Recicla Moreira decretos de deuda
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Recicla Moreira decretos de deuda

Humberto Moreira pidió préstamo usando varias veces los mismos decretos de autorización del Congreso.
Por *El Siglo de Torreón
26 de febrero, 2013
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En su gestión al frente del Gobierno de Coahuila, Humberto Moreira jugó el “dedo en la boca” a los bancos a quienes solicitó préstamos utilizando varias veces los mismos decretos de autorización del Congreso, revelaron fuentes del sector bancario.

Entre 2006 y 200, el Congreso aprobó al menos tres autorizaciones de deuda con lo que conseguiría un total de 6 mil 253 millones de pesos.

Sin embargo, la Administración de Humberto Moreira “recicló” varias veces los decretos y obtuvo un total 16 mil 756 millones de pesos, por lo que gran parte de esos recursos en realidad se tramitaron sin aval del Poder Legislativo.

El 11 de julio de 2008, se publicó en el Periódico Oficial del Estado el Decreto 510 para autorizar la contratación de 3 mil 500 millones de pesos.

Ese monto se adquirió entre julio de 2008 y mayo de 2009, mediante tres préstamos con Bancomer, por mil millones; Banobras, por 800 millones, y Banorte, por mil 700 millones.

Sin embargo, el Gobierno de Humberto Moreira no tuvo empacho en utilizarlos nuevamente en cuatro créditos más con Bancomer; por mil 650 millones; Interacciones, por 2 mil 200 millones; Santander, por mil 100 millones y Bansi, por 500 millones, entre diciembre de 2009 y noviembre de 2010.

El Decreto 160, publicado el 11 de diciembre de 2009, autorizaba a contratar créditos por mil 753 millones; la Administración de Moreira obtuvo 5 mil 806 millones, a través de tres préstamos con Bansi, Interacciones y Banorte, a los cuales solicitó la cantidad autorizada.

Con el mismo decreto le pidió 550 millones a Bancomer.

Mediante el Decreto 153, publicado el 22 de diciembre de 2006, para adquirir deuda por por mil millones, consiguió 2 mil millones solicitados a Banorte e Interacciones.

Las fuentes de bancos indicaron que, para obtener cada crédito, el Estado debió presentar el decreto de autorización y comprobar que no la había agotado, por lo que se trató de un engaño a los bancos.

Los documentos de los créditos que elevaron de 184 millones de pesos a 35 mil 457 millones la deuda del Estado de Coahuila fueron reservados por la la Auditoría Superior de la entidad.

La Procuraduría Fiscal de la Federación presentó ante la PGR cinco denuncias por el llamado “moreirazo”, correspondientes al número de créditos irregulares.

En sus denuncias, la Procuraduría Fiscal pide investigar la falsificación de documentos utilizados por el Gobierno de Coahuila para registrar ante Hacienda créditos por 5 mil 300 millones de pesos, y que se garantizaron con la entrega de participaciones federales.

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EPA

Entre el 30% y el 50% del agua en el mundo se obtiene de manera ilegal, según estudio

La agricultura consume alrededor del 70% del agua disponible en el planeta y la forma en la que la obtiene no siempre es legítima. 3,000 millones de personas no tienen acceso a servicios de agua potable seguros y solo el 10% del agua en el mundo se destina a los hogares.
EPA
15 de septiembre, 2020
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Puede sonar difícil de creer que entre el 30% y el 50% del agua en el mundo sea “robada”.

Como también parece sorprendente que el 70% de ese recurso sea destinado para la agricultura cuando casi un tercio de la población del planeta no tiene acceso a servicios potables.

Sin embargo, diferentes estudios y expertos señalan que eso es lo que ocurre.

El agua es “robada” o desviada y en lugar de abastecer a las poblaciones se dirige al negocio del agro, según explica a BBC Mundo Adam Loch, experto en el tema de la Universidad de Adelaide (Australia).

Pero el problema no termina ahí.

El planeta desecha la tercera parte de los alimentos que produce y eso hace más injusta esta desproporción en el uso que hacemos del agua, como comenta Richard Connor, responsable del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos.

“Es una desperdicio cuando se destina a la sobreproducción de comida”, señala a BBC Mundo.

El “gran robo”

La escasez de agua se agudizó por el cambio climático primero y después por la pandemia del coronavirus.

3.000 millones de personas no tienen acceso a redes de distribución, según la ONU, y el uso “desproporcionado” del recurso en rubros como la agricultura o la minería agrava el problema.

Represa

EPA
El agua se convirtió en un valioso recurso para la generación de electricidad.

Adam Loch señala que, a pesar de los vacíos jurídicos existentes alrededor de la propiedad y el valor del agua, se puede hablar de “robo” dado que existen actores dentro de este modelo de explotación que esquivan procedimientos legales a tal escala que entre el 30% y 50% del recurso se puede considerar sustraído.

Y en perjuicio de las poblaciones.

“Es difícil de precisar los porcentajes, pero sabemos que la agricultura es el mayor usuario a nivel mundial. Y encontramos que esa extracción o consumo en muchos casos se realiza sin que exista derecho legítimo“, explica el experto.

Loch, junto a un equipo de investigadores, publicó recientemente un ensayo titulado “Gran robo de agua”, publicado en la revista científica Nature.

En el trabajo sostienen que la incertidumbre y los cambios repentinos en el suministro de ese recurso aumentan las posibiidades de la ilegalidad de su uso.

“Por ejemplo, los períodos de sequía también pueden alterar las percepciones de las normas, la legitimidad y la equidad de las personas o entidades”, explica el investigador.

Loch añade que el fenómeno del robo del agua tiene un margen elevado de subregistro o directamente es minimizado por los estados.

Pone el ejemplo de la región andina sudamericana, donde no hay un adecuado control del consumo de los sistemas de riego y que puede ser un uso excesivo para maximizar las ganancias.

Zona árida en México

Reuters
Las regiones áridas y las que sufren largos periodos de sequía son un factor que impulsa a la extracción ilegal de agua.

Esta zona, compartida por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela produce plantaciones de alta demanda en el mercado mundial como la quinua que, a la vez, requieren altos niveles de agua después de la siembra.

Las dificultades

Para Richard Connor el concepto del “robo de agua” se puede utilizar, pero es necesario tomar en cuenta otras figuras.

“Se puede calificar así, pero también hablar de la pérdida del recurso”, explica.

El experto indica, como ejemplo, cuando el agua es desviada a través de canales artificiales o a través de tuberías.

“Cuando esto pasa es difícil de monitorear y determinar si se trata de robo”, explica.

Connor indica que existen muchas “áreas grises” con relación a las concesiones y a la propiedad como tal del agua.

“La agricultura usa enormes cantidades del recurso y puede ser usada de fuentes no permitidas como humedales, que se supone deben ser protegidos, pero también la aprovechan de los sistemas municipales legales”, indica.

Minas en Chile

Reuters
Actividades como la agricultura y la minería demandan grandes cantidades de agua.

El relator de Naciones Unidas explica que, en el mundo, se considera un bien común el agua que se encuentra en ríos, lagos, debajo de la tierra y otros espacios naturales, pero a la vez existen usuarios individuales y compañías que logran los derechos propietarios en determinadas regiones.

“Tratar de establecer quién es el dueño del agua es como buscar al dueño de la electricidad. Es bastante difícil de definir”, concluye.

Consecuencias

Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que, se trate de robo, explotación o desvío, el uso desproporcional del agua afecta directamente a las poblaciones.

Y con mayor énfasis en las regiones que sufren largas sequías o que por condiciones socioeconómicas no tienen garantizados los servicios sanitarios y potables.

Solo el 10% del agua va para uso doméstico y la inmensa mayoría que va a la agricultura genera poco valor agregado para los productos internos brutos de los países”, indica Connor.

El experto añade que, si bien no hay productividad económica significativa en la distribución del recurso a los hogares, sí se generan beneficios sociales en diferentes áreas como la salud.

“Si la gente crece con acceso a agua potable, claro que repercute en menores costos futuros para los sistemas de salud”, afirma.


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