Conversión de Estela de Luz en memorial, nueva meta: Sicilia
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Conversión de Estela de Luz en memorial, nueva meta: Sicilia

Al cumplir dos años, el Movimiento por la Paz promoverá una petición pública dirigida a Peña Nieto, para que concrete la "resignificación" de la Estela de Luz.
Por Paris Martínez
29 de marzo, 2013
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El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que aglutina a víctimas de la violencia en México, conmemoró ayer su segundo año de existencia, con la develación de una placa de acero, así como de 15 urnas que resguardan pañuelos bordados en memoria de personas desaparecidas y asesinadas, y que fueron colocados de forma permanente al pie de la Estela de Luz, en Chapultepec, monumento que desde noviembre pasado fue declarado por la agrupación civil como “Memorial de las víctimas Estela de Paz”.

Así, junto a la placa metálica que a finales del año pasado fue instalada en este mismo punto, en homenaje a Nepomuceno Moreno –aquel padre asesinado por denunciar la desaparición de su hijo–, ayer fue colocada una más, dedicada a las víctimas del asesinato múltiple que dio origen a esta organización ciudadana, y que reza: “Recuerda, sirve y no olvides. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, con profunda tristeza, devela esta placa al cumplirse dos años de los cobardes asesinatos de Juan Francisco Sicilia Ortega, Jaime Gabriel Alejo Castaneda, Julio César Romero Jaimes, Luis Antonio Romero Jaimes, Jesús Chávez Vázquez, Álvaro Jaimes y María del Socorro Estrada Hernández. Por ellos, presentes en el corazón: Paz, justicia y verdad. Ciudad de México, a 28 de marzo de 2013”.

Además, al suelo de la explanada fueron fijadas 15 urnas con pañuelos elaborados por el colectivo Bordados por la Paz, en homenaje al policía federal Rosendo Torres Cortés, desaparecido en Durango; la universitaria Mónica Alejandra Ramírez Alvarado, desaparecida en Ecatepec; el artista callejero Juan Melchor Flores Hernández, desaparecido por policías municipales de Nuevo León, así como para los migrantes asesinados en San Fernando, Tamaulipas, entre otros.

El poeta Javier Sicilia, padre de uno de los jóvenes asesinados hace dos años en Morelos y figura emblemática del Movimiento por la Paz, advirtió que si las autoridades federales o capitalinas retiran la nueva placa o las urnas plásticas –tal como ocurrió en noviembre pasado, con la placa en homenaje a Nepomuceno Moreno, desprendida por Conaculta y, horas después, restituida en su sitio–, esta acción será interpretada como una demostración de complicidad con los perpetradores de los asesinatos y desapariciones denunciadas, y aclaró que, de darse el caso, la agrupación ciudadana volverá a colocarlos, “las veces que sea necesario”.

Luego de que al pie de la Estela fueran leídas distintas cartas de padres y madres de víctimas, dirigidas a sus familiares desaparecidos o asesinados, Sicilia recordó que desde el 9 de enero pasado solicitaron al presidente Enrique Peña Nieto que apoyara la transformación de este espacio público (actualmente sede de una casa de cultura digital) en un centro de documentación y memorial dedicado a las víctimas de la violencia, ante lo cual “el presidente no sólo se interesó, sino que prometió darnos una respuesta que aún no ha llegado”.

Por ello, informó que el Movimiento por la Paz, a través de internet, promoverá una petición pública dirigida a Peña Nieto, para que concrete la “resignificación” de este monumento (inaugurado por su antecesor, Felipe Calderón, en enero de 2012 para conmemorar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución). Así, añadió, quienes deseen suscribir esta solicitud ciudadana pueden hacerlo en www.change.org/esteladepaz.

Sicilia añadió que en 2013, sus prioridades serán promover la conversión de la Estela en memorial, además de que vigilarán que la Ley de Víctimas sea cumplida en todos sus aspectos (entre los que destacan la conformación del Sistema Nacional de Atención a Víctimas, así como la creación de un fondo para atención y resarcimiento), además de que continuarán impulsando una reforma a la Ley de Seguridad Nacional, para convertirla, dijo, “en una Ley de Seguridad Humana”, que tenga por objetivo no la seguridad de las instituciones, sino de los ciudadanos.

A continuación, te presentamos algunos de los mensajes bordados en pañuelos, fijados a la explanada de la Estela de Luz, y que fueron elaborados en hilos rojos, para los casos de asesinato, y en hijo verde, para los casos de desaparición forzada:

-“Rosendo Torres Cortés, policía federal, 32 años. Desapareció el 10 de julio de 2011 en Ciudad Lerdo, Durango. Tu familia te ama y te extraña, nos haces falta. Regresa pronto. Dios te bendiga.”

– “Tres personas murieron y sus cabezas fueron encontradas por policías y militares en la carretera libre a Reynosa, Cadereyta, Nuevo León 02-02-2011.”

– “Saúl Armando Romo Romero, 28 años, Nuevo Laredo, Tamaulipas. Desaparecido el 30 de julio de 2011. No esperes que te olvide, no olvides que te espero.”

-“Mónica Alejandra Ramírez Alvarado. Desapareció el 14 de diciembre de 2004 en el trayecto a su casa, en Ecatepec, a la FEZ Iztacala, a la edad de 21 años. Monis, queremos que sepas que te seguimos buscando. ¡No descanzaremos hasta encontrarte! ¡Sabes lo mucho que te amamos!”

-“Carlos Palomares Maldonado, de 34 años. Desapareció el 22 de septiembre de 2010, en la calle Palenque, colonia Narvarte, México Distrito Federal.Carlos, desde donde estés, queremos que sepas que te seguimos buscando, te amamos. Tu familia”

-“Migrante aún no identificado. Fue asesinado en San Fernando Tamaulipas, México.”

-“Roy, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, secuestrado el 11 de enero de 2011. Hijo de mi corazón, te sigo buscando y espeerando. Fuerza, Roy, love you, aguanta, aguanta, sangre de mi sangre, corazón de mis amores. Tu mamá.”

-“Mi nombre es María Herrera Magdaleno, busco a mis cuatro hijos desaparecidos en dos situaciones: Jesús Salvador Trujillo herrera, de 24 años, esposo y padre de familia de Dos Menores; Raúl Trujillo herrera, mi hijo de 19 años de edad, desaparecidos con otras cinco personas el 18 de agosto de 2008, en Atoyac de Álvarez, estado de Guerrero.

Rafael Cervantes, Gustavo Trujillo Herrera, de 27 años, Luis Armando Trujillo Herrera, de 25 años. Desaparecidos el 22 de septiembre de 2010 en Boca del Río, Veracruz, junto con mi sobrino y el esposo de mi nieta, Jaime Vargas y Gabriel Melo. Exijo a las autoridades me ayuden en la búsqueda de mis hijos. A mis hijos: no hemos dejado de buscarlos ni un solo día sus esposas, [email protected] y toda la familia los esperamos en cada momento con el amor de siempre.”

-“Rodolfo Loera Centeno, 26 años, fue asesinado por policías municipales, de un balazo por la espalda, el 9 de junio 2012, en Pueblo Nuevo, Puebla.”

-“Gustavo Castañeda Puente detenido y desaparecido por policías municipales de Monterrey, Nuevo León, tripulantes de las unidades 534, 358 y 540, el 25 de febrero de 2009. Tengo tu sonrisa tatuada en el corazón. Te amo hijo, tus papás y hermanos no nos cansamos de buscarte y de esperarte. Bordó: mamá.”

-“Juan Melchor Flores Hernández, trabajaba como estatua viviente, era conocido como Vaquero Galáctico, fue víctima de desaparición forzada a la edad de 24 años por los patrulleros de las unidades 534, 348 y 540, por la policía regia de Monterrey, Nuevo León, el 25 de febrero de 2009. Te queremos y extrañamos, seguimos esperándote. Bordó su mamá.”

Y aquí puedes leer la carta íntegra que, en nombre del Movimiento por la Paz, leyó el poeta Javier Sicilia, por el segundo aniversario de su surgimiento, titulada “Dos años después”:

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Desaparecidos en México: 'Encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé'

La crisis de desaparecidos en México suma ya más de 83.500 personas. Muchas madres se han organizado para buscar a sus familiares, incluso en fosas clandestinas. Cecilia Delgado encontró a su hijo en una de ellas.
4 de marzo, 2021
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La noche del 2 de diciembre de 2018 fue la última vez que vieron con vida a Jesús Ramón Martínez Delgado.

Estaba en su negocio en Hermosillo, Sonora, cuando dos policías que llegaron en una patrulla lo subieron en una camioneta que los seguía.

Su madre, Cecilia Delgado, comenzó entonces una búsqueda sin descanso. Primero por hospitales, cárceles, municipios cercanos. Después, en fosas clandestinas, donde lo encontró tras dos años de buscarlo sin descanso.

Su historia es un relato del horror que viven miles y miles de familias en México, donde suman ya más de 83.550 desaparecidos.

BBC Mundo contactó a la fiscalía del estado de Sonora. La vocera dijo que no puede dar mucha información porque es un caso en investigación. Pero la fiscal del estado, Claudia Indira Contreras, ha prometido justicia a Delgado y castigar “a quien sea que resulte culpable”.

Esta es la historia de Cecilia Delgado contada en primera persona


Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cortesía Cecilia Delgado
Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cuando mi hijo desapareció le prometí que lo iba a encontrar.

“Hijo, te prometo que te voy a regresar a casa. Te lo prometo, hijo de mi alma. Así me tarde toda una vida, así te tenga que buscar en el infierno“, le dije.

Después de dos años cumplí mi promesa. No como yo quería, pero lo encontré.

Todavía cierro mis ojos y lo veo en esas condiciones en las que estaba. No se lo merecía.

La noche de su desaparición, Jesús Ramón estaba con un amigo en su negocio, un expendio de cervezas, cuando llegaron una patrulla estatal y otra camioneta, una Chevrolet Silverado blanca con doble cabina.

Además del video de la cámara CCTV hay testigos de que dos policías lo subieron a la camioneta blanca y se lo llevaron. Nadie volvió a verlo vivo.

En la policía estatal me dijeron que me iban ayudar, que me iban a regresar a mi hijo. Me pidieron que me fuera y aseguraron que me iban a llamar. Jamás lo hicieron.

Tuve que encontrar a mi hijo yo sola porque ellos no hicieron su trabajo.

Cecilia Delgado

Lorenza Sigala
A la fecha Cecilia Delgado ha ayudado a exhumar 194 cadáveres.

Mi hijo tenía 34 años cuando se lo llevaron. Era muy alegre, le encantaba la música, bailar, cantar. Me llamaba “mi reina”, siempre me decía que me amaba y me lo demostraba.

Dejó tres hijos. La más pequeña tiene apenas 5 años. Es la que más sufre por la ausencia de su padre. “Abuela, ¿por qué te tardaste tanto en encontrar a mi papá?”, me pregunta llorando sin consuelo. Es algo que me duele en el alma.

Muerta en vida

Que un hijo desaparezca es lo más terrible que le puede pasar a una madre.

Me robaron todo. Me dejaron muerta en vida.

Poster de Buscadoras por la paz

Cortesía Cecilia Delgado
La desaparición de Jesús Ramón llevó a que Cecilia fundara “Buscadoras por la paz”.

Esos dos años fueron el infierno. Siempre pensando: “¿Dónde estará, estará comiendo, lo matarían, qué le harían?”. Es un dolor inimaginable que me carcome por dentro. Nunca jamás en la vida pensé que existiera tanto dolor.

En las noches, en la soledad y la oscuridad, la incertidumbre pega todavía más.

Todavía voy caminando y siento que es solo el cuero, porque yo ya estoy muerta por dentro. Yo estoy muerta.

Perdí las ilusiones de todo, las ganas de vivir. Solo me movía el saber que si yo no buscaba a mi hijo, nadie lo iba a hacer. Que si yo moría, nadie lo iba a encontrar.

Empecé a buscarlo por hospitales, cárceles, en muchos de los municipios de Sonora.

Luego empecé a excavar fosas clandestinas. Aunque en mi corazón siempre desee que estuviera vivo. Y se lo pedía a dios.

Me uní a un par de colectivos que excavan fosas clandestinas. Y luego, fundé el mío, Buscadoras por la Paz Sonora.

“Buscamos tesoros”

La mayoría de veces nos enteramos de la ubicación de esas fosas, donde han enterrado cuerpos, por llamadas anónimas.

Vamos allí armadas. Nuestras armas son el pico, la pala y una varilla. Vamos a donde sea, al campo, al monte, incluso a casas. Aquí el clima es extremo, el calor a veces supera los 50 grados centígrados, vemos cómo el vapor sale de la tierra. Otras veces, un frío que congela.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Lorenza Sigala
Las mujeres del colectivo buscan incansablemente a sus hijos.

Pero nada nos detiene. Es más grande el amor que tenemos por nuestros hijos, que la dureza del clima, el hambre o el miedo.

Vamos a buscar a nuestros tesoros.

Para nosotros son tesoros porque los encontramos en fosas clandestinas que tenemos que excavar. Y son, por desgracia, cadáveres.

Aún así, con todo el horror que esto significa, el encontrarlos y darles una sepultura digna nos da una relativa paz.

Sacamos a esos tesoros de la oscuridad, de esos hoyos donde después de matarlos los entierran de una manera tan vil, tan cruel que no me explico como pueda existir gente así, sin corazón, que pueda hacer tanto daño.

¿Qué pudieron haber hecho para que les hagan todo lo que he visto? Son cosas tremendas. Se ensañan de una forma bestial, igual con hombres que con mujeres.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Cortesía
El colectivo “Buscadoras por la paz” es uno de varios similares que operan en México.

Recuerdo cómo encontramos a un muchacho, creo que era un jovencito porque sus pies eran muy chiquitos. Estaba encadenado. Encadenadas sus piernas y con candado. Sus manos, amarradas con un alambre. Enterrado a más de metro y medio de profundidad.

A otros los encontramos calcinados a tal punto que será imposible identificarlos. Me duele en el alma. Pienso en sus madres, que nunca podrán encontrarlos.

“La realidad de México”

Muchos nos critican porque hacemos transmisiones en vivo en redes sociales de nuestras búsquedas. Las imágenes que se ven son muy fuertes y nos dicen que somos amarillistas.

Pero es la realidad que estamos viviendo. No es de dios que nosotros tengamos que sacar a nuestros hijos de esos lugares tan feos. De esos hoyos que incluso a veces ponen a cavar a la persona que van a matar.

Si hacemos los videos es porque queremos que la gente vea nuestra labor, lo que estamos pasando. A nadie le gusta. A mí no me gusta andar excavando fosas clandestinas. Pero es la realidad de México.

Las desapariciones forzadas están a la orden del día. Los que se indignan por ver un video, mejor que se indignen con las personas que matan a otras y con las autoridades que no hacen su trabajo.

A nosotros no nos correspondería, con todo y el dolor que cargamos, estar sacando a nuestros hijos de ahí.

Sabemos que a la mayoría de los desaparecidos los vamos a encontrar muertos, es muy raro el que regresa vivo. Y a estas alturas encontrar sus cadáveres es un privilegio.

Además, las víctimas y sus familias son revictimizadas. Es muy común que digan que si los mataron es que “andarían en algo malo”, que estaban de una manera u otra ligados al narcotráfico.

Eso es una vil mentira. Yo conozco a muchos, muchos que se han llevado que eran totalmente inocentes. Hay de todo: hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños.

Y de los que hicieron algo malo, pues que lo procesen judicialmente, no que pongan a la familia en este infierno.

Quienes se los llevan muchas veces pertenecen al crimen organizado, pero a veces también algunas autoridades están coludidas con ellos, como fue el caso de mi hijo.

En México han matado a madres y padres por buscar a sus hijos. Por eso, muchos nos preguntan si no tenemos miedo. La verdad es que no. Y no lo digo solo por mí, sino porque lo veo en mis compañeras.

No tenemos miedo. El miedo más grande fue perder a nuestros hijos y ya lo vivimos.

Si hubiera sido posible, yo hubiera dado mi vida. La hubiera dado una y mil veces a cambio de la de mi hijo.

“Yo desenterré a mi hijo”

Después de dos años de búsqueda sin descanso, encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé.

Yo misma desenterré a mi hijo. Fue algo terrible.

Fue el 25 de noviembre de 2020, exactamente dos años después que lo viera por última vez.

Buscábamos cuerpos en un lugar donde había una docena de fosas.

Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar.

Supe que era él por los brackets en sus dientes, por su muela del juicio y porque en su cráneo todavía tenía su cabello. Su pelo castaño, con sus rulitos que no le gustaban y que siempre se peinaba con mucho gel para que no se le vieran. (Llora sin consuelo).

Después vi su ropa. Y comprobé que sí, que era mi niño.

Grité y grité. “No, no, no. No puede ser”, repetía llorando.

Pero sabía que era cierto.

Las pruebas de ADN que llegaron días después solo volvieron a confirmarlo.

Me derrumbé. El mundo se me vino abajo. A pesar de todo, esperaba un milagro.

"Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar". ", Source: Cecilia Delgado, Source description: , Image:

Yo quería tener las cenizas de mi hijo en mi casa, pero mis otros dos hijos me insistieron que no. Que tenía que dejarlo en el panteón, para que yo pudiera seguir viviendo de alguna forma.

El 8 de diciembre lo enterramos.

Durante seis horas le cantamos sus canciones, le tocamos música y bailamos. Así como él en alguna ocasión me había dicho, medio en broma, medio en serio, que quería que hiciéramos cuando muriera.

Yo le dije que se callara, que estaba loco. Que primero iba a morir yo.

Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar que me lo iban a arrebatar así.

Por eso quiero decirles a todos en México que no esperen a pasar por lo mismo que yo, que nosotras, las miles de madres que estamos así, no queremos que le pase a nadie más.

La búsqueda sigue

A la semana de encontrar a mi hijo, volví a agarrar mi pala e irme al monte con mis compañeras.

Desde que desapareció Jesús Ramón he encontrado con los distintos colectivos un total de 194 tesoros. Pero la situación es tan terrible que esta búsqueda no puede parar.

Moisés Reynoso

Cortesía Cecilia Delgado
Ahora Cecilia también busca a su sobrino, Moisés Alfonso Reynoso.

Hace siete meses también desapareció mi sobrino Moisés Alfonso Reynoso Delgado, de 28 años, hijo de mi hermana. Igual que a mi hijo yo le prometí que lo iba a encontrar.

También les he prometido a otras madres que no me detendré hasta que encontremos a sus hijos. Y las promesas se cumplen.

Por desgracia hay todavía miles y miles de tesoros por desenterrar.


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