 por no detener su auto.
Por Paris Martínez
28 de enero, 2013
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Al repeler supuestos “ataques contra personal militar”, entre enero de 2007 y agosto de 2012, el Ejército Mexicano reconoce haber privado de la vida a 40 civiles inocentes, y esta cifra, señala la Secretaría de la Defensa Nacional –en su portal de internet–, corresponde exclusivamente a víctimas certificadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a través de las recomendaciones emitidas por el organismo autónomo durante la presidencia recién concluida de Felipe Calderón Hinojosa.

No obstante, los expedientes del ombudsman nacional revelan que, en realidad, fueron 45 los civiles inocentes asesinados por el Ejército durante el pasado sexenio, y que, de estos, sólo en un caso el fallecido había atacado a un grupo de soldados con un machete (aunque lo hizo para defender a sus hermanos menores, que eran torturados por militares que allanaron su vivienda sin orden de cateo).

El resto de las víctimas, según las recomendaciones de la CNDH, murieron por no detener su auto al paso de convoyes militares o en retenes carreteros (20); a causa de las torturas perpetradas por uniformados (12); cuando pastoreaban ganado o limpiaban campos de cultivo (5); por estar en la calle (2); además de que otros cinco que fallecieron en el fuego cruzado entre soldados y criminales.

¿A quién creerle?

Aunque las cifras difundidas por la Sedena supuestamente están basadas en las recomendaciones de la CNDH, las divergencias entre ambas dependencias son patentes no sólo en el total sexenal que cada cual presenta, sino también los resultados que, por año, reconoce cada cual.

Así, por ejemplo, aunque el ombudsman nacional no ha emitido ninguna recomendación vinculada con el asesinato de inocentes en 2012, la Secretaría de la Defensa Nacional reconoce que el año pasado fueron cinco las “personas ajenas a los hechos, fallecidas durante las agresiones a personal militar”.

Además, mientras que el ombudsman confirmó que en 2011 el Ejército asesinó a cuatro ciudadanos sin justificación, la Sedena reconoce que en realidad fueron 15 los civiles inocentes privados de la vida por militares ese año.

Otra incongruencia entre las cifras difundidas por ambos organismos gubernamentales se presenta en el año 2010, cuando el Ejército dice haber matado a cuatro civiles inocentes, en tanto que para la CNDH en realidad fueron 21 las víctimas.

Y las divergencias continúan: mientras la milicia reconoce haber matado a u civil inocente en 2009, el ombudsman acreditó ese año la existencia de otras tres víctimas; en 2008 el Ejército acepta haber privado de la vida a seis civiles inocentes, aunque para la CNDH fueron nueve; y en 2007 la Sedena reporta nueve asesinatos injustificados, cuando para el organismo autónomo fueron siete.

Así, pues, las sumas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos revelan la existencia de cinco inocentes asesinados, que el Ejército no incluye en sus cuentas finales.

En familia… con el Ejército

Durante el sexenio que corrió de diciembre de 2006 a diciembre de 2012, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió 109 recomendaciones contra la Sedena, de las cuales 31 están relacionadas con asesinatos de inocentes.

Dichas reconvenciones dirigidas a la Sedena incluyen aquellas relativas a los ataques perpetrados contra nueve familias que, en distintos casos, fueron balaceadas cuando circulaban a bordo de vehículos particulares; además del ataque a un autobús de pasajeros, que soldados reafaguearon en Guerrero, en 2009.

Destaca también el caso de un matrimonio que, en 2011, quedó atrapado en el fuego cruzado entre sicarios y militares en Nuevo León. En este expediente, la CNDH confirmó que la pareja resultó herida durante el tiroteo, y que, luego de abatir a los verdaderos atacantes, marido y mujer fueron rematados por los soldados.

Además, el ombudsman nacional emitió recomendaciones contra la Sedena por el asesinato de dos adolescentes en 2010: a uno le dispararon en Guerrero, cuando buscaba a su burro en el monte; y a otra la atinaron un tiro en la cabeza, cuando repartía tortillas a bordo de una motocicleta, en Michoacán.

También entre los casos investigados por la CNDH se incluye el de un presunto delincuente detenido con vida cuando circulaba en un auto con su pareja, en 2011, y que luego fue presentado muerto. En este caso, el organismo autónomo determinó que la víctima falleció por asfixia, luego de que los militares se lo llevaron arrestado.

Parte de guerra

Además del número de inocentes que perecieron a manos del Ejército, el informe titulado Agresiones contra personal militar, difundido por la Sedena en su portal oficial, revela que durante el sexenio recién concluido en contra de uniformados fueron perpetrados 2 mil 494 ataques, en los que perdieron la vida 158 soldados, mientras que otros 938 resultaron con lesiones.

Según este reporte, el año más funesto para el personal militar fue 2010, cuando perdieron la vida 47 soldados; sin embargo, el año en el que el Ejército enfrentó más ataques fue 2011, con mil nueve agresiones contra sus uniformados.

Cabe destacar que en esos 2 mil 494 ataques contra militares, perdieron la vida 2 mil 959 presuntos agresores, mientras que otros 405 resultaron con lesiones y 2 mil 560 más fueron capturados ilesos.

El año en que más presuntos atacantes abatió el Ejército fue 2011, cuando sucumbieron 905 agresores, seguido de 2010, con 739 posibles delincuentes muertos en enfrentamientos con militares.

A continuación les compartimos el cuadro “Agresiones contra personal militar” publicado en la página de la Sedena:

agresiones militares

Haz click para agrandar. Tomada de www.sedena.gob.mx

 

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IFAAS/USF

Qué son las "granjas de cadáveres" donde los cuerpos humanos se descomponen a la intemperie

Se trata de los cementerios forenses, donde los cadáveres se dejan a la intemperie durante semanas o meses porque ayudan a resolver crímenes, aunque algunos científicos tienen sus reservas respecto a ellos.
IFAAS/USF
18 de junio, 2019
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ADVERTENCIA: Este artículo contiene imágenes y descripciones explícitas que pueden herir la sensibilidad de algunas personas.

En medio de un pasto verde y uniforme, sobresalen unos arbustos de aproximadamente un metro de altura. Son más altos que el resto, porque el pedazo de tierra en el que crecen se alimenta de las sustancias que liberaron cadáveres humanos que se pudrieron ahí durante varias semanas. De lejos parece una pradera ideal para dar un paseo, pero al adentrarse en los matorrales un fuerte hedor a muerte hace llorar los ojos. El día es soleado y se sienten más de 30º de temperatura, el aire es húmedo y pesado.

En este terreno de poco más de una hectárea hay 15 cuerpos humanos desperdigados. Están todos desnudos, algunos encerrados en jaulas metálicas, otros cubiertos con un plástico azul, otros enterrados y otros directamente a la intemperie. Cada cuerpo forma una silueta de hierba muerta, pero luego, en esa misma porción de terreno, crecerá un arbusto vigoroso, más alto que los demás.

Erin Kimmerle 015
BBC

La doctora Kimmerle estudia los cuerpos desde el momento de la muerte hasta que son solo huesos. Este lugar es un laboratorio de antropología forense a campo abierto de la Universidad del Sur de la Florida (USF), que opera desde 2017 en el condado de Pasco, a 25 minutos de la ciudad de Tampa. Está ubicado en una zona campestre, a un costado de la cárcel del condado. Comúnmente la gente lo llama una “granja de cadáveres”, aunque los científicos prefieren llamarle cementerio forense o laboratorio de tafonomía, que es el área que estudia lo que ocurre con un organismo luego de su muerte. Es un lugar dedicado a la ciencia, pero regar cadáveres humanos a cielo abierto desafía los ritos que comúnmente tenemos respecto a la muerte. De hecho, esta “granja” inicialmente iba a estar ubicada en el condado de Hillsborough, a unos 80 km de Pasco, pero los vecinos se opusieron al proyecto por temor a la llegada de animales carroñeros, a que sus propiedades perdieran valor y a que tuvieran que soportar el hedor de los cuerpos en descomposición. Las reservas frente a este tipo de laboratorios no solo vienen por parte de las personas que no quieren vivir cerca de gente muerta, incluso dentro de la comunidad científica hay quienes son escépticos respecto a la necesidad y el valor científico de las granjas de cadáveres.

granja de cuerpos 180

BBC
Algunos de los cuerpos están protegidos por jaulas para evitar que sean presa de los animales de carroña.

¿Cómo son estas granjas, para qué sirven y por qué generan controversia?

Cuerpos en descomposición

La granja de cuerpos de la USF es una de las siete que hay en Estados Unidos. También hay en Australia, y en países como Canadá y Reino Unido hay planes de abrir sus primeras granjas este año. Los cadáveres que hay en la granja de la USF fueron personas que antes de morir decidieron donar voluntariamente su cuerpo a la ciencia. En otros casos, son los familiares del difunto quienes deciden entregarle el cuerpo a los forenses. El principal objetivo de estos lugares es entender cómo se descompone el cuerpo humano y qué ocurre en el ambiente que lo rodea durante ese proceso. Entender ese proceso brinda datos clave para resolver crímenes o de mejorar las técnicas de identificación de personas.

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BBC
Los datos que recolectan los forenses son útiles en la reconstrucción de cadáveres sin identificar.

“Cuando alguien muere hay muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo”, le dice a BBC Mundo Erin Kimmerle, directora del Instituto de Antropología Forense de la USF. “Ocurre desde la descomposición natural, hasta la llegada de insectos y cambios en la ecología“.

Kimmerle y su equipo consideran que la mejor manera de entender todo eso que ocurre es observarlo en tiempo real, con cuerpos reales en un ambiente real. Según explica Kimmerle, en general el cuerpo humano pasa por cuatro etapas después de la muerte. En la primera etapa, llamada “cuerpo fresco”, baja la temperatura del cadáver y la sangre que deja de circular se acumula en ciertas partes del cuerpo. Luego, durante la “descomposición temprana”, las bacterias comienzan a consumir los tejidos y se empiezan a notar cambios en el color de la piel. En la tercera etapa, la “descomposición avanzada”, se acumulan gases, el cuerpo se hincha y se rompen los tejidos.

granja de cuerpos 138

BBC
La descomposición de los cuerpos afecta la tierra done yacen.

Finalmente, comienza la “esqueletonización”, que se hace primero evidente en el rostro, las manos y los pies. Bajo algunas condiciones de humedad y otros factores, el cuerpo puede quedar momificado. Estas etapas, sin embargo, se ven influenciadas por el ambiente en el que esté cuerpo, y eso le interesa a los forenses.

Datos valiosos

En la granja de la USF algunos cuerpos están rodeados por jaulas de metal para protegerlos de animales carroñeros. La jaula evita que sean devorados por zarigüeyas y buitres, así que los forenses pueden estudiar cómo ocurre la descomposición de los tejidos. También observan la acción de los gusanos, que se alimentan de los órganos internos del cadáver, pero no de la piel. Otros cuerpos, por el contrario, sí están totalmente expuestos, a merced de los carroñeros que llegan en bandadas de hasta 50 ejemplares. Hacen huecos en la piel, arrancan músculos y tejidos y hasta voltean el cuerpo para comer todo lo que puedan.

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BBC
Los investigadores toman datos para ver cómo cambian los cuerpos durante varias semanas.

Mientras todo eso ocurre, los investigadores visitan la granja cada día para tomar fotos y videos, observar cómo evoluciona el cuerpo y comparar el proceso de cada uno según cómo y dónde esté ubicado, ya sea enterrado, en la superficie o incluso en el agua. Junto a los forenses también trabajan geólogos y geofísicos que analizan el suelo, el agua, el aire y la vegetación. Les interesa saber de qué manera las sustancias que libera el cuerpo inerte cambian las propiedades del lugar donde se descomponen. “Tratamos de obtener la mayor cantidad de información de cada individuo”, dice Kimmerle. Cuando los cuerpos ya son solo esqueletos, son transportados a lo que los forenses llaman “laboratorio seco”, donde limpian los huesos y los almacenan para que queden disponibles para estudiantes e investigadores.

Crímenes sin resolver

Los datos que recolectan los investigadores de tafonomía son útiles para investigaciones forenses y de medicina legal. La forma en la que se descompone un cuerpo sirve para refinar la estimación de cuánto tiempo lleva una persona muerta o si el cuerpo fue movido o enterrado. Las sustancias que libera y el estado del cadáver también dan pistas sobre el origen de la persona. Eso, sumado a otros datos genéticos y el análisis de los huesos, brinda información que puede aplicarse en casos criminales que han quedado sin resolver. Por eso, parte de la misión de estas granjas es prestarle servicios a autoridades que intentan esclarecer homicidios. Para muchos puede resultar chocante trabajar a diario con la crudeza de la muerte y ver cuerpos humanos en un estado que normalmente preferimos ocultar.

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BBC
Los geólogos toman muestras del suelo para saber cómo cambia su composición con las sustancias que liberan los cadáveres humanos.

Para Kimmerle, sin embargo, eso no es lo que le causa mayor perturbación. “Como profesional de la ciencia uno aprende a separarse de esa conexión”, dice refiriéndose al tabú que muchas veces acompaña al tema de la muerte. “Trabajamos con muchas investigaciones de homicidios, así que lo más retador es enfrentarnos a historias realmente trágicas“, dice. “Para mi lo más horroroso es (ver) lo que una persona es capaz de hacerle a otra”. También menciona que es un reto enfrentarse a historias de familias que perdieron a sus hijos hace 20 o 30 años y aún están buscando sus restos. Para ella, su labor tiene sentido en la medida que ayude a esclarecer alguno de los cerca de 250.000 crímenes sin resolver que hay en Estados Unidos desde 1980. ¿De quiénes son estos cadáveres? Desde su apertura en octubre de 2017, el cementerio forense ha recibido 50 cuerpos de donantes y tiene una lista 180 predonantes, es decir, personas vivas que ya decidieron que al morir quieren entregarse, literalmente, a la ciencia. Los donantes son en su mayoría personas ancianas que ya comienzan a planear sus últimos años de vida. “Es como planear tu profesión post-mortem“, dice Kimmerle. Es como si los donantes ayudaran a resolver crímenes después de muertos. Entre las restricciones que hay para donar el cuerpo está no padecer una enfermedad infectocontagiosa que pueda poner en riesgo a las personas que luego estudiarán el cadáver.

Una ciencia emergente

Las granjas de cuerpos aportan datos a la ciencia, pero también tienen limitaciones. Patrick Randolph-Quinney, antropólogo biológico de la Universidad de Lancashire Central en Reino Unido, dice que de manera general está a favor de este tipo de laboratorios, pero afirma que aún es una ciencia emergente.

cadáver 210

BBC
Algunos científicos expresan sus reservas sobre los cementerios forenses.

“El problema con estas instalaciones a campo abierto es que tienen una tremenda cantidad de variables que no pueden controlar, sino simplemente monitorear”, le dice Randolph-Quinney a BBC Mundo. “Eso hace que los datos que producen sean mucho más difíciles de interpretar, porque no se prestan fácilmente para hacer predicciones“. Para el antropólogo, el reto de los cementerios forenses es pasar de los datos anecdóticos a encontrar formas más estandarizadas de recolectar la información y compartirla con otros investigadores para lograr resultados de mayor relevancia estadística. Sue Black, antropóloga forense de la Universidad de Lancaster en Reino Unido, también expresa sus reservas. Un artículo de la revista Nature menciona que Black cuestiona el valor científico de estas campos, ya que sus estudios se basan en pequeñas muestras y resultados altamente variables. Nature también cita un libro que Black publicó en 2018, en el que se refiere a las granjas de cuerpos como “un concepto espantoso y macabro“. Kimmerle, por su parte, ve un futuro promisorio para estos laboratorios, cree que en los próximos años habrá más de ellos en varias partes del mundo. “Cualquier persona que entienda este tipo investigaciones, la profundidad que tienen y su importancia en aplicaciones prácticas, verá que son muy necesarias“, concluye Kimmerle.


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Posted by BBC News Mundo on Thursday, May 2, 2019


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