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Tras un año, liberan a 9 trabajadores presos del SME

Los hombres se mantenían detenidos en el Reclusorio Oriente acusados de motín, daños en propiedad privada, robo agravado y pandillerismo.
14 de febrero, 2013
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radio sme liberados

Primeras imágenes de los liberados. Tomada de Radio SME.

Anoche fueron liberados nueve trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) que se encontraban presos por participar en incidentes violentos en abril de 2011 en instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la Ciudad de México.

 Los hombres se mantenían detenidos en el Reclusorio Oriente acusados de motín, daños en propiedad privada, robo agravado y pandillerismo.

Continúa preso Jorge Ulises Gaona, al cual se le siguen otros procesos, sin embargo se prevé que salga libre la próxima semana.

En conferencia de prensa esta mañana, el Comité Ejecutivo del SME encabezado por su secretario general, Martín Esparza, precisó que insistirán en la libertad de su compañero Jorge Ulises, quien continúa preso.

El sindicato reconoció que aunque se hizo justicia a sus compañeros, continuarán las negociaciones con la Secretaría de Gobernación así como sus movilizaciones y acciones legales para lograr su reinstalación.

Las personas liberadas son Rodolfo Vives, Marco Antonio Cortez, Rogelio García Francisco, Juan Domínguez, Gilberto Burgos, Eusebio Valdez, Gabriel Rodríguez, Hugo Medina y Álvaro Figueroa.

Esparza hizo un reconocimiento a las familias de los electricistas en resistencia y a las de los detenidos; dejó claro que el juez de la causa absolvió a sus compañeros por considerar que no había elementos para sentenciarlos.

Planteó que si bien esa acción abona para la solución al conflicto derivado de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, la lucha jurídica y política no ha concluido y no cejarán en alcanzar los demás objetivos para los más de 16 mil trabajadores que no se liquidaron.

El dirigente precisó que se mantiene activa su demanda de reinserción laboral y respeto a los derechos contraídos de los jubilados, aspectos que se abordarán en las mesas de diálogo que en la víspera se abrieron en la Segob y que deberán concluir con la restitución de su fuente de trabajo.

Dio a conocer que entregaron una propuesta viable a Gobernación para que se haga un convenio con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y sean los integrantes del SME quienes den el servicio de suministro de energía eléctrica en la zona centro del país de manera eficiente.

A continuación un video de @mnr62 con las imágenes de lo que se vivió al exterior del Reclusorio Oriente:

Acuerdan SME y Gobernación reuniones semanales

Por la tarde de ayer, 13 de febrero, se dio a conocer que la Secretaría de Gobernación (Segob) y el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) instalaron una mesa de negociación para tratar de solucionar las demandas de los ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, desaparecida en 2009.

En entrevista, el dirigente del SME, Martín Esparza, dijo que ambas partes convinieron en celebrar una reunión por semana, mismas que iniciarán el miércoles 20 de febrero, a la que podría sumarse el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, “o a quien él designe para que observe el desarrollo de las mesas”.

Comentó que incluso se solicitará que una comisión de diputados y senadores se sumen a estas pláticas, para solucionar de forma definitiva el conflicto laboral de más de 16 mil 500 trabajadores electricistas que no han aceptado su liquidación.

En este marco, Esparza Flores informó que legisladores del PRD, PT y Movimiento Ciudadano ofrecieron intervenir en la solución del conflicto; “hay puntos de acuerdo solicitándole al gobierno federal que se instale la mesa. Ellos (los legisladores), están dispuestos a coadyuvar”, mencionó.

Tras el encuentro sostenido con Alejandro Ozuna Rivero, titular de la Unidad de Enlace Federal y Coordinación de Entidades Federativas, dijo que entre los temas a tratar están: la demanda de quienes no han aceptado su liquidación para ser recontratados, y los derechos adquiridos de parte de trabajadores y jubilados.

“Nosotros nos sostenemos en la propuesta que hizo el Sindicato que es la reinstalación de todos los trabajadores dentro de la Comisión Federal de Electricidad (CFE); esa es una, la otra es a quién le van a transferir las propiedades del Sindicato, las cuales están en Comodato”, expuso.

Sin embargo, el dirigente sindical subrayó que un tema central de los electricistas era la liberación de los “presos políticos” que se encuentran desde hace ya más de un año diez meses en el Reclusorio Oriente.

“Este es un conflicto social que el gobierno federal está obligado a resolver, no hay otra alternativa. La Sentencia no resuelve el conflicto”, anotó.

Además, resaltó que siguen pendientes dos demandas laborales, una de ellas la que interpuso el Sistema de Administración y Enajenación de Bienes, solicitando la terminación de las relaciones individuales y colectivas de trabajo, la cual resolvió la Suprema Corte el pasado 30 de enero, “de manera antidemocrática y dictatorial”, expresó.

Mencionó que además está la que interpuso el sindicato de electricistas, la 1267/2009, en donde se demanda el despido injustificado, reinstalación, pago de prestaciones, patrón sustituto, entre otros, por lo que reiteró que mantendrán su lucha hasta que se dé una solución definitiva a sus peticiones.

Con información de Ntx.

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Cómo sobrevivió una mujer transgénero a las terapias de conversión

Durante años, el sistema de sanidad británico llevó a cabo terapias agresivas con el fin de "curar" a homosexuales y transexuales. Carolyn Mercer, sobreviviente de estos tratamientos, cuenta su historia.
24 de agosto, 2019
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Otoño de 1964. Dos doctores atan a un joven de 17 años a una silla de madera en una habitación oscura, sin ventanas, y le cubren el cuerpo con electrodos.

Le electrocutan durante horas mientras le enseñan fotos de ropa de mujer.

Es parte de una terapia.

En un café en el Soho de Londres, Carolyn Mercer, ahora de 72 años, sonríe al ver las fotografías de ese niño. “Esa persona ha crecido y se ha desarrollado”, dice.

“Pero sigue siendo yo”.

Carolyn – quien prefiere no mencionar su nombre de niño – recuerda la primera vez que se dio cuenta de que era diferente.

Con 3 años, jugando en las calles de Preston, al noroeste de Inglaterra, persuadió a su hermana menor para intercambiar sus ropas.

Carolyn, vistiendo el uniforme de preescolar de su hermana, se situó frente a la tienda de su madre esperando que las personas vieran una niña pequeña ahí parada.

“Jamás se trató de la ropa… era algo dentro de mí”, cuenta.

Era un niño, y yo no quería serlo”.

Carolyn Mercer, a la izquierda, junto a su hermana pequeña en 1950.

Carolyn Mercer
Carolyn Mercer, a la izquierda, junto a su hermana pequeña en 1950.

La ropa de su hermana

Cuando Carolyn nació en 1947, la actitud de la sociedad hacia el colectivo homosexual y transgénero era muy poco tolerante.

Inglaterra y Gales se hallaban lejos de legalizar las relaciones homosexuales o de incluso usar la palabra “transgénero”.

Vestida con la falda de su hermana, Carolyn no tuvo palabras para describir sus sentimientos. Pero sabía que era una niña transexual con disforia de género.

Su sexo asignado al nacer no se correspondía con su identidad de género.

“Me fui a dormir con el deseo de que alguien inventara un trasplante para poner mi cerebro en un cuerpo más apropiado”, recuerda Carolyn.

Durante la infancia, su deseo secreto de vivir como mujer se transformó en un autodesprecio que le consumía.

Fotos de Carolyn como niño

Carolyn Mercer
“Sabía lo que quería ser, y ese pensamiento se consolidó desde los 3 años en adelante”

“Ese desprecio a mí misma se trataba de que yo quería algo muy absurdo”.

Carolyn se sentía “sucia” porque la sociedad veía a las personas transgénero como algo “incorrecto” y “malévolo”. “Si era incorrecto y malévolo, debía ser porque yo era mala y estaba equivocada”, dice que pensó entonces.

Creció en el cuerpo de un fuerte adolescente y se dedicó a ser “un buen tipo”, jugando deportes “masculinos” como rugby o boxeo. Aún así, no podía desplazar el profundo e incómodo sentimiento de pretender ser alguien que no era.

Descargas eléctricas

Carolyn comenzó a sentirse deprimida y suicida. Pensaba que “sería más fácil” para su familia y amigos si muriese antes que contarle a alguien cómo se sentía.

Pero los 17 años, compartió su secreto con un vicario. La llevó a ver a un médico en un hospital psiquiátrico y se organizaron “cinco o seis” sesiones de terapia de aversión en un hospital de Blackburn.

“Pedí eso porque quería curarme”, afirma.

Terapias de descargas eléctricas

Getty Images
Terapias de descargas eléctricas de diversos tipos se han utilizado en medicina desde la década de 1930.

Carolyn estaba atada a una silla de madera en una habitación oscura mientras los doctores le adherían electrodos previamente sumergidos en salmuera. A la vez, le proyectaban imágenes con ropa de mujer en la pared de enfrente.

A cada cambio de fotografía, un corrientazo a través de los electrodos le propinaba un doloroso shock eléctrico. Carolyn recuerda vívidamente el naciente shock desgarrando con dolor desde su mano hacia arriba mientras su brazo permanecía adherido a la silla.

A pesar de su agonía, los doctores siguieron presionando. Estaban convencidos de que si ella “aprendía” a asociar sus pensamientos con los recuerdos de dolor, dejaría de pensar que era una mujer.

Meses de tratamiento después, Carolyn decidió no recibir más. Para entonces el trauma era tan grande que la experiencia de los temblores y los recuerdos le atormentó por los siguientes 40 años.


¿Qué es una terapia de conversión?

La llamada terapia de conversión o “cura de gays” asegura ayudar al cambio de la sexualidad o identidad de género de una persona. Los métodos incluyen hipnotismo, exorcismo y tratamientos de aversión como choques eléctricos y fármacos para vomitar.

Este tipo de terapias estuvieron disponibles en el sistema nacional de sanidad británico (NHS, por sus siglas en inglés) hasta los años 70. El sistema y el gobierno sostienen que no hay archivos sobre el número de pacientes que fueron tratados o que murieron como consecuencia del tratamiento.

A pesar de que la evidencia científica indica que son dañinas e inefectivas, varias terapias continúan llevándose a cabo alrededor del mundo.

Organizaciones trabajan para poner fin a estos tratamientos, pero las complejas y arraigadas creencias que fomentaron su propagación dificultan su erradicación.


Durante un tiempo, Carolyn pensó que la terapia había funcionado.

Llevó la vida tan “masculinamente” como era posible. A los 19 años tenía esposa e hija, se había convertido en profesora de matemáticas y había sido promovida rápidamente, convirtiéndose pronto en una de las más jóvenes directoras en su provincia.

Pero su disforia no había sido sofocada.

Carolyn Mercer con 19 años

Carolyn Mercer
Carolyn, con 19 años, en su primer día como profesora, dos años después de la terapia.

Su depresión empeoró y le sacudían temblores incontrolables cada vez que pensaba en el tratamiento recibido.

“¿Funcionó la terapia con respecto a mi cuerpo? Sí”, dice Carolyn. “¿Funcionó con respecto a mi mente? Solo para odiarme más”.

Después de años lidiando con la disforia, Carolyn comenzó a tomar hormonas para que se le desarrollaron los senos a comienzos de los 90.

Fue el inicio de un proceso descrito por muchos en la comunidad transgénero como “transición” o, como Carolyn prefiere, “alinear mi expresión de género con mi identidad de género”. Es “un poco pretencioso, pero se ajusta a mi realidad”.

Su familia no apoyó su decisión de forma activa. “Les gustaba la persona que veían, una diferente a la que yo me reflejaba“, reconoce.

Mastectomía doble

En el trabajo, Carolyn se vendaba sus senos en desarrollo para ocultar los efectos de su tratamiento.

Pero, en 1994, un periodista se enteró de que estaba tomando hormonas y la vida personal de Carolyn se reprodujo en los tabloides alegando que era de “interés público” informar del secreto de una maestra de alto perfil.

El episodio hizo que Carolyn se replanteara su consumo de hormonas y, al verano siguiente, le extirparon sus senos en una cirugía normalmente reservada a pacientes con cáncer.

Una vez más, un vacío infranqueable se había alojado entre quién era Carolyn y quién quería ser.

Pero varios años difíciles después, y a pesar del apoyo de amigos, alumnos, familiares y colegas, Carolyn se jubiló para someterse a la operación que soñó durante décadas.

Tenía entonces 55 años.

Carolyn Mercer

Carolyn Mercer
Carolyn, a los 67 años, disfrutó en Estados Unidos de unas vacaciones donde finalmente era quien siempre soñó ser.

Ahora la vida es mucho mejor. Ya no tengo ese secreto oculto todo el tiempo”.

Algunos miembros del colectivo transexual afirman que la persona antes de la cirugía ya está muerta. Pero para Carolyn, el niño pequeño vistiendo la ropa de su hermana menor sigue vivo.

“Sigo siendo la misma persona con las mismas experiencias”.

Sin embargo, sigue con dificultades para ser feliz. Siguiendo su terapia de conversión, se acostumbró tanto a enterrar sus más profundos deseos que ahora le cuesta abrirse a la felicidad.

“Cuando me enseñan el menú de un restaurante y preguntan qué prefiero, no sé qué responder”.

“Muchos lo encuentran triste, pero es algo que he asimilado… ya no tengo esa luz o ese tipo de emociones por haberme reprimido durante tanto tiempo”, concluye.


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