Batres y Corral fijan postura sobre Reforma de Telecomunicaciones
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Batres y Corral fijan postura sobre Reforma de Telecomunicaciones

Para el panista, aunque la iniciativa es "muy buena”, "se quedó mocha". Para Batres, en cambio, está muy lejos de una verdadera democratización de medios de comunicación.
13 de marzo, 2013
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Foto: Cuartoscuro.

Sobre la iniciativa en materia de telecomunicaciones, presentada el lunes 11 de marzo en el marco del Pacto por México, el presidente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Martí Batres Guadarrama, y el senador por el PAN, Javier Corral Jurado, emitieron posturas.

Para el panista, aunque la iniciativa es “muy buena” y sienta las bases para una transformación de fondo de este sector en nuestro país, “se quedó mocha.”

Batres, en cambio, señaló que la iniciativa gubernamental está muy lejos de una verdadera democratización de medios de comunicación.

La visión de Corral

En conferencia de prensa, el senador panista destacó que esta iniciativa tiene mucho más haberes que faltantes, sin embargo, dijo, “se quedó mocha” en el tema de la televisión, pues las medidas desconcentradoras no afectarán al monopolio televisivo, ya que el único límite que se impone es el del concesionamiento de frecuencias y no se les obliga a la compartición de infraestructura.

Corral señaló que, por una parte, se ordena la desagregación efectiva de la red local para que los concesionarios puedan acceder también a los medios físicos y técnicos de conexión, pero que esto no afectaría a empresas como Televisa en su actual tenencia del espectro, pues su concentración es en el mercado publicitario, de distribución de contenidos y de audiencia.

Aquí los videos de la conferencia de prensa:


La visión de Batres

Para Martí Batres, la iniciativa gubernamental en materia de telecomunicaciones es una demostración de lo políticamente insoportable que había llegado a ser el arreglo monopólico tradicional en esta materia.

En conferencia de prensa, al fijar su postura sobre dicha propuesta, dijo que aparentemente recoge demandas de la sociedad como, la apertura de nuevas cadenas de televisión, el acceso a la señal abierta de televisión por parte de las diversas empresas de televisión por cable, o el acceso a internet, y que, por ello, debería abrirse a la participación y el enriquecimiento mediante propuestas de la sociedad.

Batres sostuvo que esta iniciativa no reglamenta la asignación de la publicidad oficial y que abre el sector de las telecomunicaciones a un 100% de inversión extranjera. Incluso, advirtió podría convertirse en moneda de cambio para facilitar la entrega de la industria petrolera a las compañías extranjeras.

Aquí puedes leer o bajar en pdf, el discurso íntegro de Batres.

Al respecto, Batres también tuiteó a través de su cuenta @martibatres 20 puntos sobre la iniciativa de reforma en telecomunicaciones, extraídos del mismo discurso, los cuales reproducimos a continuación:

1. La crítica al modelo monopólico de comunicación tiene muchos años desde la academia, las ONGs, la oposición política y la cultura.
2. El movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador convirtió el cuestionamiento a los medios de comunicación en una vigorosa demanda ciudadana.
3. Movimientos sociales como el #Yosoy132 volvieron a poner en la mesa el tema de la antidemocracia en los medios de comunicación.
4. La iniciativa de telecomunicaciones del gobierno federal intenta dar a entender que se da respuesta a esta demanda. Pero no es así
5. La iniciativa gubernamental ignora por completo a la sociedad civil, a las radios comunitarias, indígenas, universitarias, etc.
6. En un alarde de entreguismo, la iniciativa abre las telecomunicaciones a la inversión extranjera en un 100%, como pidió el Banco Mundial.
7. Las nuevas cadenas de televisión están dirigidas hacia grandes grupos económicos que ya están en otras áreas de las telecomunicaciones.
8. La iniciativa del gobierno no promueve la pluralidad de contenidos, de ideologías, concepciones y culturas.
9. La iniciativa no contempla la reglamentación del derecho de réplica, ni el ombudsman de los televidentes.
10. No contempla tampoco la reglamentación de la publicidad oficial con criterios de transparencia, equidad y pluralidad.
11. La iniciativa no contempla la reducción de tarifas y costos para el usuario de los diversos servicios de telecomunicaciones.
12. Se abre el riesgo de que la iniciativa de telecomunicaciones sea moneda de cambio para la aprobación de las reforma fiscal y energética.
13. No se sabe aún que negociaciones hubo en las altas esferas privadas para tener la aceptación de los presuntamente afectados.
14. La forma política que se utilizó para la elaboración de la iniciativa representa un nuevo retroceso autoritario.
15. El Congreso de la Unión es convertido en una entelequia. Solo sirve para aprobar lo que se discutió en secreto, en otra parte.
16.La democratización de los medios no puede reducirse solo a la libre competencia empresarial, debe incluir sobre todo al mundo no mercantil.
17. La iniciativa propone un órgano autónomo para regular a medios, pero el IFE, la Corte y otros “autónomos” son controlados por el gobierno.
18. A pesar de los conceptos que incorpora en la exposición de motivos, la iniciativa está lejos de representar los anhelos de la sociedad.
19. MORENA presentará en el Congreso sus propias iniciativas sobre medios de comunicación.
20. Llamamos a abrir un debate amplio, incluyente, transparente y de cara a la sociedad sobre un tema tan trascendente como es este.

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Cómo el COVID-19 generará la mayor deuda pública mundial de la historia (y por qué no es necesariamente algo malo)

El aumento del gasto en todo el mundo para hacer frente a la pandemia ha llevado a que por primera vez en la historia la deuda pública global sea cercana al 100% del PIB internacional. Sin embargo, muchos -entre ellos el FMI- aconsejan que no se recorte el gasto.
20 de noviembre, 2020
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Los países en todo el mundo han aplicado distintas estrategias para combatir la pandemia del coronavirus, pero casi todos han hecho algo en común: aumentar su gasto público para hacer frente a la crisis sanitaria.

Además de los gastos en salud, la mayoría de los gobiernos han ofrecido ayuda financiera a las personas y los negocios afectados económicamente por la parálisis que trajo la pandemia.

En un informe sobre la situación fiscal de la economía mundial publicado en octubre pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que a nivel mundial se han gastado unos US$12 billones en “amortiguar el golpe” del covid-19.

Estas medidas fiscales “han salvado vidas y medios de subsistencia”, resaltó el organismo.

Sin embargo, semejante incremento del gasto público internacional, sumado a la fuerte caída en los ingresos tributarios como consecuencia de la parálisis de la actividad, también ha generado algo inédito.

Ha llevado a que la deuda pública mundial alcance su máximo histórico y por primera vez sea cercano al 100% del Producto Interno Bruto (PIB) internacional.

Dicho de otra forma, ha provocado que por primera vez en la historia la deuda pública global iguale al tamaño de la economía mundial.

No obstante, lejos de lo que podría pensarse, el FMI no aconseja recortar el gasto.

Por el contrario. La directora del organismo, Kristalina Georgieva, ha enfatizado repetidamente los riesgos de una reducción prematura del estímulo.

Tijeras y un billete de US$100 cortado

iStock
No es momento para cortar el gasto estatal, dice el FMI.

“Donde persiste la pandemia, es fundamental mantener líneas de vida en toda la economía, para las empresas y los trabajadores, como aplazamientos de impuestos, garantías de crédito, transferencias de efectivo y subsidios salariales”, señaló Georgieva.

“Es igualmente importante la acomodación monetaria continua y las medidas de liquidez para asegurar el flujo de crédito, especialmente a las empresas pequeñas y medianas, apoyando así el empleo y la estabilidad financiera”, dijo en un discurso a comienzos de octubre.

“Corta las líneas de vida demasiado pronto y el largo ascenso (de la recuperación) se convierte en una caída precipitada“, advirtió.

Déficit

A pesar de que el FMI estima que los déficits presupuestarios de los gobiernos aumentarán del 3,9% del PIB al 12,7% en 2020, lo considera algo transitorio.

“Lo que vemos es un aumento único de la deuda en 2020, luego una estabilización después de 2021, e incluso una ligera tendencia a la baja en 2025“, le dijo a Reuters el director de Asuntos Fiscales del FMI, Vitor Gaspar.

El organismo incluso está incentivando a algunos países, reacios a aumentar el gasto, a aprovechar las bajas tasas de interés para invertir en infraestructura.

Sus estimaciones sugieren que una inversión en infraestructura pública del 1% del PIB podría impulsar la producción en un 2,7%, creando entre 20 y 33 millones de puestos de trabajo.

Según Gaspar, la reanudación del crecimiento económico y las tasas de interés extremadamente bajas ayudarán a aliviar los déficits presupuestarios primarios.

“La diferencia entre las tasas de interés y el crecimiento no solo es negativa, sino más negativa, en nuestras proyecciones, de lo que era antes del covid-19. Por lo tanto, las bajas tasas de interés juegan un papel importante en la dinámica de la deuda”, aseguró.

Un martillo que dice 2020 rompiendo un chanchito con ahorros

iStock
El FMI estima que muchos países podrán estabilizar su deuda tras la crisis sanitaria.

Deuda récord

El FMI no es el único que afirma que el inédito nivel de deuda pública no es algo necesariamente malo.

Son varios los actores económicos que coinciden en que, lejos de generar pánico, este gasto récord es exactamente lo que se necesita para reactivar la economía global.

“La pandemia parece estar cambiando lo que muchos piensan sobre una deuda pública considerable”, observa John Letzing, editor digital de Inteligencia estratégica del Foro Económico Mundial.

“Aquellos que alguna vez pudieron haberse asustado con el concepto parecen ahora estar de acuerdo con él, si el dinero se utiliza bien y los intereses adeudados siguen siendo relativamente bajos”.

Según Letzing, hace no tanto existía un consenso generalizado de que la carga de la deuda pública de un país debía mantenerse muy por debajo del tamaño de su economía.

“En Estados Unidos la deuda pública ascendía a aproximadamente el 60% del PIB en vísperas de la crisis financiera mundial hace poco más de una década”, detalla.

“Y el tratado de fundación de la Unión Europea (UE) de hecho estableció un límite de deuda pública del 60% del PIB”.

“Pero al igual que otras cosas que alguna vez se dieron por sentadas, la pandemia ha eliminado, al menos temporalmente, esa directriz de la UE, mientras los responsables políticos se apresuran a apuntalar las economías”, afirma.

Pilas de yen que van en aumento

iStock
La deuda pública de Japón es la más alta del mundo y crecerá casi 30% como consecuencia del aumento del gasto por el coronavirus.

Las mayores deudas

Según los cálculos del FMI, 30 países superarán el 100% de deuda respecto a su PIB en 2020, debido a su respuesta a la pandemia.

Al tope de la lista está Japón, que ya era el país más endeudado, con una deuda pública del 238% del PIB. Este año, la cifra ascendería casi 30 puntos más, a 266%, según ese organismo.

También Sudán y Grecia tendrán deudas por encima del 200% de su PIB, de acuerdo con las estimaciones. El país africano pasaría de 202% a 259% y el europeo de 181% a 205%.

Completan el ranking de los 20 países más endeudados Eritrea, Líbano, Italia, Portugal, Cabo Verde, Belice, Barbados, EE.UU., Singapur, Baréin, España, Mozambique, Bután, Angola, Francia, Chipre y Bélgica.

Estas perspectivas han llevado a algunos legisladores en estos países a exigir a los gobiernos que empiecen a recortar el gasto relacionado con el covid, antes de que la creciente deuda genere un problema.

Muchos de estos políticos proponen que, en vez, se levanten las cuarentenas y restricciones y se reabran las economías.

Sin embargo, think tanks como el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas de EE.UU. advierten que esto sería un error.

“Contrariamente a algunas teorías previas, no hay evidencia de que una cierta proporción de deuda con respecto al PIB precipite una crisis de deuda“, señaló el instituto en un informe.

“La reapertura de la economía ha fracasado como estrategia para fortalecer las finanzas familiares y estatales, y esta estrategia no puede justificar el retiro a nivel federal de la sólida ayuda fiscal para las familias y los estados”, agregó.

Un mendigo durante la Gran Depresión en EE.UU.

Getty Images
Recortar el gasto impidió la recuperación después de la Gran Depresión, advierten los expertos del Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas de EE.UU.

El centro de investigación también advirtió que “un giro equivocado y prematuro hacia la austeridad fiscal impidió la recuperación después de la Gran Depresión, y los legisladores deben evitar cometer el mismo error ahora”.

Riesgo para los más pobres

No obstante, los mismos actores que consideran que la histórica deuda pública mundial no debería causar alarma ni llevar a los gobiernos a reducir su gasto durante la pandemia, también advierten que la situación no será igual para todos.

Letzing, del Foro Económico Mundial, reconoce que “los niveles récord de deuda pública crearán desafíos financieros en muchas partes del mundo”.

“Los países en desarrollo, por ejemplo, podrían ser incapaces de aprovechar los mismos recursos que sus pares más ricos, y es probable que pronto se vean obligados a pagar miles de millones de dólares en pagos de deuda”, alerta.

También Georgieva, la directora del FMI, ha advertido que “muchos países se han vuelto más vulnerables” debido a sus niveles de deuda.

La economista sostiene que se debe actuar de forma coordinada para ayudar a estos países a “lidiar con su deuda”.

“Entraron en esta crisis con niveles de deuda ya elevados y esta carga solo se ha vuelto más pesada. Si quieren luchar contra la crisis y mantener un apoyo político vital; si quieren evitar la reversión de los avances en desarrollo logrados durante décadas, necesitarán más ayuda y rápido“, señaló.

“Esto significa acceso a más subsidios, crédito en condiciones favorables y alivio de la deuda, combinado con una mejor gestión de la deuda y transparencia”, detalló.

Kristalina Georgieva

Reuters
Kristalina Georgieva, del FMI, afirma que habrá que ayudar a los países más pobres que no pueden hacer frente a su carga de deuda.

Georgieva adelantó que “en algunos casos, será necesaria la coordinación global para reestructurar la deuda soberana, con la plena participación de los acreedores públicos y privados”.

“El largo ascenso”

Según la jefa del FMI, el mundo atraviesa en este momento un “largo ascenso” para salir de la crisis que trajo el coronavirus.

Este difícil ascenso será “desigual, incierto, y propenso a contratiempos”, advirtió.

“Mientras nos embarcamos en este ‘ascenso’, todos estamos unidos por una sola cuerda, y somos tan fuertes como los escaladores más débiles. Necesitarán ayuda para subir”, concluyó.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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