"Es necesaria una verdadera revolución educativa"
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"Es necesaria una verdadera revolución educativa"

En su propuesta, el Doctor Juan Ramón Sánchez Casillas expresa la necesidad de poner en práctica una verdadera revolución educativa o "una reforma que realmente contribuya al desarrollo del país".
Por Dr. Juan Ramón Sánchez Casillas
7 de marzo, 2013
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Por: Dr. Juan Ramón Sánchez Casillas

En este documento se expresa la necesidad de poner en práctica una verdadera revolución educativa o una reforma que realmente contribuya al desarrollo del país. Esta es la tesis principal que se pretende demostrar. Se alude a las últimas dos reformas como insuficientes y se propone una real bajo cinco premisas fundamentales a manera de categorías de análisis:

1.-  La comunicación en forma de diálogo, participación y consenso.

2.- Integralidad.

3.- Su carácter permanente.

4.- Criterios de apertura y flexibilidad con la exigencia de cubrir las necesidades de cobertura, eficiencia  y calidad.

5.- Centrada en el alumno y el maestro.

En las cuatro primeras se aborda el tema de manera muy breve. En cambio, se hace especial énfasis en la última en virtud de que tanto el alumno como el maestro, son los actores fundamentales de la demanda y la oferta, respectivamente, que inciden en la calidad de la educación.

El autor se sentiría satisfecho si tan sólo el documento propiciara el inicio o la continuación de una discusión  que sirviera de base para la toma de decisiones con una mejor racionalidad.

Casi todo el mundo está de acuerdo en que la educación es un factor indispensable para el desarrollo de todos los pueblos. Un pueblo, entre más educado esté, mejores oportunidades tendrá de hacer evolucionar sus fuerzas productivas y distribuir la riqueza que genere, mejorando las condiciones de vida de las personas.

En México se han intentado cuando menos tres reformas educativas congruentes con el contexto político social: la reforma educativa de 1970-76 y la de 1992; y una última de dudosa justificación. Y una presunta “reforma educativa” en los últimos días

Recién iniciado el período presidencial de Luis Echeverría Alvarez, eran notorias las insuficiencias del modelo de desarrollo conocido como “desarrollo estabilizador” y, dados los acontecimientos del movimiento estudiantil del 68, se hizo evidente el desgaste del sistema político y la necesidad de liberar las tensiones. Los gobernantes lo entendieron así observándose un discurso diferente en el cual las palabras “reconciliación”, “apertura”, “autocrítica”, “desarrollo compartido”, mostraban un cambio de actitud y una nueva dirección en la política del gobierno.

En materia económica se apostó a una modernización del aparato productivo, la independencia tecnológica, la conquista de mercados externos y una mayor intervención del estado en la economía nacional.

En lo político, evidentemente obligado por los acontecimientos del momento histórico que se vivía, el gobierno de Echeverría se vio empujado hacia la apertura democrática que permitió a los grupos sociales incrementar su participación y margen de acción.

A partir del cambio de la economía y la política, se creía favorecer el mejoramiento en las condiciones de vida de las clases trabajadoras populares que exigían mejores oportunidades de cultura y educación, más empleos y su integración al desarrollo nacional.

En este marco de redefiniciones, obviamente la política educativa también cambia su rumbo proponiéndose una reforma con una concepción de educación: además de la obvia función académica,  equilibrar la distribución de la riqueza, propiciar la justicia social tan demandada, contribuir al desarrollo económico y garantizar la capacitación para el trabajo y recuperar la unidad nacional debilitada por los acontecimientos del 68 (Latapí, 1980).

Para 1982 las condiciones eran semejantemente críticas en materia económica, pero en lo sociopolítico eran diferentes. Sin embargo, en política educativa también se vio la necesidad de reformar el sistema educativo proponiéndose la llamada modernización educativa puesta en marcha en 1992, en el período de Carlos Salinas de Gortari, quien aseguraba: “modificaremos el sistema educativo para devolverle capacidad de respuesta a los retos de la sociedad de hoy y a las necesidades que anticipamos para el futuro” . Esta fue una respuesta a las demandas de los principales actores de la escena educativa del momento: padres de familia, maestros y pueblo en general quienes veían la deficiente calidad de la educación que se ofrecía en ese entonces. Lo mismo que en el 70, en el discurso del presidente se observaba una implícita convicción de que la educación se concebía como un factor fundamental para el desarrollo del país. Poco tiempo después, haría explícita esta idea cuando expresó que “…en México actuamos convencidos que una educación de calidad es el medio estratégico para asegurar al país un lugar seguro y destacado en la nueva configuración mundial” .

Por extraño que parezca, a principios de este siglo ocurrió un cambio total en la concepción de educación en nuestro país: los gobiernos que han estado en el poder desde el 2000 y el actual, además de las cámaras de senadores y de diputados, han implantado en todo el sistema educativo una estrategia educativa llamada “por competencias” que ha sido adoptada en todos los niveles de la educación sin ninguna reflexión crítica. Vamos, ni siquiera en educación superior se han tomado un tiempo para analizar las implicaciones que esta estrategia tiene para población mexicana y su posible inmersión en la división internacional del trabajo. Ni en las universidades en cuyo ámbito se han gestado las críticas más fundamentadas del sistema educativo, ni en ningún otro ámbito se ha realizado un análisis serio de los fundamentos y prospectivas de la estrategia llamada por competencias.

En efecto, las comisiones de educación de las Cámaras de diputados y senadores; las plataformas políticas de los partidos; la opinión pública y las universidades públicas o privadas de nuestro país, han guardado silencio con respecto a un problema central que afecta a la educación y se han limitado a “llevarla a efecto”.

A partir de entonces se han venido haciendo algunos movimientos en el sistema educativo los cuales, a mi juicio, han sido insuficientes ante la demanda de una educación de calidad (de excelente calidad y no de tan mala calidad como la actual) que se convierta en un efectivo trampolín del desarrollo de México.

Actualmente, hay un pleno convencimiento de que hace falta una verdadera revolución educativa como la que proponía don Jesús Reyes Heroles, o cuando menos una reforma educativa realmente trascendente en el desarrollo del país que parta de las siguientes premisas vigentes desde principios de los setentas:

1.- Dada la situación de las fuerzas políticas actuales en el H. Congreso de la Unión, en el Distrito Federal y algunos Estados, el gobierno debe sensibilizarse y propiciar el diálogo, la participación y el consenso; categorías en las cuales ha de estar fundada cualesquier modificación del sistema educativo. Tanto en la reforma educativa del setenta como en el proceso de modernización educativa que culmina con el Acuerdo de 1992, se realizó una consulta amplia en la cual participaron vastos sectores de la sociedad. Sin embargo, muchas de las demandas fueron ignoradas de tal manera que, hasta la fecha, se sigue denunciando la deficiencia de la oferta educativa. El Estado ha sido incapaz de satisfacer las necesidades de la población y, aunque se han visto esfuerzos por mejorar cuando menos la cobertura, eficiencia y calidad, los avances no han sido totalmente satisfactorios. Inclusive, en educación superior,  se han observado intentos de algunas autoridades universitarias por quitarle al Estado su responsabilidad histórica de ofrecer educación gratuita a la población, relevándolo de su obligación de financiar todo el servicio, pasándole parte de la factura a los padres de los alumnos. No quisiera pensar que la puesta en marcha de estas políticas neoliberales está encaminada a abolir ese derecho fundamental consignado en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, referente a la educación gratuita en la enseñanza elemental y fundamental y el acceso a la educación superior en plena igualdad de condiciones.

2.- Tiene que abarcar todos los niveles, formas de educación, contenidos, metodología e infraestructura, es decir; debe ser integral, tanto en la educación escolar como la extraescolar. Ambas muy importantes en tanto que la primera es la que se sistematiza en las escuelas a las que acude la niñez y la juventud del país; y la segunda, por la urgencia de revisar la influencia de los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión, como transmisora de valores que no corresponden a nuestra idiosincrasia y cultura. En materia de formas de educación, hace falta una cruzada nacional tendiente a la actualización y capacitación de los maestros a fin de que transformen su práctica docente de tradicional o mecánica e instrumental, a una esencialmente activa, democrática y que propicie el verdadero desarrollo de los educandos; que propicie el desarrollo intelectual, social y corporal y no sólo la acumulación temporal de información o presuntas competencias, que después será olvidada por los alumnos a falta de reforzamiento y por su poca utilidad en la vida. También habría que revisar los contenidos programáticos  equilibrando la tendencia enciclopédica o de entrenamiento y hacer más énfasis en los verdaderos aspectos formativos más que en los informativos. Por ejemplo, la idea de aprender a aprender, enfatizando el papel activo del alumno en el proceso de construcción del conocimiento, ha sido una constante muy mencionada en diversas propuestas pedagógicas. En España se habla (Monereo, et al, 1998) de incorporar las estrategias de aprendizaje, como contenido, en el Diseño Curricular para la Enseñanza Obligatoria. Así mismo, se habla del desarrollo de habilidades como objetivo educativo. Este es el equilibrio que se propone. No se dice que cierta información o competencias para la vida o el trabajo no sean aceptadas, sino que el desarrollo de habilidades, la construcción de estructuras mentales y la incorporación de procesos de adaptación, entre otras cosas, han sido subordinados a la memorización de datos en las escuelas o a la formación de recursos humanos eficientes pero subordinados al interés particular de los dueños de los medios de producción o del dinero. Este enfoque enciclopédico de la educación y ahora de competencias ha provocado la escasa formación en el dominio de las destrezas culturales básicas e instrumentos de trabajo intelectual (lectura crítica, búsqueda de información, planeación del trabajo intelectual, argumentación, expresión oral y escrita, simbolización, etc.); ausencia casi total de elementos de la realidad social como objetos del conocimiento científico, que desde la primaria hasta la educación superior, impiden ese desarrollo pleno de la personalidad de los educandos. Por eso se insiste en atender más a la formación que a la información o el entrenamiento.

Otro aspecto muy importante es la metodología utilizada por los maestros en su trabajo. La mayoría del profesorado ha recibido una formación con influencia  que proviene de la vieja tradición anglosajona orientada a un asociacionismo empírico, lo cual reduce la adquisición de todo conocimiento a un determinismo exógeno, a partir de la o las experiencias o de las presentaciones verbales o acaso audiovisuales de un adulto o específicamente del profesor. En la última categoría se pondrá el acento en el papel del maestro y del alumno en el cual está implícita, entre otras cosas, la concepción metodológica puesta en práctica en la labor docente.

3.- En oposición a lo estático, debe ser de carácter permanente, ampliando y posibilitando los cambios que orienten las mejoras que la sociedad vaya demandando. Para que un proceso educativo tenga más probabilidades de éxito ha de ser evaluado constantemente. En México, lamentablemente no ha triunfado la cultura de la evaluación. Se le teme bajo múltiples racionalidades que van desde una concepción de feudo de los espacios educativos, hasta la convicción de que no es necesaria la evaluación en términos generales. Por lo tanto, es necesario crear condiciones favorables para que la cultura de la evaluación permanente sea adoptada en los ambientes educacionales, a fin de tomar las decisiones con una racionalidad más fundamentada en la ciencia que en el prejuicio. De esta forma se estaría ampliando la posibilidad de que la reforma se realizara permanentemente orientada con los datos de la constante evaluación y orientándola hacia los fines consignados en nuestra constitución y hacia el verdadero desarrollo de todas las potencialidades del niño. Y esta reforma habría de ser en todos los ámbitos: en lo económico (que implica la dotación de suficiente infraestructura y de recursos humanos, materiales, técnicos y financieros y la asignación de un sueldo decente al maestro), en lo político y en lo social.

4.- Debe satisfacer plenamente las necesidades de cobertura, eficiencia y calidad con criterios de apertura y flexibilidad a efecto de ser ofrecida a todos los grupos sociales y pueda ser facilitadora de los movimientos horizontales y verticales de los alumnos.

Se sabe que el gobierno federal y los gobiernos estatales han realizado un esfuerzo considerable para lograr una cobertura educativa, especialmente en educación primaria, a tal grado que se ha acercado a ofrecer educación a casi el 100 % de la demanda en primaria, pero también es del conocimiento de la población que requiere este servicio que en el nivel de preescolar y secundaria, la oferta no ha sido suficiente.

Ahora bien, aún cuando el fenómeno de la demanda acusa un efecto de embudo, es decir; que según se hable de niveles superiores ésta es menor, el Estado ha sido incapaz de satisfacer las necesidades expresadas toda vez que la educación media superior y superior solicitan más recursos para ampliar la oferta. Un ejemplo claro y reciente es el caso de la Universidad de Guadalajara que solicita mayores recursos financieros y ha tenido que recurrir a la movilización de sus alumnos y su personal para obtener el dinero que hace falta para que los habitantes de Jalisco tengan la posibilidad de acceso a la educación media superior y superior.

En materia de eficiencia se puede ser más abarcativo y no limitarse sólo a la consideración de la eficiencia terminal. Es decir, se tiene que pensar en el criterio de hacer las cosas bien y a la primera. Mucho se ha dicho en el sentido de que el sistema educativo no ha sido capaz de desarrollar la ciencia y la tecnología que sirva como punta de lanza para el desarrollo de las fuerzas productivas y para la relativa independencia tecnológica. De ahí la necesidad de transformar el sistema educativo de manera integral, de tal forma que las futuras generaciones egresen y se incorporen al aparato productivo y de servicios con una calidad que garantice la satisfacción de las necesidades del pueblo mexicano. Incluso se puede pensar en un sistema educativo que genere la exportación de recursos humanos como lo hacen algunos países del llamado primer mundo. Esta es la perspectiva de eficiencia que se propone en este trabajo.

En materia de calidad, se está hablando de una educación  a la cual tiene derecho toda persona habitante de este país, que conlleva una responsabilidad seria para el Estado que va más allá de asegurarle al educando la adquisición de los mecanismos de la lectura, la escritura y el cálculo. Se refiere propiamente a garantizarle a cada niño, joven y adulto, el pleno desarrollo de sus funciones mentales y la construcción de los conocimientos y de los valores morales que implica el ejercicio de estas funciones, de tal manera que tenga la seguridad de adaptarse positivamente a las exigencias de la vida social actual (Piaget, J., 1981).

Pero no hay que olvidar que no todos los grupos sociales tienen acceso a la educación. Por eso se propone una apertura para que, efectivamente, la educación se haga posible a todos los grupos que componen la sociedad mexicana. Hay estudios que muestran el abandono en que se encuentran los grupos más marginados: indígenas y millones de mexicanos que viven en la pobreza  o en la pobreza extrema a quienes no se les ha satisfecho su necesidad de educación.

5.- Debe centrarse en los actores principales de la escena educativa: el alumno y el maestro. En el alumno, en tanto que debe ser considerado como un sujeto activo y constructor del conocimiento, que reflexiona, elabora hipótesis, las pone en práctica, comete errores, convierte esos errores en constructivos, modifica al objeto y es modificado por éste. Tal conceptualización del educando implica la puesta en práctica de los conocimientos psicológicos y sociológicos que el avance científico ofrece con relación al desarrollo mental del niño y la elaboración de instrumentos, técnicas y procedimientos metodológicos ajustados a la información que está al alcance del maestro.

En la mayoría de las sociedades se propone como fin de la educación el desarrollo de la personalidad del niño, pero, ¿en qué consiste el desarrollo de la personalidad y con cuál método o métodos se aseguraría ese desarrollo pleno? En lo menos que se puede pensar es en formar personas autónomas intelectual y moralmente hablando y, desde luego, respetuosas de la autonomía de los demás (por eso son autónomas). Se concibe como sujeto autónomo a aquel que está dotado de un espíritu crítico y de iniciativa, capaz de determinarse y de disciplinarse a sí mismo, de someter sus intereses particulares a los colectivos, de compartir sus puntos de vista y defenderlos racionalmente o de someterlos  al interés general, de establecer relaciones recíprocas en todos los términos (Gal, R., 1967).

¿Por qué no ha sido posible la formación de individuos con pleno desarrollo de la personalidad? Porque metodológicamente se ha contribuido al sometimiento y al conformismo social, al sometimiento del alumno a la autoridad del maestro y a la obligación de guardar cierta cantidad de información necesaria para el éxito en las pruebas parciales o finales. O porque en la actualidad el criterio que más impera es el de formar cuadros que sean más productivos  con un criterio tecnocrático economicista, olvidándose de los valores humanos que toda educación debe priorizar. La práctica tradicional del maestro y la mayoría de la labor docente que ahora puede observarse ha contribuido al fracaso de las reformas educativas puestas en marcha en este país.

La experiencia de tantos años de ofrecer educación y los resultados hasta ahora insatisfactorios hace necesaria una revisión de los métodos utilizados hasta ahora y una reflexión seria_ y acaso una adopción_ sobre la significación real de los llamados métodos activos (de los cuales habla casi todo el mundo pero muy pocos ponen en práctica). También habría que reflexionar sobre el papel que juega la educación preescolar, primaria, secundaria y preparatoria y sobre si los maestros fundamentan su práctica en los avances de la ciencia en materia de conocimientos psicológicos del niño o del joven. Y, con especial cuidado, revisar la naturaleza de los contenidos programáticos.

Del otro lado está el maestro, a mi juicio el gran olvidado y elemento principal del lado de la oferta educativa, quien más incide en la calidad de la educación que el Estado ofrece a la población. No es posible pensar en una reforma o revolución educativa si no se atiende el problema de la formación, capacitación y/o actualización del maestro. Mientras no sea resuelto satisfactoriamente este problema, resultará en vano hacer bonitos planes y programas o dotar a las escuelas de cantidades de libros o computadoras. Es el maestro quien concreta un curriculum en su práctica docente y mientras no esté bien formado o no se capacite y/o actualice a los que ya están en servicio, jamás será posible tener éxito en una nueva propuesta de reforma.

Actualmente se está poniendo en operación un nuevo plan de estudios en las escuelas normales para la licenciatura en educación primaria. Esta es una propuesta muy interesante en algunos aspectos, pero también discutible en algunas perspectivas. No obstante, lo criticable de esta puesta en operación, es que la presunta capacitación de los maestros formadores de docentes, que trabajan en esas instituciones, se ha realizado bajo los mismos viejos esquemas metodológicos en los cuales realmente lo que se hace es informarle al maestro de los contenidos de su materia, sin atender los aspectos formativos  ni el análisis de la práctica docente en sus aspectos históricos, cotidianos o interaccionales. Se insiste: una reforma sin atender la formación, capacitación y/o actualización de los maestros, tiene pocas probabilidades de éxito. La formación  de los maestros demanda una atención de su desarrollo intelectual y moral a fin de que tengan un conocimiento sólido en todo lo que incida en su práctica. Particularmente se hace necesaria una formación psicológica suficiente y con principios morales sólidos que contribuyan al desarrollo de la sociedad y que no cumplan el papel de elementos reproductores de una ideología enajenante. Especialmente se desea llamar la atención en la necesidad de formar al cuerpo docente en estrategias de aprendizaje y el análisis de los factores que intervienen en la enseñanza aprendizaje de estrategias en el aula.

Con igual intensidad de exigencia que la formación de los maestros, habría que mencionar el problema de la valoración o la revaloración del trabajo del docente, cuyos servicios no han sido valorados justamente por la sociedad y por los gobiernos. Si bien en el discurso e inclusive en el Acuerdo Nacional suscrito en mayo de 1992 se habla de una revaloración del trabajo del maestro, es una realidad que su conceptualización, sus condiciones de trabajo y su salario han provocado el desinterés y las penurias que padecen estos admirables profesionales; lo cual constituye una pena y quizá un peligro para el progreso  e incluso la supervivencia de nuestras civilización.

En conclusión, si verdaderamente se ve a la educación como un factor fundamental de desarrollo de los pueblos (aunque francamente, en la práctica, no se ha visto que los últimos  cinco gobiernos le adjudiquen la importancia señalada en el discurso, o han mostrado su falta de voluntad política o incapacidad para  reformar el sistema educativo con criterios de calidad), habría que concebir a la educación como un factor estratégico con dos objetivos sociales cuando menos: transformar la economía y la cultura en general, provocando un cambio en la mentalidad de los mexicanos, de tal manera que pensemos siempre en hacer las cosas bien y a la primera; y propiciar el establecimiento de un orden social más justo, ofreciendo igualdad de oportunidades en oposición a las distancias cada vez mayores entre las clases sociales provocadas por las políticas neoliberales de los últimos gobiernos. Para ello, sería necesaria una verdadera revolución educativa, o cuando menos una reforma educativa sustentada en las premisas expresadas. En materia de educación, esta es una de las demandas de la población que no ha sido satisfecha. El mismo Salinas de Gortari así lo enunció: “…también, la educación está entre las más sentidas demandas de la población. Los escucho en cada comunidad que visito, es parte de las más entrañables aspiraciones de nuestra historia independiente”. Tal vez sería magnífico que el señor presidente de la república, los senadores y los diputados; todos los órdenes de gobierno y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación también lo escucharan.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

CONALTE. 1991. Perfiles de desempeño para preescolar, primaria y secundaria. SEP, México. 90 pp.

GAL, R. 1967. El estado actual de la pedagogía. Buenos Aires, Kapelusz.

MONEREO, C. et al, 1998. Estrategias de enseñanza aprendizaje. Biblioteca del Normalista. SEP. México.

MORENO Bayardo, M. G., 1998. Las habilidades como objetivo educativo. Una aproximación conceptual, en: Revista Educar No. 6, julio/septiembre 1998.

LATAPÍ S., P., 1980. Análisis de un sexenio de educación en México, 1970-1976. 2ed. Edit. Nueva Imagen, México.

PIAGET, J., 1981. A dónde va la educación. Edit. Teide, Barcelona, España. 111 pp.

SANCHEZ Casillas, J. R. 1999. Análisis de la práctica docente en educación superior. Mecanograma.

 

Dr. Juan Ramón Sánchez Casillas

e-mail: [email protected]


Lic. Carlos Salinas de Gortari. Monterrey, Nuevo León, 9 de octubre de 1989. Perfiles de desempeño para preescolar, primaria y secundaria. P I.

Lic. Carlos Salinas de Gortari. Los Pinos, 13 de diciembre de 1990. Ibid.

Se ha discutido en los círculos académicos la utilidad de algunos aprendizajes de los alumnos en tanto que sólo son aprendidos para obtener una nota aprobatoria y no para ser utilizados en la vida diaria.

Se definen como el uso reflexivo de los procedimientos que se utilizan para realizar una determinada tarea. Son procesos de toma de decisiones (conscientes e intencionales) en las cuales el alumno elige y recupera, de manera coordinada, los conocimientos que necesita para cumplimentar una determinada demanda u objetivo, dependiendo de la situación educativa en que se produce la acción.

Ver: Moreno Bayardo, M. G. El desarrollo de habilidades como objetivo educativo. Una aproximación conceptual. Pp. 8-13.

Algunos  maestros y directores creen  verdaderamente que en su salón de clases o en su escuela nadie debe ir a supervisarlos porque si alguien lo hiciera se sentirían ofendidos.

Aquí se alude al número de aspirantes que solicitan el ingreso a las instituciones de educación media superior y superior en comparación con la cifra de demandantes de educación básica.

Ver: Latapí, P., op. cit.

Ver: Sánchez Casillas, J. R., 1999. Análisis de la práctica docente en educación superior. Mecanograma.

Monereo, C. et. al. op. cit. p 45 y 75.

Lic. Carlos Salinas de Gortari. Ibid.

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Reuters

El inédito rol del ejército y la marina en el gobierno de AMLO (más allá de la seguridad pública)

El Ejército y la Marina han tomado el mando de grandes proyectos que en el pasado eran manejados en la esfera civil en México.
Reuters
1 de diciembre, 2020
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Al asumir uno de los gobiernos con más respaldo popular de la historia de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se topó con una realidad que chocó con sus ideales de campaña: no es fácil hacer que las fuerzas armadas vuelvan a sus cuarteles.

Bajo su mandato, que cumple dos años este 1 de diciembre, el país ha seguido acumulando números record de homicidios por la violencia de las bandas criminales. Y en las últimas dos décadas las policías civiles no han podido ser depuradas.

Así que su plan de sacar de las calles a las fuerzas armadas en los primeros seis meses de gobierno, como prometía en campaña, no se pudo materializar.

De hecho, el presidente ha puesto en marcha un plan totalmente opuesto.

AMLO, como se conoce al político de 67 años, ha echado mano de los militares en funciones inéditas en México, como las construcciones de un aeropuerto internacional, un sistema ferroviario y cientos de sucursales bancarias estatales.

Por otro lado, la Marina ya no solo vigila la seguridad de los puertos mercantiles y aduanas marítimas, ahora también hace las funciones administrativas.

Nuevos roles en los que las fuerzas militares tienen un rol activo que contrasta notablemente con la discreta presencia que mantuvieron durante casi todo el siglo XX, cuando se limitaban a brindar apoyo social en casos de emergencia.

Maquinaria de construcción militar

Getty Images
El Ejército está al mando de obras civiles prioritarias, como el nuevo aeropuerto de Ciudad de México.

“El rol político del ejército se ha venido fortaleciendo a lo largo de los años. Y el rol de las autoridades civiles se ha venido debilitando debido a la fragmentación de la corrupción política que ha causado la delincuencia organizada”, señala a BBC Mundo el analista de seguridad Edgardo Buscaglia.

“Hoy de alguna manera el ejército mexicano se está latinoamericanizando en muchos sentidos: está adquiriendo un poder político en relación a las autoridades civiles fragmentadas que antes no tenía”, indica el también investigador de la Universidad de Columbia (EE.UU.).

La presencia activa de las fuerzas armadas en tareas por fuera de la seguridad pública se ha vuelto un tema de debate en los últimos meses en México, con análisis en la prensa y en foros que no han pasado desapercibidos por los jefes militares.

“El instituto armando jamás ha buscado, ni buscará protagonismo, porque nuestra esencia es servir a la patria. Es evidente que no buscamos ningún poder porque nuestra razón de ser está alejada de pretensiones políticas o de otro tipo”, se defendió el propio jefe de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval.

Atrás ha quedado la pública desconfianza que tenía AMLO por las actividades militares en el país que incluso lo llevaron a demandar investigaciones judiciales contra las fuerzas armadas.

“Como candidato, no ha habido uno que haya estado más alejado de las fuerzas armadas que López Obrador”, explica a BBC Mundo el analista del sector militar mexicano Juan Ibarrola.

Por el contrario, ya en el gobierno AMLO está depositando toda su confianza en ellos.

López Obrador y Luis Sandoval

Reuters
AMLO delegó la elección de su jefe de la Defensa casi hasta que asumió el gobierno en 2018.

“Tenía que ser así. La relación siempre existe entre un presidente y sus fuerzas armadas. No puede estar sin esa fortaleza”, apunta Ibarrola.

Ejército constructor, Marina administradora

Al llegar al gobierno con una mayoría absoluta en el Congreso, López Obrador promovió nuevas leyes para legalizar los patrullajes militares en las calles.

Desapareció la Policía Federal y formó laGuardia Nacional, una nueva corporación con disciplina castrense que el Congreso aprobó para tener un mando civil, pero que de facto está dirigida por militares.

Eso contrasta con lo que decía en 2011, cuando era candidato presidencial y se ponía como meta desmovilizar a las fuerzas armadas en seis meses: “Tenemos que ir sacando al Ejército de las calles”, decía.

“El Ejército no está preparado para esta función, es otro su encargo, es defender la soberanía nacional y no debe de seguirse exponiendo al Ejército, es una institución que debemos de cuidar todos, no socavar al Ejército”, afirmaba.

militares méxico

BBC
La Guardia Nacional se integra por policías militares y navales.

En contaste, desde que asumió el gobierno, dos de sus proyectos insignia han recaído en la ingeniería militar.

Uno es la construcción del Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” (nombrado en honor a un general). El otro es una tramo del Tren Maya, una ambiciosa red ferroviaria de pasajeros en el sureste del país.

La Sedena también tiene en su encargo la construcción 1.600 sucursales del Banco del Bienestar del gobierno, así como 266 cuarteles de la Guardia Nacional.

Por su parte, a la Secretaría de Marina le ordenaron tomar el control administrativo de los puertos mercantes, lo cual motivó la renuncia del entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez.

Militares

AFP
El Ejército construirá la nueva terminal aérea de México, una tarea inédita para los militares en el país.

“Nunca la Secretaría de Comunicaciones fue consultada al respecto y obviamente no estamos de acuerdo de ninguna manera en lo que se plantea de llevar a la militarización una actividad que es eminentemente civil”, dijo el entonces funcionario del gabinete de AMLO.

El creciente rol militar

El investigador Edgardo Buscaglia sostiene que los nuevos roles militares en el gobierno mexicano son producto de una “compensación” a las fuerzas armadas, por su desgaste social en las tareas de seguridad.

“El rol del ejército ahora es mucho más activo e improvisado. El ejército exige mejorar su imagen ante la población civil, exige un presupuesto más grande, y exige irse de las tareas de seguridad civil. Pero como no hay ninguna otra institución funcional en México, se tiene que ocupar de la seguridad. Y como forma de compensar eso que no quiere hacer, el presidente le da proyectos aquí y allá”, añade.

Militares supervisando una obra de construcción

Getty Images
La Sedena realiza la operación de ingeniería y contratación de personal del aeropuerto “Felipe Ángeles”.

BBC Mundo solicitó a la Presidencia de México una entrevista, pero no hubo respuesta oportuna.

Sin embargo el tema ha resonado en los mandos militares, con el propio jefe de la Defensa señalando públicamente el porqué de las tareas militares en proyectos civiles del gobierno de AMLO.

“Apoyamos los proyectos prioritarios de su gobierno con todos los recursos humanos, materiales y financieros que la nación nos provee en aras del bienestar de los mexicanos. Nuestra lealtad institucional es a toda prueba”, dijo el general Sandoval el pasado 20 de noviembre al asegurar que el Ejército no “ningún poder”.

“Nos subordinamos por ley y por la decisión democrática del pueblo de México. Pero sobre todo por convicción. Con esa subordinación al poder civil, cumplimos las misiones generales que tenemos asignadas y trabajamos en proyectos prioritarios para el desarrollo del país, sin que eso signifique perder nuestra naturaleza o razón de ser“, justificó.

General Sandoval

Gobierno de México
Sandoval aseguró que las nuevas tareas del Ejército no implican una desatención de otras labores, como la seguridad.

Citó la ley para las fuerzas armadas, la cual tiene como cuarta misión para los militares “Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país”.

A su vez, el almirante Rafael Ojeda dijo que en el pasado ha habido almirantes al frente de puertos mercantiles como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, los principales del Pacífico, que han aumentado la recaudación.

“Simple y sencillamente por dos razones: una, porque el personal es honesto, hace las cosas bien. Y la otra, porque al ser un militar que tiene un apoyo para la seguridad integral del puerto, lógico es que se evita que existan malos manejos”, afirmó en julio pasado.

Marinos mexicanos en el puerto de Veracruz

Getty Images
La Marina ahora no solo vigila los puertos, también hace la administración civil.

Según el analista Juan Ibarrola, la ingeniería de construcción no ha sido ajena a los militares, solo poco conocida. La edificación de hospitales, escuelas, carreteras y puentes han sido parte de sus tareas, advierte.

“Los soldados no están haciendo la función de albañiles. El desarrollo del proyecto está en manos de ingenieros militares. Son los ingenieros y arquitectos responsables de la obra, pero todo el personal de mano de obra es personal civil”, explica.

Ya que la Sedena no busca tener una utilidad económica, dice Ibarrola, eso reduce costos y tiempos.

Como la construcción del aeropuerto “Felipe Ángeles” prometido para 2021: “es una orden, se entrega en tiempo en que se compromete a hacerlo”.

¿Hay riesgos en la militarización de tareas civiles?

Al considerar que en México está en marcha una “latinoamericanización” de sus fuerzas armadas, Edgardo Buscaglia señala que las fuerzas armadas están transitando hacia el estilo influyente en el gobierno civil que había en países de Sudamérica en la segunda mitad del siglo XX.

“El ejército ha quedado parado como un actor político de demanda ante autoridades civiles de igual a igual. Es una situación muy grave (…) está adquiriendo un poder político en relación a las autoridades civiles fragmentadas que antes no tenía”, dice.

Personal militar en camiones de construcción

Getty Images
En las fotos promocionales de las obras, los militares aparecen en la primera línea de construcción, pese a que no es su función principal.

A medida que hay un desgaste a un ejército por las tareas de seguridad pública, los presidentes y las autoridades civiles tienen que compensarlos y “dar cotos de caza empresariales”, considera.

“El ejército termina de gozando de mayores presupuestos y este tipo de rol la experiencia internacional te dice que conlleva más casos de corrupción. Como en Egipto y Venezuela hoy, o como en el pasado hubo en otros países de Latinoamérica”, añade.

El riesgo es mayor en los puertos, donde se realiza el manejo administrativo de mercancías. Pero AMLO ha dicho que el objetivo es el contrario, “combatir la corrupción”.

“No es un asunto solo de capacidad, de profesionalismo. Es un asunto fundamentalmente de honestidad. Ni modo de que sea tan complicado saber la importancia que tiene el comercio exterior y cómo recaudar los impuestos”, dijo en julio pasado.

Un barco mercante en Lázaro Cárdenas

Getty Images
La exposición a proyectos no tan cercanos a su razón de ser, como la administración portuaria, puede generar corrupción, según Buscaglia.

El analista Juan Ibarrola también reconoce que las fuerzas armadas se exponen a casos de corrupción al ocuparse de proyectos civiles, como en la construcción de obras. Pero considera que los militares lo piensan dos veces antes de caer en esas situaciones.

“Los militares se atienen a dos leyes: a la ley de justicia militar y a la ley civil. Un militar que comete un delito lo juzgan doble”, apunta.

“No es que sean incorruptibles. Son seres humanos y en algunos casos ha habido corrupción. Sin embargo el riesgo se reduce significativamente por ser juzgado dos leyes. Pierden todo”.


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