El "guerrero azteca" que inspira una campaña por la paz
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El "guerrero azteca" que inspira una campaña por la paz

Jesús Suárez quería ser policía en Tijuana hasta que un reclutador del ejército estadounidense lo convenció de convertirse en Marine. Fue enviado a Irak en 2003 y su nombre figura entre las primeras bajas de las fuerzas estadounidenses durante la ocupación.
Por Valeria Perasso BBC Mundo California
27 de marzo, 2013
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177_Jesus_lapidaJesús Alberto Suárez del Solar decía que, de grande, sería policía en Tijuana: quería proteger su ciudad de malandras y narcos.

Hasta que conoció a un reclutador del ejército estadounidense, que lo convenció de que los agentes de Tijuana terminaban muertos o corruptos y que mejor era hacerse Marine, que era como ser “policía internacional” y tenía buena paga y mejor reputación.

Ocurrió un domingo, en una visita de la familia a un centro comercial en Chula Vista, California. Por entonces, don Fernando Suárez tenía papeles para pasar fácil la frontera y traía a la familia de paseo a Estados Unidos cuando su negocio, en Tijuana, cerraba por descanso.

Allí vio Jesús, el único hijo varón entre tres, el puesto en el que las fuerzas armadas hacían propaganda para reclutar jóvenes. Se dejó convencer: tanto, que insistió para que la familia se mudara al norte y así poder terminar la secundaria y entrar directamente al entrenamiento en el boot camp. Quería ser soldado de un país que no era el propio.

Así es la historia que cuenta su padre: el único que queda para contarla. Jesús fue enviado a Irak en 2003 y su nombre figura entre las primeras bajas de las fuerzas estadounidenses durante la ocupación, apenas días después de iniciados los combates.

El registro oficial de muertos de la Operación Libertad tiene 90 páginas, el nombre de Jesús está en la segunda más antigua. Con los detalles: 27 de marzo de 2003. En Bagdad. De “fuego amigo – bomba racimo”. A los 20 años.

“Todavía hoy se me hace inmoral que un reclutador del ejército tenga como labor convencer a un niño de 12 o 13 años que lo mejor que puede hacer es tomar las armas”, dice Fernando Suárez, el padre.

Desde que unos oficiales le trajeron la noticia del hijo muerto a la casa, un 28 de marzo hace diez años, Suárez se ha embarcado en una misión: creó el Proyecto Guerrero Azteca por la Paz para trabajar en contra del militarismo.

En campaña

El hombre –menudo y mucho más flaco que en las fotos que saca de sus archivos y que datan de los meses que siguieron a la muerte de Jesús- se ha dedicado por una década a juntar fondos.

Lo acompaña su mujer colombiana, que no es la madre de Jesús: ellos se separaron apenas unos meses después de la tragedia.

“Es notorio como las estadísticas muestran que los matrimonios de padres de soldados muertos se rompen casi siempre”, comenta Suárez, que no está en contacto con el resto de los familiares, entre ellos su exnuera y su nieto Erik, que tenía apenas meses cuando Jesús se fue para Irak. Algunos lo acusan de sacar rédito del dolor para su activismo.

Suárez se dedica, entre otras cosas, a dar apoyo a otras familias de soldados caídos en el campo de batalla. Otras veces pasa las tardes en las escuelas, donde organiza charlas para disuadir a los adolescentes de sumarse al ejército.

“Que quede claro, nosotros en el Proyecto Guerrero Azteca no estamos en contra del ejército. Sólo decimos que uno debe sumarse a las fuerzas por vocación, por ninguna otra cosa. Aquí se aprovechan de los jóvenes de minorías, que con sus padres jardineros o empleadas domésticas no van a poder pagarle una educación. Les dicen que si se enrolan luego les darán educación o les ayudarán a conseguir la tan deseada ciudadanía de aquí”, le dice Suárez a BBC Mundo.

No hay garantías, afirma: conoce casos de jóvenes latinos que se hicieron militares para acelerar el trámite de volverse estadounidense en el papel. Algunos no lo consiguieron. Y después está lo que nadie cuenta: la muerte como posibilidad.

“Nadie les lee la letra chica, todo lo que van a tener que hacer aunque no quieran. Mi hijo me lo dijo después de graduarse, cuando nos fuimos a celebrar a Tijuana: ‘Papá, lo logré pero esto no es para mí’. Pero tenía un contrato, lo iba a cumplir”, recuerda Suárez.

Cuando su hijo se fue “de tour” –como se llama a las campañas en el terreno- él lo llevó hasta el aeropuerto. No estaba contento, dice. La foto -la última tomada con su cámara- lo muestra serio, tal vez asustado.

“Me dijo que cuidara a su niño si no volvía. Yo de verdad creía que iba a volver, que la guerra de Irak iba a ser como la del Golfo, puro con misiles y por aire y no con fuerzas por tierra. Pero ya vimos cómo fue”, cuenta el activista.

Diez años

Que quede claro, nosotros en el Proyecto Guerrero Azteca no estamos en contra del ejército. Sólo decimos que uno debe sumarse a las fuerzas por vocación, por ninguna otra cosa. Aquí se aprovechan de los jóvenes de minorías para reclutarlos" Fernando Suárez

Que quede claro, nosotros en el Proyecto Guerrero Azteca no estamos en contra del ejército. Sólo decimos que uno debe sumarse a las fuerzas por vocación, por ninguna otra cosa. Aquí se aprovechan de los jóvenes de minorías para reclutarlos”
Fernando Suárez

Desde la muerte del soldado, su padre ha librado sus propias batallas, y no siempre por la vía de la conciliación.

Recuerda que llamó “asesino y mentiroso” al expresidente George Bush por televisión nacional y lo sacaron del aire. Que le tocó pelear para, durante el funeral, hacer una ceremonia tradicional mexicana, con bandera tricolor incluida, después del responso que marca el protocolo militar estadounidense.

Que le tocó salir a hablar con autoridades y medios para hacer bulla porque, ante la decisión de enterrar al hijo en un panteón civil, el dinero que le daba el gobierno estadounidense no alcanzaba, hasta lograr –según cuenta- “que el Pentágono reconociera su error y así fue, finalmente pagó”.

La batalla madre, sin embargo, la ha dado para conocer la causa del deceso de Jesús. Aunque primero le dijeron que había sido víctima de ataque iraquí o un accidente, la información oficial hoy indica que cayó a causa de fuego amigo.

Fue un periodista de la cadena ABC el que le trajo algunas verdades: era el corresponsal “incrustado” (embedded, en inglés) con las tropas estadounidenses, justo en la unidad de Suárez del Solar. Él tenía algunos detalles del momento de la tragedia y se los dio al padre en suelo iraquí: durante una visita en 2003, cuando fueron juntos al lugar donde había caído el Marine mexicano.

“Fue muy duro ver el sitio, muy emocional pero a la vez esclarecedor. Conocer la guerra desde adentro, verla… uno entiende muchas cosas”, dice el hombre, que desde entonces ha hecho varias visitas al país árabe y ha redoblado sus esfuerzos por llevar medicinas y otros suministros.

También se trajo algo: un puñado de tierra, que mezcló con otro recogido en Tijuana. La tierra de la muerte, la del nacimiento. Usó la tierra para plantar un árbol.

“Decimos que la guerra ya terminó con el regreso de las tropas el año pasado, entonces la gente ya no está prestando tanta atención. Pero hay que tener cuidado: soplan vientos de guerra muy fuertes en estos días, con Siria, Irán…”, opina Suárez.

Y añade: “La mentalidad militarista sigue. Con todas las guerras que hubo y seguimos en guerra: es evidente que no son la solución”.

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Qué tan diferente será la toma de posesión de Biden en EU y cómo será el dispositivo de seguridad

Este año la tradicional transmisión de mando será muy atípica debido a la crisis política que vive Estados Unidos y a las medidas de precaución exigidas para hacer frente a la pandemia.
Getty Images
18 de enero, 2021
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La toma de posesión de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos parece haber estado destinada a ser atípica.

Desde hace tiempo ya se sabía que los planes para este acto, previsto para el 20 de enero, tendrían que ser distintos para incorporar los protocolos sanitarios exigidos por la lucha contra el covid-19.

Pero a esa previsión se le han sumado tres circunstancias adicionales:

  1. La pandemia registra su momento más severo en Estados Unidos, con cifras récord de nuevos contagios confirmados y muertes.
  2. La crisis política desatada tras el asalto al Capitolio realizado el 6 de enero por partidarios del presidente Donald Trump, quien ahora debe enfrentar un juicio político por esos hechos y aún se niega a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.
  3. La alerta de los cuerpos de seguridad ante la potencial amenaza de que se produzcan protestas o actos de violencia no solamente en Washington DC sino también en los capitolios de los estados.

La transferencia de mando ha sido considerada tradicionalmente en Estados Unidos como una fiesta democrática, con una asistencia multitudinaria. Esta vez las cosas serán diferentes.

BBC Mundo te cuenta los detalles.

¿Qué es la toma de posesión?

La toma de posesión es la ceremonia formal que marca el inicio de una nueva presidencia y tiene lugar en la capital del país.

Chapa conmemorativa de la toma de posesión de 2021.

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Históricamente, la toma de posesión es considerada como una fiesta de la democracia en EE.UU.

El único requisito de la ceremonia es que el mandatario electo recite el juramento presidencial: “Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que, hasta el límite de mis capacidades, preservaré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos”.

Una vez que pronuncie estas palabras, Biden ocupará su lugar como presidente número 46 y la toma de posesión estará completa (pero eso no es todo, luego siguen las celebraciones).

Kamala Harris se convertirá en vicepresidenta una vez que preste juramento en el cargo, lo que generalmente ocurre justo antes de que el presidente tome posesión.

¿Cuándo ocurrirá la ceremonia?

Por ley, el día de la toma de posesión es el 20 de enero.

Este año, los discursos de apertura generalmente están programados para alrededor de las 11:30 hora local (16:30 GMT), y Joe Biden y Kamala Harris tomarán posesión al mediodía.

Más tarde ese día, Biden se mudará a la Casa Blanca, donde residirá durante los próximos cuatro años.

Ronald y Nancy Reagan .

Getty Images
La tradición de hacer la juramentación al aire libre se inició con Ronald Reagan.

La toma de posesión no siempre ocurrió en enero. Inicialmente, la Constitución establecía el 4 de marzo como el día para que los nuevos líderes presten juramento.

Seleccionar una fecha a cuatro meses de las elecciones generales de noviembre tenía sentido en ese momento dado el tiempo que tardaban los votos de todo el país en llegar a la capital.

Con el tiempo, a medida que los avances modernos facilitaron el recuento y el informe de los votos, se modificó este largo plazo.

La 20ª Enmienda, ratificada en 1933, estableció que el nuevo presidente tomaría posesión el 20 de enero.

¿Cómo será el dispositivo de seguridad?

Por lo general, las tomas de posesión presidenciales requieren grandes despliegues de seguridad.

Esa exigencia se hace más importante ahora, después de que una turba de seguidores de Trump irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) advirtió sobre protestas armadas en los capitolios de los estados y en Washington DC en los días previos a la ceremonia, lo que llevó a los funcionarios a aumentar la seguridad y cerrar grandes sectores de la ciudad.

En una evaluación conjunta realizada por esa agencia y por el Departamento de Seguridad Nacional se justifica el aumento de medidas para evitar ataques de terroristas internos, quienes “suponen la amenaza más probable” a la toma de posesión.

Partidarios de Trump dentro del Capitolio de EE.UU.

Getty Images
El asalto al Capitolio ejecutado por los seguidores de Trump obligó a elevar el nivel de alerta de seguridad.

Estos extremistas “siguen siendo una preocupación debido a su capacidad para actuar con poca o sin ninguna advertencia, su disposición a atacar civiles y blancos fáciles; y su habilidad para causar un número significativo de víctimas con el uso de armas que no requieren de conocimiento especializado”, señalaron estas autoridades en un documento citado por The New York Times.

Este viernes, el Pentágono anunció un incremento hasta 25.000 en el número de efectivos de la Guardia Nacional que podrán ser desplegados para la toma de posesión de Biden, unos 4.000 más de los que habían sido autorizados el jueves.

Efectivos de la Guardia Nacional en Washington DC.

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Hasta 25.000 efectivos de la Guardia Nacional podrán ser desplegados con motivo de la toma de posesión.

Un ensayo de la ceremonia que estaba previsto para el domingo fue pospuesto y reprogramado para el lunes debido a preocupaciones de seguridad, según informó el sitio web Politico.

Mientras tanto, un viaje en tren de 90 minutos planeado por Biden y su equipo desde sus oficinas en Delaware a Washington previsto para el lunes también ha sido suspendido por los mismos motivos, informó Associated Press.

Biden pidió a Lisa Monaco, la asesora contra el terrorismo del expresidente Barack Obama, que trabaje como asesora temporal sobre la seguridad para la toma de posesión.

La capital estadounidense se encuentra en estado de emergencia, por una orden que emitió la alcaldesa Muriel Bowser ante los disturbios en el Capitolio, y permanecerá así hasta la toma de posesión

Bowser advirtió este viernes que el sitio donde se realizará la ceremonia no es el único lugar que ha sido objeto de amenazas en línea.

El Servicio Secreto ha tomado el mando de los planes de seguridad, respaldado por la Guardia Nacional y de policías.

El agente Matt Miller, quien lidera el esfuerzo de seguridad en nombre del Servicio Secreto, dijo a los reporteros el viernes que la planificación del evento ha estado en marcha durante más de un año.

Y aunque Biden ha insistido en prestar juramento en un espacio abierto, como es tradición, la asistencia se reducirá.

¿Asistirá Trump a la ceremonia?

Es una costumbre que el presidente saliente presencie la juramentación de su sucesor, lo que en ocasiones puede hacer de la ceremonia algo incómodo.

Donald Trump y Barack Obama

Getty Images
Barack Obama acudió a la toma de posesión de Donald Trump.

Este año, será una incomodidad distinta: el presidente saliente no se presentará.

“Para todos los que han preguntado, no iré a la toma de posesión el 20 de enero“, tuiteó Trump el 8 de enero.

El mensaje fue divulgado poco después de que el mandatario se comprometiera con una transición de poder “ordenada” a un “nuevo gobierno” y eso es lo más cerca que ha estado de reconocer públicamente el triunfo de Biden.

Algunos de sus partidarios ya habían dado un paso más, planeando una “segunda toma de posesión” virtual para Trump el mismo día (y hora) en que Biden asume el cargo. Más de 68.000 personas han dicho en Facebook que asistirán al evento en línea para mostrar su apoyo a Trump.

El vicepresidente Mike Pence, sin embargo, ha dicho que sí asistirá a la ceremonia oficial.

Mike Pence.

Getty Images
Mike Pence, vicepresidente de Trump, sí acudirá a la ceremonia.

Cuando Trump prestó juramento en 2017, Hillary Clinton acudió junto a su esposo, el expresidente Bill Clinton, a la toma de posesión, solo dos meses después de su derrota electoral y de una dura campaña contra Trump.

Solo tres presidentes -John Adams, John Quincy Adams y Andrew Johnson- han optado activamente por no participar en la juramentación de sus sucesores, algo que no ha hecho ningún mandatario en el último siglo.

¿Cómo afectará la pandemia la ceremonia de este año?

En circunstancias normales, Washington DC vería a cientos de miles de personas acudir en masa a la ciudad para presenciar la toma de posesión, inundando el National Mall y ocupando todas las habitaciones disponibles de los hoteles.

Toma de posesión de Barack Obama

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Se estima que unos dos millones de personas acudieron a las celebraciones por la toma de posesión de Barack Obama en 2009.

Se estima dos millones de visitantes llegaron a la capital estadounidense cuando el presidente Obama asumió su primer mandato en 2009.

Pero este año, el tamaño de la celebración será “extremadamente limitado”, según ha dicho el equipo de Biden, que ha instado a los estadounidenses a evitar viajar a la capital.

Biden y Harris seguirán prestando juramento frente al Capitolio, en un lugar con vista a la icónica explanada del National Mall (una tradición que comenzó con el presidente Ronald Reagan en 1981), pero los puestos para observar la ceremonia que se habían instalado a lo largo de la ruta del desfile están siendo retirados.

Gran parte del parque del National Mall de 3,2 km de largo también estará cerrado al público.

En el pasado, había hasta 200.000 entradas disponibles para asistir a la ceremonia oficial pero este año, con las infecciones que siguen aumentando en EE.UU., solo estarán disponibles alrededor de 1.000 boletos.

Este año todavía habrá una versión de la tradicional ceremonia en la que el nuevo comandante en jefe inspecciona las tropas, pero en lugar del habitual desfile por la avenida Pennsylvania hasta la Casa Blanca, los organizadores dicen que organizarán un “desfile virtual”.

¿Cuáles artistas estarán invitados?

En los últimos años, los presidentes entrantes han agregado algunos de los artistas más queridos del país al programa del día. A pesar de la pandemia, este año no será diferente.

A Biden y a Harris se les unirá Lady Gaga, una acérrima defensora del presidente entrante que hizo campaña con él en los días previos a las elecciones.

Lady Gaga.

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Lady Gaga hizo campaña por Biden y ahora actuará en su toma de posesión.

Lady Gaga cantará el himno nacional y Jennifer López cantará durante la actuación musical de la ceremonia.

Después de que Biden preste juramento, el actor Tom Hanks hará de presentador de un programa de televisión en horario estelar que durará 90 minutos, un reemplazo compatible con la situación de pandemia de las celebraciones que normalmente se realizan en persona.

Contará con Jon Bon Jovi, Demi Lovato y Justin Timberlake, y se transmitirá en todas las principales redes y plataformas de EE.UU., con la excepción de Fox News, una red conservadora que ha apoyado a Trump durante su presidencia.

En 2009, Aretha Franklin cantó en la toma de posesión de Barack Obama, interpretando el tema “My Country ‘Tis of Thee”. Beyoncé también estuvo presente, cantando “At Last” para la pareja presidencial en el baile inaugural de su presidencia.

En su segunda toma de posesión en 2013, Obama pidió a Kelly Clarkson y a Jennifer Hudson que hicieran los honores. Beyoncé volvió de nuevo, esta vez para cantar el himno nacional.

Beyonce canta el himno nacional de EE.UU. en la toma de posesión de Obama en 2013.

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Beyonce participó en las dos tomas de posesión de Barack Obama.

Según la prensa estadounidense, Donald Trump tuvo más problemas para contratar artistas. Elton John rechazó la oferta para actuar y circularon informaciones según las cuales Celine Dion, Kiss y Garth Brooks hicieron lo mismo.

Al final, a la toma de posesión del mandatario republicano asistieron las Rockettes, el artista country Lee Greenwood y la banda 3 Doors Down.


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