En auge el "turismo de partos" en EU
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En auge el "turismo de partos" en EU

Cada vez más mujeres extranjeras viajan a Estados Unidos para dar a luz y conseguir un pasaporte estadounidense para sus hijos.
Por Valeria Perasso BBC Mundo
8 de febrero, 2013
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En sitios web se ofrecen servicios maternales en EE.UU. a madres extranjeras. (Foto: USA BabyCare)

En sitios web se ofrecen servicios maternales en EE.UU. a madres extranjeras. (Foto: USA BabyCare)

Cindy Liu tiene que matar el tiempo. Le quedan dos meses hasta el parto de su primerizo y los tiene que pasar en un país que no conoce y donde se habla una lengua que no entiende. Los días se le han vuelto monótonos: una pasada por el centro comercial, una escala en el supermercado para comprar anticipadamente tarros de leche de fórmula y bolsas de pañales.

“Estoy esperando que llegue mi marido desde Pekín, que viene más sobre la fecha en que nacerá nuestro hijo. Un varón”, dice la joven, que tiene 26 años y pide que no la identifiquemos por su verdadero nombre.

Liu es china y viajó a Estados Unidos para dar aquí a luz a su niño porque quiere “darle el regalo” –dice- de tener un pasaporte estadounidense desde la cuna.

No está sola: vive en uno de los llamados “hoteles maternales” que han proliferado en los últimos años en California y que están en la mira de las autoridades. Allí se alojan mujeres extranjeras que se instalan en el país hasta conseguir los papeles de sus bebés y son la cara visible de un fenómeno en expansión: el llamado “turismo de partos”.

Es que, tal como establece la Decimocuarta Enmienda de la Constitución, todos los nacidos en territorio estadounidense tienen derecho a la ciudadanía automática, un beneficio que ha disparado los “viajes maternales” sobre todo desde China, Corea del Sur, Turquía, Nigeria, algunos países del este de Europa y Latinoamérica.

Detrás de esta migración temporal de embarazadas hay un negocio difícil de cuantificar, alimentado por decenas de empresas que ofrecen paquetes maternales de entre US$5.000 y US$50.000, según pudo averiguar BBC Mundo, que incluyen desde servicios hospitalarios hasta hospedaje, comidas y niñeras, así como asesoramiento para conseguir el pasaporte del recién nacido y poder volar de regreso al país de origen uno o dos meses después del parto.

Violación municipal

El sitio donde se alberga Liu, en la localidad de Rowland Heights, al este de Los Ángeles, es un complejo de departamentos de lujo donde, en cuestión de minutos, se ve entrar y salir a una decena de mujeres con vientres prominentes. Son apartamentos en los que cada madre renta una pieza privada y tiene acceso a áreas comunes y a servicios de hotelería y enfermería: en algunos ofrecen pañales de regalo, en otros garantizan una nutricionista para supervisar una saludable dieta postparto.

“Es bueno que haya otras mamás de tu país, entre nosotras nos entendemos y nos ayudamos”, dice Liu, que tropieza con las palabras en inglés y se excusa, nerviosa, porque quiere seguir su tour de compras junto a otras tres mujeres, también embarazadas pero reticentes a hablar. En los pasillos del supermercado casi exclusivamente se escucha el mandarín.

Esta región, conocida como Valle de San Gabriel, se ha convertido en epicentro del turismo asiático de partos. Empresas como USA BabyCare o AsiamChild publican en sus sitios web una selección de fotos de propiedades ubicadas en la zona, donde ofrecen albergar a las madres (y sus familias) antes y después del nacimiento.

Con la oferta, también llegó la polémica: en los últimos meses, los vecinos han hecho campaña para erradicar los hoteles maternales, que en la mayoría de los casos funcionan sin las habilitaciones correspondientes.

chinohillEn la vecina Chino Hills, otra ciudad del Valle, se clausuró hace poco una casa particular de seis habitaciones que había sido subdividida en 17 cuartos con sus 17 baños. Sobre su presunto dueño -un empresario de origen chino, según las autoridades- pesa una demanda civil por violaciones del código municipal.

“Los vecinos veían a ocho o diez mujeres bajando esta colina todos los días. Lo reportaron a la policía, que hizo una investigación encubierta por tres meses para descubrir que no era un caso de trata de mujeres, como se pensaba, sino un hotel maternal”, dice Rossana Mitchell, que es peruana y candidata a concejal local, mientras recorre con BBC Mundo la calle casi sin tránsito donde, al fondo y detrás de un vallado, se divisa el caserón ahora vacío.

Mitchell se puso al frente de la campaña “No en Chino Hills”, destinada a localizar estos establecimientos clandestinos.
“Violan varias reglas, empezando porque no pagan los impuestos que les tocarían. Aquí descubrimos tres que ya se desalojaron, pero en los barrios vecinos hay muchos más, entre 30 y 40. Es una epidemia”, opina Mitchell.

Las autoridades de Los Ángeles informaron que en enero recibieron 60 quejas por presuntos establecimientos maternales, comparado con sólo 15 denuncias similares durante los últimos cinco años, y el supervisor del condado, Don Knabe, manifestó su “preocupación por la calidad de vida en barrios residenciales” donde éstos operan.

Apuesta a futuro

Sin embargo, los reclamos vecinales han alimentado una controversia más de fondo, la que genera el derecho a la ciudadanía inmediata para personas nacidas de padres extranjeros y no residentes en Estados Unidos.

Las madres visitantes sacan provecho de la Decimocuarta Enmienda, que establece que toda persona que nace en suelo estadounidense se convierte, sin más, en ciudadano. Junto con Canadá, es el único país desarrollado que sigue ofreciendo este derecho basado en la doctrina jus soli (derecho del territorio, en latín), mientras que otros lo han ido aboliendo para desalentar la inmigración.

Con la nacionalidad adquirida, estos niños tendrán una mejor vía de acceso a las escuelas y universidades estadounidenses así como una posibilidad, al cumplir los 21 años, de solicitar permisos de residencia para sus padres.

“Creo que la razón obvia para venir a tener el parto es darle lo mejor a los hijos a futuro, aunque también está la calidad de la atención médica. Muchas veces vienen de países con realidades difíciles y es una oportunidad de abrirles las puertas para vivir en el mejor país del mundo”, opina Rodolfo Gámez, representante de Doctores Para Ti.

Esta empresa –que se presenta como un “grupo médico especializado en brindar el servicio obstétrico de la fase final del embarazo y parto a mujeres extranjeras”- lleva 17 años asistiendo a quienes quieren “obtener ciudadanía estadounidense para su recién nacido”.
Con sede en la ciudad limítrofe de El Paso, en Texas, la mayoría de sus clientes proviene de América Latina.

“Hemos visto crecer el negocio desmesuradamente. Comenzamos atendiendo a mujeres que llegaban del otro lado de la frontera, desde (Ciudad) Juárez, pero empezó a crecer a medida que la situación en México y Centroamérica se puso más peligrosa. Ahora recibimos también a muchas de Colombia, Honduras y Venezuela y en esto no hay nada raro ni ilegal. Ni siquiera es nuevo, sólo se ha aumentado”, dice Gámez a BBC Mundo.

¿Mentir por la visa?

Pero hay una “zona gris” en torno a esta práctica: si bien las leyes estadounidenses no prohíben que una madre venga a tener su niño, sí penalizan las declaraciones falsas al momento de pedir una visa. Y en muchos casos, las embarazadas podrían ser acusadas de no revelar a las autoridades que tienen un parto planeado y señalar, en cambio, que están meramente en plan de vacaciones.

Algunas de las empresas dedicadas al negocio sugieren a las futuras madres que escondan lo más posible su estado al pasar por los controles migratorios, mediante el uso de ropa holgada o cubriéndose el vientre con un bolso, según detallan en sus sitios web. Insisten además en no postergar el viaje más allá del sexto mes porque ello podría despertar suspicacias.

bebesEl gobierno estadounidense, sin embargo, no puede rechazar a una mujer sólo porque esté embarazada, como piden las voces más intransigentes ante el turismo de vientres.

“No podemos comentar sobre las intenciones de estos individuos (…) y la intención de dar a luz en Estados Unidos no es una razón que los haga inelegibles para una visa estadounidense”, señaló a la prensa el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, en diciembre pasado, tras el descubrimiento de hoteles clandestinos en California.

Pero, ¿cuál es la dimensión del fenómeno? El Centro Nacional de Estadísticas de Salud señala que en 2010 nacieron en Estados Unidos casi 7.800 niños de madres que declararon vivir en el extranjero, lo que representa 55% más que en 2000. Un número poco representativo, sin embargo, sobre los 4,3 millones de nacimientos que se registran anualmente y del que, además, resulta difícil desglosar qué casos se enmarcan dentro del turismo de partos.

Reforma

En lo que coinciden los observadores es que tal turismo no tiene que ver con el nacimiento en suelo estadounidense de niños de padres indocumentados: se trata de un fenómeno acotado a la clase media o media-alta de países en desarrollo, con capacidad de costearse un viaje y una estadía de varios meses para luego regresar a sus países.

“No es un servicio para todos, los precios son imposibles para muchas familias y nosotros insistimos en decirles que no pueden aceptar ningún tipo de asistencia de las que ofrece el gobierno estadounidense a sus ciudadanos, porque eso podría ser motivo para que en el futuro les nieguen otra visa”, señala el representante de Doctores Para Tï, donde el paquete médico cuesta unos US$5.500 si es parto natural y US$6.800 para cesárea, sin contar hospedaje y comidas.

Ante el evidente aumento de “ciudadanos automáticos”, hay quienes reclaman que es hora de revisar la Decimocuarta Enmienda: la apostilla constitucional fue redactada para regularizar la situación de los esclavos libertos a mediados del siglo XIX y, según argumentan, no aplicaría a los hijos de extranjeros sin papeles ni a los de quienes viajan expresamente para conseguir la ciudadanía.

“La enmienda no era para ser aplicada universalmente. Esta práctica de otorgar pasaportes de manera directa no hace sino aumentar la inmigración, porque estamos sumando un estadounidense que en su momento puede hacer estadounidenses a sus hijos e incluso a sus padres”, señaló a BBC Mundo Jon Feere, representante del Centro para los Estudios de Inmigración, un think-tank que promueve mayores controles migratorios.

Para el analista, hace falta un método que permita identificar cuándo una mujer viaja con el fin de dar a luz y habilite a revocar la ciudadanía en casos fraudulentos.

En tanto, quienes tienen una mirada más tolerante sobre la cuestión migratoria señalan que el problema no tiene hoy el peso suficiente para atraer la atención de Washington: el Centro para el Progreso Estadounidense, una organización de corte liberal, considera que regular el turismo de partos es “como intentar matar una mosca con una (metralleta) Uzi”, sobre todo cuando queda por encarar una postergada reforma migratoria integral.

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Qué poder tienen los evangélicos en EU y por qué son cruciales para Trump

Sacudieron la política del país hace 40 años. Se volvieron un pilar del Partido Republicano y del presidente Donald Trump. Pero las elecciones de noviembre volverán a medir su influencia.
Getty Images
5 de octubre, 2020
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¿Volverán a ser los evangélicos una fuerza clave en las elecciones de Estados Unidos en 2020?

Cuatro décadas después de haber sacudido la política de este país, ese grupo religioso es hoy un pilar electoral del Partido Republicano y del presidente Donald Trump, que busca otro mandato en noviembre.

En las elecciones de 2016 en EU, uno de cada cuatro votantes se identificó como cristiano evangélico blanco, según encuestas. Y la gran mayoría de ellos (81%) votó por Trump.

El presidente “va a necesitar eso y quizás más para ganar en noviembre, así que son muy influyentes”, dice John Fea, un profesor de historia en la Universidad Messiah de Pennsylvania autor del libro “Créeme: el camino evangélico a Donald Trump”, en diálogo con BBC Mundo.

Pero para entender el verdadero peso político de los evangélicos en EE.UU. y su improbable alianza con Trump, es necesario retroceder un poco en el tiempo.

El fin y los medios

Los evangélicos entraron a la arena política de EU como reacción a la legalización del aborto en el caso de Roe vs. Wade de la Corte Suprema en 1973 y al avance de una agenda progresista en el gobierno del demócrata Jimmy Carter (1977-1981).

Líderes religiosos conservadores contrarios al aborto y la diversidad sexual, con el pastor televangelista Jerry Falwell a la cabeza, fundaron en 1979 la organización Mayoría Moral para movilizar fieles a favor de políticos que defendieran sus causas.

En las elecciones de 1980, dos de cada tres votantes evangélicos blancos apoyaron al candidato presidencial republicano Ronald Reagan, quien venció a Carter con su discurso conservador, opuesto al comunismo.

Ronald Reagan en 1979

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Ronald Reagan se impuso a Jimmy Carter en las elecciones de 1980 con un amplio apoyo de evangélicos blancos.

Así surgió la unión política entre republicanos y evangélicos, que hasta hoy mantienen al tope de sus aspiraciones anular Roe vs. Wade y colocar jueces conservadores en la Corte Suprema.

Los evangélicos blancos han sido un bloque electoral más conservador y numeroso que los evangélicos afroestadounidenses, que priorizan la “justicia racial” y por lo tanto tienden a apoyar mayoritariamente a los demócratas, explica Fea.

Y apunta que, a diferencia de los protestantes no evangélicos o católicos, los evangélicos blancos “están mucho más unificados, forman un bloque de votantes”.

“En cierto sentido, quieren que se realicen sus aspiraciones políticas, por lo que el fin justifica los medios”, dice. “Pero desde fines de los años ’70 y ’80 los evangélicos blancos también han sido tentados por el poder político: les gusta estar en el Despacho Oval” de la Casa Blanca.

Manifestantes a favor y en contra del aborto protestan frente a la Corte Suprema de Estados Unidos.

Getty Images
La batalla contra del aborto ha sido prioridad constante de los evangélicos en EU por décadas.

Greg Smith, director asociado del Centro Pew de Investigación, señala que el vínculo de ese sector religioso con el Partido Republicano perdura hasta el presente.

“Hemos visto durante mucho tiempo que los protestantes evangélicos blancos están entre los votantes republicanos más consistentes de EU y entre los partidarios más fuertes, leales y consistentes de Donald Trump”, dice Smith a BBC Mundo.

“Salvar a EU”

El peso electoral de los evangélicos blancos en EU hoy es bastante mayor que su decreciente presencia demográfica.

En 2016 eran 17% del total de la población, seis puntos menos que una década antes, según el Instituto de Investigación de Religión Pública en Washington.

Se estima que en los últimos cuatro años la proporción de evangélicos blancos en EU cayó otros dos puntos, hasta 15% de la población.

Votantes en una escuela de primaria en el condado de Chesterfield, Virginia

Getty Images
Los evangélicos blancos sumaron un cuarto de los votantes de EU en 2016, aunque sólo eran 17% de la población.

Sin embargo, en las últimas elecciones fueron el 26% del total de votantes.

Sarah Posner, autora del reciente libro “Profano: por qué los evangélicos blancos oran en el altar de Donald Trump”, señala que el movimiento no sólo se apoya en líderes de iglesias sino también en medios propios de TV y redes sociales.

“La derecha religiosa tiene una operación muy sólida y bien organizada para incentivar el voto, por lo que son muy importantes para que el Partido Republicano gane elecciones”, dice Posner a BBC Mundo.

La unión de evangélicos y Trump suele verse como una extrañeza de la política de EU: religiosos que predican sobre moral aliados a un hombre acusado de infidelidades matrimoniales, casado tres veces, que se ha expresado de forma obscena sobre las mujeres y agresiva sobre los inmigrantes.

Pero Trump recibió en 2016 un apoyo de los evangélicos blancos aún mayor que sus antecesores republicanos.

Joe Biden en un evento de la campaña en marzo.

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Biden fue vicepresidente de Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama.

Y, si bien la aprobación de los evangélicos blancos a Trump cayó algunos puntos en medio de la crisis de coronavirus y las protestas por injusticia racial, cerca de ocho de cada 10 votantes de ese grupo aún se inclinan a votar por él, según encuestas.

El bajo nivel de apoyo de los blancos evangélicos al candidato demócrata Joe Biden contrasta con el amplio respaldo que recibe entre los protestantes negros (cercano a 90% en un reciente sondeo de Pew) y el hecho de que es favorito en las encuestas de votantes en general.

El respaldo de los evangélicos blancos a Trump es atribuido a la ansiedad que sienten ante los cambios raciales y culturales que EE.UU. tuvo en las últimas décadas.

“Trump representa al hombre fuerte que creen que necesitan para salvar a EU del liberalismo“, indica Posner. “Lo ven no necesariamente como un cristiano como ellos, sino como un líder improbable que Dios ha ungido para salvar a EU.”.

Prueba de fuerza

Trump tiene un vicepresidente evangélico como Mike Pence y varios miembros de su gabinete pertenecen a ese movimiento religioso o cultivan lazos con el mismo.

En esta campaña, Trump ha buscado asegurarse de que los evangélicos vuelvan a sufragar por él.

Por ejemplo, ha repetido que ya colocó dos jueces para la Corte Suprema y el mes pasado nominó a otra que, si es confirmada por el Senado, puede dar a los conservadores una mayoría firme en el máximo tribunal.

Donald Trump

Reuters
Trump ha buscado asegurarse el voto evangélico en noviembre de distintas formas, algunas de ellas polémicas.

Trump también acusó a Biden de estar “contra Dios” y “contra la Biblia”, aunque el exvicepresidente es un católico practicante y ha recibido el reciente respaldo de algunos líderes evangélicos blancos.

Además, Trump causó polémicas que le valieron críticas de figuras religiosas, por ejemplo al posar para las cámaras con la Biblia en la mano ante una iglesia, para lo cual fue dispersada a la fuerza una protesta pacífica en la zona.

Su campaña también apuesta a atraer votantes evangélicos negros y latinos, que tienen posturas conservadoras en temas como el aborto pero son más abiertos a la inmigración y las políticas sociales, lo cual puede inclinarlos por Biden.

Así, la elección será una nueva prueba de fuerza para los evangélicos de EU y su peculiar alianza con el presidente.

“La participación electoral entre los evangélicos blancos será muy importante para Trump: necesita que salgan en grandes cantidades. Si no”, advierte Posner, “será mucho más difícil para él ganar”.


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https://www.youtube.com/watch?v=bW1ibaFkARg

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