El oasis automotriz
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Cuartoscuro

El oasis automotriz

La industria de los autos ha sido un oasis en medio de la crisis, actualmente genera el mayor ingreso de divisas por encima del turismo, las remesas y el petróleo.
Cuartoscuro
Por Javier Risco
2 de marzo, 2013
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Álvaro López vive en la ciudad de Puebla, y como su padre, trabaja en la planta de producción de la automotriz Volkswagen. Tiene 28 años, es ingeniero y es coordinador de Nave 84, encargada de la producción del Nuevo Jetta de exportación a Norteamérica. Tal vez no lo sabe, pero ese automóvil que supervisa fue el vehículo automotor de mayor exportación en 2012. Como él, 1.7 millones de mexicanos son parte de la industria automotriz, un millón de manera directa y casi 700 mil de manera indirecta, lo que representa una cuarta parte de la población ocupada en el sector manufacturero.

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La industria de los autos ha sido un oasis en medio de la crisis, actualmente genera el mayor ingreso de divisas por encima del turismo, las remesas y el petróleo. El año pasado este sector le dio al país 32 mil 244 millones de dólares, casi 200 por ciento más que la derrama económica producida en el año 2000, y 11 por ciento más que en 2011, según datos del Banco de México. ¿Pero cuál ha sido el secreto de esta industria? Eduardo Solís, Presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), señala cuatro razones de peso; la primera la atribuye a una suerte del destino, la localización geográfica, México se encuentra en una posición privilegiada para la exportación de productos a Estados Unidos, Japón y Europa; la segunda razón, la importante cantidad de tratados comerciales y las facilidades arancelarias con más de cuarenta países; otro punto a considerar es que el mercado mexicano se ha convertido en el principal proveedor de autopartes a nivel mundial, una de cada tres se produce en México; y por último el talento de los cientos de miles de trabajadores en nuestro país.

Del talento, Antonio Durán, periodista especializado en la industria automotriz señala que es fundamental “separar el término mano de obra, como sinónimo de barato o poco calificado”, México se ha convertido en productor de maquila calificada; “los obreros mexicanos se van a Japón, Alemania y Estados Unidos, además la especialización existente en las Universidades del país ha impulsado para que México participe en el mejoramiento de autopartes”. Aunque puede sonar como una buena noticia esta especialización también exhibe la incapacidad del país para dar el paso en materia de diseño y tecnología automotriz; Thomas Karig Vicepresidente de relaciones corporativas de Volkswagen México, cuando se le pregunta acerca del papel de nuestro país como generador de diseño, advierte que por el momento el desarrollo de nuevos autos seguirá estando en manos de países como Alemania, Estados Unidos y Japón; afirmación que coincide con la visión del periodista especializado, Antonio Durán, que da una prospectiva de producción de más de 3 millones 200 mil unidades anuales en un periodo no mayor a cinco años.

La industria automotriz está repleta de cifras positivas, tal vez sustentada por la frase “de lo perdido lo que aparezca”, sus competidores, el turismo ha sido golpeado por los preocupantes cifras de la inseguridad; el petróleo se sustenta en una empresa –Pemex- que vive al día; y las remesas que se han mantenido estables por la incertidumbre de una reforma migratoria. Sin embargo la principal preocupación de la industria automotriz es el mercado interno. Según el informe “Diálogos con la industria Automotriz 2012-2018”, el principal reto es reactivar el mercado de casa para activar su potencial, esto incluye mejorar la antigüedad del parque vehicular, tanto en vehículos ligeros como en transporte pesado; y el punto dos y tal vez el que más problema causa “ordenar la importación de vehículos usados provenientes de Estados Unidos”, para Eduardo Solís, presidente de la AMIA, frenar y regular los llamados “autos chocolate” es la prioridad número uno de la asociación.

WV-Mexico-4

Mientras la industria vive este auge, las historias de vida se alejan de la macroeconomía y celebran la difícil comprensión de la palabra “estabilidad”. Héctor Muñoz tiene 48 años es técnico en “Calidad de Motores” en la planta de VW, Puebla, con 12 mil pesos al mes la vida le sonríe desde su punto de vista, por llevar en su trabajo 20 años. Viene de una familia de comerciantes; “estar en la planta me ha dado seguridad, la seguridad de tener a dos de mis hijos en la universidad estudiando la carrera de ingeniería”. Héctor representa al mexicano de la clase media, de acuerdo a información del Banco Mundial, 17 por ciento de la población en nuestro país entró a este estrato social entre 2003 y 2009. Como él encontramos también la historia de José Alvarado Mexicano, de 42 años, desde los 19 años trabaja en la planta, a pesar de la crisis el trabajo desde su punto de vista ha sido el mismo “hay estabilidad siguen saliendo muchos autos, seguimos sacando muy bien la producción” nos dice apurado mientras mira su reloj, no quiere perder su bono de puntualidad.

El empleo se cuida, no confundamos la situación de un país con el espejismo de una industria, durante enero de 2013, 2.7 millones de personas en México no tuvieron un empleo en el mercado laboral, la tasa de desempleo repuntó para ubicarse en 5.42 por ciento, mientras que en el mismo periodo de 2011 se ubicaba en 4.90 por ciento de la Población Económicamente Activa. De hecho, la generación de empleo formal registró un retroceso en enero pasado respecto a su nivel el año pasado, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, al iniciar 2013 se generaron 35,694 plazas, 30 por ciento menos a tasa anual. En ero de 2012 se generaron poco menos de 51 mil puestos de trabajo. De esta cifra todavía hay que clasificar el tipo de trabajo, de los 35 mil empleos creados 33 por ciento fue de tipo permanente, mientras 67 por ciento de tipo eventual, de aquí la frase anteriormente usada en el texto de la difícil comprensión de la palabra “estabilidad” en el vocabulario laboral mexicano.

Todo indica que la industria automotriz mantendrá cifras positivas, la inauguración de nuevas plantas; como la de Silao, Guanajuato, de Volkswagen; o la planta de Audi en Puebla la cual empezará a funcionar en 2016; la nueva fábrica del gigante japonés Nissan en Aguascalientes, todos ejemplos exitosos de inversión extranjera directa, que inyectan certidumbre en el mercado mexicano.

Al final los números que rigen las economías se reducen a historias como las de Álvaro López, un joven ingeniero industrial mexicano que tiene en su manos la producción del automóvil más exportado a Estados Unidos, sus objetivos: seguir produciendo un auto cada 35 segundos y mantener un trabajo que, de manera atípica en este país, podría durarle toda la vida.

Destino final

Estados Unidos sigue siendo el principal destino de los vehículos mexicanos que se exportan, con casi 64 por ciento de participación, muy por encima del 16.4 por ciento que se distribuye en Latinoamérica y del 8.7 por ciento en Europa.

Los autos de mayor exportación en 2012 fueron:

1) Nuevo Jetta
2) Fusion
3) Journey
4) Silverado 2500
5) Sentra
6) RAM 2500
7) Versa.

Este reportaje fue elaborado en colaboración con el reportero Marlon Bishop y la organización Round Earth Media.Planta_Volkswagen-4

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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