6 películas para odiar a cupido
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6 películas para odiar a cupido

Si lo que quieres es no celebrar, sino odiar todo lo que el Día del amor y la amistad representa, aquí una lista de películas
Por JJ Negrette y Rafael Paz/ Butaca Ancha
14 de febrero, 2013
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¿No aborrecen que todo el mundo luzca enamorado el 14 de febrero?, ¿que sólo ese día se acuerden que tienen corazón?, ¿qué hasta su amigo el que nadie pela tiene con quien pasar San Valentín y ustedes no? O quizá sólo odias que la gente corra a gastar su dinero sin pensarlo.

Para romper esa larga tradición de recomendar comedias románticas recomendamos 6 películas para odiar todo lo que el Día del amor y la amistad representa. Un sexteto que convertirá tu corazón en un frío y árido témpano de hielo.

Aquí nuestras elegidas:

Blue Valentine | Dir. Derek Cianfrance | 2010

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La película se centra en un joven matrimonio, Dean (Ryan Gosling) y Cindy (Michelle Williams), que está atravesando una fuerte crisis matrimonial. Al mismo tiempo el director nos muestra cómo se conocieron y enamoraron nuestros protagonistas. ¿Podrá ese amor juvenil durar para toda la vida? O, al igual que la panza chelera de Dean, ¿llegará un momento en que sea insoportable? Todavía lloramos cada que vemos la escena del ukulele.

Love Streams | Dir. John Cassavetes | 1984

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Considerada una de las obras maestras de Cassavetes, Love Streams cuenta la historia del escritor Robert Hamon (el mismo director) y su hermana Sarah (Gena Rowlands). Nuestro protagonista pasa sus días sumido en el alcoholismo y despachando a una mujer tras otra, se enamora de ellas en el transcurso de una tarde mientras las entrevista para el libro que está escribiendo. Vive sin ataduras, lo que le impide tener una relación sana con su hijo. Por su parte, Sarah se está divorciando de su marido lo que le provoca una crisis nerviosa. Ante su comportamiento errático su hija decide vivir con su padre, decisión que sumerge a Sarah en el vacío. Con el pasar de los minutos, somos testigos de cómo esa casa que comparten se queda sola, hasta respirar en una soledad insoportable.

Pierrot Le Fou | Dir. Jean-Luc Godard | 1965

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Durante la filmación de Pierrot Le Fou, la relación de Godard y Anna Karina estaba al borde del precipicio —terminaron por divorciarse en 1967— y el torrente de sentimientos que inundaba el set quedó plasmado en los fotogramas de la película. Comparen con Une femme est une femme y verán a qué nos referimos. Ferdinand Griffon (Jean-Paul Belmondo) es un hombre de clase media que vive de manera tranquila y acomodada con su familia en París, está hastiado de esa vida. Todo cambia cuando conoce a la enigmática Marianne Renoir (Karina), se enamoran y huyen al Mar Mediterráneo. Transgrediendo el clásico chico conoce chica y mezclándolo con road trip, Godard entrega una de sus obras maestras. Un sentido retrato sobre lo efímero del amor y las traiciones inherentes del desamor. En un pequeño cameo, Sam Fuller lo define todo: “El cine —y la vida, diríamos nosotros— es un campo de batalla. Amor, odio, violencia, acción, muerte… en una palabra, emoción.” No lo pudimos haber dicho mejor.

Who’s Afraid of Virginia Woolf? | Dir. Mike Nichols | 1966

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Una pareja invita a otra a un amigable rendez vouz en este voraz tratado de la vida en pareja, de la pluma del dramaturgo Edward Albee y de la tenaz mano en la dirección de un joven Mike Nichols. George y Martha (que, se dice, fue inspirada en la afamada cineasta experimental Marie Menken) son un matrimonio que han visto años y años de frustración y crueles juegos retóricos y verbales donde la lengua y el verbo son más contundentes que el puño, de la misma manera que el carnicero afila su cuchillo antes de partir las carnes, George (un potentemente pusilánime Richard Burton) y Martha (una abrasiva Liz Taylor) afilan sus lenguas y juegos para recibir a los jóvenes Nick (galante George Segal) y Honey (devastadora Sandy Dennis). Lo que sigue es una escalada de humillaciones, crueles insultos, insinuaciones sexuales, vástagos muertos, vástagos olvidados y una muy extraña reanimación de las convenciones que conlleva la vida de pareja a través de la destrucción de esas mismas convenciones, quedándonos únicamente con el único vínculo real existente en una relación de pareja: la pueril dependencia. Véanla con sus papis.

Amour | Dir. Michael Haneke | 2012

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El título de la última cinta del alabado cineasta austríaco Michael Haneke, reconocido quizá de manera injusta e imparcial como un misántropo, parece extremadamente ambicioso de principio, pero hace justicia a la compleja austeridad de un concepto tan vago como el amor. ¿Qué es lo que se reconoce como ‘amor’? ¿Qué lo define y cómo lo podemos ver? La respuesta de Haneke es tan dura, fría y concisa como una bofetada en nuestra complacencia emocional. No es sólo sobre el amor, sino también sobre sus límites, oscuros rincones y su inevitable erosión, en este caso por la muerte. Al final, nos quedamos como el estudiante modelo de Anne y Georges, planeamos nuestra visita, decimos que fuimos de improvisto, prometemos algo y agradecemos esos momentos “hermosamente tristes”. Nada de lágrimas, no sean niñas. Ya lo dijo otro gran misántropo, Aleks Syntek: “duele el amor… duele hasta matar”.

Possession | Dir. Andrzej Zulawski | 1981

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El horror más grande no se oculta detrás de una enorme bestia o desastre natural sino en los recovecos de la intimidad. Isabelle Adjani y Sam Neill son una pareja que atraviesa por una fuerte crisis de pareja en la que la mujer somatiza de manera grotescamente gráfica el malestar psicológico que generan la infidelidad, los celos y la desconfianza. Possession es hacer tangible el infierno personal que se atraviesa, los inmensos horrores que viven dentro de cada uno. La escena de Adjani recorriendo amplios pasillos del metro vomitando y gritando es una sublime pieza de terror doméstico.

Lee la nota también en Butaca Ancha.

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Elecciones en EU: ¿podría Donald Trump ir a la cárcel si pierde las elecciones?

El mandatario podría estar jugándose en las urnas algo más que su futuro político. Te explicamos por qué.
3 de noviembre, 2020
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Para Donald Trump, una derrota en las elecciones de este martes no sería solamente una humillación política. El mandatario arriesga mucho más.

Las investigaciones en torno a los escándalos que han ocurrido durante su gestión sugieren, según expertos, que el mandatario puede enfrentar una compleja situación financiera personal, además de procesos penales, si tiene que salir de la Casa Blanca el próximo 20 de enero.

Hasta el momento, frente a la posibilidad de una investigación criminal en su contra, lo protege la inmunidad que le brinda el cargo. Los presidentes en ejercicio no pueden ser procesados.

Lo que lleva a la pregunta obvia: ¿qué pasa si ya no es el presidente?

La inmunidad en el cargo

“Creo que hay la posibilidad de que se le imputen cargos criminales a Trump”, dice a BBC Mundo Bennett Gershman, catedrático de derecho constitucional en la Universidad de Pace, quien se desempeñó por una década como fiscal en el estado de Nueva York.

“Los cargos que el presidente podría enfrentar tienen que ver con fraude bancario, fraude de impuestos, lavado de dinero, fraude electoral”, entre otros, asegura Gershman, citando “toda la información que ha salido a la luz en los medios sobre su conducta financiera”.

Como si esto fuera poco, Trump enfrenta grandes riesgos financieros, incluyendo, según informes de los medios estadounidenses, una enorme deuda personal y dificultades con su imperio empresarial.

El diario The New York Times ha dicho que en los próximos cuatro años Trump tiene que pagar más de 300 millones de dólares en préstamos, en momentos en que algunas de sus inversiones personales no pasan por el mejor momento.

Y si Trump sale derrotado en los comicios, tal vez sus acreedores sean menos flexibles a la hora de exigir el pago de esas obligaciones.

La Casa Blanca ha actuado como una barrera frente a los problemas legales y financieros del mandatario, advierten sus críticos. Si esa muralla desaparece, Trump enfrentaría días difíciles.

No admite faltas

El presidente asegura haber sido víctima de numerosas conspiraciones por parte de sus enemigos para acusarlo falsamente de haber cometido crímenes antes y durante su tiempo en el poder.

Joe Biden.

Reuters
Trump ha acusado repetidamente a Biden sin presentar pruebas.

Trump niega de manera tajante haber cometido cualquier falta.

Y subraya el haber salido airoso de las investigaciones que ha llevado a cabo el Departamento de Justicia en torno a los numerosos escándalos que han enmarcado su gestión, así como del juicio político que le realizó el Congreso a comienzos de este año.

Pero todos esos procesos partían de la base de la inmunidad presidencial frente a los procesos penales. El Departamento de Justicia ha dicho en repetidas ocasiones que un mandatario no puede ser procesado penalmente mientras ocupe el cargo.

No obstante, esas investigaciones podrían ser la base de nuevas actuaciones judiciales contra Trump, le dicen expertos a BBC Mundo.

“Ya sabemos que puede enfrentar acusaciones de fraude electoral, ya que el fiscal federal del Distrito Sur de Manhattan en efecto ya nombró como co-conspirador junto a Michael Cohen“, asegura Gershman.

El experto se refiere a la investigación federal contra el exabogado personal de Trump, Cohen, quien en 2018 se declaró culpable de irregularidades electorales durante la campana de 2016 relacionadas con pagos efectuados a la actriz porno Stormy Daniels, quien alega haber tenido un affaire con el presidente.

Stormy Daniels.

Reuters
La actriz Stormy Daniels estuvo en el centro de uno de los escándalos que afectaron al presidente.

Durante la investigación contra Cohen, la fiscalía describió en su acusación oficial a un entonces candidato presidencial, al que designaron como “Individuo 1”, supuestamente relacionado con esa actividad criminal. Los medios estadounidenses asumieron universalmente que la Fiscalía se refería en ese momento a Trump.

En su momento, el hecho fue noticia nacional. El 7 de diciembre de 2018, The New York Times titulaba: “Fiscales dicen que Trump dirigió pagos ilegales durante la campaña”.

Agregaba el diario que “fiscales federales dijeron el viernes que el presidente Trump dirigió pagos ilegales para evitar un potencial escándalo sexual que amenazaba sus posibilidades de ganar la Casa Blanca en 2016, poniendo el peso del Departamento de Justicia detrás de las acusaciones previamente realizadas por su exabogado”.

El informe Mueller

Gershman dice que cabe suponer que “pueda haber otros cargos por obstrucción a la justicia” a partir de los resultados del llamado informe Mueller.

En 2019, el fiscal especial Robert Mueller entregó su investigación sobre las acusaciones de interferencia del gobierno ruso en la campaña presidencial estadounidense de 2016.

Dicho informe no encontró prueba concluyente de que la campaña del entonces candidato Trump estuviera deliberadamente colaborando con el gobierno ruso.

Sin embargo, el informe documentó una serie de actuaciones controversiales del mandatario en respuesta a esa investigación.

Mueller manifestó entonces que el Congreso estadounidense debía decidir si le seguía un “impeachment” o juicio político a Trump por supuesta obstrucción de justicia, ya que el presidente tenía inmunidad frente a los canales normales de la justicia penal.

Robert Mueller.

EPA
Hay expertos que creen que Trump podría afrontar cargos derivados de la investigación que llevó a cabo el fiscal especial Robert Mueller.

En esa ocasión, el Congreso se abstuvo de abrirle un juicio político a Trump, aunque sí lo hizo meses después por un caso distinto, esta vez ante versiones que decían que el presidente había intentado manipular al gobierno de Ucrania para que investigara supuestas irregularidades cometidas por Hunter Biden, el hijo del candidato demócrata Joe Biden.

En diciembre de 2019 la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, acusó formalmente a Trump, pero en febrero siguiente, el Senado, de mayoría republicana, lo absolvió.

Trump fue apenas el tercer mandatario estadounidense en la historia en enfrentar un “impeachment”.

Cargos locales y federales

Como presidente, Trump podría en principio autoperdonarse por cualquier violación a las leyes federales que hubiese cometido, aunque no hay antecedentes en la historia del país de una situación semejante.

En cambio, sí ha ocurrido que un mandatario que enfrenta la posibilidad de cargos criminales salga del cargo y sea perdonado por su sucesor.

Ese fue el caso en 1974 cuando Richard Nixon renunció después del escándalo de corrupción de Watergate, y su entonces vicepresidente y sucesor en el cargo, Gerald Ford, le extendió un perdón judicial total.

Richard Nixon.

BBC
Nixon es hasta ahora el único presidente en la historia de EE.UU. que ha recibido un perdón total.

“Hay muy poca probabilidad de que Trump enfrente cargos federales, pues es de esperar que se autoperdone”, le dice a BBC Mundo Norman Ornstein, experto del American Enterprise Institute, un centro de investigación política de línea conservadora.

En un escenario de derrota electoral, si Trump no se atreve a autoamnistiarse, dice Ornstein, el mandatario tendría algún incentivo para renunciar al cargo antes del final de su periodo, que se cumple el 20 de enero de 2021.

En ese escenario hipotético extremo, el actual vicepresidente Mike Pence quedaría a cargo para completar los días finales del periodo presidencial y podría perdonar a Trump por anticipado de cualquier crimen a nivel federal que hubiese podido cometer.

Pero las potenciales dificultades legales de Trump no terminan ahí, asegura Ornstein.

Los medios estadounidenses han estado ventilando la posibilidad de que, aparte de cargos federales, Trump también enfrente cargos criminales a nivel local, le recuerda a BBC Mundo el exfiscal Gershman.

Carteles frente a la Casa Blanca.

Reuters
Detractores del presidente han colgado carteles que piden su arresto frente a la Casa Blanca.

El 1 de noviembre, la publicación The New Yorker se unía a muchos otros medios estadounidenses discutiendo un escenario en el que el fiscal de Nueva York, Cyrus Vance, quien ha estado investigando los negocios privados del presidente, podría eventualmente acusarlo de irregularidades relacionadas con su pasado como magnate inmobiliario.

En eso concurre Ornstein, quien le dice a BBC Mundo: “Hay investigaciones agresivas en curso por el Fiscal General del Estado de Nueva York, y el Fiscal del Distrito de la Ciudad de Nueva York sobre irregularidades de impuestos y de otra índole potencialmente cometidas antes de que Trump fuese presidente”.

A diferencia de los cargos federales, los de nivel local no son susceptibles de perdón presidencial.

Una decisión política

Los expertos insisten en que no hay seguridad de que las autoridades decidan emprender estas acciones en contra de Trump, incluso si creyesen que existe evidencia para justificarlo.

Ya en 1974 el gobierno de la época decidió que enjuiciar a Nixon solo extendería la agonía del escándalo de Watergate, y, alegando conveniencia nacional, prefirió perdonarlo.

Al respecto, Joe Biden dijo el pasado 6 de agosto en una entrevista que, en caso de ser elegido presidente, ni se opondría ni impulsaría un proceso penal contra Trump, dejando esa decisión enteramente a los fiscales del Departamento de Justicia.

Si esos fiscales federales, o los del estado de Nueva York, finalmente deciden adelantar un proceso contra Trump, no será una situación que se resuelva rápidamente.

Por cuenta de los litigios previos, un juicio fácilmente podría tomar meses o incluso años en comenzar, le dice Gershman a BBC Mundo

Si fuera encontrado culpable por cargos como los que se han discutido, Trump podría enfrentar una pena “de años, no de meses” en prisión, advierte el académico.

“La ley aplica para todos”, recuerda Gershman.

Ornstein, por su parte, sospecha que los fiscales de Nueva York seguirán adelante con sus investigaciones contra Trump.

“No creo que terminen sus esfuerzos contra Trump cuando deje su cargo. Trump es vulnerable, y lo sabe”, le dice Ornstein a BBC Mundo.

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BBC

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