Arte político o la responsabilidad de un artista
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Arte político o la responsabilidad de un artista

El artista visual David Zepeda Armengol aborda el polémico tema de la extinción de Luz y Fuerza del Centro desde la experiencia y el conocimiento. No propone soluciones sino intenta comprender, a través de sus piezas, un conflicto sindical que tuvo una repercusión en la llamada agenda nacional.
Por Moisés Castillo
30 de marzo, 2013
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Luz y Fuerza del Centro.

La primera aproximación al conflicto del artista plástico fue a través de una instalación que se exhibió en el Casino Metropolitano.

El artista Joaquín Segura dice que el arte no está para liberar a nadie o contribuir a un cambio social inmediato, más bien el artista y su trabajo deben apuntar a convertirse en un problema de fondo. Y el artista visual David Zepeda Armengol aborda el polémico tema de la extinción de Luz y Fuerza del Centro desde la experiencia y el conocimiento. No propone soluciones sino intenta comprender, a través de sus piezas, un conflicto sindical que tuvo una repercusión en la llamada agenda nacional y una gran cobertura mediática.

David fue uno de esos televidentes nocturnos que vio cómo policías federales ocuparon las instalaciones de la desaparecida compañía eléctrica. Casi a la media noche del sábado 10 de octubre de 2009, el gobierno federal publicó en una edición extraordinaria del Diario Oficial de la Federación un decreto firmado por el presidente Felipe Calderón en el que se determinó la extinción de ese organismo descentralizado, así como la liquidación de los 44 mil trabajadores.

Para el egresado de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” fue un acto que le afectó como ciudadano. “¿Cómo es posible que los empleados se hayan enterado de su despido por medio de la televisión?”, se preguntó. Este caso fue un detonante para reflexionar sobre el fracaso de las estructuras institucionales, la naturaleza del poder político y la descomposición social.

Estar indignado no era suficiente para David, así que empezó a involucrarse en marchas, asambleas, mítines de los trabajadores, así como conocer puntualmente los documentos oficiales que pusieron punto final a la historia de la empresa pública. Ya en 2004, en La Esmeralda, su práctica artística se dirigía a un arte conceptual –más cercano a un discurso orgánico- pero con un claro compromiso social, donde el contexto específico es definitivo en la producción. ¿Cómo crear las estrategias adecuadas para este fin? La investigación rigurosa fue la clave para que la reciente obra del artista chilango llegara a buen puerto y próximamente será expuesta en la galería Yautepec bajo el nombre de “1914”, año en que se fundó el SME.

El primer acercamiento al conflicto fue através de una instalación que se exhibió en el Casino Metropolitano, la llamó “Sapere Aude” –atrévete a saber en latín-, que alude al ensayo sobre la ilustración que escribió Kant. La idea consistía en presentar el empoderamiento del ciudadano en el espacio público. Aquí entra a debate la visión del trabajador ante una situación crítica como perder su empleo o no alcanzar la jubilación, lejos de la narrativa de los líderes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

“Convivir con los trabajadores me sensibilizó aún más. En su momento me pareció un tema coyuntural que trascendió en la historia contemporánea del país, sobre todo en la parte de los derechos laborales. Tenía una necesidad ética y política de involucrarme y de ahí surgió la idea de hacer esta exposición. Hacer obra que funcionara como un dispositivo directo que vinculara la lucha laboral con el resto de la sociedad. Me interesa que se vea la obra sin importar los prejuicios o quien fue el bueno o malo de esta película”.

Su obra se ha presentado en espacios como el Museo de Arte Moderno, centro de documentación del Museo Carrillo Gil, en La Esmeralda, SOMA, La Quiñonera, Galería Metropolitana de la UAM, embajada de México en Ecuador, Casino Metropolitano, Museo Nacional de Filipinas, entre otros. Ha sido parte de colectivos artísticos y multidisciplinarios, como 0710 de videodanza, Paralaje, o Destructum Fest de performance y arte sonoro.

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Decreto presidencial

David adquirió unas copias certificadas del decreto presidencial del 2009. Se pueden ver los documentos con sellos y firmas de Fernando Gómez Mont (Gobernación), Agustín Carstens (Hacienda), Georgina Kessel (Energía), Ernesto Cordero (Sedeso), Gerardo Ruiz (Economía), Juan Molinar (Comunicaciones), Javier Lozano (Trabajo), Salvador Vega (Función Pública), Juan Elvira Quesada (Semarnat) y Francisco Mayorga (Sagarpa).

Junto con un amigo creó un dispositivo donde la gente pueda leer el decreto y así escapar de la ignorancia. Las hojas oficiales avanzan en una especie de cortina mecánica y el espectador estará sobre un tapete con censores que conforme vaya avanzando la lectura irá sintiendo poco a poco una descarga eléctrica sutil en el cuerpo.

“La idea es tratar de involucrar literalmente al espectador en sus fibras más sensibles. Adentrarlo al tema en una época donde ya nada nos sorprende. Quiero entrar al cuerpo de quien vea la pieza. Un amigo diseñó el robot que va moviendo gradualmente la intensidad de las descargas”.

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“Esta pieza (logo de LyF) fue pensada para que estuviera encendida con la luz del alumbrado público, quería sumarme a esta campaña que los trabajadores difundieron de no pagar la luz. Una especie de acto de resistencia y desobediencia”, dice el artista plástico David Zepeda.

En esa noche, el logotipo de Luz y Fuerza del Centro -que lucía en lo alto del edificio sede ubicado en la calle de Melchor Ocampo- fue destruido por elementos de la policía federal. El logo de cinco metros de diámetro fue hecho trizas. Esa fue una de las primeras imágenes que David vio en televisión y quedó en shock. El gobierno federal argumentó corrupción e ineficiencia de la empresa y su sindicato. Un par de años después se ventilaba en la prensa que Néstor Moreno, ex director de Operaciones de la Comisión Federal de Electricidad, acusado de enriquecimiento ilícito por más de 33 millones de pesos salía libre bajo fianza.

“Mandé hacer un logo de acrílico cortado con láser. Obviamente es de un diámetro menor. Es una caja de luz. La intención es suscitar la memoria y la historia del caso de Luz y Fuerza. Esta pieza fue pensada para que estuviera encendida con la luz del alumbrado público, quería sumarme a esta campaña que los trabajadores difundieron de no pagar la luz. Una especie de acto de resistencia y desobediencia, y que al mismo tiempo se podría ver como un acto vandálico desde la visión oficial”.

La batalla

En esta especie de maqueta vemos una lucha callejera de trabajadores del SME contra Felipe Calderón y otros funcionarios públicos. Son personajes reales que se formaron a lo largo del conflicto. Integrantes del SME salen disfrazados de luchadores o súper héroes. Súper Luz apareció en tiempos de Ernesto Zedillo en 1997 y luce un traje rojinegro. Hay una foto de él que dio la vuelta al mundo, gracias a la agencia Reuters, donde se enfrenta a las fuerzas federales. Su compañera, hija de un ex trabajador de LyF, se unió a la causa y creó la figura de la Chica SME. También está el jubilado que se autonombró el Papa Bien Adicto, aludiendo a la visita del Papa Benedicto a México, y que en su sotana aparecían consignas y una serie de textos defendiendo los derechos laborales.

“Quise un campo de batalla simbólico y hablar precisamente de esa desigualdad de fuerzas. Por un lado, tenemos a trabajadores que salen disfrazados para defender sus derechos y, por otro, vemos a personajes que representan lo más oscuro de la política en México. Aquí no hay intervención, sino traté de pasarme al imaginario colectivo popular”.

Indelebles

Dibujo en gran formato donde se muestra los rostros sonrientes de Felipe Calderón y Javier Lozano, entonces secretario del Trabajo. Los trazos de las caras se realizaron con sellos que desprendían los logotipos del SME y Luz y Fuerza. Exhibe la figura de la burocracia y el sello como una huella indeleble del acto oficial.

“Busqué unas imágenes de estos personajes sonrientes, triunfantes de una forma cínica. No se podrá borrar esta decisión oficial”.

-A tres años y medio de distancia, ¿cuál es tu sensación del conflicto?

La batalla que protagonizó el SME es una de las últimas luchas sindicales importantes en la historia de México. Y es muy significativa por la magnitud del daño económico y moral que hubo detrás. Mi sensación es que al final simbólicamente y éticamente ganaron los trabajadores. El proceso social que va devenir no sé hacia donde se dirija, pero dudo mucho que haya un aprendizaje por parte de la sociedad. Haber convivido con las señoras que salían de sus casas para hacer quesadillas y apoyar a la caja de ahorro del sindicato, esa parte debe ser contada.

-Existen líderes sindicales que su única cualidad es el desprestigio –Elba Esther Gordillo, Carlos Romero Deschamps-, ¿no pasa lo mismo con Martín Esparza?

Los que importan son los trabajadores. El líder sindical es una figura que los representa. Si pusiéramos un mapa de dónde situaría a un Deschamps, Gordillo y Esparza creo que éste sí está lejos de la corrupción tan monstruosa que pudimos ver en esos líderes. Sin embargo, hay disidentes que hablan de corrupción interna y situaciones favorables del líder sindical. Creo que la figura de Esparza fue más congruente en la defensa de los derechos de los trabajadores, a pesar de sus contradicciones.

-¿Esta obra se puede calificar como arte político? ¿Cómo la defines?

Creo más en la idea de que todo acto humano es un acto político, callar, simular o evadir un problema social también es un acto político. Desde mi experiencia creo que como artista tengo una responsabilidad social como cualquier ciudadano y consideré que era momento de romper ese miedo que la academia muchas veces inyecta. A mí me tocó una generación muy apática en La Esmeralda, había muy poco involucrados en discutir la problemática social. El arte debe tener una conciencia ética, pero con esto no quiero decir que no hay una ética en el arte más individual. No puedo casarme toda mi vida con esta obra. No tengo un beneficio directo con el sindicato. El conflicto de Luz y Fuerza fue un momento donde me cuestioné qué podía decir de una realidad que me afectaba y necesitaba actuar.

-¿Cuáles son los límites para evitar una especie de arte panfletario o sin sustancia? 

Una forma de huir a esta situación es conociendo de cerca a los actores políticos, me molestan los artistas que dicen que hacen “arte político” y no se involucran en el tema, no conocen a los personajes. Podríamos decir que leen el periódico y de ahí generan una idea chusca o una ocurrencia con chispa. Yo me leí el Contrato Colectivo de Trabajo, fui a investigar al Diario Oficial de la Federación, hablé con los líderes, fui a las marchas, mítines, asambleas, entrevisté a gente de 2009 a la fecha. Conozco de lo que hablo. Seguramente habrá quien critique mi obra, pero éticamente quedo satisfecho con mi labor. El sentido de la obra se construye con una investigación rigurosa y alcanzar una configuración a fondo de la idea. Por otra parte, se ha estigmatizado la figura del panfleto, no podemos olvidar que éste ha operado como un factor importante en cambios sociales en la historia. Por ejemplo, recuerdo una entrevista al  historiador Robert Darnton, donde dice que la revolución francesa no fue sólo gracias a gente como Voltaire, Rousseau, o Robespierre. Los libelos de muchos escritores que criticaban a la monarquía y a los miembros de la cultura en el poder circularon y reforzaron las rutas revolucionarias.

-¿Cómo te insertas en el mundo del arte contemporáneo?

Mi proceso como artista ha sido como un sube y baja. La academia te ayuda. Haber estudiado en La Esmeralda ya tiene cierta catapulta, fui becario en SOMA, estuve un tiempo ahí. No creo mucho en los premios ni en las becas. Creo que son necesarias para ciertas personas, pero decidí tomar una ruta individual para mantener un campo de libertad más amplio. Las instituciones de pronto sí tratan de configurarte a sus intereses y puntos de vista de lo que es el arte. Por otra parte, hay un círculo del arte que al final te valida o no tu trabajo, o te dará a conocer. No estoy desinteresado en ese proceso, pero sí soy cuidadoso en no involucrarme con ciertos grupos o élites para no desdibujarme.

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Nayib Bukele: qué supone que el presidente de El Salvador tenga 'poder absoluto' con el control del Legislativo

Los resultados provisionales, con el 80% de actas contadas, dan una victoria histórica al partido de Bukele. ¿Qué consecuencias puede haber?
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1 de marzo, 2021
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Aunque su nombre no estuvo en las boletas, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se perfila como el gran ganador de las elecciones legislativas y municipales de este domingo.

Con más del 80% de las actas procesadas, su partido, Nuevas Ideas, y sus socios obtendrían dos tercios de la Asamblea Legislativa (Congreso), la mayoría absoluta, un hecho que no se veía en el país centroamericano desde hace más de dos décadas.

El TSE indicó que votaron más del 50% de los inscritos en el padrón electoral, en un país de más de 7 millones de habitantes, una cifra menor que en las pasadas elecciones presidenciales pero mayor que las dos anteriores legislativas.

La ya casi segura victoria no solo le permitirá a Bukele pasar leyes y aprobar presupuestos sin el contrapeso de la oposición, sino que también lo llevará a controlar prácticamente todas las ramas del gobierno.

“Las elecciones del Legislativo son las que llevan a lo que en El Salvador se conoce como elección de segundo grado o de funcionarios de segundo grado, que van desde el fiscal general, un tercio de los magistrados de la Corte Suprema, el procurador general hasta la procuraduría de derechos humanos, Corte de Cuentas, entre otras instituciones”, explica a BBC Mundo la analista política salvadoreña Bessy Ríos.

Conteo de votos en El Salvador.

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El conteo de votos se ha prolongado durante varias horas de la madrugada del lunes.

“Esto significa que si el partido del presidente domina el Legislativo, tiene también la oportunidad de controlar el poder judicial y los órganos de segundo grado, como la fiscalía, lo que le da un poder bastante considerable y sin contrapesos”, agrega.

Es la oportunidad para que el presidente pueda poner en práctica la agenda de su gobierno y fomentar medidas en beneficio popular sin los lastres y los enfrentamientos que había tenido ahora con el Legislativo.

“Esto implica un gran desafío para Bukele, porque tradicionalmente se ha quejado de que no puede hacer cosas porque no tiene poder. Aquí hay dos elementos: o cumple y le va bien, o no cumple y se le acabará su luna de miel con los salvadoreños”, opina Ríos.

Sin embargo, los más críticos con el gobierno temen que un “poder absoluto” pueda ser el “fin de la institucionalidad” en el país latinoamericano.

“Desde que llegó a la presidencia, Bukele no solo ha mostrado rasgos importantes de autoritarismo, sino que ha debilitado significativamente las instituciones y ha ignorado muchos de los controles impuestos a la acción ejecutiva” le dice a BBC Mundo José Miguel Cruz, experto en El Salvador de la Universidad Internacional de Florida, en Miami.

Nayib Bukele el pasado 22 de febrero.

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Los más críticos con el gobierno temen que la victoria de Nuevas Ideas sea el “fin de la institucionalidad” del país, ya que opinan que Bukele ha mostrado “rasgos importantes de autoritarismo”.

“Dados estos precedentes, existe el temor entre muchos sectores de que esta acumulación excesiva de poder pueda significar la destrucción definitiva de las instituciones democráticas en el país”, agrega.

El carismático y popular gobernante de 39 años que gobierna El Salvador desde mediados de 2019 niega las acusaciones de autoritarismo y afirma que sus adversarios se oponen a sus políticas porque con el ascenso de su proyecto ven amenazados “sus privilegios”.

El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, rechazó también los señalamientos cuando periodistas le preguntaron este domingo acerca de varias cartas y documentos que congresistas de EE.UU. publicaron en los últimos meses y en los que alertaban de un posible autoritarismo, de vulnerar las instituciones democráticas y de ataques a la prensa por parte del gobierno salvadoreño.

Según el sitio web elsalvador.com, Ulloa dijo a los congresistas: “Deberían venir acá y observar lo que sucede, porque normalmente ellos reciben información sesgada, tergiversada, interesada de algunos grupos de oposición. Lo mejor es que vengan y vean (…), que revisen todas las encuestas (…) donde el nivel de aceptación del presidente sobrepasa el 90%”.

“Les invito personalmente a que vengan, para que observen cómo está la situación a nivel nacional, y no informarse por noticias o reportes que no siempre son objetivos”, insistió en un ataque a los medios como al que acostumbra Bukele.

¿Cómo se llegó aquí?

La aparente victoria del partido de Bukele es extraordinaria en la historia reciente de El Salvador y no sólo porque logró hacerse con una mayoría en el Congreso a poco menos de tres años de ser creado.

“Es excepcional porque en las últimas décadas, los gobiernos necesitaron de alianzas entre partidos en el Congreso, lo que llevaba a que se distribuyeran los funcionarios de segundo grado. Ahora, por primera vez en años, el presidente no requerirá de esas alianzas o de partidos bisagras”, dice.

Los contextos en los que ocurre también son inéditos.

Los salvadoreños han dado su voto de confianza a un partido que ha gobernado en alguno de los momentos más difíciles de la nación en las últimas tres décadas y que ha tomado también algunas medidas que han levantado cuestionamientos en organizaciones de derechos humanos.

Durante el año pasado -y a raíz del coronavirus y de desastres naturales- se profundizó con creces la deuda del país, se perdieron más de 80,000 empleos y el producto interno bruto cayó en 8.6%.

“El país está en condiciones muy difíciles, con un endeudamiento muy fuerte, con una parálisis productiva importante por la pandemia y los desastres naturales”, le dice a BBC Mundo Jose María Tojeira, exrector de la Universidad Centroamericana de El Salvador y director de su Instituto de Derechos Humanos.

Salvadoreños reclaman la necesidad de comida tras la caída de remesas por las restricciones del coronavirus.

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A raíz del coronavirus, muchos problemas se han agudizado en El Salvador.

“A eso también se han sumado otras medidas por parte del Ejecutivo que han despertado cierta preocupación en el plano de los derechos civiles y humanos y de respeto a la institucionalidad”, agrega.

Y es que el gobierno no solo fue señalado de asumir medidas coercitivas “extremas” para frenar la pandemia, sino que se enfrentó abiertamente a los medios de comunicación, a políticos que lo cuestionan y también al poder legislativo y judicial, al punto de que Bukele envió militares al Congreso y desafió abiertamente a la Corte Constitucional.

“Sin embargo, nada de esto ha impedido que la popularidad del presidente haya crecido y que sea muy bien aceptado en los sectores más desfavorecidos. No había dudas previo a las elecciones de que obtendría una mayoría”, agrega.

¿Cómo se explica la popularidad de Bukele y su partido?

Una encuesta realizada por la consultora Mitofsky a mediados del año pasado ubicaba a Bukele no solo como el mandatario más popular de la región, sino que lo colocaba por encima de líderes de Australia, Asia o Europa, como Angela Merkel.

Y cuando los resultados de las encuestas para las elecciones de este domingo comenzaron a salir, muy pocos dudaron que el partido Nuevas Ideas alcanzaría una mayoría.

Bukele tras votar junto a su esposa, Gabriela Rodríguez.

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“Bukele es un extraordinario comunicador, muy efectivo y carismático”, opina el experto José María Tojeira, sobre una de las claves de la popularidad del mandatario.

Según los expertos consultados por BBC Mundo, la victoria de Bukele en estas elecciones y su creciente popularidad obedecen a tres factores principales:

  • “Los salvadoreños sienten un rechazo casi mortal hacia los partidos que tradicionalmente se han repartido el poder del Ejecutivo y el Legislativo en los últimos 30 años de posguerra. Es un sentimiento que Bukele ha sabido aprovechar y que ha hecho ver a Nuevas Ideas como la alternativa”, dice Ríos.
  • “Bukele es un extraordinario comunicador, muy efectivo y carismático, hace un manejo muy hábil de las redes sociales y los medios de comunicación, lo que le ha hecho llegar a muchas personas de una forma muy directa”, opina Tojeira.
  • “Desde que llegó al poder, ha implementado una gran campaña de patronazgo y clientelismo en el país, en la que distribuye regalías y bonos entre la gente más necesitada. Con la pandemia, esto se ha incrementado y lo ha llevado a una campaña sostenida de distribución de recursos que le han hecho ganar el voto de los sectores más populares”, considera Cruz.

¿Qué pasa ahora?

Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que el control del Parlamento le da a Bukele un “poder casi absoluto” sobre el país, con limitados contrapesos para su acción.

“Tradicionalmente, hemos oído a Bukele quejarse de que no tiene poder como presidente. Y eso es cierto, porque desde el fin de la dictadura, se crearon varios mecanismos para limitar el poder del Ejecutivo. Ahora tiene un gran desafío, un compromiso muy fuerte para materializar su plan de gobierno”, opina Ríos.

“Ahora lo que muchos temen es que los contrapesos para ese poder ya no van a estar. ¿Por qué? Precisamente porque venimos de ahí, porque por nuestra historia sabemos que el poder total puede ser mal consejero, que se puede caer en la tentación de conducir el país con autoritarismo, sin tomar en cuenta las minorías. Y ahí vienen los abusos, la corrupción”, dice.

Protestas antiBukele en El Salvador el pasado 9 de febrero.

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Varios expertos apuntan que, a pesar de tener más poder, Bukele tendrá un gran desafío por delante.

Cruz, por su parte, recuerda que en la historia latinoamericana reciente, las experiencias similares de poder absoluto por parte del Ejecutivo no han llegado a buen puerto.

“Este caso recuerda lo que ha sucedido en otros países latinoamericanos en tiempos recientes, como el caso de Venezuela o Nicaragua, con Ejecutivos extremadamente fuertes que llegan al poder por medios democráticos pero que cambian las reglas para mantenerse en el poder de manera indefinida e ignorar las normas democráticas, a pesar de haber ganado por la vía electoral”, considera.

“Por eso, existe el temor entre un sector de la población en que esto sea el primer paso para que Bukele promueva una reforma constitucional para mantenerse en el poder por un segundo mandato consecutivo y que se afiance la postura autocrática que ya había manifestado con anterioridad”, agrega.

La votación de este domingo llevó a una confrontación entre Bukele y el Tribunal Supremo Electoral, luego de que el mandatario convocara una conferencia de prensa para denunciar supuestas irregularidades y convocar a sus seguidores a salir a votar, lo que fue considerado como una violación del silencio electoral.

Durante esa presencia ante los medios, Bukele encuadró su esperada victoria en una especie de paso lógico tras ganar las presidenciales de 2019 y en su deseo de contar con una Asamblea “que trabaje de la mano” con el Ejecutivo.

“Si usted votó el 3 de febrero 2019 (cuando ganó las presidenciales), hoy es el día para que terminemos de cerrar lo que comenzamos (…) Terminemos de cerrar lo que iniciamos ese día logrando tener una Asamblea Legislativa que trabaje de la mano con el Gobierno (…)”, dijo.

Por su parte, Tojeira opina que “solo en el futuro veremos cuál es el resultado real de estas elecciones“.

“Si con la victoria electoral el partido Nuevas Ideas se comenzara a dialogar más con quienes tienen un pensamiento crítico y con los que tienen ideas diferentes, si se evidenciara que hay un plan sólido de gobierno, si se toman medidas dentro de las normas de la democracia, no sería malo”, afirma.

“El problema es que de momento no se ve una agenda democrática y de desarrollo clara, con apertura al debate… Pero hay que mirar a ver qué pasa en el futuro”.


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