Las voces de los familiares que aún esperan
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Las voces de los familiares que aún esperan

Aún no se sabe cuántos empleados de la paraestatal se encuentran bajo escombros, pues hay nombres que no están en la lista de muertos ni en la de heridos
Por Paris Martínez
1 de febrero, 2013
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familiares pemex

Familiares al exterior del edificio de Pemex a la espera de noticias. Foto: Paris Martínez.

Daniel García García y José Luis García Mendieta son dos trabajadores que ayer se encontraban en la Torre de Pemex, cuando se registró la explosión en el sótano del edificio B2, que dejó, hasta el momento, un saldo de 32 muertos y 121 personas lesionadas; sin embargo, los nombres de estos dos empleados no se incluyen en la lista de heridos y hospitalizados presentada ayer por las autoridades federales.

Ellos son, temen sus padres, algunos de los empleados de la paraestatal que aún se encuentran atrapados bajo los escombros que dejó el estallido, ocurrido a las 15:55 horas, y que destruyó el lobby, los primeros pisos y los cristales de todo el edificio.

No se sabe cuántos empleados más puedan estar en la misma condición, tal como reconoció ayer por la noche Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, quien aclaró que la prioridad será continuar con la búsqueda de sobrevivientes o, en su caso, la recuperación de sus restos.

A ello se abocan distintos equipos de rescatistas: de la Marina, con siete perros entrenados en localización de cuerpos en zonas siniestradas; de la Policía Federal Ministerial, también con apoyo de su Unidad Canina; y de la Secretaría de Seguridad Pública del DF.

En total, informó Osorio Chong, son 500 los “servidores públicos” que, desde la tarde de ayer, operan en la Torre de Pemex y han logrado rescatar con vida, al menos, a una persona.

“Ahí está…”

Gloria García es madre de Daniel y también empleada de Pemex, asignada a su sede administrativa central, pero una cita médica la obligó ayer a dejar estas instalaciones, horas antes del siniestro.

“Poco antes de las 15:00 yo hablé con mi hijo por celular –dice Gloria, desesperada, ante el cerco policiaco que no logra trascender, a pesar de sus ruegos–, él me dijo que no saldría a comer porque estaba sacando trabajo pendiente… cuando me enteré, por la televisión, que había habido una explosión, le marqué nuevamente, pero su teléfono lo contestó otra persona y sólo me dijo ‘todo está bien’ y colgó… he insistido, he marcado ya muchísimas veces, pero ahora nadie responde.”

Daniel García García trabaja en el área de Recursos Humanos de Pemex, “su lugar está en la planta baja del edificio B2 (la zona afectada por la explosión), y nadie me quiere decir nada, y yo pregunto y nadie me responde, ni siquiera los compañeros de Pemex me quieren decir qué pasó… ya fuimos a los hospitales pero no saben de él… mi hijo ahí está, atrapado.”

La misma incertidumbre pesa sobre José Luis García, que nada sabe de su hijo, llamado también José Luis.

“Él tiene 35 años, es empleado de Pemex y trabaja en el B2 –narra el padre–, mi hijo permanece aquí, no contesta el teléfono y en los hospitales no está… su auto se quedó estacionado a una cuadra, ya fui a revisarlo, pero en el auto no hay nada.”

Como ellos, fuera de la Torre de Pemex ayer por la noche permanecieron los familiares de al menos otros cuatro empleados que se encontraban en las oficinas administrativas de la paraestatal cuando sucedió la explosión, y cuya suerte ignoran.

“No sé ni siquiera si mi hijo está en la lista de fallecidos –dice el padre de José Luis–. No existe una lista, todavía…”

Miedo

Ayer mismo, la Secretaría de Gobernación convocó a una conferencia de prensa a los pies de la Torre de Pemex, anunciada a las 22:15 horas, para rendir un corte informativo en torno a la explosión y las acciones de rescate de las víctimas; sin embargo, justo a esa hora, el pánico hizo presa por algunos minutos tanto de los marinos, militares y policías que custodian estas instalaciones, como de los reporteros que aguardaban el encuentro con Miguel Ángel Osorio Chong.

Un fuerte ruido en el sótano del edificio B2, donde se realizan las labores de remoción de escombros, puso en fuga tanto a rescatistas como a uniformados, que se alejaron del lugar corriendo, mientras a gritos alertaban sobre la presencia de una “bomba” y pedían a todos alejarse.

La alarma cundió rápidamente del primer cerco de seguridad, hasta el cinturón de granaderos capitalinos que se ubicaban una cuadra más allá, en la calle de Bahía de Ballenas.

Instantes después, los mismos uniformados restablecieron sus formaciones, incluso con refuerzos de más marinos, y luego dieron distintas versiones de los hechos, pues algunos dijeron escuchar un fuerte ruido y otros que el edificio se había movido.

El susto aún no había pasado cuando un mando operativo del Ejército, desde dentro de las instalaciones de Pemex, ordenó que todo el lugar fuera desalojado, pero su petición fue desechada y, cerca de 30 minutos después, el secretario de Gobernación se presentó ante la prensa y ante la pregunta de si había información sobre si fue un accidente o un atentado, Osorio Chong dijo que no cuentan con la información para confirmar las causas, por lo que dar cualquier información preliminar, “sería una irresponsabilidad”. .

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Reuters

Rieli Franciscato, experto en tribus amazónicas, muere tras ser alcanzado por una flecha en el pecho

Franciscato pasó gran parte de su carrera tratando de proteger a las tribus indígenas del Amazonas y este miércoles fue murió tras recibir un flechazo en Brasil.
Reuters
14 de septiembre, 2020
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EEl reconocido experto en tribus del Amazonas Rieli Franciscato murió este miércoles al recibir un flechazo en el pecho mientras realizaba una visita a la tierra de una tribu indígena no contactada.

El incidente ocurrió en la región de Seringueiras, un territorio remoto del Amazonas brasileño ubicado en el estado de Rondonia (noroeste).

Según la policía, Franciscato, de 56 años, se encontraba en una misión monitoreando el contacto de indígenas aislados con otra gente, como parte de su trabajo para la Fundación Nacional del Indio de Brasil (Funai).

La Asociación de Defensa Etnoambiental Kanindé, que él ayudó a crear en la década de 1980, explicó que la comunidad indígena que lo habría atacado no pudo haber distinguido entre un amigo o un enemigo foráneo.

La organización lamentó su muerte y recordó que el experto “dedicó su vida hasta el último segundo haciendo lo que más amaba: luchar por los pueblos de la selva”.

“Era un excelente profesional, serio y dedicado. Nos deja una gran nostalgia y un impecable legado de décadas en la Amazonía”.

https://twitter.com/LemusteleSUR/status/1303889856624578560?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1303889856624578560%7Ctwgr%5Eshare_3&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.telesurtv.net%2Fnews%2Fasesinan-defensor-derechos-indigenas-rondonia-brasil-20200910-0025.html

¿Qué le pasó?

La Funai no ofreció detalles sobre la muerte de Franciscato.

Pero según testigos, él y su equipo fueron atacados cuando se acercaban a una tribu indígena.

El experto, que estaba acompañado por la policía local, trató de refugiarse detrás de un vehículo, pero fue alcanzado por una flecha que lo golpeó cerca del corazón.

Un policía que presenció el incidente dijo que Franciscato logró sacarse la flecha.

Gritó, se sacó la flecha del pecho, corrió 50 metros y se derrumbó, sin vida“, contó el policía en una grabación de audio que fue publicada en las redes sociales.

Gabriel Uchida, un fotoperiodista local que también presenció el incidente, le dijo a la agencia de noticias AFP que Franciscato había estado tratando de observar a la tribu conocida como el “grupo aislado del río Cautario“.

Además, agregó que la tribu “es conocida como un grupo pacífico”.

“La última vez que aparecieron en la región fue en junio (…). Era un grupo más grande, muy pacífico. Incluso dejaron regalos en una casa”.

Tres miembros de una tribu indígena.

Reuters
Los investigadores han logrado ponerse en contacto con tribus aisladas de la Amazonía brasileña sin incidentes en el pasado.

“Esta vez, solo había cinco hombres armados, un grupo de guerra. Eso significa que algo debe haber sucedido para que buscaran ‘venganza'”.

En 2018, el misionero estadounidense John Allen Chau fue muerto por una tribu en las islas del archipiélago Andamán y Nicobar del Océano Índico, que le disparó con flechas y dejó su cuerpo en la playa.

La historia del joven le dio la vuelta al mundo.

¿Qué ha estado pasando en la región?

La ONG indigenista Survival International explicó que Franciscato fue llamado a la zona después de que varias tribus no contactadas aparecieran en los últimos meses.

Grupos ganaderos y madereros han destruido gran parte del bosque de la zona en los últimos años y han amenazado con seguir destruyéndolo.

Mediante un comunicado, Survival International dijo que la muerte de Franciscato es consecuencia de “la enorme presión” que las haciendas ganaderas están ejerciendo sobre estas tribus y su selva.

Los grupos indígenas en la Amazonía y en otras partes del mundo suelen reaccionar violentamente ante los forasteros que ingresan en sus tierras.

Los líderes indígenas dicen que los incidentes con mineros ilegales, agricultores y madereros en sus tierras ancestrales se han vuelto mucho más comunes desde que el presidente brasileño Jair Bolsonaro asumió el cargo en 2019, prometiendo desarrollar la región amazónica.

Un bosque del Amazonas en llamas.

Getty Images
El presidente Bolsonaro ha sido criticado por los altos niveles de deforestación que han ocurrido durante su mandato.

Grupos conservacionistas culpan a Bolsonaro y a su gobierno de quitarle recursos a organismos como la Funai y el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) y de ignorar las actividades de los agricultores y madereros que limpian tierras en el Amazonas, acelerando la deforestación.

Bolsonaro ha cuestionado durante mucho tiempo la necesidad de contar con grandes reservas indígenas en la selva tropical y ha defendido la apertura de áreas protegidas para la agricultura y la minería.

El Amazonas, la selva tropical más grande del mundo, es hogar de unas 100 tribus aisladas, según Survival International.

Durante su trabajo en la Funai, Franciscato dirigía un programa para proteger a los grupos indígenas aislados.

“Rieli dedicó la vida a la causa indígena. Con más de tres décadas de servicios en el área, deja un inmenso legado para la política de protección de esos pueblos”, aseguró el coordinador general de Indígenas Aislados y de Reciente Contacto de Funai, Ricardo Lopes Dias.


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