Quién está detrás de la toma de rehenes en Argelia
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Quién está detrás de la toma de rehenes en Argelia

La operación del sábado ha dejado, hasta ahora, un saldo de al menos 80 personas. Quedan muchas interrogantes no sólo sobre cómo ocurrieron los hechos, sino sobre quién y qué motivos explican el sangriento episodio.
21 de enero, 2013
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ARGELIA

La operación del sábado para liberar a los rehenes secuestrados en las instalaciones de gas de In Amenas, en Argelia, ha dejado, hasta ahora, un saldo de al menos 80 personas, más de la mitad de ellas rehenes de varias naciones. Como suele suceder en estos casos, también dejó muchas interrogantes no sólo sobre cómo ocurrieron los hechos, sino sobre quién y qué motivos explican el sangriento episodio.

La búsqueda de muertos continúa en la planta. Según informes, unos 20 rehenes siguen desaparecidos, entre ellos ciudadanos de Japón, Noruega, Reino Unido, Estados Unidos y Malasia.

Las fuerzas de seguridad argelinas indicaron que cinco de los militantes islamistas que llevaron a cabo el asalto en las instalaciones de Tigantourine fueron capturados vivos, pero otros tres escaparon.

Las informaciones desde el inicio de la crisis, el miércoles, han sido muy confusas. El sábado las autoridades argelinas señalaron que todos los 32 islamistas que llevaron a cabo la incursión habían muerto. Pero la persona que se sospecha organizó el ataque, Mojtar Belmojtar, declaró que eran 40 los militantes que habían participado.

No se piensa que Belmojtar estuvo físicamente en la operación, pero en un video emitido el miércoles en un sitio web mauritano se atribuyó la responsabilidad de la toma de las instalaciones de Tigantourine.

En el video Belmojtar asegura que está preparado para negociar con líderes de Occidente y argelinos si se suspenden las operaciones contra los islamistas en Mali.

Analistas han manifestado dudas de que esos sean los verdaderos motivos de una operación que, probablemente, requirió de una organización detallada. Pero el video puso en el mapa de agentes del terrorismo internacional a un nuevo personaje, hasta ahora poco conocido internacionalmente.

El “señor Marlboro”

EEUU-ARGELIABelmojtar es un veterano de guerra argelino que perdió un ojo y que ha sido condenado en ausencia por asesinato, secuestro y terrorismo.

Se le conoce como “el señor Marlboro” debido a su rol en el tráfico de cigarros en la región del Sahel, un territorio que se extiende entre el desierto del Sahara en el norte y la sabana sudanesa en el sur.

El objetivo de su negocio era financiar su yihad y ahora se presentan con el nombre de “Firmantes del Batallón de Sangre”·
“Belmojtar ha estado activo en los círculos políticos, ideológicos y criminales en el Sahara durante las dos décadas pasadas”, explica a la BBC Jon Marks, académico de Chatham House, un think-tank basado en Londres.

Nació en 1972 en Ghardaia en el este de Argelia y -según entrevistas publicadas en sitios web islamistas- desde niño “se sintió atraído a luchar por la yihad”.

Cuando tenía 19 años, inspirado en vengar el asesinato en 1989 del ideólogo palestino islamista, Adbullah Yusuf Azzam, viajó a Afgnasitán para recibir entrenamiento de al Qaeda.

“Estando allí, Belmojtar dijo (en los mismos sitios islamistas) que entabló conexiones con yihadistas de todo el mundo”, explica en un informe la Fundación Jamestown, un think-tank basado en Estados Unidos.

“Además, Belmojtar asegura que ha estado en frentes de batalla desde Qardiz y Jalalabad hasta Kabul”, agrega.

argelia

Secuestrador “marginado”

Cuando regresó a Argelia en 1993 el país estaba ya sumido en el estertor de un conflicto después de que la milicia argelina apoyada por Francia anuló elecciones que el Frente Islámico de Salvación (FIS) se pensaba iba a ganar.

Belmojtar se unió al conflicto, que provocó cientos de miles de muertes, y se convirtió en una figura clave del Grupo Islámico Armado (GIA) y posteriormente del separatista Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).

Se dice que perdió el ojo izquierdo durante un enfrentamiento con tropas del gobierno argelino en los 1990 y ahora lleva una prótesis ocular.

El GSPC se unió posteriormente con al Qaeda para formar el AQIM (Al Qaeda del Magreb Islámico y Belmojtar dirigió el batallón del grupo en el desierto entre Argelia y Mali.

Pero como resultado de una lucha interna, AQIM le retiró su título de “emir del Sahel” y Belmojtar lanzó un nuevo grupo el año pasado, conocido tanto como “Firmantes del Batallón de Sangre” la “Brigada de los Enmascarados” y la “Brigada de Khaled Abu al-Abbas”.

El ataque en la planta de Tigantourine es su primer operación importante y, según los expertos, demuestra que Belmojtar sigue siendo influyente a pesar de haber sido marginado por AQIM.

Y en años recientes ha ganado notoriedad por su toma de rehenes en todo el Sahara, a menudo demandando rescates multimillonarios de gobiernos occidentales.

El mes pasado, el Batallón de la Sangre lazón advertencias contra cualquier intento de sacar a los islamistas del norte de Mali.
“Responderemos con toda la fuerza. Prometemos que los seguiremos a sus casas y que sentirán dolor”, señaló el grupo, de acuerdo con medios locales.

El mes pasado, medios argelinos informaron que Belmokhtar, a quien fuentes de Inteligencia francesa describieron como el “inatrapable”, había sido dado de baja en enfrentamientos entre islamistas y separatistas Tuareg en el norte de Mali.

Eso resultó no ser cierto.

Muy por el contrario. Según le dijera a la agencia Reuters el académico Stephen Ellis, del Centro de Estudios Africanos ubicado en Leiden, en Holanda, “es uno de los señores de la guerra mejor conocidos en el Sahara”.

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Chile: 4 claves para entender la consulta por la que cambiará la Constitución de Pinochet

Una gran mayoría de chilenos votó este domingo a favor de reemplazar la Constitución vigente, que fue redactada bajo el régimen militar de Augusto Pinochet.
26 de octubre, 2020
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chile

Getty Images
Las autoridades iniciaron el recuento de votos en la noche del domingo.

Por primera vez en la historia de Chile, este domingo se preguntó a la ciudadanía si aprobaba o rechazaba la redacción de una nueva Constitución.

El resultado fue abrumador: uni 78% de la población votó por el cambio de la Carta Magna.

Será además la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Tras conocer los resultados preliminares, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, afirmó que “triunfó la ciudadanía y la democracia” tras conocerse los primeros resultados del histórico plebiscito.

“Hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de los chilenos y del alma de las naciones honrando nuestra tradición de república”, indicó.

El proceso, que transcurrió en tranquilidad, generó largas filas tanto en el país como en el extranjero, mientras las autoridades se esforzaban por mantener la distancia entre los votantes para evitar la propagación del coronavirus.

colas

AFP
Se han reportado largas filas a lo largo del país.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

chile

AFP
Efectivos del Ejército ayudan a algunas personas a ejercer el voto.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

Getty Images
La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente ampliay en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

colas

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Las autoridades han pedido a la población mantener la distancia social.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54,7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

chile

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Muchas filas buscan mantener el distanciamiento social.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

Getty Images
El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

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Las largas filas se han mantenido desde que abrieron los centros para ejercer el voto.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

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El referendo ha transcurrido con normalidad.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

colas

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El referendo se realiza en medio de la pandemia de coronavirus.

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

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El proceso ha sido calificado de histórico.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

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Las autoridades han tomado medidas especiales para evitar la propagación del virus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


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