El funeral de Chávez con aire electoral
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El funeral de Chávez con aire electoral

Carlos Chirinos, el enviado especial de BBC Mundo a Caracas, describe cómo se vivieron las honras fúnebres de Hugo Chávez.
Por Carlos Chirinos *BBC Mundo
7 de marzo, 2013
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En medio de escenas de luto y dolor por la muerte del presidente Hugo Chávez, los seguidores del fallecido mandatario venezolano aprovecharon para ofrecer su apoyo irrestricto a la eventual candidatura del presidente encargado Nicolás Maduro.

La procesión fúnebre que acompañó los restos del presidente Hugo Chávez desde el Hospital Militar de Caracas hasta la Academia Militar tuvo por momentos una doble condición de evento luctuoso y virtual acto político electoral.

La manifestación tuvo una asistencia masiva. Incluso para un país que en los últimos años se ha acostumbrado a gigantescas movilizaciones callejeras de todo signo político-varias de las cuales he podido reportar- la marea roja que desbordó las calles de la capital venezolana fue una de las mayores que se hayan realizado en torno a la figura del hoy desaparecido líder de la Revolución Bolivariana.

Decenas de miles de personas acudieron, muchos de ellos por sus propios medios y sin necesidad de -o quizá sin esperar- recurrir a la típica maquinaria de movilización del partido de gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV.

Vi personas montadas precariamente en partes traseras de camiones. Vi personas mayores caminando con dificultad hacia el Paseo de Los Próceres, en el suroeste de Caracas, donde fue colocado el féretro con los restos de Chávez en capilla ardiente hasta el próximo viernes.

Aunque se trataba de un funeral, varios de los oradores que se turnaban en las plataformas colocadas a lo largo de la ruta repartían por igual alabanzas al líder desaparecido y duras críticas a la oposición “golpista”. A veces solo estas últimas.

Cantos y llantos

El cortejo salió cerca de mediodía del Hospital Militar, en el oeste de la capital venezolana, donde Chávez fue ingresado hace tres semanas cuando fue trasladado desde Cuba.

Fue una procesión con varias paradas, para que las personas que se apostaron a lo largo de la ruta desde las primeras horas de la mañana pudieran ver el féretro de su líder.

Muchos esperaban sentados conversando, otros permanecían en silencio y otros entonaban cantos de tono revolucionario. Pero a todos por igual se les aguaban los ojos cuando veían acercarse la carroza.

En varios puntos de la procesión había oradores improvisados animando a la multitud que esperaba. También camiones con altavoces reproducían música de Alí Primera, un fallecido cantante folclórico y de protesta muy conocido en Venezuela en los años setenta.

Incluso en las cercanías de Los Próceres vi un par de conjuntos de música llanera, ritmo favorito de Chávez, quien era oriundo de Barinas, un estado llanero. Los aplausos los dedicaban los artistas “al Comandante, allá en el cielo”.

Maduro, presidente encargado

El ahora presidente encargado, Nicolás Maduro, encabezó la procesión enfundado en la característica chaqueta con el tricolor de la bandera venezolana. Le acompañó en el recorrido el presidente de Bolivia, Evo Morales.

Mientras las decenas de miles de personas atravesaban una buena parte de Caracas, en la Gaceta Oficial salía publicado el nombramiento de Maduro al frente del poder ejecutivo. La misma gaceta en la que Maduro firmó su primer decreto declarando siete días de luto por la muerte del presidente.

Para portavoces de la oposición, el nombramiento es ilegal, ya que entienden que la Constitución establece que la falta absoluta del presidente debe ser cubierta por el titular de la Asamblea Nacional, en este caso, Diosdado Cabello.

Quienes junto a Maduro y el gabinete de gobierno venezolano participaron el miércoles en el desfile fúnebre, no tenían problemas en alabar al candidato ungido por Chávez en diciembre, en su última aparición pública en televisión nacional antes de partir a Cuba para ser operado por cuarta vez de un cáncer del que, aun después de su muerte, se desconoce con exactitud su naturaleza.

“Ahora hay que apoyar a Maduro, porque ese fue el que nos dejó el Comandante para que siga con su obra revolucionaria”, me dijo Alexis, un motociclista, mientras mostraba orgulloso la foto de Chávez con sus hijas, la última imagen del presidente en vida.

Sin embargo, incluso entre los más fervientes chavistas, algunos expresaron dudas de que alguien pueda llenar el vacío que deja el líder bolivariano.

“Como Chávez no hay otro. Yo confío en que si él dijo que eligiéramos a Maduro es porque él sabía que era lo mejor. Pero sin Chávez no sé qué pueda pasar aquí”, me explicaba Beatriz, una señora que decía que de ahora en adelante se apellidará “de Chávez”.

“Pero la verdad le digo, amigo”, me atajó Beatriz, “yo siento que me quedé sola”.

Cadena maratónica

Para terminar de definir los aires electorales del evento fúnebre, en la transmisión en cadena obligatoria de radio y TV los comentarios de los reporteros y de las personas que entrevistaban hablaban por igual bien del mandatario desaparecido y mal de la oposición venezolana.

Una de las declaraciones que tuvo más impacto fue la del almirante Diego Molero, ministro de Defensa, quien en medio de la procesión advirtió a los que describió como grupos desestabilizadores: “No se equivoquen”.

“El hecho de que haya dolor no quiere decir que no haya fortaleza. Aquí hay un brazo fuerte, armado, que es la Fuerza Armada respaldando al pueblo”, dijo Molero.

Como jefe de la Fuerza Armada, Molero estará encargado del Plan República, el sistema de control y vigilancia del proceso electoral y los materiales de votación, por lo que sus palabras generaron inmediatos comentarios de rechazo entre políticos opositores.

Incluso durante la ceremonia ecuménica con la que fue recibido el féretro presidencial una vez dentro del edificio de la Academia Militar, uno de los sacerdotes advirtió que si “no hay respeto” por el dolor del pueblo chavista ante la pérdida sufrida, el país podría verse sometido en un “tsunami de grandes proporciones”, haciendo referencia a un posible estallido de rabia popular.

Entre todas esas expresiones de dolor y advertencias a la oposición, la transmisión en cadena duró cerca de 9 horas, lo que la convierte en una de las transmisiones obligatorias más largas en la historia de la televisión venezolana.

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Yuri Gagarin: los peligros ocultos en el primer vuelo tripulado al espacio hace 60 años

Hace seis décadas, Yuri Gagarin se convirtió en la primera persona en llegar al espacio, pero es probable que ni siquiera él supiera cuánto se arriesgó durante la misión.
12 de abril, 2021
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Yuri Gagarin con un casco espacial

Getty Images
Yuri Gagarin fue el primer ser humano en llegar al espacio.

“Porque aquí estoy sentado en una lata. Muy por encima del mundo. El planeta Tierra es azul, y no hay nada que pueda hacer”.

Estas líneas de la canción Space Oddity, de David Bowie, resumen cómo debe haberse sentido Yuri Gagarin cuando realizó el primer viaje de un humano al espacio exterior.

En su diminuta nave espacial, de poco más de dos metros de diámetro, Gagarin partió hacia el espacio más como pasajero que como un cosmonauta.

En ese momento, el “piloto” ni siquiera podía tocar los controles de la nave.

Según una transcripción de la comunicación con el control de tierra, Gagarin quedó impresionado por la vista a través de la ventana de la cápsula, mencionando la “hermosa aura” de nuestro planeta y las sorprendentes sombras proyectadas por las nubes en la superficie de la Tierra.

El viaje de Gagarin al espacio el 12 de abril de 1961, hace exactamente 60 años, fue una victoria de la Unión Soviética sobre Estados Unidos en la carrera espacial. Y su regreso a la Tierra fue un triunfo innegable.

Pero para hacer historia, Gagarin asumió un peligroso desafío que requería una inmensa valentía.

Partió hacia el espacio, un lugar misterioso que era prácticamente desconocido en ese momento, en una nave que no tenía controles de rescate.

El cohete que lo lanzaría había tenido tantos vuelos fallidos como exitosos.

Gagarin estaba asumiendo el papel de un conejillo de indias y su misión estaba diseñada a responder varias preguntas.

¿Puede un humano sobrevivir en el espacio? ¿Puede la nave espacial sobrevivir al viaje? ¿Puede esa nave espacial comunicarse de manera efectiva con la Tierra, a fin de garantizar un aterrizaje seguro?

Yuri Gagarin

Getty Images
Con 27 años, Gagarin asumió el reto de viajar al espacio.

En ese momento, nadie confiaba en la seguridad de los cohetes, las naves espaciales, los controles y los sistemas de comunicación, ni siquiera en que los humanos pudieran sobrevivir en el espacio.

“Si la nave espacial Vostok se presentara a los científicos de hoy, nadie votaría a favor de lanzar una cosa tan improvisada como esa al espacio“, dijo el ingeniero Boris Chertok casi medio siglo después de la misión, en su libro Rockets and People.

“ firmé documentos declarando que todo me parecía bien y que garantizaba la seguridad de la misión. Nunca lo habría firmado hoy. He ganado mucha experiencia y me he dado cuenta de cuánto nos arriesgamos”.

Fallos del Vostok

El vehículo de lanzamiento Vostok, en el que se instaló la nave espacial del mismo nombre, se basó en el cohete R-7, un misil balístico intercontinental de dos fases que fue lanzado por primera vez en agosto de 1957.

Ese mismo año, el Sputnik 1, el primer satélite terrestre artificial, fue transportado en el R-7.

El diseño del cohete resultó ser muy exitoso: los misiles de esta familia siguen siendo los únicos en Rusia para vuelos espaciales tripulados. Aunque está desactualizado, ha demostrado ser confiable para poner naves espaciales en órbita.

Sin embargo, en 1961, las cosas eran bastante diferentes.

Primer plano de las llamas de escape del cohete que puso en órbita a Yuri Gagarin

Science Photo Library
El cohete R-7 fue creado con fines balísticos, pero adaptado para la exploración espacial.

“De acuerdo a los estándares modernos para la seguridad de los cohetes, no teníamos ninguna razón para ser optimistas antes de 1961. Ese año tuvimos al menos ocho lanzamientos exitosos seguidos”, dijo Chertok en su libro.

“ de los cinco lanzamientos de satélites en 1960, cuatro lograron despegar. De estos, solo tres lograron salir de la órbita de la Tierra, y solo dos aterrizaron. Y de los dos que regresaron a la Tierra, solo uno aterrizó con normalidad”.

El primer lanzamiento del programa Vostok fue el 15 de mayo de 1960, menos de un año antes de la misión de Gagarin. A bordo de la nave satélite había un maniquí apodado Ivan Ivanovich.

La nave salió de la órbita de la Tierra pero no regresó. Sus sistemas de orientación fallaron.

El 19 de agosto, los perros Belka y Strelka volaron al espacio y regresaron, en lo que fue el único lanzamiento completamente exitoso en 1960.

Los intentos posteriores tuvieron menos éxito.

La cápsula espacial en la que viajó Gagarin

Getty Images
La diminuta nave espacial en la que viajó Gagarin tenía unos dos metros de diámetro.

El 1 de diciembre, otro lanzamiento, que también transportaba perros, Mushka y Pchelka, no pudo regresar sobre su trayectoria calculada y comenzó a descender fuera de las fronteras de la URSS.

Toda la nave fue destruida, con los animales a bordo, para evitar que otros países obtuvieran la tecnología soviética.

Casi perfecto

Durante el vuelo de Gagarin, el 12 de abril de 1961, el cohete funcionó casi a la perfección. Pero no hay nimiedades en la tecnología espacial y este “casi” podría haberle costado la vida al cosmonauta ruso.

Entre muchos fallos técnicos, su nave entró en órbita a una altitud superior a la prevista.

Tenía frenos, pero si no hubieran funcionado, Gagarin habría tenido que esperar a que la nave espacial descendiera por sí sola para regresar a la Tierra.

Aunque el Vostok tenía oxígeno, comida y agua para más de una semana, la altitud a la que llegó habría hecho que la nave tardara más en comenzar a descender.

Es probable que Gagarin se hubiera quedado sin suministros y hubiera muerto. Afortunadamente, los frenos funcionaron.

Un monumento a Yuri Gagarin en Moscú

Reuters
Los monumentos a Gagarin se mantienen hasta hoy en Rusia.

Luego, los cables que conectan la cápsula espacial con el módulo de servicio no se separaron antes del regreso de Gagarin a la Tierra. Así que la cápsula de Gagarin arrastró inesperadamente un módulo adicional cuando aterrizó.

Las temperaturas en la cápsula se volvieron peligrosamente altas y Gagarin dio vueltas frenéticamente, casi perdiendo el conocimiento.

“Estaba en una nube de fuego cayendo hacia la Tierra”, recordó más tarde el cosmonauta. Pasaron 10 minutos antes de que los cables finalmente se quemaran y el módulo de descenso, que contenía a su pasajero humano, se soltara.

Gagarin saltó antes de que su cápsula cayera al suelo, con un paracaídas en un aterrizaje seguro cerca del río Volga.

Esto violó el requisito de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) que contempla que astronautas y cosmonautas deben aterrizar en la nave espacial; de lo contrario, el vuelo al espacio no cuenta.

Los funcionarios se negaron a admitir que Gagarin no viajó los últimos kilómetros hasta el suelo en su nave.

Sus registros de vuelos espaciales fueron certificados por la FAI, que también cambió sus reglas para reconocer que los pasos importantes eran un lanzamiento seguro, su paso por la órbita y el regreso del piloto.

¿Lo haría un cosmonauta moderno?

El servicio ruso de la BBC preguntó a tres cosmonautas rusos si volarían al espacio en la nave espacial Vostok en el estado en el que se encontraba en 1961.

Pavel Vinogradov, quien viajó al espacio tres veces en 1997, 2006 y 2016, dijo que volaría a pesar de todo el peligro, pero solo por su carácter aventurero.

Yuri Gagarin en un desfile

Getty Images
Gagarin se convirtió en un héroe nacional soviético después de su exitoso viaje.

Sin embargo, Gagarin estaba en una posición diferente, dice, y es poco probable que estuviera al tanto de todos los riesgos involucrados.

“Tienes que comprender cuáles eran mis conocimientos cuando volé por primera vez”, dice Vinogradov. “Soy ingeniero, sé demasiado. Probablemente Gagarin no sabía todo eso”.

Mijail Kornienko, quien voló al espacio dos veces en 2010 y 2015, dice que definitivamente habría volado en 1961 en el lugar de Gagarin, pero no iría ahora que se sabe que el riesgo fue extremadamente alto.

“Estoy seguro de que cualquiera habría entrado en esta nave en su lugar”, señala el cosmonauta.

Sergei Ryazansky ha volado al espacio dos veces y señala que el primer cuerpo de cosmonautas reclutó pilotos de combate militares, personas disciplinadas dispuestas a sacrificar sus vidas por su tierra natal.

Los primeros cosmonautas eran jóvenes, dice.

“Probablemente, si tuviera esa edad, debido a mis ansias de aventura estaría de acuerdo . Ahora, por supuesto, no lo haría. Tengo cuatro hijos y una responsabilidad con mi familia”, reflexiona Ryazansky.

Insignias de Yuri Gagarin

BBC
La figura de Gagarin ha sido usada en diversos objetos, como insignias.

Volar al espacio da miedo, incluso ahora, señala.

“Una persona normal tiene miedos. Y esto es bueno. Una persona se vuelve más serena, más atenta y más responsable”.

“Nuestras vidas cambiaron para siempre”

Hijo de campesinos, Gagarin había subido al espacio desconocido y regresó como el hombre más famoso del planeta.

Su vuelo lo convirtió en un héroe nacional y una celebridad mundial, y luego viajó mucho para promover los logros de la Unión Soviética, a la entonces Checoslovaquia, Bulgaria, Finlandia, Reino Unido, Islandia, Cuba, Brasil, Canadá, Hungría e India.

“Significó, por supuesto, que nuestras vidas cambiaron para siempre”, explicó Elena Gagarina, la hija mayor de Gagarin, cuando habló con la BBC en 2011.

“Fue extremadamente difícil para mis padres tener una vida privada. Tuvieron muy pocas oportunidades de estar juntos en una vida privada después del vuelo”, comentó.

Yuri Gagarin y Fidel Castro en La Habana

Getty Images
En su gira por América, Gagarin estuvo en Cuba.

“Incluso si él planeaba algo para sí mismo, estaba rodeado de gente que quería verlo, hablar con él y tocarlo. Se dio cuenta de que era parte de su trabajo y no podía negarse”, continúa.

Aunque Gagarin deseaba volar de nuevo, se le prohibió volverlo a hacer debido a su condición de héroe nacional.

Pasó a entrenar a varios otros cosmonautas y se matriculó en el prestigioso Instituto Zhukovsky de Ingeniería Aeronáutica.

Gagarin se graduó con honores en febrero de 1968.

En marzo de ese mismo año, en un vuelo de prueba de rutina en un MIG-15, su avión se estrelló y lo mató a él y a su copiloto.

Tenía 34 años.


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