Transformando las armas en música para tus oídos
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Transformando las armas en música para tus oídos

El artista Pedro Reyes reciclo seis mil 700 armas destruidas y las transformo en 50 instrumentos musicales
Por Omar Sánchez de Tagle
17 de febrero, 2013
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Los más de 80 mil muertos producto de la guerra contra el narcotráfico en México han generado no sólo distintos programas para el combate al tráfico de drogas y armas, sino también distintas expresiones culturales que muestran la inconformidad por la violencia y las muertes.

Una de estas expresiones es la del artista Pedro Reyes, quién al menos en dos ocasiones ha mostrado cómo mediante el reciclaje y la transformación de armas se pueden crear manifestaciones artísticas que ayuden a  entender cómo se debe privilegiar la vida y cómo en conjunto se puede rechazar la violencia y el tráfico de armas.

Pedro Reyes desde el 2008 pensó en cómo darle vida a los programas de reciclaje de armas y propuso en ese entonces crear el proyecto llamado “Palas por Pistolas”.

Lo que hice fue convertir mil 500 armas en mil 500 palas para plantar mismo número de árboles, en Culiacán, Sinaloa” comenta durante una entrevista con Animal Político.

Cuatro años después Pedro tuvo la oportunidad de ir más allá y modificar el concepto de “Palas por Pistolas” y crear el proyecto “Imagine” en el cual reciclo seis mil 700 armas destruidas y las transformó en 50 instrumentos musicales.

Revólveres, escopetas, ametralladoras, casquillos y balas fueron utilizadas como piezas para crear todo tipo de instrumentos, flautas, guitarras, arpas, tambores, violines entre otros más; para ello un grupo de 6 músicos trabajaron durante 2 semanas con las armas donadas por la Secretaría de la Defensa Nacional.

pedro reyes: imagine – musical performance from designboom on Vimeo.

“Es difícil de explicar, pero la transformación fue más que física. Es importante tener en cuenta que muchas vidas fueron tomadas con este tipo de armas, como si una especie de exorcismo se estaba produciendo la música que expulsó a los demonios que poseían, además de ser un réquiem por las vidas perdidas”, explicó.

Sobre esta expresión artística  el entonces director del Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana perteneciente al Sistema Nacional de Seguridad Pública durante la administración del ex presidente Felipe Calderón, Enrique Betancourt, señaló que este tipo de proyecto forma parte de una estrategia de recuperación del espacio público.

Betancourt detalló que la idea principal era transformar armas en palas y con ello plantar árboles en Ciudad Juárez, pero Pedro Reyes decidió que se podía transformar las armas en instrumentos musicales “contactamos al Ejército y aceptaron ceder estas armas para hacer todos los arreglos, conseguimos las armas y empezamos a desarrollar el proyecto para crear instrumentos musicales”.

-¿Es común que el Ejército ceda armas así?

“No, por supuesto que no. De hecho se hizo una intervención muy interesante, pues el Ejército organizó lo dicho a la prensa con una fotografía muy famosa, haciendo un símbolo que decía “No más armas” hecho por el Ejército, por lo cual es una pieza de arte muy interesante, producida no por artistas ni con la intención artística, sin embargo es arte, una manifestación muy fuerte del arte, donde el Ejército hace una afirmación muy fuerte, en la que el gobierno de México le dice al estadounidense, ‘por favor ayúdennos, no queremos más armas de este lado”, explicó Betancourt.

Calderon_No_More_Weapons-1

Pedro Reyes explicó que la primer idea que tuvo fue la de crear con las armas campanas que colgaran de los árboles, “luego pensé que podría haber una amplia gama de instrumentos que se pueden hacer reciclando las armas. Estoy muy interesado en esto porque creo que los problemas son oportunidades disfrazadas.

“Así que esto ha golpeado muy fuertemente a nuestras comunidades y lo que quería hacer no era sólo protestar, decir que estamos contra el tráfico de armas, pero se buscó evitar la protesta y hacer de las armas un agente de vida y no de muerte. Así que, mientras las palas tenían la intención de plantar árboles, los instrumentos musicales y la música en general tienen el poder de unir a la gente y es más sofisticado y creativo para lograr que la gente se comunique”.

 Por su parte Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), señaló que el presidente de México Enrique Peña Nieto le dio instrucciones para participar en este tipo de programas de prevención del delito, “ya que la cultura puede contribuir con dos cuestione, primero con un contenido real, en un programa de calidad de tiempo que signifique actividades sanas, actividades que permitan la convivencia, que permitan el desarrollo de talentos desconocidos y sobre todo que permita que se busquen otras alternativas en sus vidas distintas a las que están en el marco de la violencia.

“Eso por una parte, por el otro lado es detectar las experiencias en todo el país que han surgido como respuesta y que a lo mejor están desarticuladas una de otra, una de ellas por ejemplo es en Tijuana la creación de un centro de música que promueve la creación de orquestas y de coros y que precisamente lo que busca es incorporar a jóvenes y niños en una actividad que les dé auto estima y que les ayude a desarrollar talentos”.

En cuanto a Pedro Reyes, Tovar y de Teresa señaló que su proyecto es muy creativo y que la transformación de armas en instrumentos musicales  resulta “muy revelador y muestra lo que el país ha vivido en los últimos años, con estos proyectos vemos como la temática de la violencia la ha recogido el arte y la expresa”.

Con respecto a este tipo de expresiones artísticas Enrique Betancourt señaló que recientemente se terminó el proyecto llamado “100 Tácticas Creativas para la Seguridad Ciudadana”, donde básicamente se identificaron 100 acciones artísticas, de diseño, mediáticas, en las que se trata de arte que no trata de representar a la sociedad, sino de lidiar con los problemas sociales.

“El poder simbólico del arte es también una herramienta para empezar a concebir la seguridad como algo que no está relacionado sólo con la policía, armas y crimen, sino como una herramienta para entender que la seguridad debe ser proveída como la salud o educación”, aseguró Betancourt.

En visita a su taller Pedro Reyes nos mostro como primero separan cada tipo de arma y como un grupo de artistas va creando sonidos con cada tipo de arma, es ahí cuando deciden en qué tipo de instrumento se transformará.

Este reportaje fue elaborado en colaboración con Marlon Bishop y la organización Round Earth Media.

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El caso del hombre con superanticuerpos contra la COVID (y por qué da esperanza a los científicos)

Los anticuerpos de John Hollis son tan potentes que es inmune incluso a las variantes recién descubiertas de la COVID-19.
18 de marzo, 2021
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John Hollis

BBC
Se podrían diluir los anticuerpos de John Hollis al uno por mil y seguirían matando el 99% de los virus, aseguran los expertos.

El escritor estadounidense John Hollis, de 54 años, pensó que iba a contraer la covid-19 cuando un amigo con el que compartía casa se infectó y enfermó gravemente en abril de 2020.

“Fueron dos semanas en las que sentí mucho miedo”, dice John Hollis. “Durante dos semanas esperé que la enfermedad me golpeara, pero nunca ocurrió”.

Hollis simplemente pensó que había tenido suerte por no contraer la enfermedad.

Pero en julio de 2020, de manera absolutamente casual, Hollis mencionó esa convivencia con una persona muy enferma en una conversación con el médico Lance Liotta, profesor de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, donde Hollis trabaja en tareas de comunicación.

Liotta, quien investiga formas de combatir el coronavirus, invitó a Hollis a participar como voluntario en un estudio científico sobre el virus que se estaba desarrollando en la universidad.

De este modo, Hollis descubrió que no sólo había contraído la covid-19, sino que su cuerpo tenía superanticuerpos que le hacían permanentemente inmune a la enfermedad, es decir, que los virus entraban en su cuerpo, pero no lograban infectar sus células y hacerle enfermar.

“Esta ha sido una de las experiencias más surrealistas de mi vida”, reconoce Hollis.

“Una mina de oro”

“Recogimos la sangre de Hollis en diferentes momentos y ahora es una mina de oro para estudiar diferentes formas de atacar el virus”, explica Liotta.

En la mayoría de las personas, los anticuerpos que se generan para combatir el virus atacan las proteínas de las espículas del coronavirus, formaciones puntiagudas en la superficie del Sars-Cov-2 que le ayudan a infectar las células humanas.

virus

Getty Images
Los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

“Los anticuerpos del paciente se adhieren a las espículas y el virus no puede pegarse a las células e infectarlas”, indica Liotta.

El problema es que cuando una persona entra en contacto con el virus por primera vez, su organismo tarda en producir estos anticuerpos específicos, lo que permite la propagación del virus.

Pero los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

Son tan potentes que Hollis es inmune incluso a las nuevas variantes del coronavirus.

“Podrías diluir sus anticuerpos al uno por mil y seguirían matando el 99% del virus”, asevera Liotta.

Los científicos están estudiando estos superanticuerpos de Hollis y de algunos otros pacientes como él con la esperanza de aprender a mejorar las vacunas contra la enfermedad.

“Sé que no soy la única persona que tiene anticuerpos de este tipo, sólo soy una de las pocas personas a quien se le han descubierto“, opina Hollis.

Experimento

BBC
La población negra es poco proclive a participar en estudios por escándalos como el de Tuskegee, una investigación sobre la sífilis en pacientes negros que los tuvo sin tratamiento durante décadas aunque existía el remedio.

Prejuicios raciales en las investigaciones

Sin embargo, este tipo de descubrimientos no suceden algunas veces debido a un sesgo racial en las investigaciones científicas: la mayor parte se realizan con pacientes blancos.

La participación de los individuos negros en los estudios suele ser mucho menor que su representación en la sociedad.

“Hay una larga historia de explotación (de pacientes negros) que hace que la comunidad afroamericana desconfíe a la hora de participar en las investigaciones”, revela Jeff Kahn, profesor del Instituto de Bioética de la Universidad John Hopkins.

“Es comprensible que exista esa desconfianza”, reconoce.

Uno de los experimentos más conocidos en el que participaron afroamericanos es el estudio de la sífilis de Tuskegee: durante más de 40 años, científicos financiados por el gobierno estadounidense estudiaron a hombres negros que tenían sífilis en Alabama sin proporcionarles medicamentos para la enfermedad.

“A lo largo de los años, durante la elaboración del estudio, los antibióticos se volvieron un remedio ampliamente disponible y no se les ofrecieron a estas personas”, relata.

“Los investigadores mintieron sobre lo que se les hacía y se les negó el tratamiento en nombre de la investigación”, sentencia Kahn.

“Cuando el estudio de Tuskegee salió a la luz, se establecieron normas y regulaciones para la investigación con seres humanos, que están en vigor desde los años 70”.

Esta historia es una de las razones por las que un segmento de la población, el cual se ha visto muy afectado por la pandemia, suele ser reacio a participar en los estudios o a vacunarse.

Poblacion negra

Getty Images
La población negra está siendo muy afectada por el coronavirus y hay que asegurarse de que reciban “los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, consideran los expertos.

“Queremos asegurarnos de que las comunidades más afectadas reciban los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, afirma Kahn.

“Y para ello, esas poblaciones también deben formar parte de los estudios”.

“Debemos honrar a esas personas, a las víctimas del estudio de Tuskegee, iniciando un proceso para asegurarnos de que eso no vuelva a ocurrir. Y también para salvar vidas, especialmente en la comunidad afroamericana, que se ha visto muy afectada por la pandemia”, sostiene Hollis.

“Protegernos los unos a los otros es un deber para con nosotros mismos y para con las personas que amamos”, zanja el escritor.


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