El viaje de Trini El viaje de Trini
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El viaje de Trini

La ballena gris es una especie recuperada que año con año incrementa su población al aparearse y reproducirse en las aguas mexicanas del Golfo de California, en uno de los fenómenos migratorios más espectaculares que existe.
Por Claudia Ramos
3 de marzo, 2013
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Salió en diciembre pasado del Mar de Bering. Sin prisa, a una velocidad promedio de 8 kilómetros por hora, recorrió sin parar el Océano Pacífico bordeando la costa de Alaska, Canadá y Estados Unidos, hasta llegar a las aguas mexicanas del Golfo de California. Pasó de largo la Laguna Ojo de Liebre, en Baja California Sur, y se adentró en la Laguna de San Ignacio. Ya no necesitó asomarse por Bahía Magdalena. Diez mil kilómetros de nado continuo para llegar al lugar que andaba buscando: aguas templadas y tranquilas para parir.

Es la tercera vez que esta ballena gris se deja ver por la costa californiana en los últimos seis años. Por eso los pangueros del lugar la nombraron Trini. Para Lupita, guía turística de la laguna desde 2003, Trini es inconfundible por las manchas que forman más de 100 kilogramos de piojos y balanos en su cabeza y cuerpo, en una relación simbiótica. Si el próximo año se la vuelve a topar, jura que la reconocería. Y no le cambiará el nombre.

Trini parió un ballenato que midió al nacer 4.5 metros y pesó media tonelada. Permanecerá en la laguna alrededor de un mes, para que su retoño se alimente y crezca lo suficiente y entonces migrar de vuelta al Mar de Bering. De regreso aprovechará para comer y enseñarle a su hijo a hacerlo: como buenos barbados, se hunden en el fondo marino y dragan lo que encuentran a su paso, desde anfípodos y misidáceos, hasta algunos poliquetos. No, las ballenas grises no comen krill.

Madre y cría, mimada Foto: Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

Madre y cría, mimada Foto: Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

 

 Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

Trini y su bebé forman parte de las 2 mil 500 ballenas grises que en promedio visitan aguas mexicanas durante los meses de diciembre a abril, desde que se empezó a recuperar su hábitat en los últimos 40 años. Recordemos que esta especie estuvo a punto de ser exterminada por su cacería indiscriminada a mediados del siglo XIX y principios del XX, hasta que la intervención de la Comisión Ballenera Internacional y los esfuerzos de científicos y gobierno mexicanos por proteger las áreas de reproducción revirtieron esa tendencia. Hoy se estima una población de 22 mil individuos, cifra cercana a la que existía antes de su explotación. Es decir, la ballena gris es hoy una especie recuperada.

Amistosas a pesar de todo Foto: Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

Amistosas a pesar de todo Foto: Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

En la laguna de San Ignacio, ubicada dentro de la Reserva de la Biosfera de El Vizcaíno, el trabajo científico y la participación de los lugareños ha permitido que un promedio de 332 ballenas grises lleguen de visita este año, según el último censo semanal. Por el lado turístico, los pobladores coordinan, vigilan y se benefician de los avistamientos, los cuáles sólo se pueden dar con 16 embarcaciones al mismo tiempo en la zona y dos por ballena, por dos horas máximo. Por el lado de la producción pesquera, trabajan por temporadas (como la del abulón, por ejemplo), para permitir la recuperación de las especies y no entorpecer el ciclo migratorio de las ballenas.

En la parte científica, destaca la investigación realizada desde el 2008 por biólogos marinos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur y de la UNAM, como parte del Programa de Investigación de Mamíferos Marinos (PRIMMA-UABCS), el cual es apoyado por la alianza entre la WWF y Telcel. Encabezados por el doctor Jorge Urbán Ramírez, los científicos realizan censos semanales de las ballenas adultas que se encuentran en la laguna (solitarias y con crías), aplican técnicas de foto-identificación, y colocan transmisores por satélite para intentar obtener más datos sobre su migración.

Foto: Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

Foto: Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

La información obtenida es procesada en el primer laboratorio en campo de mamíferos marinos en la laguna (Laboratorio Kuyimá) y aporta información valiosa sobre la población “coreana” de la ballena gris (la que llega a costas mexicanas es la “californiana”), la cual tiene apenas unos 130 individuos y se encuentra en peligro de extinción. Además de intentar esclarecer la participación e incidencia de ambas poblaciones en el ciclo migratorio, este tipo de investigaciones pretenden contribuir al debate sobre el reclamo de nativos siberianos para que se incremente la cuota de caza de subsistencia aborigen. Actualmente tienen permiso de cazar 650 ballenas grises en 5 años y hasta 120 cada año.

Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

Jorge Urbán/PRIMMA-UABCS

Mientras la Comisión Ballenera Internacional evalúa los número alegres y decide si procede el reclamo de los nativos siberianos, el hijo de Trini tendrá la oportunidad de recorrer el Atlántico Norte los próximos 70 años, edad promedio de una ballena gris. Dentro de 7 meses, hecho un juvenil, emprenderá su vida en solitario como todos los de su especie, hasta que alcance los 13 metros de largo y las 30 toneladas de peso, y tenga la madurez sexual de sus 6 años para empezar a aparearse. Entonces podrá recorrer el camino de su madre y tal vez arribar a la Laguna de San Ignacio, para ocupar su lugar en uno de los espectáculos marinos más fabulosos que un ser humano puede atestiguar.

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A un año del COVID: ¿cómo se determina cuándo finaliza una pandemia?

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote de un nuevo tipo de coronavirus una "pandemia". Te contamos qué metas deben alcanzarse para salir de la emergencia sanitaria.
11 de marzo, 2021
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China reportó los primeros casos de un nuevo tipo de coronavirus a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el último día de 2019 -de ahí que se lo bautizara “covid-19”-, pero el organismo lo declaró oficialmente una “pandemia” el 11 de marzo, hace un año.

Esta enfermedad viral se sumó así al grupo de los grandes brotes que afectaron la salud global a lo largo de los tiempos, como la peste negra, la viruela, la gripe de 1918-9 y, más recientemente, el VIH/Sida y la influenza A (H1N1).

Ninguna de esas enfermedades representa hoy una amenaza a la humanidad. Incluso una -la viruela- llegó a erradicarse.

¿Qué debe ocurrir para que el covid-19 también deje de ser considerado una pandemia?

¿Cuáles son las metas que deben alcanzarse?

La respuesta más directa surge de analizar la definición de lo que constituye una pandemia.

Según la Real Academia Española, es una “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”.

Por lo tanto, se infiere que el covid dejará de ser pandémico cuando ya no tenga un alcance tan grande.

Pero ¿quién define el umbral y cómo se determina?

Incluso si la OMS decidiera que se terminó la pandemia, serán cada uno de los países -o incluso de los Estados o provincias- los que determinarán cuándo termina la emergencia sanitaria y pueden levantarse las cuarentenas y restricciones.

Aquí te explicamos qué criterios epidemiológicos podrían utilizarse para decidirlo.

No más contagios

La forma más clara de determinar el final de una pandemia sería que ya no haya circulación del SARS-Cov-2, el virus que causa el covid-19.

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En la actualidad (al 11 de marzo de 2021) solo 14 países o territorios de todo el mundo están libres de covid, según la OMS, y de ellos 12 son islas en el Pacífico o Atlántico (que debieron cerrar sus fronteras para poder mantener afuera al virus).

A nivel global hay unas 117 millones de personas infectadas y cerca de 2,6 millones de víctimas fatales, cifras que siguen aumentando día a día.

Por lo tanto, la meta de frenar completamente la transmisión del coronavirus parece muy lejana, si no imposible.

Esto, a pesar de que ya existen ocho vacunas que previenen la enfermedad y que al menos 125 países y territorios comenzaron a vacunar a su población.

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Incluso en Estados Unidos, el país qué más dosis ha administrado hasta el momento (más de 90 millones), los expertos advierten que será casi imposible alcanzar los niveles de vacunación necesarios -por encima del 75% de la población- para lograr la anhelada meta que algunos allí han bautizado #ZeroCovid.

Si consideramos, además, que fuera de EE.UU. y un puñado de países como Israel, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Chile, la vacunación viene a un ritmo muchísimo más lento, y que, encima, siguen surgiendo nuevas cepas del virus que podrían reducir la efectividad de las vacunas, puede prácticamente descartarse que el coronavirus sea vencido por knock-out gracias a la inoculación, como esperaban algunos.

Inmunidad de rebaño

No obstante, la vacunación sí puede contribuir a otra forma de poner fin a la pandemia, la llamada inmunidad de rebaño o colectiva.

Esta se logra cuando una porción amplia de la población se vuelve inmune al virus, por lo que se reduce fuertemente su circulación.

La teoría es que, si suficientes personas son resistentes a la enfermedad, los más vulnerables quedan protegidos de un posible contagio.

Científicos británicos estimaron que la inmunidad de rebaño en el caso del covid-19 se lograría cuando aproximadamente el 60% de la población haya estado expuesta al SARS-Cov-2.

Esta exposición puede ser natural, a través de una infección, o gracias a una vacuna.

Con cada vez más personas infectadas o inoculadas con el coronavirus, ¿será esta la salida de la pandemia?

Mujer recibiendo vacuna

iStock
Cada vez más personas recibirán la vacuna o contraerán el covid, ¿podremos alcanzar la inmunidad colectiva?

No en el corto plazo, según la OMS.

A finales de diciembre, el organismo advirtió que “las encuestas de seroprevalencia sugieren que en la mayoría de los países, menos del 10% de la población ha sido infectada con covid-19”.

En tanto, aunque las estadísticas sobre vacunación muestran que hasta el momento se han administrado más de 300 millones de dosis antivirales, las personas inmunizadas serían muchas menos, ya que la mayoría de las vacunas requieren dos dosis.

Si bien se trata de un avance científico enorme, logrado en tiempo récord, su impacto sigue siendo limitado si consideramos que en el mundo viven más de 7.700 millones de personas.

Lo otro que complica alcanzar la inmunidad de rebaño es que las personas infectadas con covid no necesariamente están protegidas contra la enfermedad.

“Todavía no se sabe con certeza cuánto dura la inmunidad de este coronavirus, pero basados en los coronavirus que ya existen y que infectan a la población regularmente, como los coronavirus que causan resfriado, sabemos que la gente se contagia con estos virus una y otra vez”, advirtió a BBC Mundo Jeffrey Shaman, profesor de Ciencias de salud ambiental de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

“Todavía estamos aprendiendo sobre la inmunidad al covid-19”, coincidió, por su parte, la OMS en su reporte.

“La mayoría de las personas que están infectadas con covid-19 desarrollan una respuesta inmune en las primeras semanas, pero no sabemos qué tan fuerte o duradera es esa respuesta inmune”.

“También ha habido informes de personas infectadas con covid-19 por segunda vez”, advirtió.

Un hombre en la cama soplándose la nariz

iStock
La esperanza es que el covid-19 se transforme en una especie de gripe.

Como la gripe

Por todo esto, muchos creen que la salida de la pandemia no se dará ni eliminando el covid, ni logrando una inmunidad colectiva superior al 60%.

Se dará cuando logremos tener la enfermedad suficientemente bajo control.

¿Qué significa esto? Que la cantidad de infecciones, hospitalizaciones y muertes ya no serán considerados una emergencia sanitaria.

Un reciente artículo en la revista The Atlantic estimó que en EE.UU. ese umbral se alcanzaría cuando haya menos de 100 muertes al día.

¿Por qué 100? Porque esa es la cantidad aproximada de personas que fallecen cada año a causa de la influenza (gripe).

Joseph Eisenberg, epidemiólogo de la Universidad de Michigan, dijo a la revista que ese nivel de mortalidad es “ampliamente considerado aceptable por el público”.

Las comparaciones con la gripe no son antojadizas.

Son varios los expertos que creen que el coronavirus podría eventualmente convertirse en un problema endémico, con picos estacionales, como los distintos virus de influenza.

A medida que más personas se exponen al covid, lo esperable es que comiencen a bajar las tasas de transmisión e infección.

A la vez, el SARS-Cov-2 podría ir mutando para ser menos dañino, como ocurre con muchos virus que tienden a ser más agresivos cuando recién aparecen y luego se hacen menos letales para poder sobrevivir.

https://www.youtube.com/watch?v=kWa06mmJT4U&t=15s

Seguramente seguiría habiendo brotes, como ocurre con la influenza, pero la esperanza es que el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar la infección podrían hacerla menos mortal.

“Lo que esperamos es lograr niveles de la infección que sean controlables y que el virus se vuelva cada vez menos severo, para lograr un equilibrio en el que la endemicidad de este patógeno no sea tan mala para la mayoría de la gente”, señaló a BBC Mundo el profesor Shaman, quien en octubre publicó un estudio en la revista Science sobre el potencial del covid de volverse endémico.

“Ese sería el tipo de estabilidad que nos permitiría vivir con este virus y, a la vez, volver a algún tipo de normalidad”, afirmó.

¿Cuánto tiempo tardará?

Otro trabajo publicado en Science en enero por científicos de la Universidad de Emory y la Universidad Estatal de Pensilvania, estimó el plazo, utilizando un modelo matemático para reproducir la propagación del virus.

Su conclusión fue que “domar la pandemia” -es decir, que el covid-19 se haga endémico- tardará entre un año y una década.

Por su parte, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue más preciso.

En agosto pasado, estimó que la pandemia terminará “en menos de dos años”, o sea, antes de mediados de 2022, un poco menos de lo que tardó en superarse la gripe de 1918-9, la mayor pandemia del siglo XX.


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