Arranca FICUNAM. Es curioso e inconforme: Roger Koza
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Arranca FICUNAM. Es curioso e inconforme: Roger Koza

El programador del evento habla del Festival que estará del 21 de febrero y hasta el 3 de marzo y presentará más de 100 películas de 35 países
Por Rafa Paz
21 de febrero, 2013
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A partir del 21 de febrero y hasta el 3 de marzo tendrá lugar la tercera edición el Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FICUNAM), certamen que proyectará más de una centena de películas provenientes de 35 países.

A lo largo de sus tres ediciones, Eva Sangiorgi, directora del festival, y su equipo se han dedicado a convertir al FICUNAM en un punto de referencia para la cinefilia nacional y extranjera. En palabras de Roger Koza, programador del evento, les interesa más la forma que los temas que tratan las cintas y eso es lo que los distingue de otros festivales.

Butaca Ancha (BA): Desde el punto de vista del programador, ¿cuál es la visión y proyección del FICUNAM?

Roger Koza (RK): «El festival, cuando uno revisa la programación de su primera edición a la fecha, denota una suerte de coherencia en todas sus líneas de programación. Es decir, hay retrospectivas que marcan un camino en la comprensión del cine. Es un festival que arranca con Apichatpong Weerasethakul, después con Masao Adachian y con (Peter) Tscherkassky, en esta tercera edición tiene tres retrospectivas: Edward Yang, Jonas Mekas y Darezhan Omirbayev. Allí hay un núcleo fuerte del festival con una idea muy precisa de que el cine se define, antes que por sus temas, por su forma. Cada uno de estos directores ha trabajado formalmente sus películas, ha tenido ideas sobre el cine y establecido una relación entre esas ideas y sus películas. Lo que implica una relación con el mundo.

«Desde ese lugar, uno puede ver inmediatamente una política de programación. Esta política tiene a su vez un correlato en la competencia. Éste es un festival en que la competencia no es simplemente una excusa: “porque hay que tener competencia”. Se supone que un festival sin competencias no es legítimo, excepto que sea el de Nueva York que desde un principio entendió que las películas no pueden competir entre ellas.»

Para Koza, el FICUNAM tiene claro que los premios que otorga no sirven para definir si una cinta resulta mejor que otra, sino para incentivar que ese cine diferente y que se sale del molde se mantenga, así, los jóvenes creadores reciban un estímulo para continuar con su carrera.

Este año la competencia internacional está compuesta por 14 títulos, entre los que destacan The Act of Killing de Joshua Oppenheimer; Cumbres, Gabriel Nuncio; Escuela Normal, Celina Murga; Vers Madrid – The Burning Bright! (Scene from the Class Struggle and the Revolution), Sylvain George; y Leviathan, Véréna Paravel y Lucien Castaing-Taylor.

«La competencia del FICUNAM no es, como en otros lados, películas de relleno. Creo que si no tuviéramos competencia, esas películas serían fundamentales en la identidad y estructura del festival,» asegura Koza. Sobre el jurado afirma que «tienen la misma importancia que una película. No elegimos un jurado por prestigio. Lo pueden tener y es bienvenido que lo tengan. Elegimos por la capacidad de visión que tienen en la actividad que se desarrollen, sea la crítica, la dirección de un festival, la de dirigir películas.» Los miembros del comité son Jean-Pierre Rehm, director del FIDMarseille; Athina Rachel Tsangari, cineasta; Dennis Lim, crítico y colaborador de The New York Times; Nicolás Pereda, cineasta; y Mark Peranson, escritor, programador y cineasta.

A diferencia de otros festivales alrededor del mundo, que combinan el lado comercial con el artístico, como Cannes, que tiene un mercado de películas o ha incluido en su competencia oficial filmes como Sherk 2 (2004). Situación que se repite en la Berlinale o en el Festival de Toronto (TIFF). El FICUNAM se enfoca en una vena más artística, incluso académica.

BA: ¿Podríamos decir que el FICUNAM está enfocado al arte y no a la comercialización de las películas?

RK: «Lo que vos decís implica un problema de fondo. Cuando uno revisa otros festivales tienen focos de industria. Algunos le dan un lugar importante al desarrollo industrial, no hay una mirada clara sobre lo que se programa y lo que se pretende. La concepción de la industria se empieza a filtrar en el orden de la programación. No se termina por entender la diferencia entre una concepción estética o una concepción comercial respecto del cine. Éste es un riesgo que tienen los festivales, uno puede leer las programaciones y detectar con claridad dónde se está filtrando el imperativo comercial.

«En el FICUNAM no hay ninguna actividad de industria. Las actividades paralelas exacerban un costado que la industria desestima: son del orden del conocimiento. El festival tiene una concepción fuerte de programación y, al estar unida a la UNAM, inmediatamente las actividades paralelas están vinculadas con un ejercicio deliberado y profundo de producir un discurso.

«En la pasada edición, teníamos un coloquio de cine radical, este año hay una fuerte presencia de la crítica con foros vinculados a ella. El cine en el FICUNAM invita a un trabajo inmediato de relacionar la imagen con el conocimiento. Es una amalgama entre estética y epistemología. Una voluntad de saber, además de una voluntad de mirar.»

BA: ¿Se agrega un trasfondo académico?

RK: «Yo no uso deliberadamente la palabra, porque lo académico, y sobre todo lo institucional, tiende a tener un rigor. La academia tiende a fosilizar sus conocimientos, a pesar de que se plantea que es un lugar de permanente revisión y autocrítica. El espíritu académico es lo que toma el FICUNAM. La palabra académico suena como una cosa seria, donde se pierde cierta vitalidad. No debería ser así por el espíritu universitario de UNAM.

«Éste es un festival donde yo siento una absoluta libertad. Se invita al rigor intelectual, pero a la vez está el espíritu lúdico, cierto hedonismo crítico donde las películas suministran placer y realidad.

«Al estar funcionando un festival en una universidad y no en un shopping, en un mall con cines, eso le da un giro distintivo. Es inmediato. Creo que en los tres años consecutivos, esto se ha aprovechado en el diseño de programación.»

Además de Koza, Eva Sangiorgi, Maximiliano Cruz y Sébastien Blayac conforman el equipo de programadores del festival, juntos trabajan durante todo el año para definir los largometrajes y cortometrajes que se proyectarán. Son 9-10 meses en los que ven cientos de filmes, «es casi como tener un hijo,» ironiza el también crítico.

FICUNAM2013BA: Como programador, ¿cuáles son tus funciones? ¿Cuál es el proceso que sigue una película para llegar a la programación?

RK: «Eva Sangiorgi —directora del festival— y Maximiliano Cruz juegan un papel fundamental. La decisión de una directora es importante. Vemos muchas películas a lo largo de un ciclo que tomaría unos 9-10 meses, casi como tener un bebé. En esos meses uno ve películas que llegan por convocatoria del FICUNAM, películas que viajan y transitan en otros festivales, y, en última instancia, nos llegan películas porque les interesa el festival, a los propios directores les interesa mostrar sus películas en México y en el FICUNAM. La tarea de programación empieza así.

«Luego hay concepciones estéticas. En el grupo de trabajo hay una diversidad que jamás se transforma en eclecticismo y que no se transforma en un conflicto de posiciones distintas sobre el cine. Hay un lugar común entre nosotros, donde tenemos un entendimiento del cine con nuestros gustos partículares. Eso se combina y termina constituyendo la identidad del festival.»

BA: ¿Hay algún criterio específico que deba cumplir la película para ser seleccionada?

RK: «No miramos las películas sólo por lo que cuentan o muestran, sino por cómo cuentan y muestran. El punto de anclaje está localizado en una mirada formal del cine. Nosotros estamos preocupados por el lenguaje del cine. Porque el cine, antes que nada, es un lenguaje. Es un arte. Y como cualquier arte, tiene formas más allá de lo que se exprese.

«Uno puede contar historias de amor, pero lo que hace que sea una película no son tanto los giros narrativos sino la forma elegida para hacerlo. Si viene una película con un tema apasionante, incluso bien hecha, pero se parece a una comercial, probablemente nos guste pero no la vamos a poner en el festival. No es el tipo de películas que nosotros elegimos, la idea es detectar líneas formales en el cine y no engañarse con modas que se imponen en los festivales. Que engañan a los programadores a través de ciertas elecciones formales. Léase planos largos, en algún momento hay un animal que se mata y se carnea, el personaje está en la naturaleza. Hay que detectar las trampas que compran los europeos, que terminan haciendo que los latinoamericanos hagan películas con ciertos criterios porque es lo que los europeos van a programar. Eso llega a nosotros como si fuera lo que tenemos que programar.

«También nos interesa seguir las carreras de ciertos autores que hemos visto nacer y hoy están en su tercer película. Vemos que hay una obra interesante y darle continuidad.»

En sus viajes alrededor del mundo, el equipo de programadores se ve influenciado por otros festivales y que no son necesariamente los consagrados, sino algunos «más pequeños, como Locarno o FIDMARSEILLE —que se realiza todos los años en Marsella—. Ahí está pasando lo que no pasa en otros lugares», según Koza. Sin imitarlos, el FICUNAM los usa como faros para iluminar sus propios objetivos, porque «allí el cine contemporáneo vibra, respira más que en festivales ‘consagrados.’»

Como programador «teneis que ir a una zona de la inteligencia y la sensibilidad, donde no hay referencias y referentes, para dictaminar si tu apreciación es válida. Es ahí donde uno tiene que jugarsela. Ver y tratar de entender si uno encuentra un valor intrínseco y no un valor del consenso. Es muy difícil, puede fallar, pero cualquier festival que quiera dar una contribución al mundo del cine tiene que tomar este tipo de riesgos.»

BA: ¿El festival nace en la UNAM o germina afuera y después se une?

RK: «Nace en la UNAM. La idea fue de Eva Sangiorgi, el festival no nace de un capricho. Tiene una prehistoria que es el FICCO (Festival Internacional de Cine Contemporáneo), que fue clave para la Ciudad de México. Y que murió o lo asesinaron. Eso es lo difícil para los festivales que nacen libres, cómo sostener su libertad.

«Creo que FICCO había nacido libre y le cobraron la libertad. Lo asesinaron. FICUNAM ha nacido libre, es su tercer año y ojalá se pueda sostener así y crecer. FICUNAM es más radical que FICCO, hay menos concesiones sobre la programación. Hay un núcleo genético común, en parte porque uno de sus programadores está en FICUNAM, Maximiliano Cruz, y Eva Sangiorgi se forma en ese festival.

«Ella se da cuenta del vacío que había dejado FICCO, pasan unos años y concibe la posibilidad de hacer un evento de esas características pero fuera del orden de una empresa de distribución cinematográfica (uno de los principales socios del FICCO era Cinemex). Presenta el proyecto, la universidad lo escucha, lo examina y da el visto bueno. El festival nace del seno de la UNAM con una genealogía fuera de la UNAM

Otro de los aspectos que distinguen al FICUNAM de otros encuentros cinematográficos es la inclusión de críticos de cine dentro de su organigrama. Además, este año se organizaron diversas mesas de análisis, simposios y encuentros sobre la crítica y el quehacer de quienes la practican. Incluso se llevará a cabo Fósforo: 3º concurso de crítica cinematográfica Alfonso Reyes.

BA: ¿Es importante la crítica de cine para el FICUNAM?

RK: «Me atrevo a decir que el catálogo del FICUNAM no tiene comparación con otros catálogos de cualquier lado. Si uno lo examina es un libro de críticas. Literalmente. Se podrá discutir si sus críticos/programadores son buenos o malos, pero vos te encontrás con una sinopsis con un lenguaje crítico. Está no sólo en el catálogo sino en cómo se miran las películas.

«La relación entre crítica y el festival es constitutiva. Yo soy crítico y estoy en esa estructura. Eva (Sangori) buscó eso. Maximiliano (Cruz) no es crítico, es programador, pero tiene el potencial de ejercer como crítico eventualmente. En todos nuestros festivales ha habido críticos en el jurado.

«La crítica para nosotros es central, un festival que trabaja junto a críticos garantiza una inquietud constante, una curiosidad y conjurar el inconformismo. El crítico no es un iluminado, es alguien que está trabajando conscientemente sobre las formas del cine y, por lo tanto, me parece que es un agente fundamental. En FICUNAM la crítica es algo asociado desde primer momento.»

Como se dijo líneas arriba, Roger Koza divide su tiempo entre ser programador del FICUNAM y crítico de cine. Actualmente, su blog Ojos Abiertos puede ser consultado en el sitio web Otros Cines.

BA: ¿Cómo es una buena crítica de cine?

RK: «Una buena crítica de cine es aquella que le permite al lector encontrar un conjunto de elementos que quizás vio, pero no llegó del todo a describir. Y si uno no describe lo que ve, no llega a verlo todo. O, más fuerte aún, cosas que ni siquiera había visto que estaban. Uno puede ayudar al lector, compartir con mucha precisión una mirada sobre la película. Ésa es una buena crítica: que de ganas, si la vio, de volver a verla. Si no la vio, ir a verla.

«Uno de los elogios más grandes que recibo como crítico es que esa película o la fue a ver de nuevo o le dio ganas de ir a verla. La contracara es que te escriben, sobre todo si no la habían visto, y te pueden decir ‘tu texto era mejor que la película’ y en el peor de los casos: ‘estás diciendo cualquier barbaridad de la película, es una porquería y vos no sabes mirar lo que estás viendo.’

«La crítica debe brindar un nuevo orden de visibilidad. Su trabajo es dar vuelta, cambiar de posición lo que está visible y eso hace que lo que estábamos viendo tenga muchas más cosas para mirar. Eso es para mi una buena crítica.»

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Trump vs Biden: cuáles son los estados que definirán las elecciones en EU (y por qué todos miran a Florida)

Unos pocos estados determinarán el resultado de las históricas elecciones estadounidenses. Aquí te ofrecemos una guía simple.
2 de noviembre, 2020
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Como bien sabe la excandidata demócrata Hillary Clinton, en Estados Unidos no necesariamente gana las elecciones quien obtenga el mayor número de votos de los ciudadanos.

En la primera economía mundial, los comicios a presidente son indirectos, lo que de facto significa que algunos territorios -o votantes- acaban pesando más que otros.

El candidato que llegará a la Casa Blanca, o se quedará en ella en el caso del presidente Donald Trump, debe conseguir al menos 270 de los 538 votos del Colegio Electoral.

Cada estado tiene un determinado número de votos en función de su población y el aspirante que consiga mayor número de sufragios populares en ese territorio se suele llevar todos esos votos electorales.

Como algunos estados tienen un sólido historial de preferencia demócrata o republicana, la atención se centra en aquellos en los que no está tan claro quién puede ganar.

Se llaman “estados péndulo” o “bisagra” y en estas elecciones superan la decena.

Toda la atención estará puesta en estos territorios la noche de las elecciones, y en BBC Mundo destacamos los seis considerados más determinantes dentro de esos “campos de batalla” -Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Michigan, Wisconsin y Arizona-; y otros dos que se han vuelto más competitivos por sus cambios demográficos -Georgia y Texas-.

El primero en salir: Carolina del Norte

19:30 ET (00:30 GMT). Todo empieza en el este, la zona del país que primero comenzará a cerrar las urnas y publicar resultados iniciales.

Carolina del Norte, con 15 votos electorales y sin claro ganador en las encuestas, es uno de los primeros que se espera que empiecen a difundir datos de forma más rápida entre los estados más disputados.

Firme bastión republicano antes de que el expresidente Barack Obama lo ganara en 2008 por un pequeño margen, el estado se caracteriza por ciudades con grandes comunidades de votantes afroestadounidenses, profesionales moderados y universitarios, pero también importantes zonas rurales, blancas y conservadoras.

Trump ganó aquí en 2016, por casi un 4% después de que Obama lo perdiera en el camino a la reelección en 2012, y la victoria de Trump o el actual candidato demócrata, Joe Biden, puede marcar un buen inicio de la noche para ambos.

El Consejo Electoral del estado estima que el 80 % de los votos serán sufragios depositados en persona de manera anticipada o enviados por correo, y el resultado de éstos se estima que se publique poco después del cierre de las urnas.

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BBC

Algunas claves

  • Para ganar la presidencia de EU, no hay que ganar la mayor parte de los votos populares. Hay que conseguir al menos 270 de los 538 votos del colegio electoral.
  • Millones de estadounidenses están votando más por correo estas elecciones que la anteriores, lo que puede llevar a que tengamos que esperar días para conocer el resultado final mientras esos sufragios son procesados y contabilizados.
  • Debido al aumento sin precedentes del voto por correo, el candidato que parezca liderar la contienda durante la noche puede que no acabe siendo el ganador… Así que cuidado con los resultados preliminares.
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BBC

En Carolina del Norte, las autoridades han podido empezar a contabilizar esos votos de forma anticipada lo que se espera que agilice el proceso pero también pueda llevar al llamado “espejismo azul”: que los resultados iniciales favorezcan a los demócratas, más proclives a votar por correo, pero el apoyo republicano crezca a medida que avance la noche y los sufragios de ese día entren en el cómputo.

El estado, además, acepta votos por correo hasta el día 12 de noviembre, siempre y cuando hayan sido enviados antes del día de las elecciones o esa misma jornada, por lo que si la carrera está ajustada, esos apoyos pueden ser cruciales y alargar la incertidumbre.

El estado que puede enterrar una presidencia: Florida

Ahora bien, esa noche enseguida la atención se desviará hacia la diversa Florida, con 29 votos electorales y tradición de conceder o enterrar presidencias.

Este año, el estado del sol vuelve a cumplir con todo lo que se suele esperar de él: las últimas encuestas le sitúan como un territorio muy disputado, donde, a diferencia de otros campos de batalla, no hay una ventaja clara ni de Biden ni de Trump.

El diario The New York Times estima que el ganador se llevará la victoria aquí por tan solo 1 o 2 puntos porcentuales.

Y su voto sigue siendo fundamental este 2020: los encuestadores coinciden en que Trump necesita Florida para ganar las elecciones. Si lo pierde, sus posibilidades de mantener la Casa Blanca se reducen a un 1%, según las estimaciones del portal especializado FiveThirtyEight.

Mapa de Estados Unidos con votos electorales por cada estado.

BBC

Eso sí: aquí también habrá que tener cuidado con los resultados iniciales. Las particularidades de este proceso, marcado por la pandemia y las distintas normas para contabilizar y publicar el voto por correo y anticipado, pueden confundir.

Pese a que se espera que Florida sea uno de los que más rápido publique resultados, dada su vasta experiencia en el voto por correo y las semanas que ya lleva contabilizando sufragios, puede haber giros importantes durante la noche.

“Podríamos ver algo parecido a un vuelco rojo, por la manera en que Florida procesa los votos”, advierte en conversación con BBC Mundo Geoffrey Skelley, analista electoral de FiveThirtyEight.

El experto menciona las encuestas que apuntan a que, en esta ocasión, el voto por correo suele ser demócrata y que un mayor número de republicanos han expresado que votarán el día de las elecciones.

“Por eso, en un estado como Florida, es muy posible que los primeros resultados sean mayoritariamente de los votos por correo o anticipado y por ello podríamos ver que a los demócratas les está yendo mejor al principio y quizá luego los republicanos vayan ganando apoyo, debido a los votos del día de las elecciones, que tenderán a ser más pro-Trump”.

No obstante, se trata de estimaciones y en uno de los condados de Florida que puede inclinar la balanza (el más poblado, Miami-Dade) la participación de ciudadanos registrados como republicanos era hasta este domingo un 7% superior a aquellos registrados como demócratas, informó el diario The Miami Herald.

El muro azul que “cayó” en 2016: Wisconsin, Michigan y Pensilvania

Pero si Trump aguanta en Florida, la atención se girará hacia el llamado “muro azul”, por el color demócrata: los tres estados que se consideraban un bastión del Partido de Hillary Clinton en 2016 y que Trump consiguió voltear por un estrecho margen de votos.

Wisconsin, Michigan y Pensilvania forman parte del conocido como “cinturón de óxido”; el corazón de la industria que impulsó el país en el siglo XX y que se vio posteriormente vapuleado por un proceso de desindustrialización, creciente competencia global y externalización, que llevó a la pérdida de empleo y a una merma demográfica.

Allí Trump ganó por unos 80.000 votos en conjunto y menos del 1% en cada estado, con el discurso de convertir a EE.UU. en el súperpoder industrial de nuevo, un mensaje que está repitiendo en esta campaña mientras Biden va avanzando en las encuestas: en los tres estados, saca una ventaja al presidente de entre 4 y 6 puntos porcentuales.

mapa del Medio Oeste

BBC

Las urnas cerrarán en estos estados entre las 20:00 y las 21:00 hora del este (01:00-02:00 GMT), pero los resultados pueden tardar.

En dos de los tres no se ha permitido contabilizar los votos por correo o anticipados antes del día de las elecciones —en Michigan, con 16 votos electorales, se permitió empezar a procesarlos el día antes—, por lo que se espera que haya demoras… e importantes cambios.

“Esperamos ver al menos algo de vuelco azul en Pensilvania, porque las autoridades electorales no pueden procesar el voto por correo hasta las 7:00 de la mañana del día de las elecciones y por ello hay una gran posibilidad de que gran parte del voto publicado al principio sea de los sufragios de ese día ”, explica el analista de FiveThirtyEight.

Gran parte del voto por correo ya está en manos de los centros electorales, lo que puede acelerar el proceso, apunta Skelley.

No obstante, las autoridades de Pensilvania, con 20 votos electorales y considerado por algunos analistas el estado que determinará el resultado de las elecciones este año, señalaron que “la inmensa mayoría” de los votos acabarán de ser contados para el viernes, día 6.

Por lo que si la carrera está reñida y depende de Pensilvania, pueden pasar días hasta que sepamos el ganador. Eso sin contar las disputas legales para las que ambas campañas ya se preparan.

“Estamos seguros de que tomará más tiempo del habitual (…) Probablemente no sabremos los resultados la noche de las elecciones”, advirtió el gobernador Tom Wolf la semana pasada.

Joe Biden, izquierda, y Donald Trump, a la derecha.

Getty/EPA
Si la carrera está reñida, toda la atención pueda caer sobre Pensilvania.

Ambos candidatos han evidenciado la importancia del Medio Oeste, con numerosas visitas a la zona, y la agenda de Biden el 3 de noviembre refuerza esa idea: tanto él como su compañera de fórmula, la candidata a la vicepresidencia Kamala Harris, pasarán el día haciendo campaña en Pensilvania.

Wisconsin y Michigan presentan una situación similar, aunque en su caso, las probabilidades de conocer la mayor parte de los resultados durante la noche y la madrugada del día 4 parecen mayores.

“Creo que seremos capaces de saber los resultados de la elección en Wisconsin, esperemos que esa misma noche o quizá como tarde al día siguiente”, dijo el gobernador Tony Evers a principios de mes.

Un importante detalle sobre ese estado, con 10 votos electorales en juego: la legislación estatal no permite que las autoridades locales paren la contabilización de votos y continúen el miércoles, por lo que será una noche larga para muchas localidades.

Las posibles e importantes sorpresas: Georgia, Arizona, Texas

Los cambios demográficos que experimentan Georgia, Arizona o Texas —con sociedades cada vez más diversas— parece estar dando una nueva esperanza a los demócratas.

Los tres (con 65 votos electorales en conjunto) tienen una asentada tradición de voto republicano. Los tres apostaron por Donald Trump en 2016. Y los tres se consideran estados en juego este año.

Quizá el más sorprendente de todos ellos —y el más improbable— sea Texas, que no vota por un candidato demócrata desde 1976 y se ha empezado a considerar “campo de batalla” desde hace relativamente poco.

Los analistas prevén conocer gran parte de los resultados de Arizona, donde las encuestas dan a Biden la victoria por un 1,1%, durante la noche electoral, pero si la ventaja de uno u otro candidato no está clara puede que no provean un resultado final en días.

Georgia y Texas, por su parte, “deberían realizar el conteo de la mayoría de votos el 3 de noviembre, pero el escrutinio se podría alargar hasta el miércoles o jueves”, apuntan desde FiveThirtyEight.

Votante proTrump pidiendo 4 años más del presidente.

Getty Images
Trump se llevó Texas en 2016 con el 52,2% de los votos.

En el caso de Texas, el estado no ha relajado las medidas para poder votar por correo, como sí han hecho otros territorios del país que verán un gran porcentaje de sufragios emitidos de ese modo; pero ya ha superado la participación que registró en 2016, impulsada por el voto anticipado en persona.

Si Biden —que ahora va más de 2 puntos por detrás en las encuestas en ese estado— consiguiera llevarse el gran Texas, sumaría 38 votos electorales… y haría historia.

La participación está siendo alucinante. Algo nunca visto”, subrayaba la semana pasada en conversación con BBC Mundo David Becker, director ejecutivo del Centro de Investigación e Innovación Electoral y exfuncionario del Departamento de Justicia.

En total y a un día de las elecciones, la participación ya ha superado los 90 millones. En 2016, votaron un total de 138 millones de estadounidenses.

“Significa que los votantes realmente han entendido los desafíos ”, incide Becker, “y eso ayuda a garantizar que las elecciones se celebren con el menor número de contratiempos posible”.

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BBC

¿Qué pasa si no hay un claro ganador?

  • Si no hay resultados claros el 3 de noviembre, tendremos que esperar días -o semanas- a que acabe el escrutinio.
  • Es habitual que todos los votos no sean contabilizados en la noche electoral pero este año puede tomar aun más tiempo.
  • Además, podrían producirse disputas legales, lo que añadiría incertidumbre al proceso y puede llevar a que las cortes jueguen un rol en las elecciones. Como ocurrió en el 2000, con Gore vs. Bush.
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BBC

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