México se suma a protesta por temporada ballenera de Japón
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México se suma a protesta por temporada ballenera de Japón

La flota japonesa se propone cazar este año 850 ballenas minke antárticas, 50 ballenas fin y 50 ballenas jorobadas, bajo el argumento que servirán para investigaciones científicas.
Por Paris Martínez
12 de febrero, 2013
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Este lunes, el gobierno mexicano se sumó a la protesta del Grupo Buenos Aires –conformado por los países latinoamericanos integrantes de la Comisión Ballenera Internacional– por el inicio de la nueva temporada de caza de estos cetáceos, anunciada por las autoridades de Japón.

Desde el pasado 4 de febrero, el GBA reportó que la flota japonesa se propone cazar este año 850 ballenas minke antárticas, 50 ballenas fin y 50 ballenas jorobadas, bajo el argumento de que servirán para investigaciones científicas, aunque, insistió el organismo latinoamericano, “dichos límites de captura evidencian claramente una operación de naturaleza comercial”.

La flota ballenera partió desde finales de diciembre con rumbo al Santuario de Ballenas del Océano Austral, con el mismo tope de pesca autorizado en la temporada 2011-2012, cuando el gobierno de Japón expidió permisos para la captura de 950 ballenas, aunque sólo llegaron a 267, según sus reportes oficiales, a causa del mal tiempo, así como de las acciones del grupo ecologista Sea Shepherd, que en al menos 11 ocasiones obstruyó la labor de los buques harponeros.

Aunque el gobierno japonés se ampara en el artículo VIII de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas –que autoriza a los gobiernos a expedir permisos especiales de captura con fines científicos–, el documento  difundido ayer por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales asegura que “las capturas realizadas año tras año por Japón atentan contra el espíritu y letra de la Convención Internacional”, cuyo objetivo es la conservación de esta especie marina, por lo que el gobierno mexicano instó a Japón a “poner fin a la caza que realiza en un santuario que fue establecido por la Comisión Ballenera Internacional”.

Los argumentos de Japón

En su defensa, el Instituto de Investigación de Cetáceos de Japón, organismo encargado de expedir los permisos a la flota ballenera, aseguró que en sus proyectos combina técnicas no letales, como biopsias y resonancias acústicas, con técnicas letales, “que son de vital importancia para todo el estudio, pues se requiere examinar órganos internos como ovarios, sistema auditivo y estómagos”.

Según las autoridades japonesas, durante los últimos 24 años de incursiones en busca de ballenas en el Océano Austral y en el Océano Índico, sus aportes a la ciencia se han reflejado en 375 “presentaciones orales” en simposios; además, de 1988 a 2012, sus dos proyectos de investigación de cetáceos han permitido formar a 25 especialistas con grado de doctorado, 61 con grado de maestría y 44 de licenciatura.

Asimismo, asegura que los científicos japoneses no son los únicos beneficiados con la caza ballenera, ya que, según los reportes presentados en diciembre de 2012, el uso de técnicas letales durante el proyecto en la Antártica permitió generar 163 artículos de especialistas nipones, pero también otros 67 de expertos extranjeros.

Entre sus descubrimientos se halla que el nivel de contaminantes en el tejido de los cetáceos, tales como metales pesados o plásticos, es “extremadamente bajo”, así como que su población es acorde a la que se espera en ambientes donde otras especies compiten por un alimento común, el krill (lo que, de ser cierto, probaría que las fluctuaciones en la población de ballenas no son provocadas por la cacería).

Sin embargo, el gobierno mexicano aseguró que la “supuesta” motivación científica que alienta la caza japonesa de ballenas carece de sustento, pues “los programas con que Japón pretende justificar sus acciones no cumplen con los estándares científicos internacionales“, y sólo buscan encubrir su verdadero fin comercial comercial.

Y es que el mismo Instituto de Investigación de Cetáceos de Japón reconoce que las ballenas que caza con fines científicos terminan, finalmente, siendo comercializadas. “Los esqueletos de ballenas capturadas son dispuestos de acuerdo a la Convención Internacional –señala en su página de internet–, y los productos derivados de ambos programas de investigación son procesados y vendidos dentro de Japón, bajo la guía del gobierno japonés, y las ganancias de dichas ventas son usadas para cubrir una parte de los costos de investigación”.

La guerra por las ballenas

En 1946, las naciones del mundo reconocieron que la historia de la caza ballenera estaba marcada por la “sobreexplotación de un área tras otra, y de una especie de ballena tras otra, hasta el punto de que es esencial proteger todas las especies de ballenas”, por lo que, con el objetivo de permitir la recuperación de este cetáceo “lo más rápido posible, sin expandir con esto problemas económicos o nutricionales”, se estableció la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas, y de la Comisión Ballenera Internacional, su órgano ejecutivo.

Para entonces, la Convención sólo establecía límites a la caza de especies en evidente peligro de extinción y la restringió a “aquellas especies más adecuadas para una explotación sustentable”. Sin embargo, la captura continuada llevó en las décadas siguientes al colapso de todos los tipos de ballena, por lo que en 1972 se solicitó en Estocolmo la adopción urgente de una moratoria sobre toda forma de caza comercial, misma que no fue establecida sino hasta una década después, en 1982.

Esta moratoria fue rechazada por Japón, y luego por Noruega, que en 1992 anunció el reinicio de la caza comercial, lo mismo que hizo Islandia, hace siete años.

En 2003, México, junto con otros 17 países, presentó la Iniciativa de Berín, con la cual se instauró el Comité de Conservación de la Comisión ballenera Internacional y, en 2005, los 11 países latinoamericanos integrantes de este organismo crearon el Grupo Buenos Aires, cuyo primer objetivo es defender la moratoria de la caza comercial de ballenas, terminar con la “caza científica” y promover la creación de los santuarios balleneros del Atlántico y del Pacífico Sur, que se sumarían a los ya creados en el océano Austral y en el Índico.

A Japón se le acusa de instrumentar una estrategia de “compra de votos” al interior de la Comisión Ballenera Internacional, con el objetivo de obtener el levantamiento de la moratoria a la cacería comercial, la cual requiere el apoyo de 75% de los miembros, por lo cual, esta nación ha sido señalada como impulsora de la incorporación de países no balleneros a este organismo multinacional, con el objetivo de que respalden sus iniciativas.

Desde entonces, la Comisión Ballenera Internacional se mantiene entrampada en negociaciones para retener dentro de este órgano regulatorio a las naciones que promueven la caza comercial, y crear mecanismos eficaces para hacer valer la moratoria.

Aquí una videogalería sobre la caza de ballenas:

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Por qué es insólito que haya 5 ciclones tropicales en el Atlántico al mismo tiempo

En un hecho que no ocurría desde 1971: cinco fenómenos tropicales se formaron al mismo tiempo. Dos de ellas son huracanes que podrían poner en riesgo la vida de las personas que viven en las costas del sur de EU.
15 de septiembre, 2020
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Cada año, por esta misma época, comienza a vislumbrarse lo que será la temporada de huracanes y tormentas tropicales que afectarán principalmente a Norte América y el Caribe.

Y como si no faltara otra cosa por apuntar en este 2020, por segunda vez en la historia se detectaron cinco ciclones tropicales simultáneamente activos en el océano Atlántico.

La última vez que se presentó un fenómeno similar fue en 1971, cuando se registró el mismo número de tormentas tropicales en el Atlántico en un mismo momento.

De acuerdo al Centro de Nacional de Huracanes de EE.UU. (NHC, por sus siglas en inglés) las formaciones son el huracán Paulette, el huracán Sally, las tormentas tropicales Teddy y Vicky y la depresión tropical Rene (que se desvanecerá en las próximas horas).

https://twitter.com/philklotzbach/status/1305459589878444033

Mientras el huracán Paulette está pasando por las Bahamas, Sally está a punto de ingresar en territorio estadounidense, entre los estados de Louisiana y Mississippi.

Pero, ¿por qué se presenta este inusual fenómeno? ¿Y es un anuncio de lo que ocurrirá con la temporada de huracanes en el futuro?

Hay que tener algo claro: no hay una sola respuesta a este fenómeno. Lo que vemos aquí es la suma de muchos factores que coinciden para producir estas cinco tormentas tropicales al mismo tiempo”, le dijo a BBC Mundo el meteorólogo de British Weather Services, Jim Dale.

Dale, quien escribió el libro “Weather or Not”, señala que la causa de este incidente no es únicamente el calentamiento global.

“Este fenómeno también se presentó en 1971, cuando el calentamiento global apenas estaba siendo notado, así que hay que tener siempre en cuenta los otros elementos que hacen parte de la formación de los huracanes”, agrega.

“Igual este año ha sido tan inusual con tantas tormentas tropicales, que ya se están acabando los nombres de la lista para nombrar estas formaciones. Solo queda uno: Wilfred”, anotó.

La temporada

Según señalan los científicos, en la formación de los ciclones tropicales -que de acuerdo a su avance se van transformando en huracanes o en tormentas tropicales- juegan varios factores.

“El calentamiento del agua, las zonas de baja presión en aguas cálidas, la dirección de los vientos, la absorción de vientos cálidos y fríos que le otorgan velocidad, entre otros”, señala Dale.

Para el meteorólogo, este año se pueden encontrar dos fenómenos que pueden haber influenciado el alto número de ciclones tropicales.

“La influencia de ‘La Niña’, la corriente en el Pacífico y, por supuesto, el aumento de las temperaturas del océano, que afectó algunas zonas del océano Atlántico, especialmente en la costa Occidental de África donde se originan la mayoría de estos ciclones, pudieron incidir en este fenómeno histórico”, señala.

Dale también apunta que el factor del calentamiento global seguramente incidirá en el número de huracanes y tormentas tropicales que afectarán esta zona del planeta en el futuro.

“Por ejemplo: ahora estamos viendo cómo los incendios forestales arrasan con miles de hectáreas. Aunque los incendios de este tipo los conocemos desde hace más de 100 años, lo cierto es que ahora son mucho más agresivos por la sequía y el aumento de las temperaturas”, explica Dale.

“Con los huracanes pasa algo similar: los conocemos desde siempre, pero los efectos climáticos que la Tierra ha sufrido en los últimos años van a causar que se presenten con mayor frecuencia y en situaciones inusuales como la que estamos viendo”.

Tres direcciones

En este momento, los cinco ciclones pueden ir en diferentes direcciones tanto en EE.UU. como en algunas islas en el Caribe.

De acuerdo al NHC, el paso del huracán Paulette por Bahamas “puede poner en peligro la vida de las personas”.

Hurac[an Sally.

Getty Images
Las personas que viven en las zonas de la costa de sur de EE.UU. preparan sus casas para la llegada del hurac[an Sally.

“Las marejadas producidas por Paulette están afectando parte de las Islas de Sotavento, las Antillas Mayores, las Bahamas y Estados Unidos. Estas marejadas podrían causar olas que pongan en peligro la vida de quienes habitan estas zonas”, explicó el NHC en un comunicado.

A esta advertencia se suma el huracán Sally, que ingresaría a EE.UU. por la costa sur y que el NHC llamó a observar con cuidado no sólo en su recorrido sino sobre todo en el efecto de los vientos en las zonas por donde pase.

Sin embargo, el NHC señaló que las tormentas tropicales Teddy y Vicky y la depresión tropical Rene en su estado actual no representan un peligro para esta región del planeta.

“Hay que tener en cuenta que tradicionalmente las temporadas de huracanes traen tres huracanes mayores. Apenas vamos en septiembre y ya contamos al menos ocho huracanes”, señala Dale.

“Es una situación para monitorear e investigar, para así poder prevenir con mayor rigor los daños que causan estos fenómenos”, agrega el meteorólogo.


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