Cinco componendas clave realizadas a la Ley de Víctimas
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Cinco componendas clave realizadas a la Ley de Víctimas

La reforma a la ley de víctimas añadió definiciones imprescindibles, como nuevas categorías de víctimas, derechos no explícitos, y la forma en que las indemnizaciones deberán calcularse.
Por Paris Martínez
25 de marzo, 2013
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El pasado jueves, 21 de marzo, el pleno del Senado aprobó las reformas a la Ley General de Víctimas previstas desde enero, cuando la norma fue promulgada, y que dan mayor claridad sobre los mecanismos con que ésta debe ser aplicada por las autoridades de todos los órdenes de gobierno.

Como se recordará, la Ley General de Víctimas fue empujada por distintos grupos civiles, con el Movimiento por la Paz a la cabeza, y sienta la obligación del Estado de proveer atención a las personas afectadas por delitos o violaciones a los derechos humanos, así como de garantizar la reparación del daño, no sólo en las esferas física y psicológica, y económica, sino también  mediante indemnizaciones que la autoridad deberá otorgar en caso de no poder someter a la justicia a los responsables.

Este espíritu original de la Ley de Víctimas se preservó, pero la reforma del pasado jueves añadió algunas definiciones imprescindibles, como nuevas categorías de víctimas, así como derechos no explicitados y establece también la forma en que las indemnizaciones deberán calcularse.

A continuación, te presentamos un resumen de estas enmiendas, realizadas con aval de los grupos de víctimas que impulsaron la norma, y que ahora deberán ser secundadas por la Cámara de Diputados.

Definiciones complementadas

La Ley de Víctimas promulgada el 9 de enero, con su publicación en el Diario Oficial de la Federación, reconoció dos categorías de víctimas: las “directas”, que son los afectados inmediatos de un delito o una violación a los derechos humanos, y las “indirectas”, es decir, aquellas personas allegadas a la víctima directa, que también se ven afectados, tales como sus familiares. La reforma aprobada la semana pasada agrega una tercera categoría, denominada “víctimas potenciales”, rango en el que entran aquellas personas “cuyos derechos peligran por prestar asistencia a la víctima”.

La nueva versión de la ley, además, impide que la condición de víctima le sea reconocida a una “persona moral”, es decir, a una empresa, asociación civil, fundación, o institución, pero ahora incluye la posibilidad de considerar como víctimas no sólo a personas en lo individual, sino también a “grupos, comunidades u organizaciones sociales que hubieran sido afectados en sus derechos, intereses o bienes jurídicos colectivos”.

Y una definición más que se agregó al texto de la norma, básica pero ausente en su versión original, relacionada con aquello que convierte a una persona en víctima. Así, la ley ahora entiende como “hecho victimizante” los “actos u omisiones que dañan, menoscaban o ponen en peligro los bienes jurídicos o derechos de una persona, convirtiéndola en víctima. Éstos –abunda el texto aprobado– pueden estar tipificados como delito o constituir una violación a los derechos humanos reconocidos por la Constitución y los tratados internacionales de los que México forme parte”.

“Derechos” a los desaparecidos

Para el caso concreto de los casos de desaparición forzada, la nueva versión de la ley contempla la búsqueda inmediata ya no sólo como una obligación del Estado, sino como un derecho de las víctimas. Así, la reforma establece que “toda víctima de desaparición tiene derecho a que las autoridades desplieguen las acciones pertinentes para su protección, con el objetivo de preservar, al máximo posible, su vida y su integridad física y psicológica”.

Además, la nueva versión del artículo 21 de esta norma establece la obligación de contar con “protocolos de búsqueda”, desarrollados conforme a la legislación nacional y a los tratados internacionales en la materia.

Con la reforma, la autoridad también quedó obligada a otorgar “reconocimiento de la personalidad jurídica de las víctimas de desaparición forzada”, a fin de que sus familiares, es decir, las víctimas indirectas, “ejerzan de manera expedita los derechos patrimoniales y familiares del ausente, para salvaguardar los intereses esenciales del núcleo familiar”.

Indemnizaciones, cuentas claras

La norma reformada, por último, establece con precisión los mecanismos que deberán emplearse para calcular la indemnización que el Estado deberá otorgar a víctimas de delitos o violaciones a derechos humanos, en caso de que no pueda obligar al responsable a encarar la reparación total del daño.

Este cálculo, establece la ley, tras su modificación, deberá incluir daños físicos, daño moral, lucro cesante –es decir, pérdidas ocasionadas a la víctima, tales como salarios o ingresos que dejaron de percibirse por lesiones o incapacidad derivadas del hecho victimizante–, pérdida de oportunidades, “en particular educativas y prestaciones sociales”; daños patrimoniales; gastos por asesoría jurídica, en caso de que ésta sea privada; pago de tratamientos médicos o terapéuticos; gastos comprobables de transporte, alojamiento, comunicación o alimentación, derivados de la asistencia a procesos jurídicos o tratamientos de salud.

De 9 a 7…

La ley promulgada en enero establece la obligación de crear un Sistema Nacional de Atención a Víctimas, coordinado por una Comisión Ejecutiva que, con la reforma, reduce su número de integrantes de nueve a siete. Cuatro “comisionados” procederán del ámbito académico, y deberán ser expertos en derecho, psicología, derechos humanos “o especialidades equivalentes con experiencia en la materia”, propuestos por universidades públicas, mientras que los otros tres serán representantes de “colectivos de víctimas”.

Entre los requisitos para ser comisionado, la ley ya preveía el ser de nacionalidad mexicana, mayor de edad y no haber sido funcionario público en los dos años previos a la elección. Ahora, la reforma añadió también el que los aspirantes no hayan sido condenados por algún delito, o inhabilitados como servidores públicos.

Candado contra negligentes

La anterior versión de la ley de víctimas dejaba sentado que cualquier funcionario público que pusiera en riesgo la seguridad de las víctimas será sancionado administrativa, civil o penalmente, según la gravedad del hecho, y entre las causales se incluyó las intimidaciones, represalias, amenazas directas o cuando se demuestre que hay colusión con los responsables del hecho victimizante. Con la reforma, a esta lista se añade como causa de “riesgo para las víctimas” por parte de las autoridades la “negligencia”.

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India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
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Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

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